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CORAZÓN LIBRE

Te han sitiado corazón y esperan
tu renuncia,

los únicos vencidos corazón, son los que no luchan.

No los dejes corazón que maten la alegría,

remienda con un sueño corazón, tus alas malheridas.

No te entregues corazón libre, no
te entregues.

No te entregues corazón libre, no te entregues.

Y recuerda corazón, la infancia sin
fronteras,

el tacto de la vida corazón, carne de primaveras.

Se equivocan corazón, con frágiles cadenas,

más viento que raíces corazón, destrózalas y
vuela.

No te entregues corazón libre…

No los oigas corazón, que sus voces
no te aturdan,

serás cómplice y esclavo corazón, si es que los escuchas.

No te entregues corazón libre…

Adelante corazón, sin miedo a la
derrota,

durar, no es estar vivo corazón, vivir es otra cosa.

No te entregues corazón libre…

RAFAEL AMOR®

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NO HAY UN INSTANTE EN EL QUE NO TE NOMBRE

No hay un instante en el que no te nombre.

Como una uva que estalla en la boca,

así tu nombre el corazón me inunda

y es como la plegaria más profunda,

de un ciego que la luz invoca.

Y cuanto más te quiero, más te quiero.

Es como un aluvión, una avalancha,

avasallando el tiempo y la cordura.

Soy un prisionero en tu ternura,

milagro que mi pecho ensancha.

ESTRIBILLO

Y cuando me vaya de la vida,

te llamaré con un hilo de voz.

Como cuando mi madre me unía las manos

y Dios era su amor y su latir cercano.

En mi último suspiro, tú serás mi Dios.

Yo soy un árbol que ya fue habitado

por primaveras, pájaros y nidos.

No quiero arder en una llamarada,

que mi alma sea un ascua enamorada

para poder quemar hasta el olvido

El viaje es uno del que no se vuelve.

De la carne a la tierra hay una vida

y si el amor te topa en el camino,

si te marcara a fuego con su sino,

han de dolerte más las despedidas.

RAFAEL AMOR®

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ASOMADO A TUS OJOS

Asomado a tus ojos yo conocí,

el abismo y el vértigo del mar

y que barquita frágil mi corazón,

que un solo beso tuyo la hizo encallar,

ay, asomado a tus ojos yo conocí,

el abismo y el vértigo del mar.

Si al menos fueras puerto donde llegar,

echar ancla y quedarse a vivir en ti,

un muelle del que un día poder zarpar,

en busca de otros besos y no sufrir ,

ay, si al menos fueras puerto donde llegar,

echar ancla y quedarse a vivir en ti.

Estoy vagando a tu antojo perdido,

como los panaderos sin destino,

del hueco de tus palma al soplo de tu aliento,

al capricho de tu corazón sediento,

ay, al capricho de tu corazón sediento.

Yo que fui la alegría de un surtidor,

libre como las alas de un colibrí,

quien diría que iba a darme el amor,

la cárcel de ternura que he hallado en ti,

ay, yo que fui la alegría de un surtidor,

libre como las alas de un colibrí.

Eres inevitable como vivir,

brisa, surco, simiente, cálida luz

y todo aquel que te ame habrá de sentir,

los clavos amorosos que hay en tu cruz,

ay, eres inevitable como vivir,

brisa, surco, simiente, cálida luz.

Soy barrilete que parece que vuelo,

que fuera toda mía la luz del cielo

y soy ciego que guía tu mano poderosa,

tu, flor nimbada de rocío, yo mariposa,

¡ay¡, tu flor nimbada de rocío, yo mariposa.

RAFAEL AMOR®

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VIOLETTA

Tiene un dolor de barca abandonada,

en las arenas de una playa quieta

y una gaviota de niñez que baja

a refugiarse en su madera seca.

Violetta tiene un nombre de poema

garabateado en una servilleta

por esos parias en alcohol perdidos

tan solitarios tristes y poetas.

Violetta, Violetta, Violetta.

Violetta a veces llora esos amores

que tras la noche al alba izan las velas

siempre los mismos pasos de regreso

desde el adiós del muelle hasta su pieza.

Tiene una historia como en las canciones

que los borrachos cantamos en las mesas

de las tabernas con humo y acordeones

pasados de tabaco y de cerveza.

Violetta, Violetta, Violetta.

Tiene una foto al lado de la cama

donde la infancia duele amarillenta

y la sonrisa de ahora no es la misma

traviesa y cómplice de aquellas trenzas.

Violetta bebe su ron adulterado

manos furtivas recorren sus caderas

y entre procaces risas y caricias

vaga en sus ojos sin luz la borrachera

Violetta, Violetta, Violetta.

Puso sus manos tibias en mis manos

por una calle de un país cualquiera

mi corazón me dijo es como el tuyo

late soñando con otras riveras

y yo que vivo lléndome de todo

al fin me fui sin volver la cabeza

la vi bajar los ojos y en silencio

la oí contar los pasos a su pieza.

Violetta, Violetta, Violetta.

RAFAEL AMOR®

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LA MADRE DE MAYO

Dejó los platos sin lavar.

Se despidió con un beso sin hablar.

La vio cruzar la calle tras el vidrio.

Correr para alcanzar el colectivo,

Mientras él hacía miguitas con el pan

Y alargaba los recuerdos con un vino.

Cerró los ojos y la vio.

Sencilla y linda como la conoció

Aquella tarde en el parque Retiro

Riendo su inocencia y juventud

Apretando entre el pochoclo y el rubor

Aquel sí, para la cita del domingo.

La vio ponerse para él.

Esa ternura que guarda una mujer,

La sensitiva, eterna, la fragante flor

Que revive los desiertos y la fe

La que asombra con su luz y sencillez

Y así vivió ese milagro del amor

ESTRIBILLO

La vio tejer un escarpín,

Más grande que el que muestra el figurín.

La vio reírse y destejer.

La vio agobiarse con su redondez,

Parir y hasta la oyó cantar después,

Al hijo que acababa de nacer.

La vio las noches sin dormir,

Si respiraba o no el chiquilín

O cuando tuvo la tos o el sarampión

La intuyó rezando alguna vez,

Apuntalando siempre su niñez,

Dando entero por él, el corazón.

RECITADO

La vio esperarlo, rezongar a la llegada del baile, su primer trasnochar
y después, tenerse que rendir entre los brazos fuertes de aquel muchachón

Que entre la burla y un beso le robaba el perdón y luego, amorosa,
arroparlo al dormir. La vio celosa combatir cuando él trajo un beso
diferente a los demás y no se quiso enterar del nombre ni del rostro
de aquella mujer, que a menudo llamaba preguntando por él… ¡cuantas
veces, cuantas, la sintió llorar!…

ESTRIBILLO

Y después la resignación,

Ella le dio un nieto y la llamó mamá

La vida es casi siempre así.

La vio arrinconarse sin mostrar dolor

Renunciando con tanto valor

Con tal de que él fuera feliz

El colectivo ya se va,

Como todos los jueves hace años ya

Desde que de ellos no supieron más

Con esa foto linda de los tres

Va a la plaza de Mayo con aquel cartel

Que dice: -¿dónde están mis hijos?- ¿dónde
están?

RAFAEL AMOR®

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EL ENCUENTRO

Con las mejillas coloradas y una bufanda
azul

baja por Fuencarral .

Cruza Bilbao a la carrera que en un rincón del Comercial,

hay quien la espera.

Recorre con la mirada a todo el personal,

mesa por mesa,

pero los ojos que busca no están

y aunque fuera infantil la tristeza, no la pudo evitar.

Tal vez se equivocó de día,

no habrá entendido bien la hora

ó algún atasco en la Gran Vía, lo demora.

Si apenas van cinco minutos

se dice para convencerse, cómplice con ella misma

de su inquietud adolescente

Como un atleta entre bocinas y entre semáforos,

él, mira el reloj

y va pensando en el autobús,

- justo hoy se me montó el follón en la oficina -.

Llega agitado a la cita también, pero ella no está,

Pasó mas de una hora.

Abre el periódico y pide un café,

resignado como buen perdedor, a su poca fortuna…

alguien suspira en la mesa de al lado.

Unos ojos ausentes que lloran,

la bufanda azul y las mejillas, rojas…

Él la invita con un cigarrillo,

ella acepta, también está sola

Y el final de este encuentro es sencillo,

Fue una cita de otro con otra.

RAFAEL AMOR®

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HASTÍO

Que voy a hacer con la melancolía
que llevo en mi,

paso las horas mirando el techo de una pensión,

el punto aparte de alguna mosca sobre la cal,

colgado en la telaraña de algún rincón.

Seguramente debiera abrirme un poco mas,

ir hacia el mundo, poner la fuerza de voluntad,

pero las brujas de mi nostalgia, que fuertes son,

me pierdo en el laberinto de mi orfandad.

