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2003 - Barricantos, 30 años de memoria


Portada1.- A ti que eres joven

2.- Con la libertad

3.- Bendita la raza negra

4.- Globalizado

5.- La guerra

6.- El hombre vino del barro

Contraportada7.- La cacerola

8.- Chapapote

9.- Elegía a un tirano

10.- Escribo (Salvador Amor)

11.- La guitarra

12.- Cinco minutos y la juguetería

A TI QUE ERES JOVEN

A ti que eres joven, canta.
A ti que eres joven, baila.
Bebe tu vaso de vida
y ama, canta y baila.

Tu puedes beber el alba,
echa a volar por los surcos,
echa a volar las palomas
de tus palmas.

Tu puedes andar las melgas,
de las tierras maduradas
y dormir siestas de sombras,
en las parvas.

A ti que eres joven, canta.
A ti que eres joven baila.
Bebe tu vaso de vida
y canta y ara y baila y ama…

Y cuando enferme de anemia
la tarde de tu esperanza, regresa,
lleva tu boca a su boca,
lleva tu brasa a su brasa,
y casi muerto de sueño,
entre sus brazos descansa.

A ti que eres joven canta…

FRANCISCO AMOR®

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CON LA LIBERTAD

Amar la libertad, sentirse pájaro,
agitar el cielo con las alas.
Amar la libertad, sentirse mar,
dejar la espuma de la risa en cualquier playa
o quebrar el llanto allá en las rocas,
donde nadie encuentre nuestras lágrimas.
Vivir la libertad, de cara al viento,
con el brazo fuerte y la razón alzada,
aunque tengamos que morirnos, ¡Libres!,
morir en libertad, la voz quebrada,
que alguno ha de pasar por el camino
y acunará en los brazos nuestra verdad cansada
y desde abajo de la tierra, nuestros huesos,
irán apuntalando sus pisadas,
que cuando grite, en el vigor del puño,
habrá de alzarse nuestra sangre renovada.

Con la libertad, los trigales nuevos.
Con la libertad, pájaros al viento.
Es la libertad, ese grito eterno,
que sacude el mar, que rompe el silencio,
que abate la roca, que desanda el viento,
que pone en la boca, el azul del cielo.

Con la libertad, campanas a vuelo,
lágrimas de paz y los ojos buenos.
Banderas de luz, canto a pecho abierto,
la sangre que va, creciendo, creciendo,
las manos tendidas a horizontes nuevos,
dar hasta la vida por sentir su beso.

Libres, libres, con la luz y el canto,
libres con el llanto, con la tierra arada,
rica o desolada, con trigales nuevos,
con los ojos buenos, libres hasta ciegos,
libres con campanas, libres con mañana,
con el horizonte, sin cielo ni nada.
Con las manos yertas, aunque la miseria derrumbe las puertas,
aunque naufraguemos sin estrella ni puerto,
¡libres! ¡siempre libres!, ¡libres hasta muertos!.

RAFAEL AMOR®

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BENDITA LA RAZA NEGRA

Son dos mariposas negras
las manos de aquel moreno,
que han surgido de la sombra
para libar en el cuero.
Dobla y redobla la lonja
oscuro ritmo del tiempo.
En la alegría del parche,
Llora el alma de los negros

Negros, negros, negros..

Con un latido de selva
bajo el látigo negrero.
Con un misterio de jungla
tejido por hechiceros.
Con el bramar de los vientos
en gigantes himeneos.
Late y late la tambora
sufre y jadea el batero.
En los ojos se le encienden
las bengalas de su fuego
que van cayendo de a poco
en el carbón de sus dedos.

