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AMOR

Portada Amor1.- Corazón libre Escuchar
Invitada: Mercedes Sosa

2.- No hay un instante en el que no te nombre

3.- Asomado a tus ojos

4.- Violetta Escuchar
Invitado: Jairo

5.- Ausencia (Madre de mayo)

Contraportada Amor6.- El encuentro

7.- Hastío

8.- Amor mío

9.- La torre
Invitado: Coro Procanto Popular Dirigido por Guillermo Masi

10.- Sobre mi sombra
Invitados: Delia Ana Iglesias y Rafael Salvador (sus hijos)

11.- Tendré que acostumbrarme a que no estás

12.- Este Madrid

Prólogo por Sergio Marelli:

Cuando uno escucha estas canciones ocurren la suavidad y la rebeldia. La cigarra y la estrella acuerdan sus latidos, y la belleza reparte sus noticias de casa en casa. Nos sentimos el ala, y en la sangre, campanas.

Este cantor todo lo mira con su interminable mirada de seda y de fuego, y todo lo nombra con palabras que vienen desde la raiz enterrada, la sal nocturna de una lágrima o la ronca garganta de una patria humillada. Palabras que en su voz se vuelven canción, dulce rumor de miel en la corola o bofetada que nos despierta de un largo letargo.

La guitarra que late al final de sus dedos, es un templo donde se entra a rezar milongas, tangos, candombes, melodías que hunden sus hambrientas raíces en esta amada tierra despiadada. Por eso, cómo sino Amor pueden llamarse este disco y este cantor.

Rafael de los sueños color de la vida, hijo y padre de cantores, abuelo de todas las mariposas. Hombre que calza un corazón varios números más grandes que él y a quien la niñez apenas si le cabe en la cara. Fogonero de la esperanza. Cuerda solitaria del grillo que desde el amanecer de los tiempos insiste en cantar.

Corazón libre que nunca podrán hacer callar.

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LETRAS

 

 

 

 

 

 

 

 

Corazón libre

Hastío

No hay un instante en el que no te nombre

Amor mío

Asomado a tus ojos

La torre

Violetta

Sobre mi sombra
Ausencia (Madre de mayo) Tendré que acostumbrarme a que no estás

El encuentro

Este Madrid

 

NOTA: Está prohibida la reproducción total o parcial de estas letras por cualquier medio aún citando la fuente, según las leyes internacionales de la Propiedad Intelectual. Si desea incluír una cita o un pasaje de estas obras, por favor envíe un mail a prensa@rafaelamor.com para obtener una autorización.

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CORAZÓN LIBRE

Te han sitiado corazón y esperan tu renuncia,
los únicos vencidos corazón, son los que no luchan.
No los dejes corazón que maten la alegría,
remienda con un sueño corazón, tus alas malheridas.

No te entregues corazón libre, no te entregues.
No te entregues corazón libre, no te entregues.

Y recuerda corazón, la infancia sin fronteras,
el tacto de la vida corazón, carne de primaveras.
Se equivocan corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces corazón, destrózalas y vuela.

No te entregues corazón libre...

No los oigas corazón, que sus voces no te aturdan,
serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas.

No te entregues corazón libre...

Adelante corazón, sin miedo a la derrota,
durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa.

No te entregues corazón libre...

RAFAEL AMOR®



NO HAY UN INSTANTE EN EL QUE NO TE NOMBRE

No hay un instante en el que no te nombre.
Como una uva que estalla en la boca,
así tu nombre el corazón me inunda
y es como la plegaria más profunda,
de un ciego que la luz invoca.
Y cuanto más te quiero, más te quiero.
Es como un aluvión, una avalancha,
avasallando el tiempo y la cordura.
Soy un prisionero en tu ternura,
milagro que mi pecho ensancha.

ESTRIBILLO

Y cuando me vaya de la vida,
te llamaré con un hilo de voz.
Como cuando mi madre me unía las manos
y Dios era su amor y su latir cercano.
En mi último suspiro, tú serás mi Dios.

Yo soy un árbol que ya fue habitado
por primaveras, pájaros y nidos.
No quiero arder en una llamarada,
que mi alma sea un ascua enamorada
para poder quemar hasta el olvido
El viaje es uno del que no se vuelve.
De la carne a la tierra hay una vida
y si el amor te topa en el camino,
si te marcara a fuego con su sino,
han de dolerte más las despedidas.