Hay un reloj latiéndome las horas,

hay una luna insomne en la ventana,

un desamor total en cada cosa,

entre estas cuatro paredes alquiladas.

Hay un cuadro con un paisaje triste,

en un rincón como siempre mi guitarra,

la valija entreabierta que bosteza,

su cansancio de camisas arrugadas.

No es que tema morirme en este hastío,

ya no me asustan ni el olvido ni la nada,

pero el trebolar caliente de tus besos,

aun en cenizas, habrán de hacerme falta.

A veces vago por los tugurios, no se por que,

entre otros náufragos que se aferran a un café,

tragamonedas con musiquita de carrousell,

y me pregunto si es este el mundo que yo soñé.

Así mañana, otro paisaje, otra ciudad,

otro planeta, otra galaxia, lo mismo da,

la misma cama servil y blanca e impersonal

y siempre el mismo, profundo abismo de soledad

RAFAEL AMOR®

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AMOR MÍO

Amor mío, me deben la fe y el romanticismo,

la adolescencia, esos años en que abríamos

el cáliz a la luz.

Amor mío, ser tan joven quizás fue mi delito,

pensar distinto, dar la cara, con nuestra verdad

sin cobardías

Amor mío, hoy me dejan estar mas cerca tuyo

y no te extrañe, que ya no tenga aquel brillo en la mirada.

Amor mío, estoy lleno de derrotas como esta,

a los vencidos, nos queda de consuelo la nostalgia.

Amor mío, la juventud se va con la impotencia,

cuentan con eso y me dejan quererte con estas cenizas.

Pero lo que no saben amor mío es que una sola partícula de
este polvo enamorado, puede mas que todo el odio y toda la orfandad que
nos sembraron, amor mío. Podemos intentarlo todavía, aun es
tiempo y no es justo que la muerte se salga con la suya.

Amor mío, voy a jugarme el resto que me queda,

se que mañana, cuidará de esta semilla quien te ame,

como yo te amo, amor mío…

RAFAEL AMOR®

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LA TORRE

Por los caminos del planeta olvido

Vagan y vagan los desheredados.

Envueltos den trapos de antiguas banderas

Como jirones de desilusion.

Y la pobre tierra también despojada,

Tanto, que apenas tumbas da.

Un viento vacío, huérfano de polen,

Desorientado, gira en el erial.

De las tinieblas surgen los parias

Pariendo hijos de cerrazón,

Los ojos de arena, llorando desiertos.

El desamparo es su Dios.

Con pasos torpes, no se detienen,

Aquel que se detuvo se secó.

Aguantan la vida como una muerte,

Con ese su obstinado corazón.

A lo lejos, entre casamatas, radares, misiles y ambición,

Está la torre, la torre siniestra, la torre prohibida Donde se riega
con sangre la flor.

Cada vez mas alta y más repleta

Donde acumulan el pan y la sal,

Miles de hormigas sicarias y ciegas

Que no vacilan en m atar.

Como de un aura está rodeada

Entre alambradas y horticón,

Por si algún pobre entrar quisiera

Y pretendiera ver a Dios.

Esta es la torre de la riqueza

Entre la leche negra del dolor.

Cada vez más fuerte, cada vez más presa,

Rodeada del hambre que sembró.

¿cómo abordarla?, ¿cómo romperla ?

Con los despojos de la razón.

Abrir sus compuertas para que salgan

El color de la vida y el pan.

No saben como, ni conque arma,

La torre del hambre derrumbar,

No saben como, ni conque arma,

Pero los parias, van…

RAFAEL AMOR®

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SOBRE MI SOMBRA

Un moscardón azul teje la siesta

Sobre los cuatro rumbos de la tarde,

Anda un cansancio de sol por los caminos

Que se mete en los ríos de la sangre.

Cada aroma sutil prende un deseo

En esta soledad de soledades

Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra

Con la venas abiertas en el aire,.

RECITADO:

La raíz de tu canto se agiganta

Como una enredadera que perdura

Y en cada brote funda una garganta

Para nombrarte padre con ternura,

Para llamarte padre con las flores

Que se han abierto de tu sangre tiempo arriba.

Y aquí estas mas allá de la nada y las heridas

Tu pulso se conmueve y se hace vida

Con esta herencia que nos diste de cantores.

Pasa su piel rosada en una nube

Pinta el ceibo su boca de ansiedades

Y su cabello se refleja al viento

Por entre el maremar de los trigales.

En el yunque del pasto las chicharras

Van rompiendo pedazos de la tarde,

Y yo estoy parado aquí sobre mi sombra

Con las venas abiertas en el aire.

RAFAEL AMOR®

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TENDRÉ QUE ACOSTUMBRARME A QUE NO ESTÁS

La lluvia borronea un pedazo de ciudad

que se ve tras las ventanas del café.

¡Cuanta soledad, recordándote!.

Vuelvo a escribir tu nombre en el vapor

que empaña el cristal.

Tendré que acostumbrarme a que no estás…

Te busco entre paraguas, entre la multitud,

en esa mujer que corre hacia aquí,

saltando comarcas, de agua y cielo gris,

carita mojada mirando el reloj,

espera en un portal.

Tendré que acostumbrarme a que no estás…

En dos que empiezan a querer y se olvidan lo demás,

la lluvia, las frenadas y el café,

se vuelan muy lejos, pienso que hacen bien,

el mundo para ellos, recién hoy,

se ha puesto a girar.

Tendré que acostumbrarme a que no estás…

Para olvidarte, tendría que nacer de nuevo,

tener otra sangre, otro corazón,

poder nombrarte y no sentir dolor,

pero prefiero esta muerte que tu amor me da

a mil vidas sin vos.

tendré que acostumbrarme a que no estás…

RAFAEL AMOR®

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ESTE MADRID

Este Madrid que anduve,

con mi desterrada primavera,

buscando parecidos por consuelo,

para no dolerme de la ausencia.

Donde por vez primera oí clarito ,

un papá redondo y chiquitito,

que vino a sentenciar mi adolescencia.

Esta ciudad fue asilo

de mi juventud y rebeldía

y que por no querer ser extranjero,

la fui haciendo cada vez más mía.

Me dije donde hay tierra hay un camino.

Alguien me habrá visto en mi Vespino

desde Prosperidad a la Gran Vía.

Madrid, Madrid, Madrid, Madrid…

Este Madrid que digo,

que viví con todos sus matices

cuando el futuro era recién nacido

con los ojos claros y felices.

Boqueaba su final la dictadura.

Conciertos que prohibía la censura.

Las porras implacables de los grises.

Este Madrid heroico,

de mi asombro de banderas rojas

cantar de libertad y de esperanza

sobre las cadenas recién rotas.

Mis anarcos locos y queridos.

Parias que volvían del olvido.

Llanto por los mártires de Atocha.

Madrid, Madrid…

Madrid de madrugadas,

de dudosas sopas de ajo y copas.

De chiringos cutres con vigías

diquelando si llega la bofia.

Y si nos delataba la guitarra,

con flamencos, putas y macarras,

íbamos pa`lante con el carné en la boca.

Madrid de las verbenas,

Mayo y los azahares de la luna

rodando soñadora en las Vistillas,

donde el Manzanares le hace cuna.

Noches de organillos, sangrías y de horchatas.

Y cuando nos dolía mas El Plata,

Nos encontraba el alba, borrachos,

cantando con la tuna.

Madrid, Madrid…

Este Madrid que vivo,

justo en el otoño de mi vida,

su sol haciendo nido entre mis manos.

La barba totalmente encanecida.

Pero al zafarrancho de quimeras,

mi alma incorregible es la primera

en ponerse en pié, reflorecida.

Salud Madrid del alma

dónde fui creciendo con desvelos,

gorrioncito porteño tras su miga

torpe, que al fin levantó el vuelo.

Estas alas mías postergadas,

van por el planeta enamoradas

mojadas con un poco de tu cielo.

Madrid, Madrid…

RAFAEL AMOR®

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EN EL CAMINO

En el camino aprendí,

que llegar alto no es crecer,

que mirar no siempre es ver

ni que escuchar es oír

ni lamentarse sentir

ni acostumbrarse, querer…

En el camino aprendí

que estar solo no es soledad,

que cobardía no es paz

ni ser feliz, sonreír

y que peor que mentir

es silenciar la verdad.

En el camino aprendí

que puede un sueño de amor,

abrirse como una flor

y como esa flor morir,

pero en su breve existir,

fue todo aroma y color.

En el camino aprendí,

que ignorancia no es no saber,

ignorante es ese ser

cuya arrogancia más vil,

es de bruto presumir

y no querer aprender.

En el camino aprendí

que la humildad no es sumisión,

la humildad es ese don

que se suele confundir.

No es lo mismo ser servil

que ser un buen servidor.

En el camino aprendí,

que la ternura no es doblez,

ni vulgar la sencillez

ni lo solemne verdad,

vi al poderoso mortal

y a idiotas con altivez.

