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2005 - Con ruido a púa

Portada Con Ruido a Pua1.- Azul de adentro

2.- Ella y las flores

3.- Canto a la Rosa

4.- Canción para la lluvia

5.- Amor es mi canto

6.- Al compañero

7.- Fábula de la margarita y el viento

8.- Drugstore

9.- Romance de la niña negra
Poema de Luis Cané

10.- Mulita
Autor: Francisco Amor

11.- Villamiseria

12.- El viejo

13.- El perro cojo
Poema de Manuel Benítez Carrasco

14.- Carta a una mujer

15.- Dios te bendiga guitarra

16.- La calle

AZUL DE ADENTRO

Fue…sin darme cuenta,
yo era tan azul de adentro
y andaba siempre de risa y niño
con un clavel en las mejillas
y una flor del aire en los sueños.
De pantalones cortos la alegría
y pantalones largos en los  gestos,
tenía el mundo en el patio, y yo, su dueño,
era, rey o mendigo, si quería.
Le hablaba a las flores y ahora pienso,
que porque era azul de adentro, me entendían.
Y de pronto apareció,
se me llenaron de asombro las pupilas,
la soñaba por las noches,
la sentía en los brazos,
la presentía en caricias,
y cuando por fin la tuve,
dijo cosas, tantas cosas,
que porque era azul de adentro, yo entendía.
Y se me ha vuelto amante la guitarra
ya no tengo más rumbo que su rumbo en la vida.
Hoy, que el mundo del hombre no cabe en un patio,
y no existe aquel rey feudal de fantasías,
por su amor,
por su amor sigo hablándole a las flores que encuentro,
y hasta a veces, hasta a veces me brota la misma alegría.
Y con ropa de hombre voy, de risa y niño,
porque a mí, a mí me sobra mucho azul adentro
para pintarle esperanzas a la vida.

RAFAEL AMOR®

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ELLA Y LAS FLORES

Tenía un miedo y una aurora en la mirada
tenía los ojos mansos, como si fueran de agua
de esa agua pura, de esa agua clara
que lleva el arroyo y se le ve el fondo.
A ella en los ojos, se le veía el alma.
… Y claro, cuando alguien le hablaba más de una palabra
bajaba la cabeza, nunca contestaba y se sonreía
y contaba baldosas con la punta rota de sus zapatillas
y el duende travieso de aquella vergüenza
pintaba su cara de niña con el encarnado color sus rosas.
Cómo me hubiera gustado irme con ella ¡eh!
Ofreciendo flores por las mesas
aunque algunos pagasen con unas monedas
el tener derecho a la indiferencia.
Vamos, vamos ofreciendo flores
por todas las mesas
Violetas, violetas
para las coquetas
que viven la vida
de una eterna fiesta
cambiando vestidos
como las muñecas
traigo en mi bandeja
la suave fragancia
que tan poco cuesta
de un humilde ramo
de estas mis pequeñas
y simples violetas.
Rosas, primorosas
para las hermosas
que viven la vida
fugaz y mentida
de las mariposas
y que ser bonitas
solo les importa
luego caen vencidas
con las alas rotas.
Son duras y frías
como las espinas
que tienen mis rosas.
Claveles, claveles
para los ojales
de aquellos señores
con el porte grave
que tanto les gusta
les llamen doctores
y que son felices
cuando sobresalen.
Traigo yo estos blancos
y grandes claveles
que se notan tanto
del negro del traje.
Traigo, no me olvides
para el que los pide
para los que se aman
para los que ríen
que no les importa
más que ser felices
son para guardarlos
dentro de algún libro
cuando se marchiten
y al abrirlo un día
pensar yo la quise.
Traigo, no me olvides
traigo para todos
las flores,  que quieran
las flores humildes
la flor de opulencia
la flor que destaca
la flor que recuerda
y traigo estas pobres flores
pobres flores de mi infancia
que a nadie le importan
que tan poco cuestan
pues tienen el precio
de la indiferencia.
La ra ra la Violetas,
la ra claveles,
la ra ra ra no me olvides.

