
VIAJURASNuestro país fue escenario de luchas populares jamás vistas. Miles se arriman al combate y contribuyen a aumentar la fortaleza desde donde saben y pueden. Las brasas del Argentinazo están protegidas por trabajadores, desocupados, jubilados, estudiantes, definitivamente hartos de tanta miseria y opresión.
En este vasto contingente, músicos, actores, plásticos, escritores, reflejan con su arte los padecimientos contra la rebeldía que esta situación provoca. Estudian con pasión para traducir en hecho estético las vicisitudes de esta etapa histórica. Es rico el caudal que brota y grande la necesidad de expresarse y verse expresado, proporcional a las angustiosas condiciones de existencia.
Editorial Ágora, iniciando una colección largamente acariciada, ha decidido comenzar con uno de esos artistas que ya son parte insoslayable del cancionero popular: Rafael Amor.
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Te han sitiado corazón y esperan
tu renuncia,
los únicos vencidos corazón, son los que no luchan.
No los dejes corazón que maten la alegría,
remienda con un sueño corazón, tus alas malheridas.
No te entregues corazón libre, no
te entregues.
No te entregues corazón libre, no te entregues.
Y recuerda corazón, la infancia sin
fronteras,
el tacto de la vida corazón, carne de primaveras.
Se equivocan corazón, con frágiles cadenas,
más viento que raíces corazón, destrózalas y
vuela.
No te entregues corazón libre...
No los oigas corazón, que sus voces
no te aturdan,
serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas.
No te entregues corazón libre...
Adelante corazón, sin miedo a la
derrota,
durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa.
No te entregues corazón libre...
RAFAEL AMOR®
No hay un instante en el que no te nombre.
Como una uva que estalla en la boca,
así tu nombre el corazón me inunda
y es como la plegaria más profunda,
de un ciego que la luz invoca.
Y cuanto más te quiero, más te quiero.
Es como un aluvión, una avalancha,
avasallando el tiempo y la cordura.
Soy un prisionero en tu ternura,
milagro que mi pecho ensancha.
ESTRIBILLO
Y cuando me vaya de la vida,
te llamaré con un hilo de voz.
Como cuando mi madre me unía las manos
y Dios era su amor y su latir cercano.
En mi último suspiro, tú serás mi Dios.
Yo soy un árbol que ya fue habitado
por primaveras, pájaros y nidos.
No quiero arder en una llamarada,
que mi alma sea un ascua enamorada
para poder quemar hasta el olvido
El viaje es uno del que no se vuelve.
De la carne a la tierra hay una vida
y si el amor te topa en el camino,
si te marcara a fuego con su sino,
han de dolerte más las despedidas.
RAFAEL AMOR®
Asomado a tus ojos yo conocí,
el abismo y el vértigo del mar
y que barquita frágil mi corazón,
que un solo beso tuyo la hizo encallar,
ay, asomado a tus ojos yo conocí,
el abismo y el vértigo del mar.
Si al menos fueras puerto donde llegar,
echar ancla y quedarse a vivir en ti,
un muelle del que un día poder zarpar,
en busca de otros besos y no sufrir ,
ay, si al menos fueras puerto donde llegar,
echar ancla y quedarse a vivir en ti.
Estoy vagando a tu antojo perdido,
como los panaderos sin destino,
del hueco de tus palma al soplo de tu aliento,
al capricho de tu corazón sediento,
ay, al capricho de tu corazón sediento.
Yo que fui la alegría de un surtidor,
libre como las alas de un colibrí,
quien diría que iba a darme el amor,
la cárcel de ternura que he hallado en ti,
ay, yo que fui la alegría de un surtidor,
libre como las alas de un colibrí.
Eres inevitable como vivir,
brisa, surco, simiente, cálida luz
y todo aquel que te ame habrá de sentir,
los clavos amorosos que hay en tu cruz,
ay, eres inevitable como vivir,
brisa, surco, simiente, cálida luz.
Soy barrilete que parece que vuelo,
que fuera toda mía la luz del cielo
y soy ciego que guía tu mano poderosa,
tu, flor nimbada de rocío, yo mariposa,
¡ay¡, tu flor nimbada de rocío, yo mariposa.
RAFAEL AMOR®
Tiene un dolor de barca abandonada,
en las arenas de una playa quieta
y una gaviota de niñez que baja
a refugiarse en su madera seca.
Violetta tiene un nombre de poema
garabateado en una servilleta
por esos parias en alcohol perdidos
tan solitarios tristes y poetas.
Violetta, Violetta, Violetta.
Violetta a veces llora esos amores
que tras la noche al alba izan las velas
siempre los mismos pasos de regreso
desde el adiós del muelle hasta su pieza.
Tiene una historia como en las canciones
que los borrachos cantamos en las mesas
de las tabernas con humo y acordeones
pasados de tabaco y de cerveza.
Violetta, Violetta, Violetta.
Tiene una foto al lado de la cama
donde la infancia duele amarillenta
y la sonrisa de ahora no es la misma
traviesa y cómplice de aquellas trenzas.
Violetta bebe su ron adulterado
manos furtivas recorren sus caderas
y entre procaces risas y caricias
vaga en sus ojos sin luz la borrachera
Violetta, Violetta, Violetta.
Puso sus manos tibias en mis manos
por una calle de un país cualquiera
mi corazón me dijo es como el tuyo
late soñando con otras riveras
y yo que vivo lléndome de todo
al fin me fui sin volver la cabeza
la vi bajar los ojos y en silencio
la oí contar los pasos a su pieza.
Violetta, Violetta, Violetta.
RAFAEL AMOR®
Dejó los platos sin lavar.
Se despidió con un beso sin hablar.
La vio cruzar la calle tras el vidrio.
Correr para alcanzar el colectivo,
Mientras él hacía miguitas con el pan
Y alargaba los recuerdos con un vino.
Cerró los ojos y la vio.
Sencilla y linda como la conoció
Aquella tarde en el parque Retiro
Riendo su inocencia y juventud
Apretando entre el pochoclo y el rubor
Aquel sí, para la cita del domingo.
La vio ponerse para él.
Esa ternura que guarda una mujer,
La sensitiva, eterna, la fragante flor
Que revive los desiertos y la fe
La que asombra con su luz y sencillez
Y así vivió ese milagro del amor
ESTRIBILLO
La vio tejer un escarpín,
Más grande que el que muestra el figurín.
La vio reírse y destejer.
La vio agobiarse con su redondez,
Parir y hasta la oyó cantar después,
Al hijo que acababa de nacer.
La vio las noches sin dormir,
Si respiraba o no el chiquilín
O cuando tuvo la tos o el sarampión
La intuyó rezando alguna vez,
Apuntalando siempre su niñez,
Dando entero por él, el corazón.
