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1983 - Diez años en España

1983 – Ausencia (en edición argentina)


Cara A

Portada 10 años en España1.- Con una margarita en el ojal

2.- Tendré que acostumbrarme a que no estás

3.- Yo seré tu compañero

4.- Y no quiso llorar

5.- El buen Occidental

Cara B

1.- La madre de mayo (Ausencia)

2.- Bendita la raza negra

3.- Cinco minutos y la juguetería

4.- Amor mío

5.- La canción del otro yoContraportada 10 años en España

Contraportada por Alberto Cortéz

Portada Ausencia (Edicion argentina)Querido Rafa:

Te acercaste a mí con la humildad del que pide un consejo a quien respeta y dejaste sobre mi mesa de trabajo dos cintas que encerraban un montón de talento… de ilusiones… de broncas… de trabajos… de frustraciones y logros orgullosamente tuyos. “Escúchalas a ver que te parece”.

Me encerré con mi paciencia, el afecto que siento por vos y un cigarro y te dejé transitar por las arterias electrónicas del sonido para ver si me atrapabas.

“Con una margarita en el ojal”, me mandaste a hacer puñetas y por ahí llegó el primer sobresalto. –Carajo con el Gordo… como sacude-. A partir de allí, ya fui vos y fuimos todos… pero, el que “Tendré que acostrumbrarme”. Como se que la poesía no es una utopía porque le entiendo y como comprendo también la enorme soledad que encierra la idea de “razón, paz y verdad, en justicia y libertad” que al igual que vos, para mi significa “todo lo que más quiero”, es que voy a ser tu compañero.

Tu compañero en este andar las cosas que nos son afines, desde el grito de alarma a la ternura, desde la rutina hasta el niño Dios con las palmas abiertas, desde llorar a reir y desde reir a sentir que te apriete el corazón la intrascendencia del “Buen Occidental”.

No sé si por exceso de trabajo, o por que diablos, pero mi sangre anda presionando más de lo debido y tengo que dejar que… “los sabios casi estetas –que llaman al dolor idiosincracias- pongan nombres en griego a mis desgracias – para cobrar más caras sus recetas” y camino de la clínica te llevo conmigo en el auto. A medida que recorro otra calle, me vas nombrando desde la soledad del cassette a cada uno de los personajes que circulan por las aceras. En una esquina, me muestras a una mujer esperando el colectivo… tiene un pañuelo blanco en la cabeza y es jueves… más allá mirando la vidriera de una juguetería, a un tipo como hipnotizado, que se mueve a ritmo de vals… y más allá…

Me contaste una vez que “Amor mío” es un poema escrito por y para nuestro país… nuestra tierra y te juro que hago mías tus palabras, aunque los senderos que recorre nuestro amor común sean distintos, por motivaciones diferentes y en consecuencia, un… jugarse de otra manera, pero mías en el sentir más hondo y declarado.

Para terminar estas líneas querido Gordo, quiero que suenen sin cesar mis más íntimas campanas celebrando tu ingreso en mi alma… quiero izar la “bandera de un pañal” para agradecerte la ternura y por último, que me dejes acercarme sigilosamente a tu cuna para ofrecerte mi caballo de cartón y decirte desde el fondo de mí… Seamos amigos.

Un gran abrazo.

Alberto Cortéz


CON UNA MARGARITA EN EL OJAL

Ajeno a la locura y al stress
curado de espanto de la urgencia
siglos de alcohol le entorpecen los pies
y mira con asombro la impaciencia
de los que a diario vamos sin querer
perdiendo a cada paso transparencia.

Y por los agujeros del zapato
lo mira curiosa la vereda
los oscuros asombros del asfalto
las verdes pupilas de la hierba
sonríe y con sus ojos de sabio
nos mira y sacude la cabeza.

Y me dice que el amor no es cuento
que salga a buscarlo cuando quiera
que tire el reloj, la ambigüedad
que la vida es hoy, que nos espera.
que nos mintieron esta realidad
que la única verdad es la quimera.