RAFAEL AMOR®

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CANTO A LA ROSA

La Rosa,
hace de la casa, todas las cosas,
canta si cocina, si barre, si plancha,
si zurce la ropa.
Tristones,
sus ojitos tiernos, sueltan lagrimones
si en su humilde pieza, de cuatro ilusiones,
lee por las siestas, viejos novelones.
La Rosa,
escribe una carta, la letra de imprenta,
mano temblorosa, mamá sin acento,
que la espera ansiosa, y esa dulce agüita,
de su simple almita, dejará la letra, un poco borrosa
(Recitado)
La Rosa, sale los domingos con su cara redonda
y su gastado abrigo
y con plata de sueños en cada vidriera
se compra un vestido.
Ay la Rosa, la Rosa, suspira y suspira un amor que no existe,
y con sueños remienda sus pobres cosas.
Tiene…quince años…y las manos rojas,
de pileta y trapo, pero, ¿qué le importa?.
Sale los domingos con su cara redonda
y su gastado abrigo y con mariposas enhebra collares
mientras, allá lejos, lejos,
en el sitio que ella siempre encuentra detrás de una lágrima,
detrás de su letra de imprenta borrosa,
alguna vecina de voz temblorosa,
le leerá a su madre, la carta sencilla, que escribió la Rosa.
(Estribillo)
La Rosa,
escribe una carta, la letra de imprenta,
mano temblorosa, mamá sin acento,
que la espera ansiosa, y esa dulce agüita,
de su simple almita, dejará la letra, un poco borrosa.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN PARA LA LUVIA

Me gusta el olor a lluvia
que hay en tu pelo
y el sol de tu rubor.
Tormenta que se desata
bajo tu bata
tu seno breve
donde se agita la pasión.
Resbala la luz del día
sobre tu piel de nube encendida
el viento juega en tus faldas
mareos de despedidas,
el viento nunca se queda
por que no sabe de amor
Amo el cántaro fresco
donde sediento
pueda beber tu voz.
Tu voz, golondrina loca
vuela de tu boca
busca la vida
y tal vez muera en una flor.
Yo se que este mundo mío
es un país lejano y perdido
donde tu nombre cuando te nombro
es como un cuento que oí de niño.
Yo guardo todos los cuentos
junto a mi corazón.
¿Que tienes?
que puedes irte de la espiga al sauce
con tu andar de suspiro.
¿Que tienes?
que puedes navegar en una margarita
todos los mares de rocío,
¿Que tienes?
que puedes enloquecer la mansa soledad del agua
cuando enjuagas
los aromas de la tarde con tus manos
y te bebes los ojos
porque tu sed,
en el hueco de las palmas
los vuelve a levantar del río.
¿Que tienes?
que puedes prenderme en el sitio de los sueños
todo el  amor toda la fe todo el olvido.
Amo el cántaro fresco
donde sediento
pueda beber tu voz.
Tu voz golondrina loca
vuela de tu boca busca la vida
y tal vez muera en una flor.
Yo se que este mundo mío
es un país lejano y perdido
tu nombre cuando te nombro
es como un cuento que oí de niño
yo guardo todos los cuentos
junto a mi corazón.

RAFAEL AMOR®

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AMOR ES MI CANTO

Amor
una palabra nomás,
¿quién la inventó?
¿un poeta quizás?
¿un loco soñador?.
Amor,
como viene se va,
como una frágil flor
nace y muere el amor
sin pensar.
Amor es la palabra que en la noche
un bohemio encontró
para ponerle nombre a su soledad
y no dejar tan sólo su corazón
frágil como una flor
débil como un cristal.
Recitado
Y sin embargo creo en el amor.
Es mi corazón que se resiste a pensar que
no es verdad,
porque cuando enredo mis manos en su pelo
para decirle que la quiero,
o le abrazo la boca con mi boca
en la llama azul de mi deseo,
o me hundo en el mar profundo de sus pupilas,
o me embriago con su voz… creo en el amor
y si un chiquilín me mira
y desde su estatura de niño me arroja la inocencia
en una sonrisa como quien tira una flor,
creo en el amor. Creo en el amor.
Canción
Amor,
es la palabra que en la noche
un bohemio encontró
para ponerle nombre a su soledad,
frágil como una flor
débil como un cristal. Amor…

