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1976 - No me llames extranjero



Cara A

Portada No me llames extranjero1.- No me llames extranjero

2.- Romance de la niña negra

3.- Buenos Aires de vals y de siempre

4.- Elegía a un tirano

Cara B

1.- La abuela loca

2.- El tango de los negros

3.- Palabras para después

4.- Canción del circoContraportada No me llames extranjero

Prólogo

Cuando la canción nace por su propia fuerza y no le importa ni el tiempo ni la medida…

Cuando la canción se olvida del exitismo y busca por sobre todas las cosas el compromiso lógico que debe tener el hombre de esta era para con sus ideas, para con la vida con los demás hombres, con el futuro cósmico que se avecina con el amor, con las urgencias cotidianas, y con la canción misma…

Cuando la canción conoce la raíz y busca el pájaro que es el brote más música del árbol…

Cuando la canción viene de caminar las nocturnas orillas del vino y es áspero mundo de submundo de sabios del mal augurio y el nifage atabacado y ojeroso, y sin embargo la canción sigue transparente…

Y cuando hay hombres dispuestos a seguir el rumbo, a darse enteros por no prostituirla más allá que a veces condiciona…

Entonces encontremos en algún rincón de la vida un “Rafael Amor” y “La Canción”.

NO ME LLAMES EXTRANJERO

No me llames extranjero, por que haya nacido lejos,
O por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo
No me llames extranjero, por que fue distinto el seno
O por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos,
No me llames extranjero si en el amor de una madre,
Tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
Con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde vengo,
Mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo,
No me llames extranjero, por que tu pan y tu fuego,
Calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo,
No me llames extranjero tu trigo es como mi trigo
Tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego,
Y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero por que me trajo un camino,
Por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
Y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en el
Adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos
Lejos, los amigos que nos nombran y son iguales los besos
Y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo grito,
El mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
Desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
Antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
Los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños,
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra triste,
Que es una palabra helada huele a olvido y a destierro,
No me llames extranjero mira tu niño y el mío
Como corren de la mano hasta el final del sendero,
No me llames extranjero ellos no saben de idiomas
De límites ni banderas, míralos se van al cielo
Por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano y el mío
El cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo,
Ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
Por la libertad eterna e igual de libres murieron
No me llames extranjero, mírame bien a los ojos,
Mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
Y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

RAFAEL AMOR®

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ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

Toda vestida de blanco, almidonada y compuesta,
En la puerta de su casa estaba la niña negra,
Un erguido moño blanco le adornaba la cabeza,
collares de cuentas rojas al cuello le daban vueltas
toda vestica de blanco almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa estaba la niña negra,
las otras niñas del barrio jugaban en la vereda,
las otras niñas del barrio nunca jugaron con ella,
en un silencio sin lágrimas lloraba la niña negra.
Niña negra, ronda blanca, jugaban en la vereda, cuentas rojas
Nunca jugaron con ella, niña negra, ronda blanca, cuentas rojas
Daba pena, niña negra.
Toda vestida de blanco almidonada y compuesta,
En un féretro de pino llevan a la niña negra,
Dicen, que a la presencia de Dios un ángel blanco la lleva,
La niña negra que sabe si ha de estar triste o contenta,
Que Dios la mira dulcemente, le acaricia la cabeza, y un lindo par de alas blancas a las espaldas le cuelga,
Los dientes de mazamorra, brillan a la niña negra.
Niña negra, ronda blanca, jugaban en la vereda,
Cuentas rojas, nunca jugaron con ella,
Niña negra, ronda blanca, daba pena,
Cuentas rojas, niña negra nunca jugaron con ella,
Ronda blanca, daba pena, cuentas rojas, niña negra,
Ronda blanca, jugaban en la vereda, cuentas rojas nunca jugaron con
Ella, niña negra, Dios llama a todos los ángeles y dice jueguen con ella.

Poema original de Luis Cané, Argentino
Arreglos de Rafael Amor

RAFAEL AMOR®

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BUENOS AIRES DE VALS Y DE SIEMPRE

Un vals a Buenos Aires, ciudad querida,
mi bohemia en tus calles se hizo poesía.
Un vals a Buenos Aires, guitarra mía,
revivile seis sueños a Echeverría.
Para ese Buenos Aires, gigante y ciego,
que en cada canillita, guarda un Carriego.

Los tiempos de la abuela ya no son,
esos del miriñaque y el mantón.
Ya nadie va del brazo por el sol,
por esas calles viejas, ni se trepa a la reja la canción,
de aquellas serenatas a un balcón,
falta aquel organito rezongón y un tango en la vereda.
Pero vos que sos porteño y soñador,
cantale a Buenos Aires corazón, un valsecito tierno y remolón,
para lo que le queda.