RECITADO
La vio esperarlo, rezongar a la llegada del baile, su primer trasnochar
y después, tenerse que rendir entre los brazos fuertes de aquel muchachón
Que entre la burla y un beso le robaba el perdón y luego, amorosa,
arroparlo al dormir. La vio celosa combatir cuando él trajo un beso
diferente a los demás y no se quiso enterar del nombre ni del rostro
de aquella mujer, que a menudo llamaba preguntando por él... ¡cuantas
veces, cuantas, la sintió llorar!...
ESTRIBILLO
Y después la resignación,
Ella le dio un nieto y la llamó mamá
La vida es casi siempre así.
La vio arrinconarse sin mostrar dolor
Renunciando con tanto valor
Con tal de que él fuera feliz
El colectivo ya se va,
Como todos los jueves hace años ya
Desde que de ellos no supieron más
Con esa foto linda de los tres
Va a la plaza de Mayo con aquel cartel
Que dice: -¿dónde están mis hijos?- ¿dónde
están?
RAFAEL AMOR®
Con las mejillas coloradas y una bufanda
azul
baja por Fuencarral .
Cruza Bilbao a la carrera que en un rincón del Comercial,
hay quien la espera.
Recorre con la mirada a todo el personal,
mesa por mesa,
pero los ojos que busca no están
y aunque fuera infantil la tristeza, no la pudo evitar.
Tal vez se equivocó de día,
no habrá entendido bien la hora
ó algún atasco en la Gran Vía, lo demora.
Si apenas van cinco minutos
se dice para convencerse, cómplice con ella misma
de su inquietud adolescente
Como un atleta entre bocinas y entre semáforos,
él, mira el reloj
y va pensando en el autobús,
- justo hoy se me montó el follón en la oficina -.
Llega agitado a la cita también, pero ella no está,
Pasó mas de una hora.
Abre el periódico y pide un café,
resignado como buen perdedor, a su poca fortuna...
alguien suspira en la mesa de al lado.
Unos ojos ausentes que lloran,
la bufanda azul y las mejillas, rojas...
Él la invita con un cigarrillo,
ella acepta, también está sola
Y el final de este encuentro es sencillo,
Fue una cita de otro con otra.
RAFAEL AMOR®
Que voy a hacer con la melancolía
que llevo en mi,
paso las horas mirando el techo de una pensión,
el punto aparte de alguna mosca sobre la cal,
colgado en la telaraña de algún rincón.
Seguramente debiera abrirme un poco mas,
ir hacia el mundo, poner la fuerza de voluntad,
pero las brujas de mi nostalgia, que fuertes son,
me pierdo en el laberinto de mi orfandad.
Hay un reloj latiéndome las horas,
hay una luna insomne en la ventana,
un desamor total en cada cosa,
entre estas cuatro paredes alquiladas.
Hay un cuadro con un paisaje triste,
en un rincón como siempre mi guitarra,
la valija entreabierta que bosteza,
su cansancio de camisas arrugadas.
No es que tema morirme en este hastío,
ya no me asustan ni el olvido ni la nada,
pero el trebolar caliente de tus besos,
aun en cenizas, habrán de hacerme falta.
A veces vago por los tugurios, no se por que,
entre otros náufragos que se aferran a un café,
tragamonedas con musiquita de carrousell,
y me pregunto si es este el mundo que yo soñé.
Así mañana, otro paisaje, otra ciudad,
otro planeta, otra galaxia, lo mismo da,
la misma cama servil y blanca e impersonal
y siempre el mismo, profundo abismo de soledad
RAFAEL AMOR®
Amor mío, me deben la fe y el romanticismo,
la adolescencia, esos años en que abríamos
el cáliz a la luz.
Amor mío, ser tan joven quizás fue mi delito,
pensar distinto, dar la cara, con nuestra verdad
sin cobardías
Amor mío, hoy me dejan estar mas cerca tuyo
y no te extrañe, que ya no tenga aquel brillo en la mirada.
Amor mío, estoy lleno de derrotas como esta,
a los vencidos, nos queda de consuelo la nostalgia.
Amor mío, la juventud se va con la impotencia,
cuentan con eso y me dejan quererte con estas cenizas.
Pero lo que no saben amor mío es que una sola partícula de
este polvo enamorado, puede mas que todo el odio y toda la orfandad que
nos sembraron, amor mío. Podemos intentarlo todavía, aun es
tiempo y no es justo que la muerte se salga con la suya.
Amor mío, voy a jugarme el resto que me queda,
se que mañana, cuidará de esta semilla quien te ame,
como yo te amo, amor mío...
RAFAEL AMOR®
Por los caminos del planeta olvido
Vagan y vagan los desheredados.
Envueltos den trapos de antiguas banderas
Como jirones de desilusion.
Y la pobre tierra también despojada,
Tanto, que apenas tumbas da.
Un viento vacío, huérfano de polen,
Desorientado, gira en el erial.
De las tinieblas surgen los parias
Pariendo hijos de cerrazón,
Los ojos de arena, llorando desiertos.
El desamparo es su Dios.
Con pasos torpes, no se detienen,
Aquel que se detuvo se secó.
Aguantan la vida como una muerte,
Con ese su obstinado corazón.
A lo lejos, entre casamatas, radares, misiles y ambición,
Está la torre, la torre siniestra, la torre prohibida Donde se riega
con sangre la flor.
Cada vez mas alta y más repleta
Donde acumulan el pan y la sal,
Miles de hormigas sicarias y ciegas
Que no vacilan en m atar.
Como de un aura está rodeada
Entre alambradas y horticón,
Por si algún pobre entrar quisiera
Y pretendiera ver a Dios.
Esta es la torre de la riqueza
Entre la leche negra del dolor.
Cada vez más fuerte, cada vez más presa,
Rodeada del hambre que sembró.
¿cómo abordarla?, ¿cómo romperla ?
Con los despojos de la razón.
Abrir sus compuertas para que salgan
El color de la vida y el pan.
No saben como, ni conque arma,
La torre del hambre derrumbar,
No saben como, ni conque arma,
Pero los parias, van...
RAFAEL AMOR®
Un moscardón azul teje la siesta
Sobre los cuatro rumbos de la tarde,
Anda un cansancio de sol por los caminos
Que se mete en los ríos de la sangre.
Cada aroma sutil prende un deseo
En esta soledad de soledades
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
Con la venas abiertas en el aire,.
RECITADO:
La raíz de tu canto se agiganta
Como una enredadera que perdura
Y en cada brote funda una garganta
Para nombrarte padre con ternura,
Para llamarte padre con las flores
Que se han abierto de tu sangre tiempo arriba.
