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2007 - A mi la calle


Portada Con Ruido a Pua1.- A mi la calle

2.- Abrego

3.- Mi pena y tu olvido

4.- Azucena

5.- Fuentealba, Fuenteovejuna

6.- Prestidigitadores

7.- Patria serás patria

8.- Tren blanco

9.- Toda la noche he cantado

10.- Marzo

11.- Lo que creí perder

12.- La bicicleta

13.- Sauce

14.- Doc Sud amanecer y lluvia

15.- Olor a goma quemada

16.- Porcelanato

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PRÓLOGO
Siempre  fui de la calle.
Deambulo  por ella lleno de curiosidad y asombros.
Metido en la muchedumbre con su ritmo frenético, me gusta oler la ciudad, latir su pulso, capturar rostros, miradas, gestos e ir catalogando soledades: los que hablan solos, los que escuchan voces, aquellos que tienen virtuosas cinturas para gambetear la vertiginosa histeria transeúnte con un quiebre de cadera o un sobrepaso, esos que están en la calle urgidos por sobrevivir entre la mendicidad y el descaro, los que todos los días creen tener una nueva “martingala” para ganar en la ruleta del pan, los traficantes de inocencia y dignidad, “los dueños”, que patean las puertas al entrar y los que se las abren genuflexos, Caínes  con gestos de Abeles y Abeles llenos de Caines  y la gente pierna que sonríe y se toma un café con un amigo.
En la calle uno pierde cosas que traía de la madre, de la casa y encuentra otras que  se le hacen carne. Uno pierde candidez y gana códigos, aprende a convivir con los cirujas, los zarpados, los chantas de todos los colores, los que tienen chapa de vivos,  los boludos, los pesados y apretadores, aprende a conocer en los ojos de los otros cuanto dura  la paciencia, a esquivar sopapos y a meter una mano en el momento justo…a dar la mano, también, en el momento justo.
Por la calle vamos el pueblo, por que es donde nos han dejado, en la calle.
Vamos cargados de razones con una bandera única en definitiva, la de la justicia.
Esa calle no les gusta, la calle piquetera, cartonera, prestimana  en los semáforos, lava parabrisas, “la calle cortacalle”, la de las familias durmiendo en los umbrales, la de los viejos abandonados a su suerte, la de los pibes insomnes que trashuman tachos de basura y se dan con pegamento, pero, mal que les pese, existe y la ve cualquiera que salga a la calle y mire – no como acostumbran a salir con los ojos cerrados, lo oídos tapados y la boca sellada- a veces ganamos algunas peleas y otras tenemos duras derrotas, pero seguimos peleándoles la calle.
Aquí van estas canciones que traigo de mi madre, la que me dio el ser, mi vieja querida, María, que me enseño el amor, el trabajo, la vida y muchas otras bellas cosas, la calle , donde mamo a diario mi leche de poeta y la lucha,  que me ha hecho mas humano.
Esto es “A mi la calle”
Gracias a todos los que han hecho posible este trabajo, a Guido Tonina por los arreglos, su valiosísimo aporte como músico y amigo, su trabajo como técnico de grabación y mezclas, por su sensibilidad y buen gusto. A Haydee Chaparro por su oído crítico y su voz maravillosa. A Delia Ana, mi hija, también por su voz hermosa en los coros y en algunas canciones. A los músicos Entrerrianos que han intervenido, al querido Cholo Montironi con su magnífico bandoneón, a los hijos de Guido y Haydee: Marcos, Juan, Mariano y Cecilia, a mi querido amigo Miguel Angel Lovera (Guigui), a Oscar Cevallos –Chima-, Victorio Deleonardi   del departamento de Audiovisuales de la Universidad del Comahue y todos los cumpas que intervinieron  en el video de “Porcelanato” en  “Fasinpat”, a los compañeros ceramistas, gracias a David Rosas y a mi amor, mi Pili, que está siempre apuntalándome con su cariño y su eficacia en la producción y en el arte de este disco.
Y gracias a La Calle que me hizo su cantor.
Rafael Amor.

A MI LA CALLE

A  mí  la calle me dio este acento
mitad ternura y resentimiento,
la desconfianza del que ha vivido,
siempre a los golpes y está advertido.