En el camino aprendí

que es mala la caridad

del ser humano que da

esperando recibir,

pues no hay defecto más ruin

que presumir de bondad.

En el camino aprendí,

que en cuestión de conocer,

de razonar y saber,

es importante, entendí,

mucho más que lo que vi

lo que me queda por ver…

RAFAEL AMOR®

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LA MÁS BONITA DEL BARRIO

Era la más bonita del barrio.

Era mi luna llena en el callejón.

Se fue una tarde sin decir nada,

Parece que estaba enamorada.

A saber que quimera se la llevó

Era la fiesta de la alegría.

Era la serpentina, luz y color,

a su lado el tiempo no existía.

Cuando más pensaba que era mía,

en un viento viajero se me fugó.

Era la calesita en el baldío,

era rayuela y patio con un malvón.

En un pupitre aún grabados

están su nombre y el mío al lado

dentro de un apretado corazón

Era una ventana con un jazmín.

Era un tímido y cálido resol.

A veces pienso que no ha existido,

un espejismo que me he mentido

para darle a mi vida una razón.

Ahora, es un recuerdo querido,

ahora, es mi sonrisa de evocación.

De aquella inocente travesura

cuando libábamos la ternura

como los colibríes de una flor

Ahora, ya más ceniza que fuego

siento en el rescoldo aquel calor

De haber vivido un amor tan tierno,

que ponga un sol tibio en el invierno

cuando empieza a fallarme tanta pasión.

RAFAEL AMOR®

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CADA MORTAL TIENE UN PRECIO

No busco que me acepten los poderosos,

en sus círculos de privilegios

y que divertidos y piadosos,

digan a coro: cada mortal tiene un precio…

No quiero que me aplaudan los culturosos,

apoliyados intelectuales,

con sus estúpidas barrigas fofas

y esas sus barbas místicas y patriarcales.

No quiero que me indulten la rebeldía,

como si fuera acné juvenil.

En vano esperan que me redima,

por que esta oveja, no vuelve más al redil.

Yo, me creí de verdad,

el amor y la paz y la fraternidad,

la justicia y la libertad

y me cansé de tirar

de la noria sin fin,

de la farsa social,

la mentira y la complicidad.

Y no hago más que ser fiel con alma
y vida

a lo a lo prohibido, lo traicionado,

a lo vendido con cobardía

por mercaderes del cinismo y desencanto.

Ahí van con cárceles y policías

y el ojo abierto del desvelado,

el ojo bala puesto en la mira

que apunta al pecho del ciervo que huye asustado

Y por amar la vida sin ofenderla,

soy el demonio, el revelado

y los que insisten en someterla,

inventan leyes y ponen a Dios de su lado.

Yo, de mi madre aprendí

el legado de luz,

el mandato vital

del respeto y la honestidad

y en la zozobra de hoy,

a ese palo mayor

yo me aferro a aguantar

la marejada del desamor.

RAFAEL AMOR®

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MUNDO DE ZANGANOS

Que rancio encanto tiene esa gente,

tan decadente, tan divertida,

que en exclusiva venden sus vidas a las revistas.

Siempre acosados por periodistas

entre jadeos, a la carrera

que se comentan tanto la espera

en las consultas de los dentistas.

Tele alcahuetes y meretrices,

falsas actrices y mentalistas,

los tarotistas, los izquierdistas desengañados.

Recalcitrantes nobles, tarados,

Los que educados en la pereza,

van y se cagan en su nobleza

sacando pasta de cualquier lado.

Intelectuales, buscando tapa

y gente guapa que los halague.

Todos rufianes viejos galanes con peluquín

y modistillos con retintín.

Tan desclasados y tan granujas,

politicastros, curas y brujas,

que se pelean por el rating.

Siempre bronceados, siempre a la moda,

la vida es joda surfing y off shore,

public relation una fellattio y mucho sol.

Con cocaína y con alcohol

hasta la diva “Cuelgapellejos”,

recontra estirado su cuero viejo,

vende sus fotos sin bañador.

Los nuevos ricos, fatuos y horteras,

por la solera que da el mundillo,

mientras los pillos le hacen el corro, pagan honores,

pagan influencias, pagan favores,

pagan su entrada en la cofradía,

pagan Parnaso y la ambrosía

con que se nutren los vividores.

La aristocracia, tan memoriosa

de su fastuosa gloria de ayer,

hoy ve a la fortuna olvidar sus cunas y su poder

no quieren dar el brazo a torcer

menuda casta de limosneros,

casan las hijas con los toreros

por que la cosa es permanecer.

Y que alboroto si atraca un yate

de algún magnate jeque inversor,

cual plañideras, viejas porteras del lupanar,

entre mohines para agradar,

quitan las pobres putas de esquina,

a los camellos de cuatro chinas

para que haya seguridad .

Y de este circo, me da mas pena

que en la colmena la abeja obrera,

hipnotizada por las pavadas del culebrón

de los pasquines del corazón,

que casamientos, separaciones,

que si embarazos y otras cuestiones,

de las que no habla televisión

Si nos cargáramos algún día,

con valentía tanto glamour.

Tanto hedonismo, tanto cinismo y frivolidad,

dirían perplejos- ¡barbaridad!,

ya no hay futuro para los chulos,

ya no nos dejan darles por culo,

¡¡mira que falta de libertad!!

RAFAEL AMOR®

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LA CAMISETA

Siempre fue motivo de trifulca entre mi
madre y yo, cuando era niño y me ha quedado como permanente culpa,
como dice el poeta: este, mi torpe desaliño y las manchas de la camiseta.

Memorable era aquella lucha

en la bañera, jabón y rasqueta.

Me remozaba bajo de la ducha

con la premura y fiebre de un esteta.

Y una vez recompuesta mi figura,

me daba un pan, mamá, mermelada y manteca

y en el arrobo de la tregua y la ternura,

se me volvía a manchar… La camiseta, la camiseta.

A la hora del amor primero

fui pulcro solo a la primera cita

y me bebí todo el amor entero,

sin preocuparme por una manchita.

Pero pudo la mácula al cariño,

el primer desengaño, no respeta

y me quedé llorando como un niño

que se le rompe el hilo a la cometa

y con las lágrimas del primer idilio,

se me volvió a manchar… La camiseta, la camiseta.

Cada vez que he frecuentado el vino

de muchacho, peleón, ahora amable,

que la madurez es otro desatino,

una manera más de no mancharse.

Pero en la ronda fraternal de amigos,

desnuda el alma, la emoción despierta,

con esa urgéncia de sentir como testigo

uno no puede permanecer alerta,

así es que a menudo de ese vino,

se me vuelve a manchar… La camiseta, la camiseta.

Y cuando tibio un hijo hizo cuna

temblando de nacido entre mis brazos,

me sorprendió sin peinarme tal fortuna,

¡Hay que ver como soy de descuidado!

Y después fui un caballo de rodillas,

un superhéroe de las historietas

y los he visto emigrar de mis caricias

con esa cosa de vivir inquieta

y suele el sepia de las fotografías

mancharme una vez más… La camiseta, la camiseta.

Cuando la parca pasó con su guadaña

por el valle donde el pueblo florecía.

Cuando el dolor tejió su telaraña

y nos heló en la sangre, la alegría,

yo que venía viviendo transparente

con un sueño con las alas abiertas,

me lo encontré malherido, de repente,

boqueando entre mis manos yertas

y con la sangre de mi sueño adolescente,

llevo manchada también… La camiseta, la camiseta.

Que me mancho, dicen, por distraído,

o por que soy un poco ajeno a la limpieza,

pero hay tanto asqueroso bien vestido

y tanto impecable, sin cabeza.

A lo superfluo, si, soy desatento

y conservo esta expresión casi embobada,

amo el asombro de cada momento

y no me pierdo de la vida, nada.

Por prestarle atención será que tengo,

La camiseta siempre… Tan manchada.

La camiseta, la camiseta…

RAFAEL AMOR®

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RETRATO DE RAFI

Si usted lo viera las canillitas flacas
negras de moretones, con el pié izquierdo chuequito para dentro igual
que su papá. Con las rodillas llenas de mataduras y un parche en
el culito, con los bolsillos repletos de piedras, bolitas y pan.

Tiene un flequillo tapándole los
ojos extrábicos, traviesos y aunque tendría que usar los anteojos,
no los quiere usar, por eso tiene una marca en la mejilla que se hizo el
muy cegato, atravesando con bicicleta y todo el vidrio del portal.

Es un desastre, mi atorrante, mi golfo,
mi pibe, mi chaval.

Y si lo oyera hablar con ese acento tan
suyo y madrileño, pidiendo un duro, diciendome – oye tío,
no te enrolles mal-.

Si por las noches controla la movida, me
sigue por la casa, quejandose, – jolines ya te me piras de nuevo con mamá-.