Y aquí estas mas allá de la nada y las heridas
Tu pulso se conmueve y se hace vida
Con esta herencia que nos diste de cantores.
Pasa su piel rosada en una nube
Pinta el ceibo su boca de ansiedades
Y su cabello se refleja al viento
Por entre el maremar de los trigales.
En el yunque del pasto las chicharras
Van rompiendo pedazos de la tarde,
Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra
Con las venas abiertas en el aire.
RAFAEL AMOR®
La lluvia borronea un pedazo de ciudad
que se ve tras las ventanas del café.
¡Cuanta soledad, recordándote!.
Vuelvo a escribir tu nombre en el vapor
que empaña el cristal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
Te busco entre paraguas, entre la multitud,
en esa mujer que corre hacia aquí,
saltando comarcas, de agua y cielo gris,
carita mojada mirando el reloj,
espera en un portal.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
En dos que empiezan a querer y se olvidan lo demás,
la lluvia, las frenadas y el café,
se vuelan muy lejos, pienso que hacen bien,
el mundo para ellos, recién hoy,
se ha puesto a girar.
Tendré que acostumbrarme a que no estás...
Para olvidarte, tendría que nacer de nuevo,
tener otra sangre, otro corazón,
poder nombrarte y no sentir dolor,
pero prefiero esta muerte que tu amor me da
a mil vidas sin vos.
tendré que acostumbrarme a que no estás...
RAFAEL AMOR®
Este Madrid que anduve,
con mi desterrada primavera,
buscando parecidos por consuelo,
para no dolerme de la ausencia.
Donde por vez primera oí clarito ,
un papá redondo y chiquitito,
que vino a sentenciar mi adolescencia.
Esta ciudad fue asilo
de mi juventud y rebeldía
y que por no querer ser extranjero,
la fui haciendo cada vez más mía.
Me dije donde hay tierra hay un camino.
Alguien me habrá visto en mi Vespino
desde Prosperidad a la Gran Vía.
Madrid, Madrid, Madrid, Madrid...
Este Madrid que digo,
que viví con todos sus matices
cuando el futuro era recién nacido
con los ojos claros y felices.
Boqueaba su final la dictadura.
Conciertos que prohibía la censura.
Las porras implacables de los grises.
Este Madrid heroico,
de mi asombro de banderas rojas
cantar de libertad y de esperanza
sobre las cadenas recién rotas.
Mis anarcos locos y queridos.
Parias que volvían del olvido.
Llanto por los mártires de Atocha.
Madrid, Madrid...
Madrid de madrugadas,
de dudosas sopas de ajo y copas.
De chiringos cutres con vigías
diquelando si llega la bofia.
Y si nos delataba la guitarra,
con flamencos, putas y macarras,
íbamos pa`lante con el carné en la boca.
Madrid de las verbenas,
Mayo y los azahares de la luna
rodando soñadora en las Vistillas,
donde el Manzanares le hace cuna.
Noches de organillos, sangrías y de horchatas.
Y cuando nos dolía mas El Plata,
Nos encontraba el alba, borrachos,
cantando con la tuna.
Madrid, Madrid...
Este Madrid que vivo,
justo en el otoño de mi vida,
su sol haciendo nido entre mis manos.
La barba totalmente encanecida.
Pero al zafarrancho de quimeras,
mi alma incorregible es la primera
en ponerse en pié, reflorecida.
Salud Madrid del alma
dónde fui creciendo con desvelos,
gorrioncito porteño tras su miga
torpe, que al fin levantó el vuelo.
Estas alas mías postergadas,
van por el planeta enamoradas
mojadas con un poco de tu cielo.
Madrid, Madrid...
RAFAEL AMOR®
En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver
ni que escuchar es oír
ni lamentarse sentir
ni acostumbrarse, querer...
En el camino aprendí
que estar solo no es soledad,
que cobardía no es paz
ni ser feliz, sonreír
y que peor que mentir
es silenciar la verdad.
En el camino aprendí
que puede un sueño de amor,
abrirse como una flor
y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
fue todo aroma y color.
En el camino aprendí,
que ignorancia no es no saber,
ignorante es ese ser
cuya arrogancia más vil,
es de bruto presumir
y no querer aprender.
En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión,
la humildad es ese don
que se suele confundir.
No es lo mismo ser servil
que ser un buen servidor.
En el camino aprendí,
que la ternura no es doblez,
ni vulgar la sencillez
ni lo solemne verdad,
vi al poderoso mortal
y a idiotas con altivez.
En el camino aprendí
que es mala la caridad
del ser humano que da
esperando recibir,
pues no hay defecto más ruin
que presumir de bondad.
En el camino aprendí,
que en cuestión de conocer,
de razonar y saber,
es importante, entendí,
mucho más que lo que vi
lo que me queda por ver...
RAFAEL AMOR®
Era la más bonita del barrio.
Era mi luna llena en el callejón.
Se fue una tarde sin decir nada,
Parece que estaba enamorada.
A saber que quimera se la llevó
Era la fiesta de la alegría.
Era la serpentina, luz y color,
a su lado el tiempo no existía.
Cuando más pensaba que era mía,
en un viento viajero se me fugó.
Era la calesita en el baldío,
era rayuela y patio con un malvón.
En un pupitre aún grabados
están su nombre y el mío al lado
dentro de un apretado corazón
Era una ventana con un jazmín.
Era un tímido y cálido resol.
A veces pienso que no ha existido,
un espejismo que me he mentido
para darle a mi vida una razón.
Ahora, es un recuerdo querido,
ahora, es mi sonrisa de evocación.
De aquella inocente travesura
cuando libábamos la ternura
como los colibríes de una flor
Ahora, ya más ceniza que fuego
siento en el rescoldo aquel calor
De haber vivido un amor tan tierno,
que ponga un sol tibio en el invierno
cuando empieza a fallarme tanta pasión.
RAFAEL AMOR®
No busco que me acepten los poderosos,
en sus círculos de privilegios
y que divertidos y piadosos,
digan a coro: cada mortal tiene un precio...
No quiero que me aplaudan los culturosos,
apoliyados intelectuales,
con sus estúpidas barrigas fofas
y esas sus barbas místicas y patriarcales.
No quiero que me indulten la rebeldía,
como si fuera acné juvenil.
En vano esperan que me redima,
por que esta oveja, no vuelve más al redil.
Yo, me creí de verdad,
el amor y la paz y la fraternidad,
la justicia y la libertad
y me cansé de tirar
de la noria sin fin,
de la farsa social,
la mentira y la complicidad.