RAFAEL AMOR®

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AL COMPAÑERO

La doméstica tregua de todas las tardes,
cuando el mantel de casa era un planeta de hule,
con países de migas
y una mosca satélite merodeando el azúcar.
Con barcazas de pan que naufragaban siempre
y aquel, casi llegar al borde de la taza.
Con tu vieja o la mía tirándonos la bronca
por el pantalón roto o la lastimadura
y esa nuestra batalla que ellas no comprendían
ni comprendieron nunca.
Aquel mismo escenario, siempre diferente.
Ejércitos de árboles como gigantes ciegos,
nuestra calle, que a veces fue río, otras puente,
abismos, montañas que iban y venían.
Le pusimos al mundo nuestra geografía.
Verjas que eran barcos piratas y en el puente,
capitanes con ojos de mil mares y vientos,
y trabucos jazmines  disparaban aromas,
de  la proa cargada con azahares del cerco,
por aquellos marinos que fuimos, sin brújula ni puerto.
Así era nuestra lucha.
Y era tanta la magia de nuestra fantasía,
que la escoba dejaba su rincón de la hilacha,
la tremenda rutina  de pelusas y hollines,
para transformarse, suelta al viento las crines,
en aquellos centauros de inocencia y paja.
Así era nuestra lucha, poblada de lirismos,
donde nadie moría, donde no se perseguía jamás a los caídos,
donde llegábamos al último instante
para arrancarnos de las garras feroces del enemigo…
y éramos héroes, si, héroes,
de niños hay una forma tan azul de ver el heroísmo.
Héroes, que rendidos al caer la tarde,
cuando mandaban tregua nuestras madres
cambiábamos la gloria, por un tazón de leche.
Y hoy, este diario, me trae tu rostro subversivo,
este diario  que es un pájaro de humos y de muerte,
me trae tu rostro asesinado,
violeta de bronca, amarillo de injusticia y lo peor,
es que yo sé que a este diario solo le interesa la noticia.
Esta vez no se pudo compañero,
no pude llegar al último instante para decirte:
– ¡Si te asomas alma ten cuidado, que están los perros del amo vigilando, vigilando,
que están los perros del amo, olfateando, olfateando,
donde encuentran un sueño, lo matan como a un pájaro!
Hoy no tenemos ni barcos ni caballos alados,
y quizá tampoco madera para héroes,
pero somos los hombres,
pero somos la historia que avanza paso a paso.
Hoy somos dos marinos con brújula y con puerto,
aunque digan que has muerto.

RAFAEL AMOR®

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FÁBULA DE LA MARGARITA Y EL VIENTO

Una humilde margarita a un lado del camino,
daba vueltas el azúcar de su molino.
Pasó cantando el viento su son peregrino
ella enamorada fue tras su destino.
Pero no alcanzó al viento en la distancia
el mundo entero supo de su constancia,
por que a veces no importa el ser amado

si no amar, amar sin pedir nada  en pago.
Pasó el tiempo y marchita, la margarita,
iba de viento en viento la pobrecita.
Un pájaro que pasaba buscando abrigo
para dos alas nuevas que había en su nido,
al verla tan vencida, tan amarilla,
se la llevó en su pico como semilla.
Por que donde más muerta la vida parece,
es en ese lugar en donde mas crece.
Vino el hombre que mata el amor con olvido,
de una sola pedrada, bajó aquel nido.
Cayó temblando el ave, trino abatido,
escapó la semilla de entre su pico.
Pero la tierra es siempre  sabia y bendita
volvió a agitar su molino la margarita.
Lo inmortal de la vida está en la simiente,
morir es empezar a vivir para siempre.
Otra humilde margarita a un lado del camino,
daba vueltas el azúcar de su molino,
pasó otro viento cantando su son peregrino,
de nuevo enamorarse fue su destino.

RAFAEL AMOR®

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DRUGSTORE

Fue una de esas madrugadas
en las que uno pretende arrancarse
de los pulmones reventados,
el péndulo implacable del bolsillo.
Cuando uno cree que puede frenar el reloj de la rutina.
cuando uno se hace un rincón entre la gente y entre  medio del humo de las voces,
uno oye el silencio, uno está ausente, cuando uno cree que olvida.

