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1998 - Batemusas


Portada Batemusas1 – No es lo mismo

2 – El mate lavao

3 – Enamorado

4 – Canción del circo

5 – La canilla del patio

6 – La flor del sur

7 – Isla Maciel

8 – La gota en el cántaro

Portada Batemusas9 – La tangués

10- Ño Roque don

11- La flor del aire

12- Y no quiso llorar

Prólogo de Rafael Amor:

“BATEMUSAS”

Por “Giramundos” a modo de barrilete, flameando a los vientos del planeta la larga cola, pero, los tiros atados fuertemente al piolín cuyas raíces se hunden en el agua turbia del plata, justamente, en la orilla más barrera, la de Buenos Aires.

Por porteño incurable.

Por prestidigitador de sueños y emociones. Marcado quizás por aquello que una vez dijera Tuñon: “Juancito caminador, canción baraja y paloma, que todo en broma se toma, todo, menos la canción”

Por conservar ese olor al río que me vió nacer, que me vió partir alguna vez, con más dolor que esperanza, con más juventud que sensatez y que, puede, me esté viendo volver.

Por la nostalgia, que, irremediablemente nos agarra a los de este rincón de la tierra, que me ha marcado en mi madurez, con una “Tangués” que por otra parte, no me da la gana de sacarme de encima.

Por sentir y pensar en lunfa, soy un “Batemusas”. Allí por donde he ido he cantado de donde era, les he contado a los seres de otros puntos cardinales en qué ritmo late mi corazón, en qué cadencia se acuna mi sentimiento.

En todas partes fui hermano, amigo, porteño. Han intentado llamarme extranjero, les expliqué que no podían, primero, por mi vocación de ser humano y después, por venir de donde vengo, de una ciudad cosmopolita por excelencia, en donde se han mezclado siempre todos los acentos y culturas de la tierra, Buenos Aires.

Esa ha sido mi manera de ser universal.

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NO ES LO MISMO

No es lo mismo, estar solo sin haber amado,
que después de amar quedarse solo.
No es lo mismo el tener un sueño irrealizable,
que tener un sueño destrozado.
El que espera, no igual al olvidado.

No es lo mismo presentir la luz, la primavera,
que mirarlas irse de tu lado.
Y aunque las dos parezcan una misma ausencia
en un mismo punto desolado,
Un: ya se fue, no es igual a un: no ha llegado.

No es lo mismo sufrir el ansia de un camino,
que sufrir después de haberlo andado,
Y aunque el norte siga siendo el mismo norte,
no es lo mismo perderlo que buscarlo
Aunque parezca, no es igual el desamparo.

No es lo mismo ver la vida si amanece,
que mirar en el crepúsculo, su paso.
Y la luz que falta cuando el alba,
no es la sombra que sobra en el ocaso.
No ganar, no es lo mismo que el fracaso.

RAFAEL AMOR®

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EL MATE LAVAO

Con esta cebadura,
no vamos pa´ ningún lao,
hay que cambiar la yerba
hay que cambiar,
que el mate está lavao,
que el mate está lavao compadre,
que el mate está lavao.

Por mas que le pongan boldo,
cascarita de limón,
yuyito pa´l mal de amores,
el mate ya se lavó.
Aunque cambien la bombilla,
o lo yapen con café,
por mucho que lo remienden
yo ya le perdí la fe.

Con la rueda despareja,
fijensé lo que pasó,
el dueño de la pavita,
ceba uno y toma dos
y al de al lao pa´que se calle,
la yapa le convidó
y cuando llegó aquí abajo,
el mate ya se lavó.

Sepa que en toda mateada
por sentirse acomodao,
hay quien toma el agua tibia
y aplaude a quien lo ha cebao.
No tenga miedo al bosteo,
nunca se quede callao
y aunque lo echen de la rueda,
no tome mate lavao.

Con yerbita aguantadora,
el quemarla es un pecao,
secreteando con la tierra,
hasta su pecho ha llegao,
a contarle de a traguitos,
las cosas que le ha enseñao
y es un traidor el que paga,
cebando el mate lavao.

RAFAEL AMOR®

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ENAMORADO

Si caía la luna sobre tus pechos,
eran dos azucenas que temblorosas
me latían a besos aquí en la boca,
besos que nunca he dado por que quería
para cuando seas mía, tener guardados.

Tuve un sueño esa noche en que me miraron,
tus ojos de violetas atardecidas,
soñé, que me quedaba al verte sin vida.
Sin vida me quedaba, pero por verte,
desde la misma muerte yo regresaba.