Con una margarita en el ojal
la primavera en una botella
habitante perpetuo del umbral
prestidigitador de las estrellas
baila con las farolas ese vals
que toca para él la borrachera.

Y se va con los grillos y las sombras
más allá de los gatos y las cuerdas
en donde cuelgan fantasmas en la ropa
de balcón a balcón la luna llena,
y Baco blasfema por su boca
lo espera en una esquina y se lo lleva.

Y me dice que no pierda el tiempo
esperando ese futuro que no llega
que vivir es vivir este momento
que no escuche a salvadores ni a profetas
que todo está medido y que por eso, pibe
hay que mandarlo todo a hacer puñetas
que todo está medido y que por eso, pibe
hay que mandarlo todo a hacer puñetas

Y me dice que no pierda el tiempo
esperando ese futuro que no llega
que vivir es vivir este momento
que no escuche a salvadores ni a profetas
que todo está medido y que por eso, pibe
hay que mandarlo todo a hacer puñetas

que todo está medido y que por eso
hay que mandarlo todo a hacer
puñetas….PIBE!!

RAFAEL AMOR®

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TENDRÉ QUE ACOSTUMBRARME A QUE NO ESTÁS

La lluvia borronea un pedazo de ciudad
que se ve tras las ventanas del café.
¡Cuanta soledad, recordándote!.
Vuelvo a escribir tu nombre en el vapor
que empaña el cristal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás…
Te busco entre paraguas, entre la multitud,
en esa mujer que corre hacia aquí,
saltando comarcas, de agua y cielo gris,
carita mojada mirando el reloj,
espera en un portal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás…
En dos que empiezan a querer y se olvidan lo demás,
la lluvia, las frenadas y el café,
se vuelan muy lejos, pienso que hacen bien,
el mundo para ellos, recién hoy,
se ha puesto a girar.
Tendré que acostumbrarme a que no estás…
Para olvidarte, tendría que nacer de nuevo,
tener otra sangre, otro corazón,
poder nombrarte y no sentir dolor,
pero prefiero esta muerte que tu amor me da
a mil vidas sin vos.
tendré que acostumbrarme a que no estás…


RAFAEL AMOR®

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YO SERÉ TU COMPAÑERO

Yo seré tu compañero par la farra y el vino,
la guitarra, los caminos, los amores lisonjeros,
impuros y libertinos.
Pero si se acaba el vino, si te sientes prisionero,
si amores verdaderos y no encuentras tu destino
entre todos los senderos, yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero para el abrazo y la gloria,
para perder la memoria con el tiempo y el dinero
y palmadas laudatorias.
Mas, recuerda si el fracaso, te muestra su rostro fiero,
los vencidos siempre fueron despreciados en su ocaso,
por los que ayer los quisieron. Yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero para el sueño y la poesía,
lo que llaman utopía, los que nunca la entendieron
por torpeza o cobardía.
Y en la realidad mas dura y en el llanto mas sincero,
el rebelde desafuero, con toda mi encarnadura,
para andar juntos, me quedo. Yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero, en razón, paz y verdad,
en justicia y libertad, que es todo lo que m as quiero
aunque traigan soledad.
Para el odio y la traición o la envidia del artero
o soplón del carcelero, yo no presto el corazón
y aunque me duela no quiero, que me llames, Compañero.