Sacaron a un borracho  a empujones, bueno como siempre
se quedó contra un árbol  con su rosario de blasfemias.
De repente, alguien me dijo:
– ¡eh, tú, saca la guitarra! –
tenia una sonrisa de piano abandonado,
justo en el sol le faltaba una tecla,
las demás teclas, amarillentas, de tiempo, de tabaco
por donde le silbaban las eses y las cetas.
Una larga historia de lucha en las manos,
sin mas  compensación quizá que la sonrisa aquella.
Me llamó Sudamericano, y bueno ¿Por qué no?
Algún día habrá un gran país que se llame Sudamérica,
Se echó hacia atrás la boina en la cabeza,
Me mostró el escudo de Aragón en la solapa.
Y me cantó coplas de su tierra con esa voz cascada,
como los ríos cuando los ríos  cantan con las piedras.
CANTADO
Y me habló de la guerra,
de la pena,
Que después de las balas
fueron todos vencidos,
Que la miseria,
dejó un crespón prendido
en cada puerta.
Pan con ajo y aceite
y las guitarras muertas.
Y me hablaron sus manos,
de la era,
de su mundo semilla,
De la espera
y me hablaron sus ojos,
De un alma simple y buena,
que nombrará tan solo,
Una cruz de madera.
Y me habló de un hermano
que se escapó a mi tierra,
Que se apagó en exilio
soñando con la vuelta,
Y de la madre aquella
que no pudo esperarlo,
De los perros del odio
Arañando las puertas.
Yo le hablé de ese sueño
que él llamó Sudamérica,
De otros vencidos vivos
o muertos por la  guerra,
De otra paz de rodillas
que traerá la miseria
Y del vacío tremendo
de las guitarras muertas.
RECITADO
Y le hablé de otras manos
como las de él, labriegas
que se quedaron quietas,
siempre en la misma espera,
por un mundo semilla
sin más compensación que una cruz  de madera.
Y saqué la guitarra,
para que viva,
para que cantemos juntos
yo con mis treinta y él con sus sesenta,
un tango, un jota,¡que se yo!, una pena,
una de esas madrugadas,
en las que uno cree que olvida.

RAFAEL AMOR®

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ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

(Poema de Luis Cané)

Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Un erguido moño blanco
le adornaba la cabeza,
collares de cuentas rojas
al cuello le daban vueltas, vueltas.
Toda vestida de blanco
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.
Las otras niñas del barrio
jugaban en la vereda,
las otras niñas del barrio
nunca jugaron con ella.
En un silencio sin lágrimas
lloraba la niña negra.
Niña negra, ronda blanca,
jugaban en la vereda
nunca jugaron con ella,
niña negra, ronda blanca,
cuentas rojas daba pena,
niña negra.
Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en un féretro de pino
llevan a la niña negra,
dicen, que a la presencia de Dios
un ángel blanco la lleva,
la niña negra que sabe
si ha de estar triste o contenta.
Que Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza,
y un lindo par de alas blancas
a las espaldas le cuelga.
Los dientes de mazamorra,
brillan a la niña negra.
Niña negra, ronda blanca,
jugaban en la vereda,
cuentas rojas,
nunca jugaron con ella,
niña negra, ronda blanca,
daba pena,
cuentas rojas, niña negra
nunca jugaron con ella,
ronda blanca, daba pena,
cuentas rojas,
niña negra,
ronda blanca,
jugaban en la vereda,
cuentas rojas
nunca jugaron con ella,
niña negra…
Dios, llama a todos los ángeles
y diles:- jueguen con ella-.

RAFAEL AMOR®

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MULITA

Autor: Francisco Amor

Mulita que vas pa´l cerro, mulita
por la huella solitaria de la sierra
si ves a mi india mala, traela.  Traela.
A orillas de los senderos florcita.
Arriba del pico nieve blanquita.
Canciones, nieves y flores pa´ella. Pa´ella.
Azucar t’hey de dar y te dejaré ir
libre por la montaña, mulita, traela.
Recitado
A la cruz Velancuy vamos mulita
que alli está ella, botijas panzudas,
charanchos y quenas; chicha  a borbollones,
el violín y el arpa, fiesta pa’las cholas,
casuachs y huaynitos, cuecas, bailecitos…
Vamos mulita…
Canción
Tocaré en noches de luna mi quena
y si en mis brazos se duerme l’hey de cantar,
mi boca un canto muy tierno cantara. Cantara.
Mas rica será en la acequia l’agüita,
mas rico será el pastito que t’hey de dar
Vamos mulita serrana, traela.
Azucar t’hey de dar y te dejaré ir,
libre por la montaña, mulita, traela…