Y si lo viera con la camisa afuera llegar
muy agitado, por que los chicos dicen que Maradona es canijo y un valdao,
el me interroga a punta de ñatita para ver si es cierto, y antes
que hable, me dice: – por las dudas, ya los he currao.

Es un desastre…

Por ahí se ausenta siguiendo alguna
hormiga que cruza por el patio, o si en el “loro” alguien puso
una música que le “mola” a él.

Y no les cuento cuando me da el día
de tocar la guitarra, que le va el rollo del canto y la farra a mi Rafael.

Todas las noches yo tengo que pasarlo de
la mía a su cama y cada día que pasa me doy cuenta que va
pesando más, le doy los besos que es imposible darle cuando está
despierto y los que un día más tarde o más temprano,
no le podré dar.

Y le acaricio las plumitas lacias de gallito
bravo, que le descubro un chicón o una “pupa” como dice
él: – duerma tranquilo mi nene chiquito – le digo muy bajo
– que habrá mañana más normas y reglas que desobedecer.

Es un desastre mi atorrante, mi golfo mi pibe, mi chaval, es adorable,
mi atorrante, mi golfo, mi pibe, mi chaval

RAFAEL AMOR®

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HAY QUIEN

Hay quien perece de sed en un río

quien agradece la gota en el desierto,

quien se muere rodeado de la vida

y quien se empeña en vivir entre los muertos.

Hay quien deshoja la flor por capricho

y quien a diario se aferra a la esperanza,

quien con un soplo de amor inventa un mundo,

y a quien un mundo de amor ya no le alcanza.

Hay quien ama la verdad mas que a nada

y quien se quema con ella como al fuego,

Hay quien quiere salir de las tinieblas

y quien vive en la luz y sigue ciego.

Hay quien pide piedad y no la tiene,

quien fué piadoso siempre y no la implora,

hay quien lleva la cruz con valentía

y quien cobarde y cruel, suplica y llora.

Del que ayer sufrió mucho hay quien
se olvida

y quien sin pena vivió, pero reacciona,

quien con pan y cobijo se revela

y quien tiene razón y la traiciona.

Hay quien cree en un dios por que le teme

y quien teme creer ante la duda,

quien se aferra a un más allá tras de la vida

y a quien la carne mortal no da pavura

Quien espera un milagro que lo salve,

quien se salva a si mismo de la nada,

quien se niega y mezquina la ternura

y quien reparte su savia enamorada.

RAFAEL AMOR®

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ES LA PRIMAVERA

Es la primavera, es la primavera.

Muchacha querida , es la primavera.

La veo en tus ojos, en tu blusa blanca

en las rojas flores que hay en tu pollera.

En el ritmo arisco de tu andar liviano

en la risa fresca de tu boca entera

una avispa de oro me pico en la sangre

y me he dado cuenta que es la primavera.

Estribillo:

Mira como juntan los picos la aves

Mira como aroma la brisa en las rosas

Mira como giran mira como giran

Las alitas nuevas de las mariposas.

Muchacha querida los tiempos aquellos

de noches de invierno por siempre se han ido

La mañana rubia se apreta de nidos

y hay nimbos de luces sobre tus cabellos.

Es la primavera, es la primavera

Zumo de violetas hay en tus ojeras

Hay una dulzura en tu voz madura

y te envuelve un algo que me desespera.

Estribillo

FRANCISCO AMOR®

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REMENDANDO A SUSPIROS

Remendando a suspiros él ultimo rayo
de luz,

amarillo de hilvanar recuerdos en cada rincón,

en la ventana que aun da a los gatos,

a las lunas de las canaletas,

al cuadrado callado y violeta de cada oración,

está mi madre, una sombra chiquita en la soledad.

Yo no soy aquel pulcro estudiante que un día soñó,

la guitarra me dio otro camino

y la he visto llorar mi destino,

pero a veces, la he visto llorando por una canción.

Cada vez que este oficio de viento que un día aprendí,

me reparte por otras comarcas trashumando amor,

ella ausencia, ella espera, ella lágrima,

un lucero mojando mis cartas,

esperando que un día regrese el hijo cantor.

ESTRIBILLO

Y cuando vuelvo, tiene un domingo para mi
corazón

y en la caricia de bienvenida,

sale a abrazarme Dios.

Agua bendita, siempre solita, esperando.

Poblé sus canas de cascabeles de mis hijos en flor,

pero sus ojos siguen mis pasos allá por donde voy,

que en su cariño soy siempre el niño,

que de su amor nació.

RAFAEL AMOR®

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OLOR A GOMA QUEMADA

Olor a goma quemada, viene,

de los barrios de la hambruna.

Llama el bombo y el piquete,

corta la ruta.

Llamarada y humo negro, crecen,

y entre chispa y reverbero,

con perfiles de ceniza,

los piqueteros.

Una mujer piel y huesos, marcha

y en sus pechos consumidos,

va amamantando otro hambriento,

recién parido.

Para mi pueblo Argentino, salúd,

la libertad y el trabajo.

La dignidad de los libres del sur,

que tantas veces cantamos.

La dignidad de los libres del sur

que tantos han traicionado.

Yo en patas y hambreado

soy la violencia

y ellos armados hablan de paz…


Olor a goma quemada, temen,

que se chamusque la historia.

Dos cosas que les espantan,

pueblo y memoria.

Con un “meduele” de reuma, llegan,

hasta los hipermercados

a reclamar la comida,

los jubilados.

Y van al corte compadre, firmes,

frente a la gendarmería

y en las ollas populares

clama la vida.

Para mi pueblo Argentino, salúd,

la libertad y el trabajo.

La dignidad de los libres del sur,

que tantas veces cantamos.

La dignidad de los libres del sur

que tantos han traicionado.

Yo en patas y hambreado

soy la violencia

y ellos armados hablan de paz…

RAFAEL AMOR®

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NO ME LLAMES EXTRANJERO

No me llames extranjero, por que haya nacido
lejos,

o por que tenga otro nombre la tierra de donde vengo.

No me llames extranjero, por que fue distinto
el seno

o por que acunó mi infancia otro idioma de los cuentos.

No me llames extranjero si en el amor de
una madre,

tuvimos la misma luz en el canto y en el beso,

con que nos sueñan iguales las madres contra su pecho.

No me llames extranjero, ni pienses de donde
vengo,

mejor saber donde vamos, adonde nos lleva el tiempo.

No me llames extranjero, por que tu pan
y tu fuego,

calman mi hambre y frío, y me cobije tu techo

No me llames extranjero tu trigo es como
mi trigo

tu mano como la mía, tu fuego como mi fuego

y el hambre no avisa nunca, vive cambiando de dueño.

Y me llamas extranjero por que me trajo
un camino,

por que nací en otro pueblo, por que conozco otros mares,

y zarpé un día de otro puerto, si siempre quedan iguales en
el

adiós los pañuelos, y las pupilas borrosas de los que dejamos

lejos. Los amigos que nos nombran y son iguales los besos

y el amor de la que sueña con el día del regreso.

No me llames extranjero, traemos el mismo
grito,

el mismo cansancio viejo que viene arrastrando el hombre

desde el fondo de los tiempos, cuando no existían fronteras,

antes que vinieran ellos, los que dividen y matan,

los que roban los que mienten los que venden nuestros sueños.

Los que inventaron un día, esta palabra, extranjero.

No me llames extranjero que es una palabra
triste,

es una palabra helada huele a olvido y a destierro

No me llames extranjero mira tu niño
y el mío

como corren de la mano hasta el final del sendero.

No me llames extranjero ellos no saben de
idiomas

de límites ni banderas, míralos se van al cielo

por una risa paloma que los reúne en el vuelo.

No me llames extranjero piensa en tu hermano
y el mío

el cuerpo lleno de balas besando de muerte el suelo

ellos no eran extranjeros se conocían de siempre

por la libertad eterna e igual de libres murieron.

No me llames extranjero, mírame bien
a los ojos,

mucho más allá del odio, del egoísmo y el miedo,

y verás que soy un hombre, no puedo ser extranjero.

RAFAEL AMOR®

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A TI QUE ERES JOVEN

A ti que eres joven, canta.

A ti que eres joven, baila.

Bebe tu vaso de vida

y ama, canta y baila.

Tu puedes beber el alba,

echa a volar por los surcos,

echa a volar las palomas

de tus palmas.

Tu puedes andar las melgas,

de las tierras maduradas

y dormir siestas de sombras,

en las parvas.

A ti que eres joven, canta.

A ti que eres joven baila.

Bebe tu vaso de vida

y canta y ara y baila y ama…

Y cuando enferme de anemia

la tarde de tu esperanza, regresa,

lleva tu boca a su boca,

lleva tu brasa a su brasa,

y casi muerto de sueño,

entre sus brazos descansa.