Sentí cuando me hablabas un temprana,
una dulce y humana melancolía,
mi corazón primerizo ¡como latía!.
Corazón que te oía de forma atenta,
por vos, yo me dí cuenta que lo tenía.

Cuando tu nombre tibio vuelve a mis labios,
siento como un regusto de yerba buena,
paraísos dorados siento en la venas.
Nombrándote me pones dentro del alma,
un panal, que no calma sus aguijones.

No tuviste razones para quererme.
Es dura la coyunda que ata a mis penas .
Además, yo no tengo mas que poemas.
Poemas mal rimados pero sentidos.
Vos seguí con tu olvido, yo enamorado.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN DEL CIRCO

Recitado:

La vida, la vida es como un pueblo con una sola calle,
la misma de llegar y de marcharse,
la calle de este pueblo tiene dos horizontes,
de frente la esperanza, a la espalda el olvido,
que es una forma de nombrar recuerdos.
Llega el circo al pueblo, pueblo como esos pueblos,
con un montón de muertos y tres o cuatro vivos,
los vivos se asoman a su paso,
a los muertos no los asombra el circo,
sus vidas se cansaron del trapecio.

Cantado:
Es para algunos la risa
como el remiendo que escapó de la camisa,
barata de raso, del eterno payaso,
que brinca y brinca de fracaso en fracaso.

Recitado:
Pasen a ver al tonto que recibe los sopapos,
y al trepador que prendido al palo enjabonado
pisando en la cabeza de cualquiera,
descuelga la piñata y recibe los aplausos
Pasen a ver…

Cantado:

Ahí viene el mago que nos vende las quimeras,
inventa dioses religiones y banderas,
la paz, la verdad, las lleva en su galera
y a una paloma la transformará en cadena.

Recitado:

Pasean a ver a Talento el gran gigante,
que con los brazos y los pies encadenados,
ha de luchar contra Mediocre,
el más tenáz, el más feroz de todos los enanos,
Pasen a ver, pasen a ver…

Cantado:

Y siempre hay en el circo bailarinas,
tienen su mundo de color de serpentinas,
parada radiante baila con aplomo,
y es el caballo el que corre y pone el lomo.

Recitado:

Ahí van las fieras que les dicen,
y el domador bajando el brazo
la inteligencia la forja a latigazos,
la historia de siempre no hay peor tirano
como un esclavo con un látigo en la mano.

Allá en lo alto equilibrista en el alambre,
se tambalea, se tambalea, como un poeta en su hambre,
se agarra de Dios de su fe inquebrantable,
y cambia un pan por sus sueños en el aire.

Cantado:

Ahí viene el dueño Don Dinero con su traje,
con su cigarro y sus bigotes señoriales,
peinado aseado siempre está ocupado,
él es quien lleva las ovaciones finales.

Recitado:

Y cuando el circo de la vida ha pasado,
nos quedamos del camino en un costado,
somos los muertos que decía yo al principio,
no nos asombra el circo,
nuestras vidas del trapecio se cansaron.

RAFAEL AMOR®

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LA CANILLA DEL PATIO

Me gusta oír gotear, la canilla del patio.
adivinar la luna entre la ropa colgada.
Esa suburbanía de los trenes lejanos
y los cuatro ladridos cardinales del barrio.
Los postes de la luz, compases de la cuadra.
La hilera de gorriones corcheas de plumas.
Formando en las dos líneas de su pentagrama,
la melodía simple que alegra el vecindario.
En la puerta de calle, pibes que alborotan.
La vecina que sabe vidas y milagros.
El palique del mate después de la siesta
y un crepúsculo grillo que encienda el verano.
Los solcitos que caben en una baldosa,
tres hojas de laurel secando en la ventana.
Una rejilla grave en el pasillo,
que rezonga espumas cuando lavan.
Me gusta una cocina donde escribir poemas
y una amigo que se queda a comer sin aviso.
La cara de mamá si no alcanza la cena,
mi mujer, que remienda con tres papas el guiso.
Tener una gotera terca cuando llueve,
una veleta de lata con un gallo.
No arreglar una mancha de humedad en las paredes,
por que veo la cara de un amigo lejano
y sembrar perejil en una palangana.
Tener una tortuga caparazón pintado,
una lata de aceite, aquellas con la lira,
donde se mece un malvón solitario.
Me gusta una ventana de asomarme a la gente
con una sonrisa que nunca había usado.
Que me crezcan raíces de una vez por todas
y así poder quedarme para siempre asomado.
Pero sé que mañana llegará la distancia,
trayendo mil paisajes para mi desarraigo
y en las noches ausentes no podré borrar nunca
el íntimo llanto, goteándome nostalgias,
corazón del silencio, la canilla del patio.