RAFAEL AMOR®

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VILLAMISERIA

Estrellerío,
zarzo barato en las botellas
rotas del baldío.
Ranchos de latón,
de madera podrida y cartón,
junto al terraplén,
por donde pasan las vías del tren.
Una palangana,
agujereada es maceta que adorna
la ventana.
Beso carmín
sobre la cortina de cotín,
de un solo malvón
y en la trampera un jilguero cantor.
A los ladridos,
pelea por un hueso gris el flaco
perrerío.
Humo que delata,
a un croto que fuma entre las latas.
Pita un armado,
de diarios viejos y puchos rejuntados.
Recitado
Farol a kerosene,
la mitad de un espejo,
un catre y la puerta a vaivén,
hecha de arpillera,
zurcida a donde y como pueda.
Mece su mañana,
la miseria en la cuna
de un cajón de manzanas.
Pena, amargura,
de ver arrancada de prepo
la caricia a la ternura.
Por un triste peso
hubo que olvidarse de los besos.,
ya no se puede soñar ni leer hasta mañ
Truco, retruco
y un as de espadas con su filo de susto,
se queda temblando en el brillo,
relámpago azul de un cuchillo,
en ese valecuatro
del alcohol pendenciero e ingrato.
Canción
Toda raída,
en el alambre de púas se ve
ropa tendida,
agua llovida,
chapa de zincq y la tabla arriba.
Cuatro ladrillos.
Se seca al sol un jabón amarillo.
Villa miseria,
de alpargata hecha hilachas
y el dedo gordo afuera.
Hijos del hambre,
cada pan en la mesa una madre.
Hembras baratas.
Que poco vale un amor de hojalata.

RAFAEL AMOR®

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EL VIEJO

La pieza llena de fotos de color
así lo fue invadiendo su   nieto mayor.
Ya no se puede fumar nana,
dicen que es por su salud.
No hay que gastar tanta luz,
hay que cerrar las persianas.
Ya no hay manchas de humedad,
países de soledad
de aquellas paredes blancas
que la luna azul bañaba.
Su imaginación fundaba
pueblos en todas las manchas.
CANTADO
Ya no es dueño del rincón,
de la mesa y el sillón
y la silla desclavada.
Ya no se puede tener,
la ropa como hasta ayer,
sin colgar desordenada.
Ni cantar en la quietud
coplas de su juventud,
en lo oscuro y en voz baja,
aquella quebrada voz,
que fue minando la tos
pero que sigue afinada.
Ya no se puede quedar
hasta después de cenar
aún con la mesa tendida.
También el vino hace mal
y el calor que da el hogar
¡cómo ha cambiado la vida!.
RECITADO
El cigarro deja olor, el cigarrillo peor,
la pipa es muy anticuada
y cuando venga el señor novio de la menor,
hay que vestirse de gala.
y no se le ocurra hablar en la reunión familiar,
decir cosas incoherentes,
si no lo mandan callar, lo empiezan a marginar
con que hoy todo es diferente.
Es ridícula y sencilla la fiesta de sus rodillas,
los niños ya no son niños.
Queda mal sacar la silla o salir de tardecita
a charlar con los vecinos
y si se ríe tal vez, de la eterna estupidez
y quiere dar un consejo,
se calla, la ve venir,
sabe que le han de decir
que habla, por que está, viejo.
CANTADO
Se levanta al aclarar
y sale al patio a tomar
un mate en silencios largos
y silbando quedamente,
como si estuviera ausente,
le pone alpiste al canario.
Y el  jazminero del fondo
le deja el suspiro hondo
de azahares en primavera.
Barco de gastada quilla
le rueda por la mejilla,
el pibe que aun conserva.
Hoy se entero que de aquí
a seis meses por ahí
sería otra vez abuelo.
Con aquella bronca voz
un gracias le dijo a Dios
y quedó mirando al cielo.
Se puso a recordar cuentos
y a revolver los armarios como buscando el pasado.
Alguien le volvería a dar, a sus brazos,
el lugar de refúgio, de cobijo.
Alguien a quien acunar, a quien comprar caramelos,
quien lo volvería a llamar como en un trino, abuelo,
por quien inventar fantasías,
cuando el sol incendia el aire…
total, para un viejo, nunca es tarde.