Y no hago más que ser fiel con alma
y vida
a lo a lo prohibido, lo traicionado,
a lo vendido con cobardía
por mercaderes del cinismo y desencanto.
Ahí van con cárceles y policías
y el ojo abierto del desvelado,
el ojo bala puesto en la mira
que apunta al pecho del ciervo que huye asustado
Y por amar la vida sin ofenderla,
soy el demonio, el revelado
y los que insisten en someterla,
inventan leyes y ponen a Dios de su lado.
Yo, de mi madre aprendí
el legado de luz,
el mandato vital
del respeto y la honestidad
y en la zozobra de hoy,
a ese palo mayor
yo me aferro a aguantar
la marejada del desamor.
RAFAEL AMOR®
Que rancio encanto tiene esa gente,
tan decadente, tan divertida,
que en exclusiva venden sus vidas a las revistas.
Siempre acosados por periodistas
entre jadeos, a la carrera
que se comentan tanto la espera
en las consultas de los dentistas.
Tele alcahuetes y meretrices,
falsas actrices y mentalistas,
los tarotistas, los izquierdistas desengañados.
Recalcitrantes nobles, tarados,
Los que educados en la pereza,
van y se cagan en su nobleza
sacando pasta de cualquier lado.
Intelectuales, buscando tapa
y gente guapa que los halague.
Todos rufianes viejos galanes con peluquín
y modistillos con retintín.
Tan desclasados y tan granujas,
politicastros, curas y brujas,
que se pelean por el rating.
Siempre bronceados, siempre a la moda,
la vida es joda surfing y off shore,
public relation una fellattio y mucho sol.
Con cocaína y con alcohol
hasta la diva "Cuelgapellejos",
recontra estirado su cuero viejo,
vende sus fotos sin bañador.
Los nuevos ricos, fatuos y horteras,
por la solera que da el mundillo,
mientras los pillos le hacen el corro, pagan honores,
pagan influencias, pagan favores,
pagan su entrada en la cofradía,
pagan Parnaso y la ambrosía
con que se nutren los vividores.
La aristocracia, tan memoriosa
de su fastuosa gloria de ayer,
hoy ve a la fortuna olvidar sus cunas y su poder
no quieren dar el brazo a torcer
menuda casta de limosneros,
casan las hijas con los toreros
por que la cosa es permanecer.
Y que alboroto si atraca un yate
de algún magnate jeque inversor,
cual plañideras, viejas porteras del lupanar,
entre mohines para agradar,
quitan las pobres putas de esquina,
a los camellos de cuatro chinas
para que haya seguridad .
Y de este circo, me da mas pena
que en la colmena la abeja obrera,
hipnotizada por las pavadas del culebrón
de los pasquines del corazón,
que casamientos, separaciones,
que si embarazos y otras cuestiones,
de las que no habla televisión
Si nos cargáramos algún día,
con valentía tanto glamour.
Tanto hedonismo, tanto cinismo y frivolidad,
dirían perplejos- ¡barbaridad!,
ya no hay futuro para los chulos,
ya no nos dejan darles por culo,
¡¡mira que falta de libertad!!
RAFAEL AMOR®
Siempre fue motivo de trifulca entre mi madre y yo, cuando era niño y me ha quedado como permanente culpa, como dice el poeta: este, mi torpe desaliño y las manchas de la camiseta.
Memorable era aquella lucha
en la bañera, jabón y rasqueta.
Me remozaba bajo de la ducha
con la premura y fiebre de un esteta.
Y una vez recompuesta mi figura,
me daba un pan, mamá, mermelada y manteca
y en el arrobo de la tregua y la ternura,
se me volvía a manchar... La camiseta, la camiseta.
A la hora del amor primero
fui pulcro solo a la primera cita
y me bebí todo el amor entero,
sin preocuparme por una manchita.
Pero pudo la mácula al cariño,
el primer desengaño, no respeta
y me quedé llorando como un niño
que se le rompe el hilo a la cometa
y con las lágrimas del primer idilio,
se me volvió a manchar... La camiseta, la camiseta.
Cada vez que he frecuentado el vino
de muchacho, peleón, ahora amable,
que la madurez es otro desatino,
una manera más de no mancharse.
Pero en la ronda fraternal de amigos,
desnuda el alma, la emoción despierta,
con esa urgéncia de sentir como testigo
uno no puede permanecer alerta,
así es que a menudo de ese vino,
se me vuelve a manchar... La camiseta, la camiseta.
Y cuando tibio un hijo hizo cuna
temblando de nacido entre mis brazos,
me sorprendió sin peinarme tal fortuna,
¡Hay que ver como soy de descuidado!
Y después fui un caballo de rodillas,
un superhéroe de las historietas
y los he visto emigrar de mis caricias
con esa cosa de vivir inquieta
y suele el sepia de las fotografías
mancharme una vez más... La camiseta, la camiseta.
Cuando la parca pasó con su guadaña
por el valle donde el pueblo florecía.
Cuando el dolor tejió su telaraña
y nos heló en la sangre, la alegría,
yo que venía viviendo transparente
con un sueño con las alas abiertas,
me lo encontré malherido, de repente,
boqueando entre mis manos yertas
y con la sangre de mi sueño adolescente,
llevo manchada también... La camiseta, la camiseta.
Que me mancho, dicen, por distraído,
o por que soy un poco ajeno a la limpieza,
pero hay tanto asqueroso bien vestido
y tanto impecable, sin cabeza.
A lo superfluo, si, soy desatento
y conservo esta expresión casi embobada,
amo el asombro de cada momento
y no me pierdo de la vida, nada.
Por prestarle atención será que tengo,
La camiseta siempre... Tan manchada.
La camiseta, la camiseta...
RAFAEL AMOR®
Si usted lo viera las canillitas flacas negras de moretones, con el pié izquierdo chuequito para dentro igual que su papá. Con las rodillas llenas de mataduras y un parche en el culito, con los bolsillos repletos de piedras, bolitas y pan.
Tiene un flequillo tapándole los ojos extrábicos, traviesos y aunque tendría que usar los anteojos, no los quiere usar, por eso tiene una marca en la mejilla que se hizo el muy cegato, atravesando con bicicleta y todo el vidrio del portal.
Es un desastre, mi atorrante, mi golfo, mi pibe, mi chaval.
Y si lo oyera hablar con ese acento tan suyo y madrileño, pidiendo un duro, diciendome - oye tío, no te enrolles mal-.
Si por las noches controla la movida, me sigue por la casa, quejandose, - jolines ya te me piras de nuevo con mamá-.