 

RAFAEL AMOR®



ASOMADO A TUS OJOS

Asomado a tus ojos yo conocí,
el abismo y el vértigo del mar
y que barquita frágil mi corazón,
que un solo beso tuyo la hizo encallar,
ay, asomado a tus ojos yo conocí,
el abismo y el vértigo del mar.
Si al menos fueras puerto donde llegar,
echar ancla y quedarse a vivir en ti,
un muelle del que un día poder zarpar,
en busca de otros besos y no sufrir ,
ay, si al menos fueras puerto donde llegar,
echar ancla y quedarse a vivir en ti.
Estoy vagando a tu antojo perdido,
como los panaderos sin destino,
del hueco de tus palma al soplo de tu aliento,
al capricho de tu corazón sediento,
ay, al capricho de tu corazón sediento.
Yo que fui la alegría de un surtidor,
libre como las alas de un colibrí,
quien diría que iba a darme el amor,
la cárcel de ternura que he hallado en ti,
ay, yo que fui la alegría de un surtidor,
libre como las alas de un colibrí.
Eres inevitable como vivir,
brisa, surco, simiente, cálida luz
y todo aquel que te ame habrá de sentir,
los clavos amorosos que hay en tu cruz,
ay, eres inevitable como vivir,
brisa, surco, simiente, cálida luz.
Soy barrilete que parece que vuelo,
que fuera toda mía la luz del cielo
y soy ciego que guía tu mano poderosa,
tu, flor nimbada de rocío, yo mariposa,
¡ay¡, tu flor nimbada de rocío, yo mariposa.

RAFAEL AMOR®



VIOLETTA

Tiene un dolor de barca abandonada,
en las arenas de una playa quieta
y una gaviota de niñez que baja
a refugiarse en su madera seca.
Violetta tiene un nombre de poema
garabateado en una servilleta
por esos parias en alcohol perdidos
tan solitarios tristes y poetas.

Violetta, Violetta, Violetta.

Violetta a veces llora esos amores
que tras la noche al alba izan las velas
siempre los mismos pasos de regreso
desde el adiós del muelle hasta su pieza.
Tiene una historia como en las canciones
que los borrachos cantamos en las mesas
de las tabernas con humo y acordeones
pasados de tabaco y de cerveza.

Violetta, Violetta, Violetta.


Tiene una foto al lado de la cama
donde la infancia duele amarillenta
y la sonrisa de ahora no es la misma
traviesa y cómplice de aquellas trenzas.
Violetta bebe su ron adulterado
manos furtivas recorren sus caderas
y entre procaces risas y caricias
vaga en sus ojos sin luz la borrachera

Violetta, Violetta, Violetta.


Puso sus manos tibias en mis manos
por una calle de un país cualquiera
mi corazón me dijo es como el tuyo
late soñando con otras riveras
y yo que vivo lléndome de todo
al fin me fui sin volver la cabeza
la vi bajar los ojos y en silencio
la oí contar los pasos a su pieza.

Violetta, Violetta, Violetta.

 

RAFAEL AMOR®



LA MADRE DE MAYO

Dejó los platos sin lavar.
Se despidió con un beso sin hablar.
La vio cruzar la calle tras el vidrio.
Correr para alcanzar el colectivo,
Mientras él hacía miguitas con el pan
Y alargaba los recuerdos con un vino.

Cerró los ojos y la vio.
Sencilla y linda como la conoció
Aquella tarde en el parque Retiro
Riendo su inocencia y juventud
Apretando entre el pochoclo y el rubor
Aquel sí, para la cita del domingo.

La vio ponerse para él.
Esa ternura que guarda una mujer,
La sensitiva, eterna, la fragante flor
Que revive los desiertos y la fe
La que asombra con su luz y sencillez
Y así vivió ese milagro del amor
ESTRIBILLO
La vio tejer un escarpín,
Más grande que el que muestra el figurín.
La vio reírse y destejer.
La vio agobiarse con su redondez,
Parir y hasta la oyó cantar después,
Al hijo que acababa de nacer.
La vio las noches sin dormir,
Si respiraba o no el chiquilín
O cuando tuvo la tos o el sarampión
La intuyó rezando alguna vez,
Apuntalando siempre su niñez,
Dando entero por él, el corazón.
RECITADO
La vio esperarlo, rezongar a la llegada del baile, su primer trasnochar y después, tenerse que rendir entre los brazos fuertes de aquel muchachón
Que entre la burla y un beso le robaba el perdón y luego, amorosa, arroparlo al dormir. La vio celosa combatir cuando él trajo un beso diferente a los demás y no se quiso enterar del nombre ni del rostro de aquella mujer, que a menudo llamaba preguntando por él... ¡cuantas veces, cuantas, la sintió llorar!...
ESTRIBILLO
Y después la resignación,
Ella le dio un nieto y la llamó mamá
La vida es casi siempre así.
La vio arrinconarse sin mostrar dolor
Renunciando con tanto valor
Con tal de que él fuera feliz
El colectivo ya se va,
Como todos los jueves hace años ya
Desde que de ellos no supieron más
Con esa foto linda de los tres
Va a la plaza de Mayo con aquel cartel
Que dice: -¿dónde están mis hijos?- ¿dónde están?

