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1997 - La crisálida y otros milagros


Portada La crisálida1 – La crisálida

2 – El capitán

3 – La puerta

4 – Filósofo de pieza de pensión

5 – El espantapájaros

6 – Romance de Juan y María

7 – La camiseta

Contraportada La crisálida8 – De película

9 – La mariposa

10- El desafío

11- Palabras para después

12- Abuelas lavanderas

13- La perrera

14- Amanecer y lluvia (DockSud)


LA CRISÁLIDA

Perro con la cadena larga cree que es libre (bis)
pero la cadena es la cadena (bis)
mira que pena

Ave que no conoce más que los barrotes (bis)
dentro de su alma cree que vuela (bis)
no me consuela

Milagrosa utopía milagrosa
que la crisálida se vuelva mariposa (bis)

Teme la oveja al lobo en el redil segura (bis)
y le teme más por libre que por fiera (bis)
y no se entera

Si conociera el mar el pez de la pecera (bis)
el vidrio aunque muriendo rompería (bis)
si que podría

Milagrosa utopía milagrosa
que la crisálida se vuelva mariposa (bis)

Gallo que canta ronco aún sin que amanezca (bis)
no anuncia el día si no que está despierto (bis)
ni dormido ni muerto

La flor cortada que se luce en la solapa (bis)
deja de ser flor es un despojo (bis)
se engaña el ojo

Milagrosa utopía milagrosa
que la crisálida se vuelva mariposa (bis)

Árbol nacido justamente en la frontera (bis)
No mira a quien le da frutos y sombras (bis)
Su patria es su obra

Buena semilla por el viento repartida (bis)
Hará un mundo de amor por donde caiga (bis)
Que el viento la traiga

Milagrosa utopía milagrosa
Que la crisálida se vuelva mariposa

RAFAEL AMOR®

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EL CAPITÁN

El Capitán se acostumbró
a aquella calma chicha,
a tanto amnésico verdor
de la bóveda infinita.
A los días sin soles,
las noches sin estrellas,
a esa manera de fumar
sin encender la pipa.
Nunca entendió muy bien
¿por qué un avante a toda vela,
dentro de una eternidad al pairo, a la deriva?
y ¿por qué disciplinado
volvía a fijar un rumbo,
no sin asombro al ver sin vientos,
las velas henchidas?.
El Capitán no buscó más
el lucero del destino.
Se resignó así, a ser,
un preso de la niebla,
a no soñar un horizonte,
un faro, una taberna,
en su vigilia permanente,
insomne en la cubierta.
El Capitán, alguna vez
pudo pensar que estaba muerto,
pero morir, quizá intuyó,
es una forma de llegada,
una frontera, un mojón,
un límite o un puerto…
No hay peor cosa que tener
conciencia de la nada.
Por que hay que ser un capitán
de un barco de botella
y navegar por ese mar
absurdo de un espejo,
descubrir tras el cristal
que la vida se agita,
que se conmueve,
que palpita, bruñida de reflejos.
Si lograse el Capitán
llevar el barco afuera,
desembocar tras el tapón
a una realidad más bella,
le quedaría al Capitán
la duda que fuera,
más amplia y luminosa,
también una botella.

RAFAEL AMOR®

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LA PUERTA

Cerró la puerta y se fue de mí,
no dijo nada, ni siquiera adiós,
fue en ese instante cuando comprendí,
que era más fuerte que yo.

Y fue curioso no pude llorar,
fue más asombro que dolor tal vez.
Igual que el péndulo aquel del reloj,
me torturaba un porqué.

Como dos lunas me rielan aún,
aquellos ojos llenos de intención,
por esa noche donde alguna vez,
tuve vivo el corazón.

Y si volviera ¿qué haría?, no sé,
me he acostumbrado a esta sinrazón,
no sé si quiero más sufrir su ausencia
o quiero al fin, su amor.