Macumba parecen decir los cueros
Macumba te quiero te quiero…

La mulata piel canela en el caracol del pelo
junta estrellitas de vidrio y lágrimas de lucero.
La sombra salió a vestirla. Le puso su piel de cielo
Y le hizo ajorcas y anillos y collares y amuletos.
Y esa sonrisa nevada que luce en sus labios negros.
En los ojos, mamá noche, le puso de su joyero
dos blancas porcelanitas con oscuros arabescos.
Van y vienen sus caderas en oleajes de mareo,
movimiento de culebras,brasa quemante del sexo
en cadencias milenarias donde se acunan los besos.
La luna brilla y rebrilla en el metal de su cuerpo
y los dedos que redoblan son diez puñales hiriendo
los poros de aquélla hembra, de esa afrodita de ébano.
Hay un miedo de maniguas en ese ritual tremendo.

Macumba parecen decir los cueros

Mira ese sol de mostaza en las marismas hirviendo.
Mira la furia que rompe a las palmeras: el viento.
Oye los bravos rugidos de las fieras en su celo.
Todo está en esas caderas y en el batuque del negro.
Bendita la raza negra.

LETRA: FRANCISCO AMOR

MÚSICA: RAFAEL AMOR

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GLOBALIZADO

Estoy globalizado…
Las tengo como globos…

Con tantos ajustes y la recesión,
Bajadas de bolsas y devaluación,
Fondo monetario y dolarización
El banco mundial, paro e inflación
Hay días que me piso la globalización…
Que a un globalizado se le hinchan peor.
Que a un despreocupado globalizador

El grupo de los ocho se ha vuelto a encontrar
cada vez que lo hacen me pongo a temblar
entre comilonas van a conversar
sobre las las ventajas del mundo global
de la deudocracia que hay que preservar
de elegir al pedo ya no aguanto más
tengo las urnas llenas… de tanto votar.

Dicen por la tele: todo marcha bien
Los cara de goma que pone el poder
Correctos, sonrientes “democráticman”
Aznar, Fujimori, Schirac y Menem,
Antiterroristas: Sharon, Putin, Blair,
La secta que tiene a Dios de rehén
Sroheder y el burro de la U.S.A.

Afuera están gritando los inadaptados
esos que no ven que el mundo ha cambiado,
todas las ventajas que hemos conquistado:
Antes que me vengan a globalizar
Yo era un pobrecito de un solo lugar
ahora que ya estoy bien globalizado,
soy pobre como antes, pero en todos lados.

Sin duda hemos entrado en otra era
Dicen los alcahuetes de la buena nueva
que ya no sirven las viejas banderas
que hay que cambiar el chip de la sesera
que es una realidad que ve cualquiera
Estamos en un mundo sin fronteras
Donde unos van en yates y otros en pateras

Y si esta globalina es la verdad
Me cago en las virtudes de la novedad
En la Babel del hambre y la mendicidad
Y como el lobo elijo la soledad
No espero ni justicia ni piedad
Y aunque no esté de moda que mas da
Voy a seguir gritando, Libertad

RAFAEL AMOR®

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LA GUERRA

Entre una niebla, ora verdosa, ora rojiza,
veo en la pantalla arder los edificios.
Intuyo los arracimados ojos del espanto.
Es aséptica la imagen, virtual,
(pero la muerte de carne y hueso se adivina),
mientras las sirenas ponen un horizonte de aullidos,
una ululante sinfonía a la hecatombe.
Una noche tras otra, llenas de estallidos…
A la mañana, Bagdad amanece entre carritos de naranjas y verduras
y niños sonriéndole a las cámaras,
jugando a la rayuela sobre minas.
Viejos, sentados en los umbrales
hablando en voz baja de la sangre a gritos.
Las madres, acariciando las frentes
aún tibias de los recién sus muertos.
No es de extrañar que mientras cae un misil y otro misil
el amor copule con un fusil entre las sábanas
y el odio salga al día siguiente a poner el pecho sin trincheras.
Siento el corazón baleado de mentiras.
Una metralla letal de propaganda.
Los exterminadores repartiendo comida
(y temblando de miedo cuando los capturan,
“por que no es lo mismo en la tierra que desde el cielo”.)
arrasando mercados donde la vida insiste, donde nadie les teme,
“conquistando ciudades” en la que no entraron nunca,
como una jauría de perros cimarrones rodeando una osamenta,
cegados por el desierto con su amnesia de arena.
Negros y latinos, carne de cañón imperialista,
Lobos, hasta las orejas de mierda de colores, recién nacionalizados,
contentos con sus nuevos collares, masacrando a otros pobres
por el derecho a un hueso en la basura del amo.
¡ Están muertos, ellos lo saben, aunque ganen, están muertos!
Será una danza de zombis bajo una lluvia de petróleo su victoria.
Cada bomba fatal les parte las cabezas.
Después de esta guerra vendrá otra y otra…
por que no hay fin para esta “gloria”.
El asesino que deja de matar no existe
Y las víctimas construyen la memoria.