RAFAEL AMOR®

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EL PERRO COJO

Poema de Manuel Benítez Carrasco

Con La pata coja colgando,
despojo de una pedrada,
pasó el  perro por mi lado.
Un perro de pobre casta,
uno de esos, callejero,
pobre de sangre y de estampa,
que nacen en los rincones
de perras tristes y flacas,
condenados a comer basura
de plaza en plaza.
Que de pequeños,
por lo fino y ágil de la infancia,
baloncitos de peluche,
tibios bolones de nácar
los acurrucan, los miman,
los sacan al sol, les cantan…
de mayores, conque ya se les fue la gracia,
los dejan a su ventura,
mendigos de casa en casa
sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas…
¡Y que tristes ojos tienen! , ¡ qué recóndita mirada!,
como si en ella pusieran su dolor a media asta…
y se mueren, de tristeza, a la sombra de una tapia
si es que un lazo no les da una muerte anticipada.
Yo lo llamo: – ven, que no te hago nada-
todo hociquito curioso, toda sed, hambre, nostalgia.
El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras,
como esperando o temiendo, pan, caricias o  pedradas,
no en vano lleva marcado un mal recuerdo en la pata.
Lo llamo otra vez: – ven aquí, no te hago nada-, dócil a medias, avanza,
moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas…
– ven aquí, no te hago nada- eso es… ahí está ¡adiós a la desconfianza!,
que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,
ladra, para hablar más fuerte, salta, gira, gira, salta,
canta, ríen, ríen cantan, lengua, orejas, ojos, patas
y el rabo es un incansable abanico de palabras…
-¿que piedra te dejó cojo?,  ¡malhaya, malhaya!…
el perro me entiende, sabe que maldigo la pedrada,
esa pedrada dura que le destrozó la pata
y con el rabo me está agradeciendo la lastima.
-No te preocupes, no te preocupes,  que no ha de faltarte nada,
yo también soy callejero, diente de distintas plazas
y a patita coja voy, de jornada en jornada,
las piedras que me tiraron, me dejaron coja el alma…
vamos pues perrito, ¡anda que te anda!,
tú por tus calles oscuras, yo, por las mías calladas,
tu la pedrada en el cuerpo, yo, en el alma…
y si te mueres, yo te enterraré en mi casa,
bajo un letrero que diga: – aquí yace, un amigo de mi infancia-
y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,
te regalará San Roque, una muleta de plata-…

Compañero, si los hay, amigo, dónde los haya,
mi perro y yo por el mundo, pan pobre, rica compaña.
Era joven y era viejo, por más que yo lo cuidaba,
el tiempo malo pasado lo fue dejando sin alma,
fueron muchas hambres juntas, mucho peso para sus tres patas.
Una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,
lo encontré, tendido, frío, como una piedra mojada,
como duro musgo el pelo con el rocío brillaba,
ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas
y hacia el cielo de los perros, se fue, anda que te anda,
las orejas de relente y el hociquito de escarcha…
Portero y dueño del cielo, San Roque en la puerta estaba,
ortopédico de mimos, cirujano de palabras,
bien surtido de recambios con  que curar viejas taras:
-para ti tu rabo de oro, a ti tu ojo de ámbar,
tu las orejitas de nieve, tú, tu colmillo de nácar,
tú…- y mi perro le reía, tú, tu muleta de plata…
Ahora sé, por que está la noche agujereada,
estrellas, luceros, no, no, es mi perro que cuando anda,
con la muleta va haciendo, agujeritos de plata…