 

RAFAEL AMOR®



EL ENCUENTRO

Con las mejillas coloradas y una bufanda azul
baja por Fuencarral .
Cruza Bilbao a la carrera que en un rincón del Comercial,
hay quien la espera.
Recorre con la mirada a todo el personal,
mesa por mesa,
pero los ojos que busca no están
y aunque fuera infantil la tristeza, no la pudo evitar.
Tal vez se equivocó de día,
no habrá entendido bien la hora
ó algún atasco en la Gran Vía, lo demora.
Si apenas van cinco minutos
se dice para convencerse, cómplice con ella misma
de su inquietud adolescente
Como un atleta entre bocinas y entre semáforos,
él, mira el reloj
y va pensando en el autobús,
- justo hoy se me montó el follón en la oficina -.
Llega agitado a la cita también, pero ella no está,
Pasó mas de una hora.
Abre el periódico y pide un café,
resignado como buen perdedor, a su poca fortuna...
alguien suspira en la mesa de al lado.
Unos ojos ausentes que lloran,
la bufanda azul y las mejillas, rojas...
Él la invita con un cigarrillo,
ella acepta, también está sola
Y el final de este encuentro es sencillo,
Fue una cita de otro con otra.

RAFAEL AMOR®



HASTÍO

Que voy a hacer con la melancolía que llevo en mi,
paso las horas mirando el techo de una pensión,
el punto aparte de alguna mosca sobre la cal,
colgado en la telaraña de algún rincón.
Seguramente debiera abrirme un poco mas,
ir hacia el mundo, poner la fuerza de voluntad,
pero las brujas de mi nostalgia, que fuertes son,
me pierdo en el laberinto de mi orfandad.
Hay un reloj latiéndome las horas,
hay una luna insomne en la ventana,
un desamor total en cada cosa,
entre estas cuatro paredes alquiladas.
Hay un cuadro con un paisaje triste,
en un rincón como siempre mi guitarra,
la valija entreabierta que bosteza,
su cansancio de camisas arrugadas.
No es que tema morirme en este hastío,
ya no me asustan ni el olvido ni la nada,
pero el trebolar caliente de tus besos,
aun en cenizas, habrán de hacerme falta.
A veces vago por los tugurios, no se por que,
entre otros náufragos que se aferran a un café,
tragamonedas con musiquita de carrousell,
y me pregunto si es este el mundo que yo soñé.
Así mañana, otro paisaje, otra ciudad,
otro planeta, otra galaxia, lo mismo da,
la misma cama servil y blanca e impersonal
y siempre el mismo, profundo abismo de soledad

RAFAEL AMOR®



AMOR MÍO

Amor mío, me deben la fe y el romanticismo,
la adolescencia, esos años en que abríamos
el cáliz a la luz.
Amor mío, ser tan joven quizás fue mi delito,
pensar distinto, dar la cara, con nuestra verdad
sin cobardías
Amor mío, hoy me dejan estar mas cerca tuyo
y no te extrañe, que ya no tenga aquel brillo en la mirada.
Amor mío, estoy lleno de derrotas como esta,
a los vencidos, nos queda de consuelo la nostalgia.
Amor mío, la juventud se va con la impotencia,
cuentan con eso y me dejan quererte con estas cenizas.
Pero lo que no saben amor mío es que una sola partícula de este polvo enamorado, puede mas que todo el odio y toda la orfandad que nos sembraron, amor mío. Podemos intentarlo todavía, aun es tiempo y no es justo que la muerte se salga con la suya.
Amor mío, voy a jugarme el resto que me queda,
se que mañana, cuidará de esta semilla quien te ame,
como yo te amo, amor mío...

RAFAEL AMOR®



LA TORRE

Por los caminos del planeta olvido
Vagan y vagan los desheredados.
Envueltos den trapos de antiguas banderas
Como jirones de desilusion.
Y la pobre tierra también despojada,
Tanto, que apenas tumbas da.
Un viento vacío, huérfano de polen,
Desorientado, gira en el erial.
De las tinieblas surgen los parias
Pariendo hijos de cerrazón,
Los ojos de arena, llorando desiertos.
El desamparo es su Dios.
Con pasos torpes, no se detienen,
Aquel que se detuvo se secó.
Aguantan la vida como una muerte,
Con ese su obstinado corazón.
A lo lejos, entre casamatas, radares, misiles y ambición,
Está la torre, la torre siniestra, la torre prohibida Donde se riega con sangre la flor.
Cada vez mas alta y más repleta
Donde acumulan el pan y la sal,
Miles de hormigas sicarias y ciegas
Que no vacilan en m atar.
Como de un aura está rodeada
Entre alambradas y horticón,
Por si algún pobre entrar quisiera
Y pretendiera ver a Dios.
Esta es la torre de la riqueza
Entre la leche negra del dolor.
Cada vez más fuerte, cada vez más presa,
Rodeada del hambre que sembró.
¿cómo abordarla?, ¿cómo romperla ?
Con los despojos de la razón.
Abrir sus compuertas para que salgan
El color de la vida y el pan.
No saben como, ni conque arma,
La torre del hambre derrumbar,
No saben como, ni conque arma,
Pero los parias, van...