Barcelona, las seis de la mañana, me pregunto ¿cómo estará Buenos Aires cuando llegue el invierno, con un solcito niño jugando a la rayuela por las calles del centro y en la plaza de mayo, los abuelos de pan, harán migas de tiempo, para tirar de a cachos su vida a las palomas, con sus manos cansadas y sonriendo en silencio?
¿Y los domingos?, ¡ah mansos domingos del mate y la fatura!,
con las tardes lamiendo los verdes de Palermo, con los goles de Boca, de River, ¡qué se yo! de cualquiera y aquellos barriletes que enloquecen el cielo.
¿Y los lunes?, con bufandas de abuelas de punto arroz y cuentos marchan los gorriones camino de la escuela, contando unas monedas para dos caramelos.
Tendrá en ir y venir febril de los obreros, en trenes suburbanos, la Crónica y el termo, aquel ronco “ se lustra”,
llenando los andenes, él vende valentías, el cafetero, el ciego y aquellos titulares ¡ cuantos hombres que han muerto!.
¿Cómo estará Buenos Aires cuando llegue el invierno?.
¿Cómo estará corrientes, cuando baje por ella, despacio mi recuerdo y entre dos tazas lánguidas, asombradas, pálidas, ver de nuevo a los rantes de la viola y el verso.
Que mi vieja me espere, como siempre, a las cinco, haciéndose la tonta y con un ojo abierto, como cuando yo venía de caminar mis sueños, borracho de palabras, borracho de silencios.
¿Y María Paula?, tal vez juegue con la paz de Retiro, quizás haya aprendido a decir; – Papá, te extraño- en el idioma luz de sus ojos pequeños y tus manos amor, volando por las cosas donde yo aprendí todo lo puro, todo lo bueno, por las noches calladas, mi nombre y una lágrima, apretarán un beso.
Yo sé como estará, siempre habrá de domingos del mate y la fatura, con Mamá, María Paula y se que bajaré del brazo por corrientes con mis amigos rantes de
la viola y el verso y sé que llegaré a la Plaza de Mayo, a tirarle a los pájaros, las migas de mi tiempo.

RAFAEL AMOR®

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ELEGÍA A UN TIRANO

¿Adónde irás tirano? Adónde irás?
¿tus manos ensangrentadas, donde las esconderás?
¿Adónde irás tirano? ¿Adónde irás?
si el pueblo encuentra tu rastro sus plantas has de besar.

Te esconderás en las balas, las balas vienen y van,
en la cadena que oprime, la rompe la libertad,
donde empieza la cadena, donde tiene su final,
cual de los dos desde lejos el oprimido será.

Te esconderás en los niños, a odiar les enseñarás,
no te servirá de nada también a ti te odiarán,
te esconderás en las sombras, el sol te delatará
y cuando salgas al sol verás sombra y te verán..

¿Adónde irás tirano? ¿Adónde irás?…

En el terror de las hembras tu refugio buscarás,
el vientre que parió un hijo puede parir otro más
soltarás tus perros flacos sin aflojarle el collar,
cuidado del perro hambriento muerde y no quiere largar.

Te esconderás en la flor, en el tranquilo trigal,
la flor morirá de pena el trigo se agitará,
te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan,
cuando llevarlo a sus hijos les cueste la dignidad.

¿Adónde irás tirano? ¿Adónde irás?…

Recitado

Querrás escapar de noche, a que horizonte,
donde ir que no amanezca, la luz te perseguirá,
y con las manos cruzadas las mismas de tu impiedad,
ante los pies del maestro, suplicante caerás,
y lo sentirás por dentro que te dice, una vez más
me has vuelto a crucificar,
tienes manchada las manos con sangre de libertad,
deshojaste la alegría, torturaste por pensar,
sembraste el odio, la guerra y mataste por matar
cercenando la belleza que podía emocionar,
traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar,
por una justa manera de vivir, de trabajar,
y lentamente Jesús habrá empezado a llorar,
entonces llegará el pueblo, como siempre, llegará,
tendrías que pagar rosa a rosa, bala a bala, pan a pan,
solamente el Galileo te podía cobijar, de la furia de los hombres
cansados de soportar, la injusticia, la impotencia,
por ser mansos, nada más.

Sólo los que se liberan conocen la libertad,
los que han vivido negándola siempre esclavos morirán
en las calles las sonrisas la flor nueva y el trigal
los tres silencios de Cristo gritarán una vez más,
Paz, paz, paz, ¿adónde irás?