Y si lo viera con la camisa afuera llegar muy agitado, por que los chicos dicen que Maradona es canijo y un valdao, el me interroga a punta de ñatita para ver si es cierto, y antes que hable, me dice: - por las dudas, ya los he currao.
Es un desastre...
Por ahí se ausenta siguiendo alguna hormiga que cruza por el patio, o si en el “loro” alguien puso una música que le “mola” a él.
Y no les cuento cuando me da el día de tocar la guitarra, que le va el rollo del canto y la farra a mi Rafael.
Todas las noches yo tengo que pasarlo de la mía a su cama y cada día que pasa me doy cuenta que va pesando más, le doy los besos que es imposible darle cuando está despierto y los que un día más tarde o más temprano, no le podré dar.
Y le acaricio las plumitas lacias de gallito bravo, que le descubro un chicón o una “pupa” como dice él: - duerma tranquilo mi nene chiquito – le digo muy bajo – que habrá mañana más normas y reglas que desobedecer.
Es un desastre mi atorrante, mi golfo mi pibe, mi chaval, es adorable,
mi atorrante, mi golfo, mi pibe, mi chaval
RAFAEL AMOR®
Hay quien perece de sed en un río
quien agradece la gota en el desierto,
quien se muere rodeado de la vida
y quien se empeña en vivir entre los muertos.
Hay quien deshoja la flor por capricho
y quien a diario se aferra a la esperanza,
quien con un soplo de amor inventa un mundo,
y a quien un mundo de amor ya no le alcanza.
Hay quien ama la verdad mas que a nada
y quien se quema con ella como al fuego,
Hay quien quiere salir de las tinieblas
y quien vive en la luz y sigue ciego.
Hay quien pide piedad y no la tiene,
quien fué piadoso siempre y no la implora,
hay quien lleva la cruz con valentía
y quien cobarde y cruel, suplica y llora.
Del que ayer sufrió mucho hay quien
se olvida
y quien sin pena vivió, pero reacciona,
quien con pan y cobijo se revela
y quien tiene razón y la traiciona.
Hay quien cree en un dios por que le teme
y quien teme creer ante la duda,
quien se aferra a un más allá tras de la vida
y a quien la carne mortal no da pavura
Quien espera un milagro que lo salve,
quien se salva a si mismo de la nada,
quien se niega y mezquina la ternura
y quien reparte su savia enamorada.
RAFAEL AMOR®
Es la primavera, es la primavera.
Muchacha querida , es la primavera.
La veo en tus ojos, en tu blusa blanca
en las rojas flores que hay en tu pollera.
En el ritmo arisco de tu andar liviano
en la risa fresca de tu boca entera
una avispa de oro me pico en la sangre
y me he dado cuenta que es la primavera.
Estribillo:
Mira como juntan los picos la aves
Mira como aroma la brisa en las rosas
Mira como giran mira como giran
Las alitas nuevas de las mariposas.
Muchacha querida los tiempos aquellos
de noches de invierno por siempre se han ido
La mañana rubia se apreta de nidos
y hay nimbos de luces sobre tus cabellos.
Es la primavera, es la primavera
Zumo de violetas hay en tus ojeras
Hay una dulzura en tu voz madura
y te envuelve un algo que me desespera.
Estribillo
FRANCISCO AMOR®
Remendando a suspiros él ultimo rayo
de luz,
amarillo de hilvanar recuerdos en cada rincón,
en la ventana que aun da a los gatos,
a las lunas de las canaletas,
al cuadrado callado y violeta de cada oración,
está mi madre, una sombra chiquita en la soledad.
Yo no soy aquel pulcro estudiante que un día soñó,
la guitarra me dio otro camino
y la he visto llorar mi destino,
pero a veces, la he visto llorando por una canción.
Cada vez que este oficio de viento que un día aprendí,
me reparte por otras comarcas trashumando amor,
ella ausencia, ella espera, ella lágrima,
un lucero mojando mis cartas,
esperando que un día regrese el hijo cantor.
ESTRIBILLO
Y cuando vuelvo, tiene un domingo para mi
corazón
y en la caricia de bienvenida,
sale a abrazarme Dios.
Agua bendita, siempre solita, esperando.
Poblé sus canas de cascabeles de mis hijos en flor,
pero sus ojos siguen mis pasos allá por donde voy,
que en su cariño soy siempre el niño,
que de su amor nació.
RAFAEL AMOR®
Olor a goma quemada, viene,
de los barrios de la hambruna.
Llama el bombo y el piquete,
corta la ruta.
Llamarada y humo negro, crecen,
y entre chispa y reverbero,
con perfiles de ceniza,
los piqueteros.
Una mujer piel y huesos, marcha
y en sus pechos consumidos,
va amamantando otro hambriento,
recién parido.
Para mi pueblo Argentino, salúd,
la libertad y el trabajo.
La dignidad de los libres del sur,
que tantas veces cantamos.
La dignidad de los libres del sur
que tantos han traicionado.
Yo en patas y hambreado
soy la violencia
y ellos armados hablan de paz...
Olor a goma quemada, temen,
que se chamusque la historia.
Dos cosas que les espantan,
pueblo y memoria.
Con un “meduele” de reuma, llegan,
hasta los hipermercados
a reclamar la comida,
los jubilados.
Y van al corte compadre, firmes,
frente a la gendarmería
y en las ollas populares
clama la vida.
Para mi pueblo Argentino, salúd,
la libertad y el trabajo.
La dignidad de los libres del sur,
que tantas veces cantamos.
La dignidad de los libres del sur
que tantos han traicionado.
Yo en patas y hambreado
soy la violencia
y ellos armados hablan de paz...
RAFAEL AMOR®
No me llames extranjero, por que haya nacido
lejos,
o por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo.
No me llames extranjero, por que fue distinto
el seno
o por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.
No me llames extranjero si en el amor de
una madre,
tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,
con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.
No me llames extranjero, ni pienses de donde
vengo,
mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo.
No me llames extranjero, por que tu pan
y tu fuego,
calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo
No me llames extranjero tu trigo es como
mi trigo
tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego
y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.
Y me llamas extranjero por que me trajo
un camino,
por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,
y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en
el
adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos
lejos. Los amigos que nos nombran y son iguales los besos
y el amor de la que sueña con el día del regreso.
No me llames extranjero, traemos el mismo
grito,
el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre
desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,
antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,
los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños.
Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.
No me llames extranjero que es una palabra
triste,
es una palabra helada huele a olvido y a destierro
No me llames extranjero mira tu niño
y el mío
como corren de la mano hasta el final del sendero.
No me llames extranjero ellos no saben de
idiomas
de límites ni banderas, míralos se van al cielo
por una risa paloma que los reúne en el vuelo.