A mí la calle me ha dado amores,
unos  fugaces, otros traidores.
Por que me duelen los desengaños,
ya no es tan fácil hacerme daño.

A mí la calle me ha dado olvidos
y veinte Judas por cada amigo.
A mí la calle me dio verdades
y por decirlas, mil soledades.

Dura la calle, dura como la verdad.
Dura la calle y sabia como la verdad.

A mí la calle me dio este paso,
siempre parejo en gloria o fracaso
y me ha dejado triste el silbido,
que es mi manera de andar conmigo.

A mí la calle me dio esta quieta,
melancolía de los poetas
y hago equilibrio por las aceras,
con lo de niño que aún me queda.

Dura la calle, dura como la verdad.
Dura la calle y sabia como la verdad.

A mí la calle me dio alegrías,
de  ver mi sangre reflorecida
en cuatro hijos que ya se sabe,
se marcharán, por la misma calle.

Amo esta calle, la que transito,
como un linyera con mi atadito,
hecho de estrellas y depresiones,
con mis fantasmas y mis canciones.

Dura la calle, dura como la verdad.
Dura la calle y sabia como la verdad.

RAFAEL AMOR®

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ABREGO

Salvador Toraño, cantero de Unquera,
con las mismas manos de amolar la piedra
acunó a mi madre,
mi abuelo.
Salvador Toraño, cantero de Unquera.

Esas manos rudas, que intuyo callosas,
en las que escondía secretas ternuras.
Cantando entre dientes,
lo veo,
al latir del mazo, canciones de cuna.

Salvador Toraño, quien sabe que sueños
callados habría entre él y la piedra.
Si el Ábrego soplaba,
mi abuelo,
soltaba sus silicios de amor y locura.

Salvador Toraño, cantero inmigrante,
se afincó en La Plata y fue panadero
con  aquel pan blando,
mi abuelo,
amasó un futuro más puro, más bueno.

Salvador Toraño, maestro de pala
con forma de caballos hacía galletitas
y  sentaba en sus rodillas,
mi abuelo,
a mi madre y decía:- María “tú serás artista”-

Salvador Toraño, cantero de Unquera,
no sabemos donde descansan sus huesos.
Que por los caminos,
mi abuelo,
se perdió en sus vueltas y no hubo regreso.

Salvador Toraño, montañés gigante,
el pelo rojizo, los ojos rasgados.
Anchas las espaldas,
mi abuelo.
Ruego cualquier noticia sobre el paradero.

Salvador Toraño, cantero de Unquera.
Mi abuelo…

RAFAEL AMOR®

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MI PENA Y TU OLVIDO

Jazmín que muere en el aire, mira que pena.
Amor que se fue llorando, mira que olvido.
Guardo en mi piel tu aroma de flor morena
y mi boca ya sabe que te ha perdido.

Mi beso estaba llorando, mira que pena,
dentro del alma muere, mira que olvido.
Te fuiste de mi vida como la arena
escapa de los dedos adormecidos.

Estamos tan lejanos, mira que pena.
Muy pronto has olvidado, mira que olvido
y yo te hago estos versos con mi condena,
así ríe tu boca junto a su oído.

Ala rota del ave, mira que pena.
Lágrima del lucero, mira que olvido.
Hace ronda de amantes la luna llena
y hay azúcar de estrellas que se han dormido.

RAFAEL AMOR®

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AZUCENA

Plantamos una “Azucena” en la plaza,
en el corazón, en el eje mismo en el que gira el espiral de la memoria,
para que preñe el aire su fragancia
y su polen cambie los designios fatales de la historia.
Una Azucena  de blancos pétalos
como una bienvenida de pañuelos en el muelle luminoso de la vida,
insistiendo, como un faro ante la bruma
en un mar en el que la muerte  traidora nos abrió una vía.
Todavía malheridos la plantamos,
ante los ojos del sanguinario
que aún agita picanas y  cadenas,
para milagro y luz entre las ruinas
y que cada  semilla, para la bestia sea,
implacable, otra  condena.
Para que su raíz enamorada
habite hasta la médula la tierra,
donde creyó abismarla el horror bajo lápidas mudas
y fecunde el humus hondamente,
para que no brote nunca mas la mala hierba.
Una Azucena amamantada a lágrimas,
por los ojos insomnes que parió  la ausencia.
Que cuidaremos rodeada por los besos
en el pedazo de amor en que florezca
y llevaremos a los hijos de los hijos
a que aspiren su  perfume como herencia.
Que el mundo entero sepa esta noticia,
esta alborozada nueva,
que desde nuestros harapos nos hemos conjurado
y en la plaza que acechan
el olvido gendarme y sus espectros,
plantamos “La Azucena”.