RAFAEL AMOR®

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LA ABUELA LOCA

La abuela era antigua, loca,
halaba siempre de un tiempo de risas, de rondas,
romanticismo pasado de moda,
de un amor de esos prohibidos que en un papel rosa,
le hablaba de lagos, de estrellas, de cisnes, mariposas.
Un amor de esos marchito, que entre las lloradas y amarillas hojas,
de un libro de Becquer, o de Nervo,
esperaban en aquellos tiempos a que sus quince años se vistieran de novia:
largo traje de luna su imaginación bailaba,
con azahar de suspiros y la sencilla toca del viento por su pelo,
y toda la fragancia de su voz en la boca.
Así, rendida se dormía, apretando aquel libro,
con poemas de Becquer, de Nervo.
La abuela era antigua, loca,
rezaba el rosario siempre a la misma hora, en que decía:
- el crepúsculo crucifica el Cristo de luz que nos deja la aurora.
Cinco padrenuestros, un avemaría, un credo, una salve, un gloria,
en el nombre del padre se santiguaba a solas
y después de contarnos de Caperucita la desobediente,
de Aladino, su lámpara, el genio, el hombre de la bolsa,
nos juntaba las manos antes de dormirnos,
para que aquel tatita Dios, nos bendiga los sueños,
y nos haga más buenos, aquel del dedo roto y la oxidada aureola.
Tenía un no se que de brisa su canción acunadora.
Bueno el caso es que la abuela no estaba en la cosa,
a ella le bastaban cien pesos y un San Cayetano para colgar la suerte
arriba de las puertas, o un trapo caliente para los catarros,
o esa hoja de eucaliptos, adentro de un tarro, arriba de la estufa o la bufanda aquella que le pedí que me tejiera en azul y amarillo,
para llevar los lunes cuando ganaba Boca, que me afanó el Pelado
que era hincha de River,
y, bueno, él no tenía una abuela que le teja otra.
La abuela se fue poniendo blanda, vio, vio, cosas de viejos que si están fuerte los discos, que si fuma mi novia,
que las flores de plástico no son como las otras,
que el amor de hoy en día, no es más que sacarse la ropa y juntar
la carne sola, que al estar más vacío se lo llama experiencia,
que las mujeres de antes parían veinte hijos sin que les dieran
clase por Tv. las psicólogas, loca,
un día se puso a hablarnos de Cristo, a nosotros Cristo, que antigüedad,
nosotros que en el café,
habíamos hecho toda una teoría para salvar al hombre del hombre;
qué éramos una juventud informada, que habíamos leído a Freud,
(cuatro o cinco hojas)
Cristo… un día que pasamos frente a la facultad, le dije, oiga,
abra los ojos, mire, mire las paredes, mire como se lucha ahora;
me contestó la simpleza:
-hijo, el hombre siempre ha luchado de esa forma y de otras…
La abuela era antigua, bueno, casi loca.
Si vieran que paz que tenía en la cara y en las manos.
Yo no se por que de nuevo volví a sentir miedo del hombre de la bolsa,
y del lobo de Caperucita, es que existen, si, existen.
La de Aladinos que encontré dueños de las lámparas,
si vieran la de genios que inventan.
También la vida me dio un amor de esos que en un papel rosa,
me hablaban de lagos, de estrellas, de cisnes, ¡qué imposibles cosas!…
Y hoy que tengo un alma como un libro con poemas de Becquer, de Nervo o de Lorca, guardo como un lirio seco el recuerdo de aquella abuela antigua, de aquella abuela loca,
marcándome la página de las cosas sencillas que no están de moda.

RAFAEL AMOR®

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EL TANGO DE LOS NEGROS

Le besaba la cintura, milonga arriba la luna,
llama azulada del lucero, moja la piel, del tamborilero,
guitarra desafinada, voz de ginebra gastada,
que anda enhebrando los grillos.
Laten las milongas, de San Telmo a Palermo,
los conventillos.
Hay que callar el tangó de los negros,
no, que no, que no calle el pueblo.
Al ritmo de las caderas es el badajo de las polleras.
Son campanas de percal, viene a su son todo el arrabal.
Crece la sangre mulata. Hay un malvón y una lata
y un yuyo entre los ladrillos.
Guapo y bailarín, batea y jazmín, el patio del conventillo.
Hay que callar el tangó de los negros…
Baila un abuelo carbón, marcando el compás con el bastón,
vino en un barco una vez, puro candombe en los pies.
La mota blanca del pelo, humo y ceniza del cielo,
lleva los ojos cerrados. Piensa en su tierra y después,
los abre otra vez, tristes y mojados.
Hay que callar el tangó…
Viene de aquí para allá, los pechos redondos, mamá Caridad,
pañuelo carmesí, la voz de chicharra, la risa de ají.
Tuvo un hijo federal. Otro con el general murió de poncho celeste, ella que los parió negros a los dos,
de pensarlo le duele.
Hay que callar…
Ya no hay abuelo carbón ni Mamá Caridad, que bailen al son,
Él se fué con el barco de su niñez, puro candombe en los pies.
Ella lavando en el río, se fué de pena y olvido, se fué de llanto y de sal.
Le mojaban las plegarias una lágrima unitaria y otra federal.