RAFAEL AMOR®



SOBRE MI SOMBRA

Un moscardón azul teje la siesta
Sobre los cuatro rumbos de la tarde,
Anda un cansancio de sol por los caminos
Que se mete en los ríos de la sangre.

Cada aroma sutil prende un deseo
En esta soledad de soledades
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
Con la venas abiertas en el aire,.

RECITADO:

La raíz de tu canto se agiganta
Como una enredadera que perdura
Y en cada brote funda una garganta
Para nombrarte padre con ternura,
Para llamarte padre con las flores
Que se han abierto de tu sangre tiempo arriba.
Y aquí estas mas allá de la nada y las heridas
Tu pulso se conmueve y se hace vida
Con esta herencia que nos diste de cantores.

Pasa su piel rosada en una nube
Pinta el ceibo su boca de ansiedades
Y su cabello se refleja al viento
Por entre el maremar de los trigales.

En el yunque del pasto las chicharras
Van rompiendo pedazos de la tarde,
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
Con las venas abiertas en el aire.

 

RAFAEL AMOR®



TENDRÉ QUE ACOSTUMBRARME A QUE NO ESTÁS

La lluvia borronea un pedazo de ciudad
que se ve tras las ventanas del café.
¡Cuanta soledad, recordándote!.
Vuelvo a escribir tu nombre en el vapor
que empaña el cristal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
Te busco entre paraguas, entre la multitud,
en esa mujer que corre hacia aquí,
saltando comarcas, de agua y cielo gris,
carita mojada mirando el reloj,
espera en un portal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
En dos que empiezan a querer y se olvidan lo demás,
la lluvia, las frenadas y el café,
se vuelan muy lejos, pienso que hacen bien,
el mundo para ellos, recién hoy,
se ha puesto a girar.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
Para olvidarte, tendría que nacer de nuevo,
tener otra sangre, otro corazón,
poder nombrarte y no sentir dolor,
pero prefiero esta muerte que tu amor me da
a mil vidas sin vos.
tendré que acostumbrarme a que no estás...

 

RAFAEL AMOR®



ESTE MADRID

Este Madrid que anduve,
con mi desterrada primavera,
buscando parecidos por consuelo,
para no dolerme de la ausencia.
Donde por vez primera oí clarito ,
un papá redondo y chiquitito,
que vino a sentenciar mi adolescencia.
Esta ciudad fue asilo
de mi juventud y rebeldía
y que por no querer ser extranjero,
la fui haciendo cada vez más mía.
Me dije donde hay tierra hay un camino.
Alguien me habrá visto en mi Vespino
desde Prosperidad a la Gran Vía.
Madrid, Madrid, Madrid, Madrid...
Este Madrid que digo,
que viví con todos sus matices
cuando el futuro era recién nacido
con los ojos claros y felices.
Boqueaba su final la dictadura.
Conciertos que prohibía la censura.
Las porras implacables de los grises.
Este Madrid heroico,
de mi asombro de banderas rojas
cantar de libertad y de esperanza
sobre las cadenas recién rotas.
Mis anarcos locos y queridos.
Parias que volvían del olvido.
Llanto por los mártires de Atocha.
Madrid, Madrid...
Madrid de madrugadas,
de dudosas sopas de ajo y copas.
De chiringos cutres con vigías
diquelando si llega la bofia.
Y si nos delataba la guitarra,
con flamencos, putas y macarras,
íbamos pa`lante con el carné en la boca.
Madrid de las verbenas,
Mayo y los azahares de la luna
rodando soñadora en las Vistillas,
donde el Manzanares le hace cuna.
Noches de organillos, sangrías y de horchatas.
Y cuando nos dolía mas El Plata,
Nos encontraba el alba, borrachos,
cantando con la tuna.
Madrid, Madrid...
Este Madrid que vivo,
justo en el otoño de mi vida,
su sol haciendo nido entre mis manos.
La barba totalmente encanecida.
Pero al zafarrancho de quimeras,
mi alma incorregible es la primera
en ponerse en pié, reflorecida.
Salud Madrid del alma
dónde fui creciendo con desvelos,
gorrioncito porteño tras su miga
torpe, que al fin levantó el vuelo.
Estas alas mías postergadas,
van por el planeta enamoradas
mojadas con un poco de tu cielo.
Madrid, Madrid...

RAFAEL AMOR®