RAFAEL AMOR®

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FUENTEALBA, FUENTEOVEJUNA

Fuentealba,
Fuenteovejuna,
ante la impunidad
todos a una.

Con la muerte en la nuca
cayó el maestro,
armado hasta los dientes…
de abecedario,
de razones de pobre
siempre olvidado,
armado de esperanzas
para ir luchando.

Fuentealba,
Fuenteovejuna…

Con su filo de escarcha
y por la espalda,
un puñal traicionero
de sombra helada,
paralizó el latido de Fuentealba.
Con nombre y apellidos
la muerte mata.

Fuentealba,
Fuenteovejuna…

Por las calles que el pueblo
vuelve más anchas,
corre a mares la sangre
de los que marchan,
pero crecen las voces
duras y airadas
y avanzan a pie firme
por el mañana
con Teresa Rodriguez y Fuentealba.

Fuentealba,
Fuenteovejuna…

RAFAEL AMOR®

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PRESTIDIGITADORES

Salen cuando la luz roja,
con pelotas de colores,
arco iris de un minuto,
los prestidigitadores…
los prestidigitadores.

Malabaristas de olvidos,
que misturan en el aire,
rosas mustias de la infancia
con las espinas del hambre…
con las espinas del hambre.

Saltimbanquis con harapos,
de  un semáforo colgados,
en cualquier esquina absurda,
del futuro postergado…
del futuro postergado.

Gira el circo con luz verde,
sobre su eje podrido,
cada uno su pirueta
en un mundo de mendigos…
en un mundo de mendigos.

A ver quién es el fierita
que se la banca con cinco bolas,
pasar una entre las piernas,
mandar por la espalda, otra,
para dormirla en la nuca
y hacer la prueba redonda
y ganarse veinte guitas
pa´ poder parar la olla…
a ver quien es el fierita.

RAFAEL AMOR®

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PATRIA SERÁS PATRIA

Vuelvo a la orilla turbia del río,
donde el amor alguna vez tuvo su nido.
Llama el arcano de esta ribera,
madre de todos los adioses y quimeras.
Olor a barro, jirón de infancia,
rescato del olvido y la distancia.
Carne de mi cruel melancolía.
Pasión dolorosa, pero mía.

Vuelvo a las voces tan desoídas,
de esta que fuera aquella tierra prometida,
la despojada, la malquerida,
a sus harapos de esperanzas y alegrías.
Cierro los ojos, palpo sus sombras
y por piedad me miento que me nombra.
Carne de mi ausencia y rebeldía.
Pasión dolorosa, pero mía.

Y ¿cómo hablarle de mis despojos?,
ella que fue parida en tantos abandonos.
De que orfandades llorar dolido
si en sus ojeras se  ahondan los olvidos
y de su anemia reparte flores,
entre los huesos de sus sepultos amores.
Carne de mi carne malherida.
Pasión dolorosa, pero mía.

La sinfonía de los recuerdos,
entre violines que tocan a degüello
y los timbales de la locura
que laten en las sienes de su historia dura,
supo de adagios de primavera,
tan tibios como el sol de su bandera.
Carne de mi obstinación suicida.
Patria serás patria quizá un día…
Patria serás la patria mía.

RAFAEL AMOR®

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TREN BLANCO

Contradanza cruel.
Sombras furtivas proscriptas por la hambrura,
van y vienen en las calles despiadadas
rebuscando en la basura.
Procesión espectral a un dios canalla
cebado en tanta angustia
de la desoída Grey sacrificada,
desangrado cordero en su liturgia.
Constitución, las tres de la mañana,
sale un tren al sur de la locura.
Filosas miradas, dagas de pupilas,
guturales sonidos, feroces perfiles
que alguna vez conocieron la ternura
y si el sueño o los paraísos del pegamento
se enroscan en un niño
vencido en la vigilia y la penuria.
Un lejano ángel de amor regresa,
a redondearle las facciones duras.