A ti que eres joven canta…

FRANCISCO AMOR®

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CON LA LIBERTAD

Amar la libertad, sentirse pájaro,

agitar el cielo con las alas.

Amar la libertad, sentirse mar,

dejar la espuma de la risa en cualquier playa

o quebrar el llanto allá en las rocas,

donde nadie encuentre nuestras lágrimas.

Vivir la libertad, de cara al viento,

con el brazo fuerte y la razón alzada,

aunque tengamos que morirnos, ¡Libres!,

morir en libertad, la voz quebrada,

que alguno ha de pasar por el camino

y acunará en los brazos nuestra verdad cansada

y desde abajo de la tierra, nuestros huesos,

irán apuntalando sus pisadas,

que cuando grite, en el vigor del puño,

habrá de alzarse nuestra sangre renovada.

Con la libertad, los trigales nuevos.

Con la libertad, pájaros al viento.

Es la libertad, ese grito eterno,

que sacude el mar, que rompe el silencio,

que abate la roca, que desanda el viento,

que pone en la boca, el azul del cielo.

Con la libertad, campanas a vuelo,

lágrimas de paz y los ojos buenos.

Banderas de luz, canto a pecho abierto,

la sangre que va, creciendo, creciendo,

las manos tendidas a horizontes nuevos,

dar hasta la vida por sentir su beso.

Libres, libres, con la luz y el canto,

libres con el llanto, con la tierra arada,

rica o desolada, con trigales nuevos,

con los ojos buenos, libres hasta ciegos,

libres con campanas, libres con mañana,

con el horizonte, sin cielo ni nada.

Con las manos yertas, aunque la miseria derrumbe las puertas,

aunque naufraguemos sin estrella ni puerto,

¡libres! ¡siempre libres!, ¡libres hasta muertos!.

RAFAEL AMOR®

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BENDITA LA RAZA NEGRA

Son dos mariposas negras

las manos de aquel moreno,

que han surgido de la sombra

para libar en el cuero.

Dobla y redobla la lonja

oscuro ritmo del tiempo.

En la alegría del parche,

Llora el alma de los negros

Negros, negros, negros..

Con un latido de selva

bajo el látigo negrero.

Con un misterio de jungla

tejido por hechiceros.

Con el bramar de los vientos

en gigantes himeneos.

Late y late la tambora

sufre y jadea el batero.

En los ojos se le encienden

las bengalas de su fuego

que van cayendo de a poco

en el carbón de sus dedos.

Macumba parecen decir los cueros

Macumba te quiero te quiero…

La mulata piel canela en el caracol del
pelo

junta estrellitas de vidrio y lágrimas de lucero.

La sombra salió a vestirla. Le puso su piel de cielo

Y le hizo ajorcas y anillos y collares y amuletos.

Y esa sonrisa nevada que luce en sus labios negros.

En los ojos, mamá noche, le puso de su joyero

dos blancas porcelanitas con oscuros arabescos.

Van y vienen sus caderas en oleajes de mareo,

movimiento de culebras,brasa quemante del sexo

en cadencias milenarias donde se acunan los besos.

La luna brilla y rebrilla en el metal de su cuerpo

y los dedos que redoblan son diez puñales hiriendo

los poros de aquélla hembra, de esa afrodita de ébano.

Hay un miedo de maniguas en ese ritual tremendo.

Macumba parecen decir los cueros

Mira ese sol de mostaza en las marismas
hirviendo.

Mira la furia que rompe a las palmeras: el viento.

Oye los bravos rugidos de las fieras en su celo.

Todo está en esas caderas y en el batuque del negro.

Bendita la raza negra.

LETRA: FRANCISCO AMOR

MÚSICA: RAFAEL AMOR

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GLOBALIZADO

Estoy globalizado…

Las tengo como globos…

Con tantos ajustes y la recesión,

Bajadas de bolsas y devaluación,

Fondo monetario y dolarización

El banco mundial, paro e inflación

Hay días que me piso la globalización…

Que a un globalizado se le hinchan peor.

Que a un despreocupado globalizador

El grupo de los ocho se ha vuelto a encontrar

cada vez que lo hacen me pongo a temblar

entre comilonas van a conversar

sobre las las ventajas del mundo global

de la deudocracia que hay que preservar

de elegir al pedo ya no aguanto más

tengo las urnas llenas… de tanto votar.

Dicen por la tele: todo marcha bien

Los cara de goma que pone el poder

Correctos, sonrientes “democráticman”

Aznar, Fujimori, Schirac y Menem,

Antiterroristas: Sharon, Putin, Blair,

La secta que tiene a Dios de rehén

Sroheder y el burro de la U.S.A.

Afuera están gritando los inadaptados

esos que no ven que el mundo ha cambiado,

todas las ventajas que hemos conquistado:

Antes que me vengan a globalizar

Yo era un pobrecito de un solo lugar

ahora que ya estoy bien globalizado,

soy pobre como antes, pero en todos lados.

Sin duda hemos entrado en otra era

Dicen los alcahuetes de la buena nueva

que ya no sirven las viejas banderas

que hay que cambiar el chip de la sesera

que es una realidad que ve cualquiera

Estamos en un mundo sin fronteras

Donde unos van en yates y otros en pateras

Y si esta globalina es la verdad

Me cago en las virtudes de la novedad

En la Babel del hambre y la mendicidad

Y como el lobo elijo la soledad

No espero ni justicia ni piedad

Y aunque no esté de moda que mas da

Voy a seguir gritando, Libertad

RAFAEL AMOR®

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LA GUERRA

Entre una niebla, ora verdosa, ora rojiza,

veo en la pantalla arder los edificios.

Intuyo los arracimados ojos del espanto.

Es aséptica la imagen, virtual,

(pero la muerte de carne y hueso se adivina),

mientras las sirenas ponen un horizonte de aullidos,

una ululante sinfonía a la hecatombe.

Una noche tras otra, llenas de estallidos…

A la mañana, Bagdad amanece entre carritos de naranjas y verduras

y niños sonriéndole a las cámaras,

jugando a la rayuela sobre minas.

Viejos, sentados en los umbrales

hablando en voz baja de la sangre a gritos.

Las madres, acariciando las frentes

aún tibias de los recién sus muertos.

No es de extrañar que mientras cae un misil y otro misil

el amor copule con un fusil entre las sábanas

y el odio salga al día siguiente a poner el pecho sin trincheras.

Siento el corazón baleado de mentiras.

Una metralla letal de propaganda.

Los exterminadores repartiendo comida

(y temblando de miedo cuando los capturan,

“por que no es lo mismo en la tierra que desde el cielo”.)

arrasando mercados donde la vida insiste, donde nadie les teme,

“conquistando ciudades” en la que no entraron nunca,

como una jauría de perros cimarrones rodeando una osamenta,

cegados por el desierto con su amnesia de arena.

Negros y latinos, carne de cañón imperialista,

Lobos, hasta las orejas de mierda de colores, recién nacionalizados,

contentos con sus nuevos collares, masacrando a otros pobres

por el derecho a un hueso en la basura del amo.

¡ Están muertos, ellos lo saben, aunque ganen, están
muertos!

Será una danza de zombis bajo una lluvia de petróleo su victoria.

Cada bomba fatal les parte las cabezas.

Después de esta guerra vendrá otra y otra…

por que no hay fin para esta “gloria”.

El asesino que deja de matar no existe

Y las víctimas construyen la memoria.

RAFAEL AMOR®

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EL HOMBRE VINO DEL BARRO

Subió al azul de la vida de su silencio
de barro

y trajo espiga en los ojos y trajo nido en los brazos,

amó la tierna semilla, la mano tibia del árbol,

que del arpa de la lluvia descuelga soles de pájaros.

Descubrió la flor bonita, vino de
aromas bailando

y se emborrachó de asombros, bebió el rocío sus labios,

y en el fondo de la flor, halló su alma temblando.

El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro

el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.

Un día encontró el amor, que
era un niño solitario

que con los brazos abiertos, en su pecho buscó amparo.

El hombre le dio calor en el nido del regazo.

Y el amor poquito a poco, lo fue volviendo
su esclavo

por él conoció la cruz, la agonía de tres clavos.

Él mismo llevó su sangre a morir en el calvario.

El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro

el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro

Se sintió dueño de todo lo
que encontraba a su paso

emperador de argamasa, muñeco de arcilla, de fango,

quiso suicidarse entonces, y se vistió de soldado

y ya no escuchó la súplica del viento por los peñascos

y corrió, corrió, corrió

apretándose el rosal de la sangre entre los brazos.

No quiso morir entonces, como esa flor que había amado

porque él sabía que en el fondo, estaba su alma temblando.

Porque a pesar de la cruz, de la agonía
de tres clavos

de la guerra, de la bala, de la muerte y el calvario

sigue amando, sigue amando.

El hombre vino del barro, vino de abajo,
vino del barro

el hombre vino del barro, vino de abajo, vino del barro.