RAFAEL AMOR®

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FILÓSOFO DE PIEZA DE PENSIÓN

Filósofo de pieza de pensión, como vos decís,
entre unos mates y la lluvia me escribís
y te comprendo por primera vez,
que te descubro, hermano, hoy,
será por que crecí.
Te entiendo claro cuando vos me hablás, de la soledad
y de la fe que uno apostó y no se da
en esta cómica ruleta de vivir
que uno se ríe hasta de dios,
al fin que más le da.
Pero en el fondo a uno le jode tanta cruz,
tanto culo de la taba, tanto Caín.
Tanto vacío esperando alguna luz,
que uno no sabe si es de carne o aserrín,
así uno empieza a vivir en el ayer,
entre las fotos, de cuando uno era feliz.

¿Más cruda que un poema de Tuñón, es la realidad?
¿y aquel amor que uno mamó, no sirve más?.
Ya lo ves, lo andan vendiendo por ahí, entre jeringas de color…
¿la muerte es la verdad…?

Será tal vez que uno nació por la mitad en una era cruel,
hablandolé de libertad a los robotes
o prisionero con un canario cantor,
en una pieza de pensión,
oyendo llover…
Pero en el fondo…

RAFAEL AMOR®

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EL ESPANTAPÁJAROS

Como el dueño del sembrado, un sombrero desflecado
que al estallarle la copa, deja que escape la estopa
de su cabeza de trapo.
Al sombrero desflecado que al estallarle la copa.

Cara reseca y gastada por la lluvia despintada,
amarillenta de soles, pañuelo de mil colores
de puntas deshilachadas.
Cara reseca y gastada, amarillenta de soles.

La remendada camisa de domingos y de misas,
de agua florida y valseados,
de patios recién regados, de rubores y sonrisas.
La remendada camisa de agua florida y valseados.

Tu pantalón barullento te hace bailar con el viento,
como corriendo gaviotas,
tan lejanas y remotas como espumitas del viento.
Tu pantalón barullento que va corriendo gaviotas.

RECITADO

Y en la quietud campesina, cuando van las golondrinas
buscando otras primaveras, yo adivino en tus ojeras una lágrima sentida. Al irse las golondrinas, quisieras irte con ellas y en las noches, cuando esfuman tus colorinches, te acunan los grillos de alrededor, como a un Cristo labrador, crucificado de luna, todos los grillos te acunan. Pero, ¿quién dijo que eras dulce Cuco de madera, de los surcos el tirano, si como yo sos esclavo de la semilla y la tierra?.

CANTADO

Si por tu cuerpo de palo sigue viviéndote el árbol
y sin temor con – te quiero – sobre tu brazo un hornero,
te fundó un puño de barro.
Cómo diciendo, ¡te quiero! Sobre tu cuerpo de palo.

Y por tu sabia dormida trepa la tierra y te aviva,
dejando el verde consuelo de una hoja que es un pañuelo,
despidiendo golondrinas…
Por ese brote, la vida, te hace quedar contra el suelo.

RAFAEL AMOR®

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ROMANCE DE JUAN Y MARÍA

Si Juan y María,
se van en la blanca fragata del aire
y al aire lo raya, la fuga ceniza,
de alguna paloma.
A Juan y a María,
le vuelven los días de plaza y de trenes,
de grillos de piedra cantando en las cuelas
y el gringo Jinete que no partió nunca:

Recitado

Pr aquel entonces, el amor andaba esa fábula rosa de fotonovelas
y era un vecindario de ilustres vecinos aquel barrio enorme de doña pobreza.
Te acordás María, suburbio de trébol, llevabas un miedo domingo en las faldas y diez caqscabeles de niquel sonando a feriado en el monedero.
Te acordás la tarde, tendida en la cuerda de las dos miradas
y el amor cayendo con golpe blando de pájaro ciego.
Tu Juan en la tarde, tu Juan el obrero,
marrón de provincia se durmió en la noche caudal de tu pelo,
repitiendo apenas, tu nombre, María.
Después, con tu Juan del brazo
fundaste la orilla cerquita del viento,
arrabal de trapo donde para el hambre cuando sobra el tiempo,
por ahí cultivas un par de geránios y un gato de fango,
que camina el sueño de toda la villa
y bebe en la luna, su leche de tango.