RAFAEL AMOR®

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EL HOMBRE VINO DEL BARRO

Subió al azul de la vida de su silencio de barro
y trajo espiga en los ojos y trajo nido en los brazos,
amó la tierna semilla, la mano tibia del árbol,
que del arpa de la lluvia descuelga soles de pájaros.

Descubrió la flor bonita, vino de aromas bailando
y se emborrachó de asombros, bebió el rocío sus labios,
y en el fondo de la flor, halló su alma temblando.

El hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.

Un día encontró el amor, que era un niño solitario
que con los brazos abiertos, en su pecho buscó amparo.
El hombre le dio calor en el nido del regazo.

Y el amor poquito a poco, lo fue volviendo su esclavo
por él conoció la cruz, la agonía de tres clavos.
Él mismo llevó su sangre a morir en el calvario.

El hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro

Se sintió dueño de todo lo que encontraba a su paso
emperador de argamasa, muñeco de arcilla, de fango,
quiso suicidarse entonces, y se vistió de soldado
y ya no escuchó la súplica del viento por los peñascos
y corrió, corrió, corrió
apretándose el rosal de la sangre entre los brazos.
No quiso morir entonces, como esa flor que había amado
porque él sabía que en el fondo, estaba su alma temblando.

Porque a pesar de la cruz, de la agonía de tres clavos
de la guerra, de la bala, de la muerte y el calvario
sigue amando, sigue amando.

El hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.

RAFAEL AMOR®

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LA CACEROLA

Reina sencilla de la alquimia casera,
con su conjuro de laurel, ajo y cebolla
cuando las manos amorosas de la abuela
mezclaban los domingos, familia y pumarola
con la vieja cuchara de madera.

otras veces obrera y solidaria
trepaba al lunes, andamio y trabanqueta,
para mi padre albañil la tregua diaria,
le confiaba mi madre la vianda proletaria
atadita con una servilleta.

Y en los inviernos de tos convulsa,
de las orejas rojas de sabañones,
de su sahumerio sobre la estufa,
subía un humito como una aguja,
pespunteaba de eucaliptus los rincones.

Entre batitas y arroró creció la casa
tras nueve lunas redondulces de simiente
y ante el llantito trémulo, aterido
en ella calentaron, para el recién nacido
la bienvenida de amor y agua caliente.
Y vuelvo a ver la cocina, los amigos
desembarcados del abrazo más sincero,
que entre recuerdos el vino los atrapa
y ella que se sumaba, levantando la tapa
en el hervor fraterno del puchero.

Cuando los tiempos no fueron tan felices,
que para el pobre la bonanza es poca,
cuando las almas unidas resistían,
un hueso y una papa y su milagreria,
nos convocaba a la fiesta de la sopa.

En ocasiones tan servicial y humilde
y siempre útil en el lugar que fuera,
en esos días monótonos y grises
cuando insistía la lluvia, con su terco tilde
le ponía un cerco sonoro a la gotera.

Y cuando vino la cachadura
se fue al exilió en la medianera
pared del fondo, gatos, frontera,
entre vecinos, con su ternura.
Ponía el milagro un malvón en primavera.

Hoy que la veo por la calle combativa
Junto con otras que no están tan solas,
Abollándose, peleando por la vida
Por un montón de cosas, que aún no están perdidas
Y caben en la historia de una cacerola.