RAFAEL AMOR®

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LA CACEROLA

Reina sencilla de la alquimia casera,

con su conjuro de laurel, ajo y cebolla

cuando las manos amorosas de la abuela

mezclaban los domingos, familia y pumarola

con la vieja cuchara de madera.

otras veces obrera y solidaria

trepaba al lunes, andamio y trabanqueta,

para mi padre albañil la tregua diaria,

le confiaba mi madre la vianda proletaria

atadita con una servilleta.

Y en los inviernos de tos convulsa,

de las orejas rojas de sabañones,

de su sahumerio sobre la estufa,

subía un humito como una aguja,

pespunteaba de eucaliptus los rincones.

Entre batitas y arroró creció
la casa

tras nueve lunas redondulces de simiente

y ante el llantito trémulo, aterido

en ella calentaron, para el recién nacido

la bienvenida de amor y agua caliente.

Y vuelvo a ver la cocina, los amigos

desembarcados del abrazo más sincero,

que entre recuerdos el vino los atrapa

y ella que se sumaba, levantando la tapa

en el hervor fraterno del puchero.

Cuando los tiempos no fueron tan felices,

que para el pobre la bonanza es poca,

cuando las almas unidas resistían,

un hueso y una papa y su milagreria,

nos convocaba a la fiesta de la sopa.

En ocasiones tan servicial y humilde

y siempre útil en el lugar que fuera,

en esos días monótonos y grises

cuando insistía la lluvia, con su terco tilde

le ponía un cerco sonoro a la gotera.

Y cuando vino la cachadura

se fue al exilió en la medianera

pared del fondo, gatos, frontera,

entre vecinos, con su ternura.

Ponía el milagro un malvón en primavera.

Hoy que la veo por la calle combativa

Junto con otras que no están tan solas,

Abollándose, peleando por la vida

Por un montón de cosas, que aún no están perdidas

Y caben en la historia de una cacerola.

RAFAEL AMOR®

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CHAPAPOTE

¡Ay que pena Rosalía!

da ver a tus pescadores,

por las costas y las rías

que con lágrimas salobres

tejen redes de osadía

para rescatar la vida

cautiva del chapapote.

¡Ay que dolor de Galicia!

Con las alas embreadas.

La mar, que siempre fue amiga

es una tumba salada.

La espesa muerte extendida

y las voces desoídas

clamando desesperadas.

En una frágil barquita

pero sabia y marinera

al alba el pueblo ha zarpado

para parar la marea

sin más armas que sus manos,

dientes y uñas arrancando

la muerte que lo rodea.

Los caminos del amor

confluyen en su calvario,

vienen de los cuatro puntos,

Rosalía, solidarios.

Vienen como aves heridas

al mandato de la vida

bandadas de voluntarios.

Una y otra vez el pueblo

al que les sobran razones

ante el abuso y la entrega

va fundando corazones

multiplicando latidos

y condenando al olvido

la sombra de los traidores.

Tanto abandono y desprecio

si lo vieras, Rosalía

y a la vez, ¡cuánto coraje!

en medio de la agonía.

luchando con tanto afán,

“ A xusticia po la man”,

nuevamente cantarías.

RAFAEL AMOR®

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ELEGÍA A UN TIRANO

¿Adónde irás tirano,
adónde irás?,

tus manos ensangrentadas, ¿dónde las esconderás?.

¿Adónde irás tirano, adónde irás?,

si el pueblo encuentra tu rastro, sus plantas has de besar.

Te esconderás en las balas, las balas
vienen y van,

en la cadena que oprime, la rompe la libertad,

¿dónde empieza la cadena, donde tiene su final?,

¿cuál de los dos desde lejos el prisionero será?.

Te esconderás en los niños,
a odiar les enseñarás,

no te servirá de nada, también a ti te odiarán.

Te esconderás en las sombras, el sol te delatará

y cuando salgas al sol, serás sombra y te verán.

¿Adónde irás tirano…

En el terror de las madres un refugio buscarás.

El vientre que parió un hijo, puede parir otros más.

Soltarás tus perros flacos, sin aflojar el collar,

cuidado del perro hambriento muerde y no quiere largar.

Te esconderás en la flor, en el tranquilo
trigal.

La flor morirá de pena, el trigo se agitará.

Te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan,

cuando llevarlo a sus hijos les cueste la dignidad.

¿Adónde irás tirano…

Recitado.

Querrás escapar de noche, ¿a
qué horizonte?,

¿dónde ir que no amanezca?, la luz te perseguirá

y con las manos cruzadas, las mismas de tu impiedad

ante los ojos del pueblo, suplicante caerás.

Sentirás su voz por dentro que te dice:

- tienes manchadas las manos con sangre de libertad,

deshojaste la alegría, torturaste por pensar,

sembraste el odio, la guerra y mataste por matar,

cercenaste la belleza que podía emocionar,

traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar

por una justa manera de vivir, de trabajar.

Será la hora del pueblo que algún día llegará:

tendrás que pagar rosa a rosa, bala a bala, pan a pan-…

no se si el Dios que tanto invocas

te podría cobijar de la furia de los hombres

cansados de soportar, la injusticia, la impotencia,

por ser mansos, nada más.

Solo los que se liberan, conocen la libertad,

los que han vivido negándola siempre esclavos morirán.

En las calles las sonrisas, la flor nueva y el trigal

Las voces claras del pueblo gritarán una vez más: paz, paz,
paz.

RAFAEL AMOR®

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ESCRIBO

Y fue una sola razón: sentir

Que pensar ¿estará bien?¿Estará mal? Es una
idea al decir

No sentir la obligación o quizá sí

Lo mejor es la satisfacción que me da escribir

Y en un poema dibujar mas de dos frases

Y con cada una de estas veas, sientas, toques el paisaje

El motivo fue sacarse todos los disfraces.

Creo que entre sentir y decir hay mas de un paso

Realidades de sentir, escribir y decir, la canción nace.

Y son estas frases que de mi boca crecen

Vientos que de una idea soplan

Sueños que del amor carecen

Y otras por el amor florecen.

Melodías de escritorios

De una imagen, del asfalto

De algún llanto, de tristeza

Íntimos secretos de la sangre

Ritmos, golpes, ruidos, pasos

Lluvia aplauso, y es el corazón

El primero en marcar compás

Silencioso te pide más.

Y ser preciso con brevedad

Ni más ni menos la realidad

El sentimiento el ser profundo

Escribir sincero por un segundo.

Tener el virus de la poesía

Impaciente herencia que traen mis días

Sentir el mar ir navegando

Seguir mi vida pero cantando.

Y si le escribo a la distancia

El beso, el recuerdo y la esperanza

El volver no es tan lejano si aun se siente

Si aun se siente cerca.

SALVADOR AMOR®

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LA GUITARRA

Cantará cantara, la guitarra cantara.

Más allá del tiempo, de la
nada

con su voz enamorada…

Cantará cantará, la guitarra
cantará.

Liberada, tal vez o prisionera

noble el alma de madera…

Cantará cantará, la guitarra
cantará.

La Guitarra que el pueblo bendice

trae luz de las raíces…

Cantará, la guitarra cantará

Firme en el pecho dulce y sentida,

quien va con ella lleva esa estrella

de amar la vida…

Cantará cantará, la guitarra
cantará.

Y será en su cauce de frescura,

dónde abreve la ternura…

Cantará cantará, la guitarra
cantará.

Vencerá a la noche del olvido

árbol al fin, raíz y nido…

Cantará cantará, la guitarra
cantará.

Guitarra altiva y luchadora

viene fundando la aurora…

Y el alma mía, soltó su amarra

por ir con ella, con esa estrella

de mi guitarra.

RAFAEL AMOR®

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CINCO MINUTOS Y LA JUGUETERÍA

Todos los días, cuando el despertador
me grita:

¡arriba carne de escritorio, toma tu portafolios!,

te esperan, la oficina, el tren, los colectivos,

las ocho horas diarias, el jefe, con sus iras.

Todos los días paso por la vidriera que me atrae,

que me atrapa, de una juguetería

y los cinco minutos que tarda el colectivo, vivo, toda una vida.

Un caballo de cartón galopa una ilusión
por toda la vidriera

y un oso gordinflón pintado de marrón, ojos de lentejuelas,

a una princesa azul, con vestido de tul, gracioso se le acerca,

para bailar el vals que toca en su acordeón un viejito de cera.

Se acerca el batallón de plomo y el tambor marca su rataplán,

parecen de verdad, quien sabe a donde van, que guerra los espera.

Aldeanas de papel se asoman al balcón de alguna casa vieja,

pañuelos de color le van diciendo adiós, con lágrimas
de temperas.

Pero hay un niño dios dormido en su jergón con las palmas
abiertas

y todo el batallón, se queda en su lugar, ya no marcha a la guerra

y de felicidad, un mono de peluche hace sus piruetas

y bailando un minué, le va pisando el pie a una marioneta.