RAFAEL AMOR®

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CARTA A UNA MUJER

Si la vida te tratara mal,
vuelve a mi puerta a llamar.
Cuando te des cuenta que la juventud,
como los sueños se te han de escapar.
Regresa a mi mundo, regresa a mi paz,
aunque ya no tengas nada mas que dar,
por que yo no amo tan solo tu piel,
por que al fin y al cabo la piel se nos va.
Cuando el camino te quiera perder
en el hastío de la soledad.
Cuando por monedas te compren la fe
y al corazón lo cambies por un pan,
regresa a mis brazos sucia de sufrir,
con todas las manchas que te de el vivir,
que si por tu amor me tengo que manchar,
en el mismo barro yo me voy a hundir.
Regresa, regresa, regresa…
Y cuando en mi pecho vuelvas a encontrar
latiendo en el mío tu corazón,
sin saber por que, habrás de llorar
y tal vez quieras pedirme perdón ,
yo, con mi mano callaré tu voz,
pues dime quien puede absolver, culpar ,
la vida es tan corta y en su tribunal
somos todos iguales, nadie puede juzgar.
Aún deshojada la flor de tu ser,
vuelve a mi puerta a llamar,
te estaré esperando con la sangre en pié
para volver a empezar.
Siempre queda un beso que nunca se dio,
dos palabras viejas que no mueren mas.
El simple milagro para un corazón,
el decir, te quiero y volver a amar.

RAFAEL AMOR®

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DIOS TE BENDIGA GUITARRA

Dios te bendiga guitarra,
paloma de alas atadas,
pudiendo volar tan lejos,
buscas calor en mi alma
y en mis horas de tristeza
en vez de alondra prefieres,
ser torcaz desafinada.
Dios te bendiga guitarra.
En los boliches aquellos,
en donde juntos al alba,
nos bebimos una estrella,
vino que embriaga las ansias,
¡cuantas veces nos cambiamos,
un re menor y una lágrima!.
¡Que pocas veces la risa!,
¡cuantas angustias, la rabia!.
Pero nos jugamos,
siempre me acuerdo aquel beso
sobre tu boca asombrada
y mi madre desde lejos,
con esa pena callada,
con un: -seguí tu camino- ,
nos santiguó de distancias.
Y el amor, que siempre llega
y que es  naufragio o es calma,
puso en el sí de tus cuerdas,
el nombre de la que amaba.
Hoy siento el sol en el pecho,
la vida cambia al que ama,
tu cintura y su cintura,
van a parir mi esperanza.
Y cuando venga mi niño,
tendrá las manos rosadas
de andar juntando en las nubes,
las ternuras de su infancia
y serás su sonajero,
su asombro, mágica barca,
por donde viajan mis manos,
después de tantas distancias,
para quedarme a vivir,
hecho caricia en su calma.
¡Dios te bendiga guitarra!.

RAFAEL AMOR®

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LA CALLE

¿Digo yo…?,
¿quien no tuvo la boca de pezón y miel
y los ojos de fábula alguna vez?.
Después, claro, vino la calle,
nos robó la candidez
y una mala palabra con su aliento brutal
nos fue tatuando el hombre en lo virgen de la piel.
¿Digo yo…?,
¿Quien no compró dos besos para su soledad
y quedó mas vacío que el bolsillo quizás?.
¿Quien no se sintió dueño del mundo
y a sus pies,
en un charco de la calle se miró la verdad?.
¿Quien no aprendió en la calle el idioma de vivir?,

¿quien no bebió su sombra, su noche y su gris?
¿Quien no se hizo poeta si la calle en su bullir
le arrancó un amor y esa alegría de vivir?.
La callle, la calle, la calle…
¿Quien no gastó en la calle, la inocencia y la niñez?.
Como un zapato roto se le agujereó la fe.
¿Quien no lloró vencido por la calle alguna vez
o rió borracho de sus penas también? .
La calle ,,,
¿Quien no aprendió el  idioma de la carne y el placer,
sobre un cuerpo marchito, cansado de mujer?.
Aquella que algún día tuvo sueños también
y que guarda una madre en el fondo de su ser.
La calle…
La calle donde va de noche la bohemia,
con sus pies de vino, su color de anemia,
arrojando auroras a las borracheras,
esa plata tonta de comprar estrellas.
La calle…
La calle que transita el hombre de jornal y de callosas manos
el que a golpes de hijos forja el pan cotidiano.
¿Quien no ha visto en la calle la miseria rodar?,
pajarito trunco, canillitas flacas sentado en el umbral.
Uno es como la calle, no se puede negar.
Las lágrimas son niños, los ojos un portal.
La calle que nos habla de la gloria y el amor,
La calle que nos dice de la risa y el dolor
de los que nacen muertos y se visten de color
y los que dan la vida por que no muera una flor.

RAFAEL AMOR®

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