Y ahora María
te vas por el polvo de tu calle abajo,
con esa miseria de madera blanca,
salís orgullosa con tu Juan, del brazo.

Y yo que te sigo, de pueblo y poesía,
que se de tu sueño de pan y trabajo,
digo que el amor más amor tiene el nombre,
de Juan y María.

Letra: Patricio Peñaloza
Música: Rafael Amor

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LA CAMISETA

Siempre fue motivo de trifulca entre mi madre y yo, cuando era niño y me ha quedado como permanente culpa, como dice el poeta: este, mi torpe desaliño y las manchas de la camiseta.

Memorable era aquella lucha
En la bañera, jabón y rasqueta.
Me remozaba bajo de la ducha
Con la premura y fiebre de un esteta.
Y una vez recompuesta mi figura,
Me daba un pan, mamá, mermelada y manteca
Y en el arrobo de la tregua y la ternura,
Se me volvía a manchar… La camiseta, la camiseta.
A la hora del amor primero
Fui pulcro solo a la primera cita
Y me bebí todo el amor entero,
Sin preocuparme por una manchita.
Pero pudo la mácula al cariño,
El primer desengaño, no respeta
Y me quedé llorando como un niño
Que se le rompe el hilo a la cometa
Y con las lágrimas del primer idilio,
Se me volvió a manchar… La camiseta, la camiseta.
Cada vez que he frecuentado el vino
De muchacho, peleón, ahora amable,
Que la madurez es otro desatino,
Una manera más de no mancharse.
Pero en la ronda fraternal de amigos,
Desnuda el alma, la emoción despierta,
Con esa urgéncia de sentir como testigo
Uno no puede permanecer alerta,
Así es que a menudo de ese vino,
Se me vuelve a manchar… La camiseta, la camiseta.
Y cuando tibio un hijo hizo cuna
Temblando de nacido entre mis brazos,
Me sorprendió sin peinarme tal fortuna,
¡Hay que ver como soy de descuidado!
Y después fui un caballo de rodillas,
Un superhéroe de las historietas
Y los he visto emigrar de mis caricias
Con esa cosa de vivir inquieta
Y suele el sepia de las fotografías
Mancharme una vez más… La camiseta, la camiseta.
Cuando la parca pasó con su guadaña
Por el valle donde el pueblo florecía.
Cuando el dolor tejió su telaraña
Y nos heló en la sangre, la alegría,
Yo que venía viviendo transparente
Con un sueño con las alas abiertas,
Me lo encontré malherido, de repente,
Boqueando entre mis manos yertas
Y con la sangre de mi sueño adolescente,
Llevo manchada también… La camiseta, la camiseta.
Que me mancho, dicen, por distraído,
O por que soy un poco ajeno a la limpieza,
Pero hay tanto asqueroso bien vestido
Y tanto impecable, sin cabeza.
A lo superfluo, si, soy desatento
Y conservo esta expresión casi embobada,
Amo el asombro de cada momento
Y no me pierdo de la vida, nada.
Por prestarle atención será que tengo,
La camiseta siempre… Tan manchada.
La camiseta, la camiseta…