Tiritando de harapos,
lamidos por el perro del fuego en los rincones.
Arracimados en el desamparo.
Con los carritos llenos de latas y cartones.
Con el cansino paso de la desesperanza,
va la silente caravana.
Los ojos en el piso,
la vergüenza de la escarnecida condición humana.
En un violento espasmo,
el odio, les enturbia de sangre las puteadas…
Nadie diría que pueden llorar y sin embargo lloran.
¿Quién no lloraría?.
Se van tragando los ojos con las lágrimas
hasta la ceguera por la bronca contenida,
mientras silban un cuchillo finito de hielo entre los dientes,
como diciendo:-“ya va a llegar el día”.

RAFAEL AMOR®

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TODA LA NOCHE HE CANTADO

Toda la noche he cantado
herido de desconsuelo
borracho y mirando al cielo.
Las agujas del rocío,
me acribillaron del frío
acero de las estrellas
y el fuego de la botella,
que en mi sangre se hizo río.

Al fin y al cabo no hay más que soledad,
en  soledades crece la multitud
y es una tregua el amor,
en el desierto una flor
y en el calvario una cruz.

Aturdido y sin memoria
ahora sé por que lloraba
cada vez que la nombraba,
por que ella me juró un día,
malhaya, que me quería
y se la llevó el camino
y alucinado en el vino,
yo la nombro todavía.

Al fin y al cabo…

En el silencio y la hondura
de la noche, suspendido,
no dormí, por si dormido
regresara y no la viera,
sus pasos, su voz no oyera
y en el colmo de lo incierto,
no quería estar despierto
por si en el sueño volviera.

Al fin y al cabo….

RAFAEL AMOR®

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MARZO

Lluviecita que moja la vereda,
viene la tarde del río oliendo a barro.
Un árbol solitario allá en la esquina,
verde mojón de alas de mi barrio,
llora su lagrimón, seca resina
por la herida de un corazón  tallado.

El otoño no puede confundirse
amarilleando la luz en Buenos Aires.
Una hoja seca  por el agua turbia
hacia una alcantarilla va de viaje.
También  en abril  hay mariposas
de guardapolvos blancos por las calles.
­¿Cuanto hace  que no estamos juntos
vos, el otoño y yo,  madre?
Somos del mismo azul melancolía,
del mismo gris, mi  Buenos Aires.

Me bastará mirar por la ventana
para  reencontrarme en el cordón sentado.
Que se yo que pensaba cuando pibe,
cosas que con el tiempo se han borrado.
Figuritas que perdí por el camino
o que por repetidas he cambiado.

Este otoño me trajo nuevamente
aquella ropa oliendo a naftalina.
Mamá guardando  otro verano en el ropero,
los dictados, la barra de la esquina,
dos trenzas, las miradas cómplices
y el primer beso con gusto a mandarina.

¿Cuanto hace  que no estamos juntos…

RAFAEL AMOR®

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LO QUE CREÍ PERDER

Puse la pava a calentar.
Perdí los ojos en un punto neutro,
huyendo de la realidad y el pensamiento.
Creí gambetearlo al dolor,
me despertó el hervor
y la congoja que me estalló en el pecho.

Así topé la soledad.
Yo que creía que venía entero.
Que fue  espejismo mi verdad,
me fui mintiendo.
Que no era amor lo que creí el amor,
ni el beso, ni la flor,
ni la ternura, que todo fue destierro.

Un lento desconsuelo recorrió toda la pieza.
No quise la autocompasión ni la tristeza,
pero su telaraña me enredo, no me contuve
y lloré a mares lo que creí perder… que nunca tuve.

Hundido en toda esa orfandad,
con las ojeras de mi desamparo,
el silencio me empezó a rodear
con su letargo.
Como la arena huidiza de un reloj,
se me fue el corazón sin darme cuenta,
me fui secando.