No me llames extranjero piensa en tu hermano
y el mío
el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo
ellos no eran extranjeros se conocían de siempre
por la libertad eterna e igual de libres murieron.
No me llames extranjero, mírame bien
a los ojos,
mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,
y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.
RAFAEL AMOR®
A ti que eres joven, canta.
A ti que eres joven, baila.
Bebe tu vaso de vida
y ama, canta y baila.
Tu puedes beber el alba,
echa a volar por los surcos,
echa a volar las palomas
de tus palmas.
Tu puedes andar las melgas,
de las tierras maduradas
y dormir siestas de sombras,
en las parvas.
A ti que eres joven, canta.
A ti que eres joven baila.
Bebe tu vaso de vida
y canta y ara y baila y ama...
Y cuando enferme de anemia
la tarde de tu esperanza, regresa,
lleva tu boca a su boca,
lleva tu brasa a su brasa,
y casi muerto de sueño,
entre sus brazos descansa.
A ti que eres joven canta...
FRANCISCO AMOR®
Amar la libertad, sentirse pájaro,
agitar el cielo con las alas.
Amar la libertad, sentirse mar,
dejar la espuma de la risa en cualquier playa
o quebrar el llanto allá en las rocas,
donde nadie encuentre nuestras lágrimas.
Vivir la libertad, de cara al viento,
con el brazo fuerte y la razón alzada,
aunque tengamos que morirnos, ¡Libres!,
morir en libertad, la voz quebrada,
que alguno ha de pasar por el camino
y acunará en los brazos nuestra verdad cansada
y desde abajo de la tierra, nuestros huesos,
irán apuntalando sus pisadas,
que cuando grite, en el vigor del puño,
habrá de alzarse nuestra sangre renovada.
Con la libertad, los trigales nuevos.
Con la libertad, pájaros al viento.
Es la libertad, ese grito eterno,
que sacude el mar, que rompe el silencio,
que abate la roca, que desanda el viento,
que pone en la boca, el azul del cielo.
Con la libertad, campanas a vuelo,
lágrimas de paz y los ojos buenos.
Banderas de luz, canto a pecho abierto,
la sangre que va, creciendo, creciendo,
las manos tendidas a horizontes nuevos,
dar hasta la vida por sentir su beso.
Libres, libres, con la luz y el canto,
libres con el llanto, con la tierra arada,
rica o desolada, con trigales nuevos,
con los ojos buenos, libres hasta ciegos,
libres con campanas, libres con mañana,
con el horizonte, sin cielo ni nada.
Con las manos yertas, aunque la miseria derrumbe las puertas,
aunque naufraguemos sin estrella ni puerto,
¡libres! ¡siempre libres!, ¡libres hasta muertos!.
RAFAEL AMOR®
Son dos mariposas negras
las manos de aquel moreno,
que han surgido de la sombra
para libar en el cuero.
Dobla y redobla la lonja
oscuro ritmo del tiempo.
En la alegría del parche,
Llora el alma de los negros
Negros, negros, negros..
Con un latido de selva
bajo el látigo negrero.
Con un misterio de jungla
tejido por hechiceros.
Con el bramar de los vientos
en gigantes himeneos.
Late y late la tambora
sufre y jadea el batero.
En los ojos se le encienden
las bengalas de su fuego
que van cayendo de a poco
en el carbón de sus dedos.
Macumba parecen decir los cueros
Macumba te quiero te quiero...
La mulata piel canela en el caracol del
pelo
junta estrellitas de vidrio y lágrimas de lucero.
La sombra salió a vestirla. Le puso su piel de cielo
Y le hizo ajorcas y anillos y collares y amuletos.
Y esa sonrisa nevada que luce en sus labios negros.
En los ojos, mamá noche, le puso de su joyero
dos blancas porcelanitas con oscuros arabescos.
Van y vienen sus caderas en oleajes de mareo,
movimiento de culebras,brasa quemante del sexo
en cadencias milenarias donde se acunan los besos.
La luna brilla y rebrilla en el metal de su cuerpo
y los dedos que redoblan son diez puñales hiriendo
los poros de aquélla hembra, de esa afrodita de ébano.
Hay un miedo de maniguas en ese ritual tremendo.
Macumba parecen decir los cueros
Mira ese sol de mostaza en las marismas
hirviendo.
Mira la furia que rompe a las palmeras: el viento.
Oye los bravos rugidos de las fieras en su celo.
Todo está en esas caderas y en el batuque del negro.
Bendita la raza negra.
LETRA: FRANCISCO AMOR
MÚSICA: RAFAEL AMOR
Estoy globalizado...
Las tengo como globos...
Con tantos ajustes y la recesión,
Bajadas de bolsas y devaluación,
Fondo monetario y dolarización
El banco mundial, paro e inflación
Hay días que me piso la globalización...
Que a un globalizado se le hinchan peor.
Que a un despreocupado globalizador
El grupo de los ocho se ha vuelto a encontrar
cada vez que lo hacen me pongo a temblar
entre comilonas van a conversar
sobre las las ventajas del mundo global
de la deudocracia que hay que preservar
de elegir al pedo ya no aguanto más
tengo las urnas llenas... de tanto votar.
Dicen por la tele: todo marcha bien
Los cara de goma que pone el poder
Correctos, sonrientes “democráticman”
Aznar, Fujimori, Schirac y Menem,
Antiterroristas: Sharon, Putin, Blair,
La secta que tiene a Dios de rehén
Sroheder y el burro de la U.S.A.
Afuera están gritando los inadaptados
esos que no ven que el mundo ha cambiado,
todas las ventajas que hemos conquistado:
Antes que me vengan a globalizar
Yo era un pobrecito de un solo lugar
ahora que ya estoy bien globalizado,
soy pobre como antes, pero en todos lados.
Sin duda hemos entrado en otra era
Dicen los alcahuetes de la buena nueva
que ya no sirven las viejas banderas
que hay que cambiar el chip de la sesera
que es una realidad que ve cualquiera
Estamos en un mundo sin fronteras
Donde unos van en yates y otros en pateras
Y si esta globalina es la verdad
Me cago en las virtudes de la novedad
En la Babel del hambre y la mendicidad
Y como el lobo elijo la soledad
No espero ni justicia ni piedad
Y aunque no esté de moda que mas da
Voy a seguir gritando, Libertad
RAFAEL AMOR®
Entre una niebla, ora verdosa, ora rojiza,
veo en la pantalla arder los edificios.
Intuyo los arracimados ojos del espanto.
Es aséptica la imagen, virtual,
(pero la muerte de carne y hueso se adivina),
mientras las sirenas ponen un horizonte de aullidos,
una ululante sinfonía a la hecatombe.