RAFAEL AMOR®

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Y NO QUISO LLORAR


Un día,
despertó la casa igual que un campanario,
izaron la bandera de un pañal
y la vio pálida, dulce y sonriente
con el pelo anocheciéndole la almohada
y otro niño ocupando su lugar
y no quiso llorar, y no quiso llorar.
Él, él ya la había visto acariciarse el vientre,
tener en los ojos una inquietud de alas,
que es la ternura, pájaro en las madres
y a veces bajito la oía cantar
para la espera una secreta nana
y no quiso llorar y no quiso llorar.
Vio, ir y venir sus manos, de la aguja a la lana
y su alma de la aguja al suspiro,
por el que vendría y del suspiro al beso,
sobre la ropita tibia del hermano nuevo,
ese que vendría a robarle el cariño
y no quiso llorar y no quiso llorar.
Todos vendrían hoy a ver la flor recién abierta
y traerían caricias de pétalo y rocío
y se vio tan solo y sintió que del pecho,
se le volaban un millón de mariposas,
roto el cántaro de su corazón pequeño
y tuvo que llorar y tuvo que llorar.
En el mismo rincón en el que la fantasía había creado un mundo de amparos, la muralla donde la penitencia nunca le dolía. Y lloraron las aves, los caballos, las hadas y aquel perro invisible le lamía las manos sin poderlo consolar, sin poderlo consolar… ¿y bien… ?
pasaron los días,
una noche la casa en su quietud de nido,
tan ocupada en beberse la luna,
no oyó sus pasos, temblorosos, furtivos,
ir con su mejor caballo hasta la cuna
y al besar la pelusa del niñito dormido,
decirle:- toma, vamos a ser amigos…

RAFAEL AMOR®

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EL BUEN OCCIDENTAL

Yo quiero ser un buen occidental,
un hombre libre, que vista como quiera,
espontáneo, que nadie anule mi personalidad,
tener mi Coca cola en la nevera
y con una chaqueta, un chicle y un pantalón de gin,
ser feliz, como en los telefilms.

Yo quiero ser un ser espiritual,
miembro de una secta religiosa.
Un místico, con túnica y rapado a lo oriental,
darle al éxtasis y a pedir limosna
y al que no dé un mango, convertirlo
con delicadeza, a la fe, de un palo en la cabeza.

Yo quiero ser un parapolicial,
con teléfono en el taco de la bota,
Agudísimo, invencible en cualquier arte marcial
y convencido que Sadám es un idiota.
Tener por ayudante a un chino y muchas minas buenas,
hacerme el duro y el chino las consuela.

Quiero llegar al sillón presidencial
de esa nación tan libre y poderosa,
donde conviven negros y blancos, cada uno en su lugar
entre hamburguesas, crímenes y drogas
y ser el dios supremo del botón
que nos haga saltar,
en nombre de la paz occidental.

Yo quiero ser igual que Superman,
el hombre araña Batman o la Masa,
un perfecto defensor de la justicia y la moral
o como Rambo que nunca fracasa
y si no puedo ser el jefe de la C.I.A o de la O.T.A.N.
me meto sin pensarlo al Ku Klux Klan.

RAFAEL AMOR®

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LA MADRE DE MAYO

Dejó los platos sin lavar.
Se despidió con un beso sin hablar.
La vio cruzar la calle tras el vidrio.
Correr para alcanzar el colectivo,
Mientras él hacía miguitas con el pan
Y alargaba los recuerdos con un vino.

Cerró los ojos y la vio.
Sencilla y linda como la conoció
Aquella tarde en el parque Retiro
Riendo su inocencia y juventud
Apretando entre el pochoclo y el rubor
Aquel sí, para la cita del domingo.

La vio ponerse para él.
Esa ternura que guarda una mujer,
La sensitiva, eterna, la fragante flor
Que revive los desiertos y la fe
La que asombra con su luz y sencillez
Y así vivió ese milagro del amor
ESTRIBILLO
La vio tejer un escarpín,
Más grande que el que muestra el figurín.
La vio reírse y destejer.
La vio agobiarse con su redondez,
Parir y hasta la oyó cantar después,
Al hijo que acababa de nacer.
La vio las noches sin dormir,
Si respiraba o no el chiquilín
O cuando tuvo la tos o el sarampión
La intuyó rezando alguna vez,
Apuntalando siempre su niñez,
Dando entero por él, el corazón.
RECITADO
La vio esperarlo, rezongar a la llegada del baile, su primer trasnochar y después, tenerse que rendir entre los brazos fuertes de aquel muchachón
Que entre la burla y un beso le robaba el perdón y luego, amorosa, arroparlo al dormir. La vio celosa combatir cuando él trajo un beso diferente a los demás y no se quiso enterar del nombre ni del rostro de aquella mujer, que a menudo llamaba preguntando por él… ¡cuantas veces, cuantas, la sintió llorar!…
ESTRIBILLO
Y después la resignación,
Ella le dio un nieto y la llamó mamá
La vida es casi siempre así.
La vio arrinconarse sin mostrar dolor
Renunciando con tanto valor
Con tal de que él fuera feliz
El colectivo ya se va,
Como todos los jueves hace años ya
Desde que de ellos no supieron más
Con esa foto linda de los tres
Va a la plaza de Mayo con aquel cartel
Que dice: -¿dónde están mis hijos?- ¿dónde están?