No es fácil el resucitar
de las cenizas de un olvido amargo,
creerle al aire y respirar después de ahogado.
Darse una tregua para revivir,
a riesgo de sufrir la misma herida,
el mismo desencanto.

No tuve agallas para resistir y en carne viva,
sentí en el pecho volver a latir, restos de vida,
llamándome a la cita del amor, no me detuve,
tentado por lo mismo que creí perder… que nunca tuve.

RAFAEL AMOR®

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LA BICICLETA

Dislocada,
en la sórdida calle quedó la bicicleta.
Con un giro huérfano la rueda,
la cadena roncando de impotencia,
denunciando en su círculo concéntrico:
-aquí alguien pedaleaba un sueño
y fue sorprendido en plena cuesta-.

Aquel Falcon
se mandó de golpe,  histérico de frenos.
De  su entraña, las sombras  emergieron
y siniestras, sin tiempo para asombros,
traicioneras, se hicieron con la presa.
El derrape violento por la esquina
y de testigo quedó  la bicicleta.

Alguien  vio todo
y quedó descadenado lo mismo que ella
Girarrayos en el pecho, el corazón,
honda huella, la conciencia y el dolor,
implacables fundando la memoria
donde habitan todavía las ausencias
desmontadas de tantas bicicletas.

En Rosario,
rompieron su silencio,  su miedo, las paredes,
la mordaza, de cal o de pintura
por las calles aquellas ciegas, mudas,
donde hoy lucha por la justicia el pueblo
aquel “alguien”,  estampa bicicletas,
y nombra a todos los caídos su silueta.

Alguien pedalea nuevamente un sueño,
tratando de subir una vez más, la cuesta.

RAFAEL AMOR®

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SAUCE

Mi sauce allá en la ribera, caña y barranca,
donde en las noches, redonda la luna blanca.
Mi luna blanca, que desnudita,
con mi infancia furtiva, se daban cita.

Lo vuelvo a ver a mi sauce, como llorado
sobre el turbulento cauce del Plata mío,
regazo umbrío, nido y cordaje
arpa verde solfeando el pajarerío.

Bajo un entresol que espiaba por su ramaje,
cuando la sudestada, crecida y viento,
se hacía lamento en el cañerío.
Bajo mi sauce, contrapunteaba,
profundo y grave, el saperío.
Mientras la lluvia con sus agujas,
en el barrito cosía burbujas.

Y ¡cuanta música tenía aquel sauce mío!
Mi niñez de gomera, rebelde el pelo.
Alfiler de anzuelo, corchito y piola,
piedra chata y sapito sobre las olas.

Como aquel oleaje manso eran las horas
llegando una tras de otra sobre la orilla.
Así sencilla fue la existencia.
No está mi huella en el barro, pudo la ausencia.

Igual que a mi madre un día, perdí mi sauce.
Ella en la carne cansada, perecedera.
Mi  sauce era mi transparencia.
Desamparado, sin su cobijo, me duele el hijo
y la inocencia.
Mientras la lluvia licua el día,
la melancolía hace su presencia.

RAFAEL AMOR®

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DOC SUD AMANECER Y LLUVIA

Cielo gris,
un farol en cansino vaivén
y es su luz que se mece,
cuando ya amanece,
un poco de ayer.

Pena gris,
el azul se negó a despertar
y al sentirse tan sola,
parece la aurora
que quiere llorar.

Calle gris,
adoquines que añoran el sol
y a su andar desparejo,
un yuyo travieso
le pinta una flor.

Y amanece en el Dock
y otra vez a empezar,
con la dura rutina,
pesada, cansina,
trabajo por pan.

Y en el sordo rumor,
de los muchos que van,
vuelve un Yoni borracho,
cantando a su barco,
para descansar.

Sueño gris,
como todo lo cubre el hollín,
que los sueños del pobre
no valen un cobre,
se mueren allí.

Vida gris,
geografía de madera y de zinc,
el obrero despierta
y bosteza la puerta
de algún cafetín.

Llanto gris,
la mañana empezó a lagrimar
y parecen los techos,
relojes inmensos
de grueso tic tac.