Una noche tras otra, llenas de estallidos...
A la mañana, Bagdad amanece entre carritos de naranjas y verduras
y niños sonriéndole a las cámaras,
jugando a la rayuela sobre minas.
Viejos, sentados en los umbrales
hablando en voz baja de la sangre a gritos.
Las madres, acariciando las frentes
aún tibias de los recién sus muertos.
No es de extrañar que mientras cae un misil y otro misil
el amor copule con un fusil entre las sábanas
y el odio salga al día siguiente a poner el pecho sin trincheras.
Siento el corazón baleado de mentiras.
Una metralla letal de propaganda.
Los exterminadores repartiendo comida
(y temblando de miedo cuando los capturan,
“por que no es lo mismo en la tierra que desde el cielo”.)
arrasando mercados donde la vida insiste, donde nadie les teme,
“conquistando ciudades” en la que no entraron nunca,
como una jauría de perros cimarrones rodeando una osamenta,
cegados por el desierto con su amnesia de arena.
Negros y latinos, carne de cañón imperialista,
Lobos, hasta las orejas de mierda de colores, recién nacionalizados,
contentos con sus nuevos collares, masacrando a otros pobres
por el derecho a un hueso en la basura del amo.
¡ Están muertos, ellos lo saben, aunque ganen, están
muertos!
Será una danza de zombis bajo una lluvia de petróleo su victoria.
Cada bomba fatal les parte las cabezas.
Después de esta guerra vendrá otra y otra...
por que no hay fin para esta “gloria”.
El asesino que deja de matar no existe
Y las víctimas construyen la memoria.
RAFAEL AMOR®
Subió al azul de la vida de su silencio
de barro
y trajo espiga en los ojos y trajo nido en los brazos,
amó la tierna semilla, la mano tibia del árbol,
que del arpa de la lluvia descuelga soles de pájaros.
Descubrió la flor bonita, vino de
aromas bailando
y se emborrachó de asombros, bebió el rocío sus labios,
y en el fondo de la flor, halló su alma temblando.
El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.
Un día encontró el amor, que
era un niño solitario
que con los brazos abiertos, en su pecho buscó amparo.
El hombre le dio calor en el nido del regazo.
Y el amor poquito a poco, lo fue volviendo
su esclavo
por él conoció la cruz, la agonía de tres clavos.
Él mismo llevó su sangre a morir en el calvario.
El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro
Se sintió dueño de todo lo
que encontraba a su paso
emperador de argamasa, muñeco de arcilla, de fango,
quiso suicidarse entonces, y se vistió de soldado
y ya no escuchó la súplica del viento por los peñascos
y corrió, corrió, corrió
apretándose el rosal de la sangre entre los brazos.
No quiso morir entonces, como esa flor que había amado
porque él sabía que en el fondo, estaba su alma temblando.
Porque a pesar de la cruz, de la agonía
de tres clavos
de la guerra, de la bala, de la muerte y el calvario
sigue amando, sigue amando.
El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro
el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.
RAFAEL AMOR®
Reina sencilla de la alquimia casera,
con su conjuro de laurel, ajo y cebolla
cuando las manos amorosas de la abuela
mezclaban los domingos, familia y pumarola
con la vieja cuchara de madera.
otras veces obrera y solidaria
trepaba al lunes, andamio y trabanqueta,
para mi padre albañil la tregua diaria,
le confiaba mi madre la vianda proletaria
atadita con una servilleta.
Y en los inviernos de tos convulsa,
de las orejas rojas de sabañones,
de su sahumerio sobre la estufa,
subía un humito como una aguja,
pespunteaba de eucaliptus los rincones.
Entre batitas y arroró creció
la casa
tras nueve lunas redondulces de simiente
y ante el llantito trémulo, aterido
en ella calentaron, para el recién nacido
la bienvenida de amor y agua caliente.
Y vuelvo a ver la cocina, los amigos
desembarcados del abrazo más sincero,
que entre recuerdos el vino los atrapa
y ella que se sumaba, levantando la tapa
en el hervor fraterno del puchero.
Cuando los tiempos no fueron tan felices,
que para el pobre la bonanza es poca,
cuando las almas unidas resistían,
un hueso y una papa y su milagreria,
nos convocaba a la fiesta de la sopa.
En ocasiones tan servicial y humilde
y siempre útil en el lugar que fuera,
en esos días monótonos y grises
cuando insistía la lluvia, con su terco tilde
le ponía un cerco sonoro a la gotera.
Y cuando vino la cachadura
se fue al exilió en la medianera
pared del fondo, gatos, frontera,
entre vecinos, con su ternura.
Ponía el milagro un malvón en primavera.
Hoy que la veo por la calle combativa
Junto con otras que no están tan solas,
Abollándose, peleando por la vida
Por un montón de cosas, que aún no están perdidas
Y caben en la historia de una cacerola.
RAFAEL AMOR®
¡Ay que pena Rosalía!
da ver a tus pescadores,
por las costas y las rías
que con lágrimas salobres
tejen redes de osadía
para rescatar la vida
cautiva del chapapote.
¡Ay que dolor de Galicia!
Con las alas embreadas.
La mar, que siempre fue amiga
es una tumba salada.
La espesa muerte extendida
y las voces desoídas
clamando desesperadas.
En una frágil barquita
pero sabia y marinera
al alba el pueblo ha zarpado
para parar la marea
sin más armas que sus manos,
dientes y uñas arrancando
la muerte que lo rodea.
Los caminos del amor
confluyen en su calvario,
vienen de los cuatro puntos,
Rosalía, solidarios.
Vienen como aves heridas
al mandato de la vida
bandadas de voluntarios.
Una y otra vez el pueblo
al que les sobran razones
ante el abuso y la entrega
va fundando corazones
multiplicando latidos
y condenando al olvido
la sombra de los traidores.
Tanto abandono y desprecio
si lo vieras, Rosalía
y a la vez, ¡cuánto coraje!
en medio de la agonía.
luchando con tanto afán,
“ A xusticia po la man”,
nuevamente cantarías.
RAFAEL AMOR®
¿Adónde irás tirano,
adónde irás?,
tus manos ensangrentadas, ¿dónde las esconderás?.
¿Adónde irás tirano, adónde irás?,
si el pueblo encuentra tu rastro, sus plantas has de besar.
Te esconderás en las balas, las balas
vienen y van,
en la cadena que oprime, la rompe la libertad,
¿dónde empieza la cadena, donde tiene su final?,
¿cuál de los dos desde lejos el prisionero será?.
Te esconderás en los niños,
a odiar les enseñarás,
no te servirá de nada, también a ti te odiarán.