RAFAEL AMOR®

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CHAPAPOTE

¡Ay que pena Rosalía!
da ver a tus pescadores,
por las costas y las rías
que con lágrimas salobres
tejen redes de osadía
para rescatar la vida
cautiva del chapapote.

¡Ay que dolor de Galicia!
Con las alas embreadas.
La mar, que siempre fue amiga
es una tumba salada.
La espesa muerte extendida
y las voces desoídas
clamando desesperadas.

En una frágil barquita
pero sabia y marinera
al alba el pueblo ha zarpado
para parar la marea
sin más armas que sus manos,
dientes y uñas arrancando
la muerte que lo rodea.

Los caminos del amor
confluyen en su calvario,
vienen de los cuatro puntos,
Rosalía, solidarios.
Vienen como aves heridas
al mandato de la vida
bandadas de voluntarios.

Una y otra vez el pueblo
al que les sobran razones
ante el abuso y la entrega
va fundando corazones
multiplicando latidos
y condenando al olvido
la sombra de los traidores.

Tanto abandono y desprecio
si lo vieras, Rosalía
y a la vez, ¡cuánto coraje!
en medio de la agonía.
luchando con tanto afán,
“ A xusticia po la man”,
nuevamente cantarías.

RAFAEL AMOR®

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ELEGÍA A UN TIRANO

¿Adónde irás tirano, adónde irás?,
tus manos ensangrentadas, ¿dónde las esconderás?.
¿Adónde irás tirano, adónde irás?,
si el pueblo encuentra tu rastro, sus plantas has de besar.

Te esconderás en las balas, las balas vienen y van,
en la cadena que oprime, la rompe la libertad,
¿dónde empieza la cadena, donde tiene su final?,
¿cuál de los dos desde lejos el prisionero será?.

Te esconderás en los niños, a odiar les enseñarás,
no te servirá de nada, también a ti te odiarán.
Te esconderás en las sombras, el sol te delatará
y cuando salgas al sol, serás sombra y te verán.

¿Adónde irás tirano…

En el terror de las madres un refugio buscarás.
El vientre que parió un hijo, puede parir otros más.
Soltarás tus perros flacos, sin aflojar el collar,
cuidado del perro hambriento muerde y no quiere largar.

Te esconderás en la flor, en el tranquilo trigal.
La flor morirá de pena, el trigo se agitará.
Te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan,
cuando llevarlo a sus hijos les cueste la dignidad.

¿Adónde irás tirano…

Recitado.

Querrás escapar de noche, ¿a qué horizonte?,
¿dónde ir que no amanezca?, la luz te perseguirá
y con las manos cruzadas, las mismas de tu impiedad
ante los ojos del pueblo, suplicante caerás.
Sentirás su voz por dentro que te dice:
– tienes manchadas las manos con sangre de libertad,
deshojaste la alegría, torturaste por pensar,
sembraste el odio, la guerra y mataste por matar,
cercenaste la belleza que podía emocionar,
traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar
por una justa manera de vivir, de trabajar.
Será la hora del pueblo que algún día llegará:
tendrás que pagar rosa a rosa, bala a bala, pan a pan-…
no se si el Dios que tanto invocas
te podría cobijar de la furia de los hombres
cansados de soportar, la injusticia, la impotencia,
por ser mansos, nada más.

Solo los que se liberan, conocen la libertad,
los que han vivido negándola siempre esclavos morirán.
En las calles las sonrisas, la flor nueva y el trigal
Las voces claras del pueblo gritarán una vez más: paz, paz, paz.

RAFAEL AMOR®

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ESCRIBO

Y fue una sola razón: sentir
Que pensar ¿estará bien?¿Estará mal? Es una idea al decir
No sentir la obligación o quizá sí
Lo mejor es la satisfacción que me da escribir
Y en un poema dibujar mas de dos frases
Y con cada una de estas veas, sientas, toques el paisaje
El motivo fue sacarse todos los disfraces.
Creo que entre sentir y decir hay mas de un paso
Realidades de sentir, escribir y decir, la canción nace.