RAFAEL AMOR®

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LA FLOR DEL SUR

Allí la tierra se estira, verde a parir soledades,
dónde el azul se desmaya, tras horizontes australes.
Ahí hay un río muy ancho, por el que América late,
como una vena de limo cobijada por los sauces
y aunque parezca dormida, late en su carne la vida.
Hubo también una luna que bajando por su cauce
entre ribazos de espuma, fondeaba para quedarse
y romántica trepaba de la ribera a las calles,
tanguenado por los malvones y los aromas del aire,
hoy la ha proscrito el neón, de la tapia y la canción.

Estribillo
Flor que se fue abriendo hacia la luz, una luciérnaga en el sur,
es Buenos Aires esa flor que perfumó mi juventud
y hoy que está transida de dolor, será el milagro del amor,
quien la libere de su cruz.

Puerto de anchurosas tierras,
del trigo, el oro, el maíz,
pensado por Inglaterra, que llevó el ferrocarril,
mientras hacía sus cuentitas su graciosa majestad,
viva el cuero y las vaquitas y abajo la libertad
y un Rastacuer en París, brindaba por el país.
Hubo y habrá siempre un pueblo,
fecundado en la alegría,
siempre con la puerta abierta,
siempre la mano tendida,
generoso hasta en la muerte
si se trata de la vida,
siempre bien alta la frente,
restañando las heridas.
Como la hormiga otra vez, vuelve a trepar la pared.

RAFAEL AMOR®

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ISLA MACIEL

La noche se hizo de barro y se acunó en el Riachuelo
Y se quedó adormecido bajo de un barco el lucero.
Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…
De tanto remar silencios pasa cansado el botero,
Desafinando nostalgias lleva la luna en los remos.
Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…
Envejecido de yuyos el adoquín desparejo
Y se desangra en el aire, algún malvón ventanero.
Una ventana, los grillos, balcón pintado, madera y lata,
Una ausencia de ojos negros, triste silbido que pasa.
Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

RECITADO

Hay un sigilo de gatos sobre la tapia, que se dilata,
Prende veranos un beso, bajo la seda de alguna bata.
Una leyenda de guapos, cosas de antaño, guitarra y faca
Y el boliche que respira su aliento amargo de vino y caña.

CANTADO

Fumando un toscano de hoja, nos cuenta el nono cosas de Italia,
Con su caricia de andamio, canto rodado, cal y cuchara.

Febreros de canto y risas, pintura y trapo de la comparsa.
La luna sigue en los remos de aquel botero de la nostalgia.
Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

RAFAEL AMOR®

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LA GOTA EN EL CANTARO

Una gota en un cántaro late que late,
campana de soledades.
A misa de nostalgias está llamando,
esa gota que late dentro del cántaro.
El silencio esta lleno de tu recuerdo,
yo en el silencio me pierdo.
Me busco entre mis cosas y no me encuentro,
mi vida no es mi vida si no te tengo.
Una estrella en un charco llora su cuita,
desamparada y solita.
Esta ausencia parece la charca aquella,
mi corazón llorando como la estrella.
No hay dolor mas profundo que el del olvido,
para quien tanto ha querido.

RAFAEL AMOR®

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LA TANGUÉS

La Tangués, es el latir del corazón,
en un crepúsculo de hotel,
la pava, el mate, una canción
y la valija a medio hacer.
Es un ocaso tibio, como la sonrisa de Gardel.

La tangués, es María que una vez mas,
juntó sus cosas y se fue,
contar monedas para un pan
o eternizarse en un café.
Es el silbar bajito de los que aprendimos a perder.

Es un país de sol en la pared y cielo de jazmín.
El color del barrio que no está,
que fue esfumándose
y existe nada mas que solo en la tangués.

La tangués es una ausencia en re menor,
es la vigilia de la fe,
sentir así como que Dios
o no ha venido o no te ve.
Es como el desamparo de un pañuelo en el andén.

La tangués, es aquel beso que quedó
en una cita del ayer,
primera lágrima en la voz,
primer perfume de mujer,
cuando todavía, había una inocencia que perder.

Es la quietud
que va invadiéndote,
al ver la juventud,
esa flor que en el espejo va deshojándose
y verla marchitar, sonriendo con tangués.

La tangués, pan con manteca y miel,
café con leche en un tazón y aquellos ojos de mamá,
poniéndonos un ángel protector,
con la raya torcida y duro el guardapolvos de almidón.
La tangués, son esas ganas de vivir
en otra hora, otro lugar, una manera más de resistir
al desamor, la soledad,
es un gorrión herido, soñando con volar.