RAFAEL AMOR®

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BENDITA LA RAZA NEGRA

Son dos mariposas negras,
las manos de aquel moreno,
que han surgido de las sombras
para anidar en el cuero,
dobla y redobla la lonja,
oscuro ritmo del tiempo,
en la alegria del parche,
llora el alma de los negros.

Con un latido de selva,
bajo el látigo negrero,
con un misterio de jungla,
tejido por hechiceros,
con el bramar de los vientos
en gigantes himeneos,
late y late la tambora
sobre el carbón de sus dedos.

Macumba macumba cumba,
vienen cantando los cueros,
macumba macumba cumba,
vienen diciendo te quiero.

(Recitado)

La mulata piel canela,
en el caracol del pelo
junta estrellitas de vidrio
y lágrimas de luceros.
La sombra salió a vestirla,
le puso su piel del cielo
y le hizo ajorcas y anillos
y collares y amuletos
y esa sonrisa nevada
que luce en sus labios negros.

En los ojos mamá noche
le puso de su joyero
dos blancas porcelanitas
con oscuros arabescos.
Van y vienen sus caderas
en oleajes de mareo,
movimiento de culebra,
brasa quemante del sexo,
con cadencias milenarias
donde se acunan los besos.

La luna brilla y rebrilla
en el metal de su cuerpo
y los dedos que redoblan
son diez puñales hiriendo
los poros de aquella hembra,
de esa afrodita de ébano
y hay un miedo de maníguas
en ese ritual tremendo.

Macumba macumba cumba,
te quiero, te quiero, te quiero.

Mira, mira ese sol de mostaza
en las marismas hirviendo;
mira la furia que rompe
en las palmeras, el viento,
oye los bravos rugidos
de las fieras en su celo,
todo está en esas caderas
y en el batuque del negro.

Macumba macumba cumba,
vienen diciendo los cueros.
Macumba macumba cumba,
vienen diciendo te quiero.

Letra: Francisco Amor
Música: Rafael Amor

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CINCO MINUTOS Y LA JUGUETERÍA

Todos los días, cuando el despertador me grita:
¡arriba carne de escritorio, toma tu portafolios!,
te esperan, la oficina, el tren, los colectivos,
las ocho horas diarias, el jefe, con sus iras.
Todos los días paso por la vidriera que me atrapa,
que fascina, de una juguetería
y los cinco minutos que tarda el colectivo, vivo, toda una vida.

Un caballo de cartón galopa una ilusión por toda la vidriera
y un oso gordinflón pintado de marrón, ojos de lentejuelas,
a una princesa azul, con vestido de tul, gracioso se le acerca,
para bailar el vals que toca en su acordeón un viejito de cera.
Se acerca el batallón de plomo y el tambor marca su rataplam,
parecen de verdad, quien sabe a donde van que guerra los espera.
Aldeanas de papel se asoman al balcón de alguna casa vieja,
pañuelos de color le van diciendo adiós, con lágrimas de temperas.
Pero hay un niño dios dormido en su jergón con las palmas abiertas
y todo el batallón, se queda en su lugar, ya no marcha a la guerra
y de felicidad, un mono de peluche hace sus piruetas
y bailando un minué, le va pisando el pie a una marioneta.
Sentado en su rincón, bonete de color con su boca grotesca,
hace a todos reír, entrega el corazón en cada voltereta,
un payaso de amor, un loco, un soñador, un sentido poeta,
que da felicidad y se sienta a llorar, sus lágrimas de pena.
El tiempo ya pasó, yo no soy un juguete, no me puedo quedar.
Al diablo la oficina, el tren, los colectivos, las ocho horas largas,
el jefe con sus iras, si tengo el corazón del oso de cartón,
quiero bailar un vals y ponerme un bonete,
no marchar a la guerra y ver de cerca a Dios,
dormido en su jergón, con las palmas abiertas
y después de cantar, de bailar, de saltar,
de pasar por bufón, de dar el corazón,
por que soy un poeta, un loco, un soñador
y hacer como el payaso, llorar mis penas, solo, sentado en un rincón.