RAFAEL AMOR®

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DE PELÍCULA

Uno, cuando era pibe, cuando iba al cine parroquial,
aquel con corte, ya se sabe, por lo de la moral.
Uno, intimamente, quería ser como Chaplin,
con zapatones, llevar levita, bastón y bombín.
Escapar de los malos, de la cana también
y enamorarse de ¡una piba que no puede ser!
y al final de la historia, ser por ella el mejor,
que cuando nos besara nos diera calor
y alejarnos deshojando alguna flor,
con un cartel de fin colgado a la espalda,
revoleando el bastón.
Luego, vinieron años, en los que uno quiso ser James Dean,
atormentado, ser un rebelde con jopo y blue jeans.
Duro, pero en el fondo, tener un grave problema existencial,
que lo llevara a hacerse bolsa en la flor de la edad.
Un incomprendido por una sociedad, que lo condena a vivir
en la mas cruel soledad.
Enfrentar ese mundo, sonriendo con desdén
y matarse en un buga, un buen día, a más de cien.
Pero el coco de uno no tuvo tanto hollín y hoy ríe de las fotos de aquella rebeldía y del jopo de James Dean.
Cuando, ya mayorcitos, Bogart fué nuestra inspiración,
con su impermeable que le tapaba, casi, casi, hasta el corazón.
Triste y con gomina, con ese gesto que humo le dejó, del cigarrillo, con el que hablaba, comía y hacía el amor.
Tener un sombrero, una cicatriz. Ser fugitivo del amor por miedo a ser feliz. Un duro implacable, sentir el placer,
que da cuando es por uno el llanto de mujer.
Pero uno no tuvo ni como ni con que,
por que le dio el espejo la justa realidad y Humprey se le fué.
Luego, el personaje, psicoanalítico del Loire y el Lorraine,
un antihéroe, del cine arte de Freud y La Paz.
Barba y cierto aire, de estar de vuelta en la cosa intelectual,
un diletante, reivindicando, incluso, el cine nacional.
Aceptar la influencia del mayo de París
y tener la precisa que arreglará el país.
Vivir en pareja con una liberal, por que es un mal latino, la fidelidad. Pero uno tuvo poca integridad.
Cuando ella se nos fue con el psicoanalista,
uno, se echó a llorar.
Ahora, que la película está mas allá de la mitad,
desorientado, uno no sabe que papel representar
y sigue, en la pantalla improvisando, siempre sin saber,
un ser humano, sobre una idea bastante demodée.
A la vuelta de todo, en el ocaso del film,
cuando el cordón de la bota se vuelve tallarín
y escapás de los malos, de los buenos también
y llevás un zapato distinto en cada pié.
Uno se aleja deshojando alguna flor,
con un cartel de fin colgado a la espalda,
revoleando un bastón.

RAFAEL AMOR®

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LA MARIPOSA

Con su ala roza
un pétalo de seda,
la mariposa
muy suavemente,
como la madre al niño
besa en la frente.

Como un reflejo,
de la luz que relumbra,
sobre un espejo
es su volido,
que apenas se ha posado
y ya se ha ido.

Como fugada
de la raíz y el tallo
es flor alada,
volatinera
que teje con sus giros
la primavera.

Que vaporosa,
que milagro del aire
la mariposa,
que de repente,
se hace doble en el agua
azul de la fuente.

Multicolores,
preñaditas de aromas
siguen las flores,
como mareadas,
su danzar por un día,
enamoradas.

No tiene nido,
la mariposa bella
no tiene nido
y lo prefiere,
así no hay quien la olvide
ni quien la espere.

Vence a la muerte,
su vida chiquitita,
vence a la muerte,
que la simpleza,
hace eterno el instante
con su belleza.