Sentado en su rincón, bonete de color con su boca grotesca,

hace a todos reír, entrega el corazón en cada voltereta,

un payaso de amor, un loco, un soñador, un sentido poeta,

que da felicidad y se sienta a llorar, sus lágrimas de pena.

El tiempo ya pasó, yo no soy un juguete, no me puedo quedar.

Al diablo la oficina, el tren, los colectivos, las ocho horas largas,

el jefe con sus iras, si tengo el corazón del oso de cartón,

quiero bailar un vals y ponerme un bonete,

no marchar a la guerra y ver de cerca a Dios,

dormido en su jergón, con las palmas abiertas

y después de cantar, de reír, de bailar, de saltar,

de pasar por bufón, de dar el corazón,

por que soy un poeta, un loco, un soñador,

hacer como el payaso, llorar mis penas, solo, sentado en un rincón.

RAFAEL AMOR®

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AZUL DE ADENTRO

Fue…sin darme cuenta,

yo era tan azul de adentro

y andaba siempre de risa y niño

con un clavel en las mejillas

y una flor del aire en los sueños.

De pantalones cortos la alegría

y pantalones largos en los  gestos,

tenía el mundo en el patio, y yo, su dueño,

era, rey o mendigo, si quería.

Le hablaba a las flores y ahora pienso,

que porque era azul de adentro, me entendían.

Y de pronto apareció,

se me llenaron de asombro las pupilas,

la soñaba por las noches,

la sentía en los brazos,

la presentía en caricias,

y cuando por fin la tuve,

dijo cosas, tantas cosas,

que porque era azul de adentro, yo entendía.

Y se me ha vuelto amante la guitarra

ya no tengo más rumbo que su rumbo en la vida.

Hoy, que el mundo del hombre no cabe en un patio,

y no existe aquel rey feudal de fantasías,

por su amor,

por su amor sigo hablándole a las flores que encuentro,

y hasta a veces, hasta a veces me brota la misma alegría.

Y con ropa de hombre voy, de risa y niño,

porque a mí, a mí me sobra mucho azul adentro

para pintarle esperanzas a la vida.

RAFAEL AMOR®

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ELLA Y LAS FLORES

Tenía un miedo y una aurora en la mirada

tenía los ojos mansos, como si fueran de agua

de esa agua pura, de esa agua clara

que lleva el arroyo y se le ve el fondo.

A ella en los ojos, se le veía el alma.

… Y claro, cuando alguien le hablaba más de una palabra

bajaba la cabeza, nunca contestaba y se sonreía

y contaba baldosas con la punta rota de sus zapatillas

y el duende travieso de aquella vergüenza

pintaba su cara de niña con el encarnado color sus rosas.

Cómo me hubiera gustado irme con ella ¡eh!

Ofreciendo flores por las mesas

aunque algunos pagasen con unas monedas

el tener derecho a la indiferencia.

Vamos, vamos ofreciendo flores

por todas las mesas

Violetas, violetas

para las coquetas

que viven la vida

de una eterna fiesta

cambiando vestidos

como las muñecas

traigo en mi bandeja

la suave fragancia

que tan poco cuesta

de un humilde ramo

de estas mis pequeñas

y simples violetas.

Rosas, primorosas

para las hermosas

que viven la vida

fugaz y mentida

de las mariposas

y que ser bonitas

solo les importa

luego caen vencidas

con las alas rotas.

Son duras y frías

como las espinas

que tienen mis rosas.

Claveles, claveles

para los ojales

de aquellos señores

con el porte grave

que tanto les gusta

les llamen doctores

y que son felices

cuando sobresalen.

Traigo yo estos blancos

y grandes claveles

que se notan tanto

del negro del traje.

Traigo, no me olvides

para el que los pide

para los que se aman

para los que ríen

que no les importa

más que ser felices

son para guardarlos

dentro de algún libro

cuando se marchiten

y al abrirlo un día

pensar yo la quise.

Traigo, no me olvides

traigo para todos

las flores,  que quieran

las flores humildes

la flor de opulencia

la flor que destaca

la flor que recuerda

y traigo estas pobres flores

pobres flores de mi infancia

que a nadie le importan

que tan poco cuestan

pues tienen el precio

de la indiferencia.

La ra ra la Violetas,

la ra claveles,

la ra ra ra no me olvides.

RAFAEL AMOR®

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CANTO A LA ROSA

La Rosa,

hace de la casa, todas las cosas,

canta si cocina, si barre, si plancha,

si zurce la ropa.

Tristones,

sus ojitos tiernos, sueltan lagrimones

si en su humilde pieza, de cuatro ilusiones,

lee por las siestas, viejos novelones.

La Rosa,

escribe una carta, la letra de imprenta,

mano temblorosa, mamá sin acento,

que la espera ansiosa, y esa dulce agüita,

de su simple almita, dejará la letra, un poco borrosa

(Recitado)

La Rosa, sale los domingos con su cara redonda

y su gastado abrigo

y con plata de sueños en cada vidriera

se compra un vestido.

Ay la Rosa, la Rosa, suspira y suspira un amor que no existe,

y con sueños remienda sus pobres cosas.

Tiene…quince años…y las manos rojas,

de pileta y trapo, pero, ¿qué le importa?.

Sale los domingos con su cara redonda

y su gastado abrigo y con mariposas enhebra collares

mientras, allá lejos, lejos,

en el sitio que ella siempre encuentra detrás de una lágrima,

detrás de su letra de imprenta borrosa,

alguna vecina de voz temblorosa,

le leerá a su madre, la carta sencilla, que escribió la Rosa.

(Estribillo)

La Rosa,

escribe una carta, la letra de imprenta,

mano temblorosa, mamá sin acento,

que la espera ansiosa, y esa dulce agüita,

de su simple almita, dejará la letra, un poco borrosa.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN PARA LA LUVIA

Me gusta el olor a lluvia

que hay en tu pelo

y el sol de tu rubor.

Tormenta que se desata

bajo tu bata

tu seno breve

donde se agita la pasión.

Resbala la luz del día

sobre tu piel de nube encendida

el viento juega en tus faldas

mareos de despedidas,

el viento nunca se queda

por que no sabe de amor

Amo el cántaro fresco

donde sediento

pueda beber tu voz.

Tu voz, golondrina loca

vuela de tu boca

busca la vida

y tal vez muera en una flor.

Yo se que este mundo mío

es un país lejano y perdido

donde tu nombre cuando te nombro

es como un cuento que oí de niño.

Yo guardo todos los cuentos

junto a mi corazón.

¿Que tienes?

que puedes irte de la espiga al sauce

con tu andar de suspiro.

¿Que tienes?

que puedes navegar en una margarita

todos los mares de rocío,

¿Que tienes?

que puedes enloquecer la mansa soledad del agua

cuando enjuagas

los aromas de la tarde con tus manos

y te bebes los ojos

porque tu sed,

en el hueco de las palmas

los vuelve a levantar del río.

¿Que tienes?

que puedes prenderme en el sitio de los sueños

todo el  amor toda la fe todo el olvido.

Amo el cántaro fresco

donde sediento

pueda beber tu voz.

Tu voz golondrina loca

vuela de tu boca busca la vida

y tal vez muera en una flor.

Yo se que este mundo mío

es un país lejano y perdido

tu nombre cuando te nombro

es como un cuento que oí de niño

yo guardo todos los cuentos

junto a mi corazón.

RAFAEL AMOR®

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AMOR ES MI CANTO

Amor

una palabra nomás,

¿quién la inventó?

¿un poeta quizás?

¿un loco soñador?.

Amor,

como viene se va,

como una frágil flor

nace y muere el amor

sin pensar.

Amor es la palabra que en la noche

un bohemio encontró

para ponerle nombre a su soledad

y no dejar tan sólo su corazón

frágil como una flor

débil como un cristal.

Recitado

Y sin embargo creo en el amor.

Es mi corazón que se resiste a pensar que

no es verdad,

porque cuando enredo mis manos en su pelo

para decirle que la quiero,

o le abrazo la boca con mi boca

en la llama azul de mi deseo,

o me hundo en el mar profundo de sus pupilas,

o me embriago con su voz… creo en el amor

y si un chiquilín me mira

y desde su estatura de niño me arroja la inocencia

en una sonrisa como quien tira una flor,

creo en el amor. Creo en el amor.

Canción

Amor,

es la palabra que en la noche

un bohemio encontró

para ponerle nombre a su soledad,

frágil como una flor

débil como un cristal. Amor…

RAFAEL AMOR®

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AL COMPAÑERO

La doméstica tregua de todas las tardes,

cuando el mantel de casa era un planeta de hule,

con países de migas

y una mosca satélite merodeando el azúcar.

Con barcazas de pan que naufragaban siempre

y aquel, casi llegar al borde de la taza.