Te esconderás en las sombras, el sol te delatará
y cuando salgas al sol, serás sombra y te verán.
¿Adónde irás tirano...
En el terror de las madres un refugio buscarás.
El vientre que parió un hijo, puede parir otros más.
Soltarás tus perros flacos, sin aflojar el collar,
cuidado del perro hambriento muerde y no quiere largar.
Te esconderás en la flor, en el tranquilo
trigal.
La flor morirá de pena, el trigo se agitará.
Te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan,
cuando llevarlo a sus hijos les cueste la dignidad.
¿Adónde irás tirano...
Recitado.
Querrás escapar de noche, ¿a
qué horizonte?,
¿dónde ir que no amanezca?, la luz te perseguirá
y con las manos cruzadas, las mismas de tu impiedad
ante los ojos del pueblo, suplicante caerás.
Sentirás su voz por dentro que te dice:
- tienes manchadas las manos con sangre de libertad,
deshojaste la alegría, torturaste por pensar,
sembraste el odio, la guerra y mataste por matar,
cercenaste la belleza que podía emocionar,
traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar
por una justa manera de vivir, de trabajar.
Será la hora del pueblo que algún día llegará:
tendrás que pagar rosa a rosa, bala a bala, pan a pan-...
no se si el Dios que tanto invocas
te podría cobijar de la furia de los hombres
cansados de soportar, la injusticia, la impotencia,
por ser mansos, nada más.
Solo los que se liberan, conocen la libertad,
los que han vivido negándola siempre esclavos morirán.
En las calles las sonrisas, la flor nueva y el trigal
Las voces claras del pueblo gritarán una vez más: paz, paz,
paz.
RAFAEL AMOR®
Y fue una sola razón: sentir
Que pensar ¿estará bien?¿Estará mal? Es una
idea al decir
No sentir la obligación o quizá sí
Lo mejor es la satisfacción que me da escribir
Y en un poema dibujar mas de dos frases
Y con cada una de estas veas, sientas, toques el paisaje
El motivo fue sacarse todos los disfraces.
Creo que entre sentir y decir hay mas de un paso
Realidades de sentir, escribir y decir, la canción nace.
Y son estas frases que de mi boca crecen
Vientos que de una idea soplan
Sueños que del amor carecen
Y otras por el amor florecen.
Melodías de escritorios
De una imagen, del asfalto
De algún llanto, de tristeza
Íntimos secretos de la sangre
Ritmos, golpes, ruidos, pasos
Lluvia aplauso, y es el corazón
El primero en marcar compás
Silencioso te pide más.
Y ser preciso con brevedad
Ni más ni menos la realidad
El sentimiento el ser profundo
Escribir sincero por un segundo.
Tener el virus de la poesía
Impaciente herencia que traen mis días
Sentir el mar ir navegando
Seguir mi vida pero cantando.
Y si le escribo a la distancia
El beso, el recuerdo y la esperanza
El volver no es tan lejano si aun se siente
Si aun se siente cerca.
SALVADOR AMOR®
Cantará cantara, la guitarra cantara.
Más allá del tiempo, de la
nada
con su voz enamorada...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Liberada, tal vez o prisionera
noble el alma de madera...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
La Guitarra que el pueblo bendice
trae luz de las raíces...
Cantará, la guitarra cantará
Firme en el pecho dulce y sentida,
quien va con ella lleva esa estrella
de amar la vida...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Y será en su cauce de frescura,
dónde abreve la ternura...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Vencerá a la noche del olvido
árbol al fin, raíz y nido...
Cantará cantará, la guitarra cantará.
Guitarra altiva y luchadora
viene fundando la aurora...
Y el alma mía, soltó su amarra
por ir con ella, con esa estrella
de mi guitarra.
RAFAEL AMOR®
Todos los días, cuando el despertador
me grita:
¡arriba carne de escritorio, toma tu portafolios!,
te esperan, la oficina, el tren, los colectivos,
las ocho horas diarias, el jefe, con sus iras.
Todos los días paso por la vidriera que me atrae,
que me atrapa, de una juguetería
y los cinco minutos que tarda el colectivo, vivo, toda una vida.
Un caballo de cartón galopa una ilusión
por toda la vidriera
y un oso gordinflón pintado de marrón, ojos de lentejuelas,
a una princesa azul, con vestido de tul, gracioso se le acerca,
para bailar el vals que toca en su acordeón un viejito de cera.
Se acerca el batallón de plomo y el tambor marca su rataplán,
parecen de verdad, quien sabe a donde van, que guerra los espera.
Aldeanas de papel se asoman al balcón de alguna casa vieja,
pañuelos de color le van diciendo adiós, con lágrimas
de temperas.
Pero hay un niño dios dormido en su jergón con las palmas
abiertas
y todo el batallón, se queda en su lugar, ya no marcha a la guerra
y de felicidad, un mono de peluche hace sus piruetas
y bailando un minué, le va pisando el pie a una marioneta.
Sentado en su rincón, bonete de color con su boca grotesca,
hace a todos reír, entrega el corazón en cada voltereta,
un payaso de amor, un loco, un soñador, un sentido poeta,
que da felicidad y se sienta a llorar, sus lágrimas de pena.
El tiempo ya pasó, yo no soy un juguete, no me puedo quedar.
Al diablo la oficina, el tren, los colectivos, las ocho horas largas,
el jefe con sus iras, si tengo el corazón del oso de cartón,
quiero bailar un vals y ponerme un bonete,
no marchar a la guerra y ver de cerca a Dios,
dormido en su jergón, con las palmas abiertas
y después de cantar, de reír, de bailar, de saltar,
de pasar por bufón, de dar el corazón,
por que soy un poeta, un loco, un soñador,
hacer como el payaso, llorar mis penas, solo, sentado en un rincón.
RAFAEL AMOR®
Fue...sin darme cuenta,
yo era tan azul de adentro
y andaba siempre de risa y niño
con un clavel en las mejillas
y una flor del aire en los sueños.
De pantalones cortos la alegría
y pantalones largos en los gestos,
tenía el mundo en el patio, y yo, su dueño,
era, rey o mendigo, si quería.
Le hablaba a las flores y ahora pienso,
que porque era azul de adentro, me entendían.
Y de pronto apareció,
se me llenaron de asombro las pupilas,
la soñaba por las noches,
la sentía en los brazos,
la presentía en caricias,
y cuando por fin la tuve,
dijo cosas, tantas cosas,
que porque era azul de adentro, yo entendía.
Y se me ha vuelto amante la guitarra
ya no tengo más rumbo que su rumbo en la vida.
Hoy, que el mundo del hombre no cabe en un patio,
y no existe aquel rey feudal