
En Valle Hermoso -provincia de Córdoba, Argentina- cursando el quinto grado, representa varias veces en diferentes fiestas patrias, a su escuela, la Nacional Nº145, la más humilde de la tres que había en aquel pueblo serrano.
Es su primer contacto exitoso con la “multitud”, en la placita, frente a la estación y sobre el pedestal del mástil de la bandera a manera de escenario,interviniendo en una obra de teatro que escribió y dirigió el director de aquella escuela “El Maestro Rodriguez”, llamada “Un tranvía llamado loquero” en cuyo fin de fiesta toca por primera vez la guitarra y canta una zamba tradicional: “ La López Pereyra”.
Hasta ese momento la guitarra paterna, siempre sobre el sillón, ejercía un tremendo influjo para él.
El cartero del pueblo, Emiliano Castillo, le enseñó a descifrar sus misterios y al volver del colegio, pasaba largas horas practicando.
La esposa de Emiliano lo define como : – “era un gordito con rulos arrastrando una guitarra…”- .