La tangués, esperándote está desde la niñez y a traición, te busca el corazón y un día sin saber, el cómo y la razón, te agarra la tangués.

RAFAEL AMOR®

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ÑO ROQUE DON

EL buen cochero Ño Roque compró,
mil pesos de Don y no le dicen Don Roque si no,
Ño Roque Don.

Desde la crucecita de San Juan,
a Retiro o el barrio del tambor,
con dos mulas blancas,
va en su volanta Ño Roque Don.

Lleva por la calle del empedrao,
al boticario, al cura y al doctor,
a las mulatitas
y a la negrita del coscorrón.

Va Roque García sin pestañear,
un clavel en la oreja, reventón,
con solo tres dientes,
siempre sonriente Ño Roque Don

A la playa de los olivos va,
las mulas con penacho y cascabel
el arnés con oro,
si va a los toros con el virrey.

Un día desgraciado se enteró,
que España vendían llamarse Don.
Por mil peluconas
bien relumbronas se lo compró

Del hueco de las ánimas al corral,
desde las barrancas a Potosí,
Don Roque García,
nadie quería llamarlo así.

La volanta del pardo Roque fue,
el primer coche de plaza que cruzó,
aquel Buenos Aires
de Sobremonte, cuando escapó.

Los chicos del suburbio cuando llegó,
el año trece y no hubo condes ni rey,
bajo el estribo
los atrevidos cantandolé.

RAFAEL AMOR®

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LA FLOR DEL AIRE

Igual que la flor del aire
que vaga de rama en rama,
así es el amor mentido,
que va doliendo en las almas,
igual que la flor del aire,
no tiene raíz ni calma.
Como el lucero que espera,
solito a que llegue el alba,
hay muchos hombres que esperan
que les llegue su mañana.
Los hombres como el lucero,
son estrellas olvidadas.
Lo mismo que un árbol seco,
sin nidos y sin fragancias,
así es el hombre vencido,
cuando pierde la esperanza,
tal vez alguno lo nombre
cuando caliente la brasa.
Igual que a la piedra dura,
tan solo el agua la gasta,
al poderoso lo vence
una pequeña palabra,
hay hombres como las piedras,
ruedan con la lluvia mansa.
Como el camino conoce
el cansancio del que lo anda
y sin embargo no acorta
ni mitiga las distancias.
Hay hombres como el camino
indiferentes que pasan.
Como el aroma del pan
que santifica la casa.
Como una luz en las sombras
y en la tormenta la calma,
así son los hombres puros,
mitad raíz, mitad ala.
Como el amor verdadero,
como la estrella que aguarda,
como el árbol florecido
o mansa lluvia que lava,
así son los hombres libres,
buenos, pero no se atan.

RAFAEL AMOR®

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Y NO QUISO LLORAR

Un día,
despertó la casa igual que un campanario,
izaron la bandera de un pañal
y la vio pálida, dulce y sonriente
con el pelo anocheciéndole la almohada
y otro niño ocupando su lugar
y no quiso llorar, y no quiso llorar.
Él, él ya la había visto acariciarse el vientre,
tener en los ojos una inquietud de alas,
que es la ternura, pájaro en las madres
y a veces bajito la oía cantar
para la espera una secreta nana
y no quiso llorar y no quiso llorar.
Vio, ir y venir sus manos, de la aguja a la lana
y su alma de la aguja al suspiro,
por el que vendría y del suspiro al beso,
sobre la ropita tibia del hermano nuevo,
ese que vendría a robarle el cariño
y no quiso llorar y no quiso llorar.
Todos vendrían hoy a ver la flor recién abierta
y traerían caricias de pétalo y rocío
y se vio tan solo y sintió que del pecho,
se le volaban un millón de mariposas,
roto el cántaro de su corazón pequeño
y tuvo que llorar y tuvo que llorar.
En el mismo rincón en el que la fantasía había creado un mundo de amparos, la muralla donde la penitencia nunca le dolía. Y lloraron las aves, los caballos, las hadas y aquel perro invisible le lamía las manos sin poderlo consolar, sin poderlo consolar… ¿y bien… ?
pasaron los días,
una noche la casa en su quietud de nido,
tan ocupada en beberse la luna,
no oyó sus pasos, temblorosos, furtivos,
ir con su mejor caballo hasta la cuna
y al besar la pelusa del niñito dormido,
decirle:- toma, vamos a ser amigos…

RAFAEL AMOR®

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