Y son estas frases que de mi boca crecen
Vientos que de una idea soplan
Sueños que del amor carecen
Y otras por el amor florecen.

Melodías de escritorios
De una imagen, del asfalto
De algún llanto, de tristeza
Íntimos secretos de la sangre

Ritmos, golpes, ruidos, pasos
Lluvia aplauso, y es el corazón
El primero en marcar compás
Silencioso te pide más.

Y ser preciso con brevedad
Ni más ni menos la realidad
El sentimiento el ser profundo
Escribir sincero por un segundo.

Tener el virus de la poesía
Impaciente herencia que traen mis días
Sentir el mar ir navegando
Seguir mi vida pero cantando.

Y si le escribo a la distancia
El beso, el recuerdo y la esperanza
El volver no es tan lejano si aun se siente
Si aun se siente cerca.

SALVADOR AMOR®

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LA GUITARRA

Cantará cantara, la guitarra cantara.

Más allá del tiempo, de la nada
con su voz enamorada…

Cantará cantará, la guitarra cantará.

Liberada, tal vez o prisionera
noble el alma de madera…

Cantará cantará, la guitarra cantará.

La Guitarra que el pueblo bendice
trae luz de las raíces…

Cantará, la guitarra cantará

Firme en el pecho dulce y sentida,
quien va con ella lleva esa estrella
de amar la vida…

Cantará cantará, la guitarra cantará.

Y será en su cauce de frescura,
dónde abreve la ternura…

Cantará cantará, la guitarra cantará.

Vencerá a la noche del olvido
árbol al fin, raíz y nido…

Cantará cantará, la guitarra cantará.

Guitarra altiva y luchadora
viene fundando la aurora…

Y el alma mía, soltó su amarra
por ir con ella, con esa estrella
de mi guitarra.

RAFAEL AMOR®

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CINCO MINUTOS Y LA JUGUETERÍA

Todos los días, cuando el despertador me grita:
¡arriba carne de escritorio, toma tu portafolios!,
te esperan, la oficina, el tren, los colectivos,
las ocho horas diarias, el jefe, con sus iras.
Todos los días paso por la vidriera que me atrae,
que me atrapa, de una juguetería
y los cinco minutos que tarda el colectivo, vivo, toda una vida.

Un caballo de cartón galopa una ilusión por toda la vidriera
y un oso gordinflón pintado de marrón, ojos de lentejuelas,
a una princesa azul, con vestido de tul, gracioso se le acerca,
para bailar el vals que toca en su acordeón un viejito de cera.
Se acerca el batallón de plomo y el tambor marca su rataplán,
parecen de verdad, quien sabe a donde van, que guerra los espera.
Aldeanas de papel se asoman al balcón de alguna casa vieja,
pañuelos de color le van diciendo adiós, con lágrimas de temperas.
Pero hay un niño dios dormido en su jergón con las palmas abiertas
y todo el batallón, se queda en su lugar, ya no marcha a la guerra
y de felicidad, un mono de peluche hace sus piruetas
y bailando un minué, le va pisando el pie a una marioneta.
Sentado en su rincón, bonete de color con su boca grotesca,
hace a todos reír, entrega el corazón en cada voltereta,
un payaso de amor, un loco, un soñador, un sentido poeta,
que da felicidad y se sienta a llorar, sus lágrimas de pena.
El tiempo ya pasó, yo no soy un juguete, no me puedo quedar.
Al diablo la oficina, el tren, los colectivos, las ocho horas largas,
el jefe con sus iras, si tengo el corazón del oso de cartón,
quiero bailar un vals y ponerme un bonete,
no marchar a la guerra y ver de cerca a Dios,
dormido en su jergón, con las palmas abiertas
y después de cantar, de reír, de bailar, de saltar,
de pasar por bufón, de dar el corazón,
por que soy un poeta, un loco, un soñador,
hacer como el payaso, llorar mis penas, solo, sentado en un rincón.

RAFAEL AMOR®

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