RAFAEL AMOR®

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PALABRAS PARA DESPUÉS

Este gris que pone lluvias en el país de mis manos, cuando rompo entre los puños los cristales de mi llanto, ¿ quien lo pintó? y ¿ quien pinto la distancia color pañuelo lejano, como un ala de paloma que va muriendo, despacio, despacio?.
¿Quien me pintó esos amigos, rojos de vino, azules de canto, los que destiñó el olvido cuando el vino anduvo escaso?.
¿Quien me pintó la alegría con una mujer al lado, color de Dios la ternura de un hijo nuestro en sus brazos?.
¿Quien me pintará la muerte de padrenuestros y salmos, cuando me quede a vivir en el color de algún pájaro?
No he de quejarme del negro del dolor y el desencanto, que siempre sirve lo oscuro, para poder ver más claro.
Hija, perdóname los sueños que me ausentan siempre,
que me llevan lejos, que abaten mi frente, que me vuelven viejo.
Hija, la vida era en serio, yo tengo la culpa por ser tan ingenuo, creo en el amor y por él te tengo.
Hija, en un día de estos, te dirán algunos que he perdido el tiempo, que he sido un iluso, ríete de ellos.
Ya verás cuando ames y sientas muy dentro, la embriaguez tremenda de los sentimientos.
Cambiarás la vida, por la paz de un beso.
Hija, siendo por amor, hasta el pecado en bueno.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN DEL CIRCO

Recitado:

La vida, la vida es como un pueblo con una sola calle,
la misma de llegar y de marcharse,
la calle de este pueblo tiene dos horizontes,
de frente la esperanza, a la espalda el olvido,
que es una forma de nombrar recuerdos.
Llega el circo al pueblo, pueblo como esos pueblos,
con un montón de muertos y tres o cuatro vivos,
los vivos se asoman a su paso,
a los muertos no los asombra el circo,
sus vidas se cansaron del trapecio.

Cantado:
Es para algunos la risa
como el remiendo que escapó de la camisa,
barata de raso, del eterno payaso,
que brinca y brinca de fracaso en fracaso.

Recitado:
Pasen a ver al tonto que recibe los sopapos,
y al trepador que prendido al palo enjabonado
pisando en la cabeza de cualquiera,
descuelga la piñata y recibe los aplausos
Pasen a ver…

Cantado:

Ahí viene el mago que nos vende las quimeras,
inventa dioses religiones y banderas,
la paz, la verdad, las lleva en su galera
y a una paloma la transformará en cadena.

Recitado:

Pasean a ver a Talento el gran gigante,
que con los brazos y los pies encadenados,
ha de luchar contra Mediocre,
el más tenáz, el más feroz de todos los enanos,
Pasen a ver, pasen a ver…

Cantado:

Y siempre hay en el circo bailarinas,
tienen su mundo de color de serpentinas,
parada radiante baila con aplomo,
y es el caballo el que corre y pone el lomo.

Recitado:

Ahí van las fieras que les dicen,
y el domador bajando el brazo
la inteligencia la forja a latigazos,
la historia de siempre no hay peor tirano
como un esclavo con un látigo en la mano.

Allá en lo alto equilibrista en el alambre,
se tambalea, se tambalea, como un poeta en su hambre,
se agarra de Dios de su fe inquebrantable,
y cambia un pan por sus sueños en el aire.

Cantado:

Ahí viene el dueño Don Dinero con su traje,
con su cigarro y sus bigotes señoriales,
peinado aseado siempre está ocupado,
él es quien lleva las ovaciones finales.

Recitado:

Y cuando el circo de la vida ha pasado,
nos quedamos del camino en un costado,
somos los muertos que decía yo al principio,
no nos asombra el circo,
nuestras vidas del trapecio se cansaron.

RAFAEL AMOR®

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