RAFAEL AMOR®

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EL DESAFÍO

En el arco: El Tano Fugazzeta, El Gallego de dos, de tres: El Manco, marcando a la derecha: El Groncho Frías de cinco: El Hijo del Dotor, de seis: El Raro.
En la punta derecha El Uña e´lata, el Vasco Ochóa, justamente de ocho, el Colorao Esmi de centrofobal y en la zurda El Rusito y El Morocho.
De suplentes El Turco y El Polaco, de delegado, como dije: El Gordo, yo con la botella y la tohalla y de hinchada: Un Peruca con el bombo.
Rejuntaos y sin entrenamiento nos subimos al mionca del Bostero y dando tumbos y relojiando minas, nos fuimos para el centro,¡ah! Y pasams por la casa del Pelusa para ver si venía con nosotros. Batió la vieja: – juega pa´otro barrio- que sie El Pelusa está, con El pelusa es robo.
Ellos tenían botines con tapones y camisetas con número a la espalda, un botiquín con yeites pa´los golpes y un coletivo British School que los llevaba.
Movió un rubio grandote y colorado y le quitó la pelota El Uña e´Lata. Se perfilaba solito por la punta, pero perdió en el raje la alpargata.
Sacó el arquero, con gorra y rodillera y cabeceó El Rusito por la zurda. En cuanto la agarró lo hicieron bosta… el referí era de ellos, un chabón que era cura.
¿Y no le cobró un foul al Groncho Frías, por que estroló a un pituco en la derecha?. El Peruca, a los bombazos, le decía: – a la cabeza, apuntale a la cabeza-
Por el lao que al Manco le faltaba el brazo, se le piró el puntero entre gambetas y se enojó con El Tano que gritaba: -¡ma, garralo de la camissseta!-
El Hijo e´l Tordo en un tono muy sensato, le dijo al Raro- ¡Ché, mantené la calma!- cuando un chetito le metió un planchazo, que le dejó los tapones en el alma.
El Vasco Ochóa con la globa bajo el brazo, se fua a quejar al referí cabreao. –Los muchachos son rudos pero nobles Vasquito y jamás son mal intencionados-
El gol de ellos lo metió un Petizo medio asqueroso que era el atacante. Canchero, pelo corto y bigotito, que batió El Turco: -¡que pinta e´vigilante!-.
La cosa no funcaba, no había coheréncia. Los Pataduras nos tenían en un arco. ¿Todos manijas y perdiendo por goleada?. Dijo El Polaco:- nos falla el medio campo-.
Entonces, ¿quién llegó?, ¡llegó El Pelusa!, el que estaba jugando pa´otro barrio, casó la globa y no la soltó nunca y empezamos a bailarlos.
El Peruca agarró el bombo y dale y dale… ¿y dale que?, si no nombre tenía el cuadro. Dale nosotros, dale los Sin-nombre, dale los párias, dale los rejuntados.
Entonces, nos empezaron a dar como en la guerra. Cuando empatamos, ahí empeoró la cosa… ¡uy que de piñas!, como cobraban el cura dijo: -bastaaaa, no es de buenos cristianos esta joda-
Y ya de vuelta en el mionca y meta bombo y súcios con el barro de la cancha: -enemos que entrenarnos- dijo El Gordo – y ganarles algún día la Revancha-

RAFAEL AMOR®

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PALABRAS PARA DESPUÉS

Este gris que pone lluvias en el país de mis manos, cuando rompo entre los puños los cristales de mi llanto, ¿ quien lo pintó? y ¿ quien pinto la distancia color pañuelo lejano, como un ala de paloma que va muriendo, despacio, despacio?.
¿Quien me pintó esos amigos, rojos de vino, azules de canto, los que destiñó el olvido cuando el vino anduvo escaso?.
¿Quien me pintó la alegría con una mujer al lado, color de Dios la ternura de un hijo nuestro en sus brazos?.
¿Quien me pintará la muerte de padrenuestros y salmos, cuando me quede a vivir en el color de algún pájaro?
No he de quejarme del negro del dolor y el desencanto, que siempre sirve lo oscuro, para poder ver más claro.

Hija, perdóname los sueños que me ausentan siempre,
que me llevan lejos, que abaten mi frente, que me vuelven viejo.
Hija, la vida era en serio, yo tengo la culpa por ser tan ingenuo, creo en el amor y por él te tengo.
Hija, en un día de estos, te dirán algunos que he perdido el tiempo, que he sido un iluso, ríete de ellos.
Ya verás cuando ames y sientas muy dentro, la embriaguez tremenda de los sentimientos.
Cambiarás la vida, por la paz de un beso.
Hija, siendo por amor, hasta el pecado en bueno.