Cae la lluvia en el Dock,
mezquinando el jornal
y las grúas cansadas,
de cara lavada,
se quieren mirar

Y esperando a que amaine,
resignado el matear,
y aquel Yoni borracho,
no ha vuelto a su barco
duerme en un zaguán.

MIGUEL ANGEL LOVERA – LETRA Y MÚSICA®

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OLOR A GOMA QUEMADA

Yo en patas y hambreado
soy la violencia
y ellos armados hablan de paz…

Olor a goma quemada, viene,
de los barrios de la hambruna.
Llama el bombo y el piquete,
corta la ruta.

Llamarada y humo negro, crecen,
y entre chispa y reverbero,
con perfiles de ceniza,
los piqueteros.

Una mujer piel y huesos, marcha
y en sus pechos consumidos,
va amamantando otro hambriento,
recién parido.

Para mi pueblo Argentino, salud,
la libertad y el trabajo.
La dignidad de los libres del sur,
que tantas veces cantamos.

Para mi pueblo Argentino, salud,
la libertad y el trabajo,
la dignidad de los libres del sur
que tantos han traicionado,
que tantos han pisoteado,
que tantos han olvidado

Yo en patas y hambreado
soy la violencia
y ellos armados hablan de paz…

El hablar de la paz no es cosa sencilla,
pero no se precisa de mucha ciencia,
para ver que no existe mayor violencia,
que la paz que nos pone de rodillas.

Olor a goma quemada, temen,
que se chamusque la historia.
Dos cosas que les espantan,
pueblo y memoria.

Con un “meduele” de reuma, llegan,
hasta los hipermercados
a reclamar la comida,
los jubilados.

Vamos  al corte compadre, firmes,
frente a la gendarmería
y en las ollas populares
clama la vida.

Para mi pueblo Argentino, salud,
la libertad y el trabajo.
La dignidad de los libres del sur,
que tantas veces cantamos.

Para mi pueblo Argentino, salud,
La libertad y el trabajo.
La dignidad de los libres del sur
que tantos han traicionado,
que tantos han pisoteado,
que tantos han olvidado.

Yo en patas y hambreado
soy la violencia
y ellos armados hablan de paz…

RAFAEL AMOR®

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PORCELANATO

Video grabado en ex–Cerámica ZANÓN el 1º de Marzo de 2007 a las 8 de la mañana
Producción General “No tenemos miedo”
Producción Ejecutiva: FASINPAT (Fábrica sin patrones)
Agradecimientos:
Depto. Medios Audiovisuales Universidad Nacional del Comahue – David Rosas – Oscar Ceballos – Lucio Retamal – Cristian Riffo – Victorio Deleonardi –  Mario Fiorotto – Kufa – Mijla Gleizerman – Elio Brat – Juan Ramírez –  Silvia Millianovich – Obreros y Obreras  de Zanon ex–Cerámica ZANON/FASINPAT

Coros: Obreros Ceramistas de FASINPAT
Cámaras: Depto de Medios Audiovisules de la UNCO Neuquén
Libreto: Oscar Ceballos “Chima y Rafael Amor
Compaginación y Edición: Vitorio Deleonardi

Porcelanato,

Es la piedrita luna asedando la arcilla,
esa greda madre que leuda al futuro,
en el horno al rojo de la patria irredenta,
que aviva la fragua fraternal de la lucha.

Porcelanato,

La peoncita redonda en la inmensa tobera,
Donde se mixturan   tierra y trabajo,
donde sueñan formas, amor y belleza
y que luce el pueblo como altivas  banderas.

Porcelanato.

Humilde y callada pero dura en la brega,
haciéndose chiquita para tanta grandeza,
puliéndose lisita a la hora de la entrega,
en esa su vigilia  tamizando purezas.

Porcelanato

Planetita lanzado a la elíptica violenta,
cuando el tendón crispado de la razón obrera,
va tensando la historia en un no que revienta
en el  bravo chasquido de las gomeras.

Porcelanato

Que se vayan abriendo caminos y candados,
que viene rodando la piedrita Neuquina,
viene tamizando justicia y razones,
viene pidiendo cancha para otra argentina.

Porcelanato

RAFAEL AMOR®

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