RAFAEL AMOR®

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AMOR MÍO

Amor mío, me deben la fe y el romanticismo,
la adolescencia, esos años en que abríamos
el cáliz a la luz.
Amor mío, ser tan joven quizás fue mi delito,
pensar distinto, dar la cara, con nuestra verdad
sin cobardías
Amor mío, hoy me dejan estar mas cerca tuyo
y no te extrañe, que ya no tenga aquel brillo en la mirada.
Amor mío, estoy lleno de derrotas como esta,
a los vencidos, nos queda de consuelo la nostalgia.
Amor mío, la juventud se va con la impotencia,
cuentan con eso y me dejan quererte con estas cenizas.
Pero lo que no saben amor mío es que una sola partícula de este polvo enamorado, puede mas que todo el odio y toda la orfandad que nos sembraron, amor mío. Podemos intentarlo todavía, aun es tiempo y no es justo que la muerte se salga con la suya.
Amor mío, voy a jugarme el resto que me queda,
se que mañana, cuidará de esta semilla quien te ame,
como yo te amo, amor mío…

RAFAEL AMOR®

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LA CANCIÓN DEL OTRO YO

El reloj suena, salto de la cama,
me quito el pijama y hago una flexión.
Abro las ventanas, saludo al canario,
me lavo los dientes canto una canción
y por dentro tengo unas ganas tremendas
y por dentro tengo unas ganas tremendas
de darle dos ostias al despertador.
Salgo a la calle, saludo al vecino,
con gesto muy fino que es todo un señor.
Sale su señora con la escoba en mano
con una sonrisa le dejo un adiós,
tan de su casa rulo y redecilla
que pienso por dentro al verla tan sencilla
ya está la cotilla al pié del cañón.
Me meto en el metro loco de contento,
hay un solo asiento pero somos dos.
Sube una viejita toda arrugadita,
le doy el asiento, le tengo el bastón.
Y por dentro pienso al verla tan graciosa,
tenía que subir la vieja hincha pelotas,
tenía que subir justo en este vagón.
Pasa una muchacha, la noche en el pelo,
los ojos de cielo, la miel en la voz.
Me dice: – permiso – y siento el hechizo
de tanta tersura de tanto candor.
Y siento que el alma se me va y me viene,
que pienso por dentro, que culo que tiene.
Me importan un pito, la miel y el candor.
Llego a la oficina, algo adelantado,
para un buen empleado es la obligación.
Por eso es que el jefe me ha puesto a su lado,
como a un buen ejemplo de nuestra sección
y a mis compañeros bien que se les nota,
que piensan por dentro que soy un pelota,
que piensan por dentro que soy un pelota,
y tienen razón.
A la salida, tomo una copita
que es algo que incita, tras de la jornada,
con alguna tía seudo-liberada
en un Púb. de esos con la luz bajita
y mientras le hablo de mi alma enferma,
de la soledad, de la vida moderna,
la tía se pone comprensiva y tierna,
y le toco… le toco… las piernitas
y cuando tengo todo decidido,
me dice al oído,
son diez mil y la cama.
Y ya estando a solas le digo:
– la carne no supera nunca los goces del alma.
Ella no contesta, ¿estará avergonzada?,
no, está buscando las lentillas en la cama.
Le doy las diez mil y me voy para casa.
Ya llego a casa, tomo un bocadillo,
algo bien sencillo para dormir bien,
pongo el reloj en hora, me tiendo en el lecho
siempre satisfecho como en un edén.
Y por dentro pienso en algo que me aterra,
que estamos viviendo una vida de mierda.
Y quiero dormirme… sin pensar por qué.

RAFAEL AMOR®

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