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ABUELAS LAVANDERAS

Abuela lavandera, en la ribera un rojo pañuelo,
quiso el tiempo que tenga el color de tu piel la Ría Chuelo

Lindo cuando dejabas en la barranca, sobre la gramilla,
tendida la ropa blanca para que acueste el sol su mejilla.

En la espuma del jabón se hace milagro de agua tu risa
Y en mil sueños de burbujas viaja tu cara hasta la otra orilla.

Descalza en el repecho, vuelves cantando rumbo a la aldea,
ropitas de amor en tu pecho, la ropa del amo va en la batea.

Abuela lavandera, la pala y los hijos doblaron tu espalda,
quebraron tus caderas de mulata entera
y marchitaron tus senos que olían a fruta virgen de la selva.
Tus hijos fueron libres, te hablaron de patria y de libertad,
por la que jamás los volviste a ver, pero fuiste feliz con su felicidad
y lavando pensabas, – ser libre debe ser lo mismo que tender en la barranca, mi ropa blanca sobre la gramilla y esperar que el sol acueste su mejilla, así de sencilla la libertad, tiene que ser.

RAFAEL AMOR®

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LA PERRERA

A la siesta,
cuanto más tentador era el solcito,
lamiendo lento las baldosas chuecas,
islita somñolienta en la vereda.

Despertando,
los duendes del naranjo y la retama,
un moscardón afinando el violonchelo
y mariposas de polen y de nacar.

Siesta clandestina,
de ir abollando tachos con la honda
de dejar en las paredes del vecino
radiografías de gajos de pelota

Siempre era a la siesta,
cuanto más presente era la vida
un hueso, la cucha y el aroma,
hogareño, de la paz y las caricias.

De repente,
un eléctrico alerta en los hocicos
los pelos encrespados y el aullido
la cola entre las patas y el ladrido.

Se pasmaba el barrio,
el látigo, el dogal y la carrera,
nos decíamos llorando de impotencia
¿Hay que abrirle la puerta a la perrera!

Y así, los veíamos marcharse,
mojados y temblando,
tras el alambre tejido de aquel carro de muerte,
traqueteando, calle abajo,
con un verdugo silbando en el pescante
y un caballo flaco con los ojos vendados.

Nunca nos culparon
sus ojos tristes por nuestra cobardía,
pero aquel holocausto y nuestro miedo,
nos siguen jodiendo todavía.

Ha pasado el tiempo
y dicen que las cosas son de otra manera,
yo sigo esperando que un día nuestros hijos,
le abran por fín la puerta a la perrera.

RAFAEL AMOR®

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AMANECER Y LLUVIA (DOCKSUD)

Cielo gris,
un farol en cansino vaivén
y es su luz que se mece,
cuando ya amanece,
un poco de ayer.

Pena gris,
el azul se negó a despertar
y al sentirse tan sola,
parece la aurora
que quiere llorar.

Calle gris,
adoquines que añoran el sol
y a su andar desparejo,
un yuyo travieso
le pinta una flor.

Y amanece en el Dock
y otra vez a empezar,
con la dura rutina,
pesada, cansina,
trabajo por pan.

Y en el sordo rumor,
de los muchos que van,
vuelve un Yoni borracho,
cantando a su barco,
para descansar.

Sueño gris,
como todo lo cubre el hilín,
que los sueños del pobre
no valen un cobre,
se mueren así.

Vida gris,
geografía de madera y de zincq,
el obrero despierta
y bosteza la puerta
de algún cafetín.

Llanto gris,
la mañana empezó a lagrimar
y parecen los techos,
relojes inmensos
de grueso tic tac.

Cae la lluvia en el Dock,
mezquinando el jornal
y las grúas cansadas,
de cara lavada,
se quieren mirar

Y esperando a que amaine,
resignado el matear,
y aquel Yoni borracho,
no ha vuelto a su barco
duerme en un zaguan.

Letra y música: Miguel Angel Lovera

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