Con tu vieja o la mía tirándonos la bronca

por el pantalón roto o la lastimadura

y esa nuestra batalla que ellas no comprendían

ni comprendieron nunca.

Aquel mismo escenario, siempre diferente.

Ejércitos de árboles como gigantes ciegos,

nuestra calle, que a veces fue río, otras puente,

abismos, montañas que iban y venían.

Le pusimos al mundo nuestra geografía.

Verjas que eran barcos piratas y en el puente,

capitanes con ojos de mil mares y vientos,

y trabucos jazmines  disparaban aromas,

de  la proa cargada con azahares del cerco,

por aquellos marinos que fuimos, sin brújula ni puerto.

Así era nuestra lucha.

Y era tanta la magia de nuestra fantasía,

que la escoba dejaba su rincón de la hilacha,

la tremenda rutina  de pelusas y hollines,

para transformarse, suelta al viento las crines,

en aquellos centauros de inocencia y paja.

Así era nuestra lucha, poblada de lirismos,

donde nadie moría, donde no se perseguía jamás a los caídos,

donde llegábamos al último instante

para arrancarnos de las garras feroces del enemigo…

y éramos héroes, si, héroes,

de niños hay una forma tan azul de ver el heroísmo.

Héroes, que rendidos al caer la tarde,

cuando mandaban tregua nuestras madres

cambiábamos la gloria, por un tazón de leche.

Y hoy, este diario, me trae tu rostro subversivo,

este diario  que es un pájaro de humos y de muerte,

me trae tu rostro asesinado,

violeta de bronca, amarillo de injusticia y lo peor,

es que yo sé que a este diario solo le interesa la noticia.

Esta vez no se pudo compañero,

no pude llegar al último instante para decirte:

- ¡Si te asomas alma ten cuidado, que están los perros del amo vigilando, vigilando,

que están los perros del amo, olfateando, olfateando,

donde encuentran un sueño, lo matan como a un pájaro!

Hoy no tenemos ni barcos ni caballos alados,

y quizá tampoco madera para héroes,

pero somos los hombres,

pero somos la historia que avanza paso a paso.

Hoy somos dos marinos con brújula y con puerto,

aunque digan que has muerto.

RAFAEL AMOR®

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FÁBULA DE LA MARGARITA Y EL VIENTO

Una humilde margarita a un lado del camino,

daba vueltas el azúcar de su molino.

Pasó cantando el viento su son peregrino

ella enamorada fue tras su destino.

Pero no alcanzó al viento en la distancia

el mundo entero supo de su constancia,

por que a veces no importa el ser amado

si no amar, amar sin pedir nada  en pago.

Pasó el tiempo y marchita, la margarita,

iba de viento en viento la pobrecita.

Un pájaro que pasaba buscando abrigo

para dos alas nuevas que había en su nido,

al verla tan vencida, tan amarilla,

se la llevó en su pico como semilla.

Por que donde más muerta la vida parece,

es en ese lugar en donde mas crece.

Vino el hombre que mata el amor con olvido,

de una sola pedrada, bajó aquel nido.

Cayó temblando el ave, trino abatido,

escapó la semilla de entre su pico.

Pero la tierra es siempre  sabia y bendita

volvió a agitar su molino la margarita.

Lo inmortal de la vida está en la simiente,

morir es empezar a vivir para siempre.

Otra humilde margarita a un lado del camino,

daba vueltas el azúcar de su molino,

pasó otro viento cantando su son peregrino,

de nuevo enamorarse fue su destino.

RAFAEL AMOR®

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DRUGSTORE

Fue una de esas madrugadas

en las que uno pretende arrancarse

de los pulmones reventados,

el péndulo implacable del bolsillo.

Cuando uno cree que puede frenar el reloj de la rutina.

cuando uno se hace un rincón entre la gente y entre  medio del humo de las voces,

uno oye el silencio, uno está ausente, cuando uno cree que olvida.

Sacaron a un borracho  a empujones, bueno como siempre

se quedó contra un árbol  con su rosario de blasfemias.

De repente, alguien me dijo:

- ¡eh, tú, saca la guitarra! –

tenia una sonrisa de piano abandonado,

justo en el sol le faltaba una tecla,

las demás teclas, amarillentas, de tiempo, de tabaco

por donde le silbaban las eses y las cetas.

Una larga historia de lucha en las manos,

sin mas  compensación quizá que la sonrisa aquella.

Me llamó Sudamericano, y bueno ¿Por qué no?

Algún día habrá un gran país que se llame Sudamérica,

Se echó hacia atrás la boina en la cabeza,

Me mostró el escudo de Aragón en la solapa.

Y me cantó coplas de su tierra con esa voz cascada,

como los ríos cuando los ríos  cantan con las piedras.

CANTADO

Y me habló de la guerra,

de la pena,

Que después de las balas

fueron todos vencidos,

Que la miseria,

dejó un crespón prendido

en cada puerta.

Pan con ajo y aceite

y las guitarras muertas.

Y me hablaron sus manos,

de la era,

de su mundo semilla,

De la espera

y me hablaron sus ojos,

De un alma simple y buena,

que nombrará tan solo,

Una cruz de madera.

Y me habló de un hermano

que se escapó a mi tierra,

Que se apagó en exilio

soñando con la vuelta,

Y de la madre aquella

que no pudo esperarlo,

De los perros del odio

Arañando las puertas.

Yo le hablé de ese sueño

que él llamó Sudamérica,

De otros vencidos vivos

o muertos por la  guerra,

De otra paz de rodillas

que traerá la miseria

Y del vacío tremendo

de las guitarras muertas.

RECITADO

Y le hablé de otras manos

como las de él, labriegas

que se quedaron quietas,

siempre en la misma espera,

por un mundo semilla

sin más compensación que una cruz  de madera.

Y saqué la guitarra,

para que viva,

para que cantemos juntos

yo con mis treinta y él con sus sesenta,

un tango, un jota,¡que se yo!, una pena,

una de esas madrugadas,

en las que uno cree que olvida.

RAFAEL AMOR®

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ROMANCE DE LA NIÑA NEGRA

(Poema de Luis Cané)

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en la puerta de su casa

estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco

le adornaba la cabeza,

collares de cuentas rojas

al cuello le daban vueltas, vueltas.

Toda vestida de blanco

almidonada y compuesta,

en la puerta de su casa

estaba la niña negra.

Las otras niñas del barrio

jugaban en la vereda,

las otras niñas del barrio

nunca jugaron con ella.

En un silencio sin lágrimas

lloraba la niña negra.

Niña negra, ronda blanca,

jugaban en la vereda

nunca jugaron con ella,

niña negra, ronda blanca,

cuentas rojas daba pena,

niña negra.

Toda vestida de blanco,

almidonada y compuesta,

en un féretro de pino

llevan a la niña negra,

dicen, que a la presencia de Dios

un ángel blanco la lleva,

la niña negra que sabe

si ha de estar triste o contenta.

Que Dios la mira dulcemente,

le acaricia la cabeza,

y un lindo par de alas blancas

a las espaldas le cuelga.

Los dientes de mazamorra,

brillan a la niña negra.

Niña negra, ronda blanca,

jugaban en la vereda,

cuentas rojas,

nunca jugaron con ella,

niña negra, ronda blanca,

daba pena,

cuentas rojas, niña negra

nunca jugaron con ella,

ronda blanca, daba pena,

cuentas rojas,

niña negra,

ronda blanca,

jugaban en la vereda,

cuentas rojas

nunca jugaron con ella,

niña negra…

Dios, llama a todos los ángeles

y diles:- jueguen con ella-.

RAFAEL AMOR®

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MULITA

Autor: Francisco Amor

Mulita que vas pa´l cerro, mulita

por la huella solitaria de la sierra

si ves a mi india mala, traela.  Traela.

A orillas de los senderos florcita.

Arriba del pico nieve blanquita.

Canciones, nieves y flores pa´ella. Pa´ella.

Azucar t’hey de dar y te dejaré ir

libre por la montaña, mulita, traela.

Recitado

A la cruz Velancuy vamos mulita

que alli está ella, botijas panzudas,

charanchos y quenas; chicha  a borbollones,

el violín y el arpa, fiesta pa’las cholas,

casuachs y huaynitos, cuecas, bailecitos…

Vamos mulita…

Canción

Tocaré en noches de luna mi quena

y si en mis brazos se duerme l’hey de cantar,

mi boca un canto muy tierno cantara. Cantara.

Mas rica será en la acequia l’agüita,

mas rico será el pastito que t’hey de dar

Vamos mulita serrana, traela.

Azucar t’hey de dar y te dejaré ir,

libre por la montaña, mulita, traela…

RAFAEL AMOR®

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VILLAMISERIA

Estrellerío,

zarzo barato en las botellas

rotas del baldío.

Ranchos de latón,

de madera podrida y cartón,

junto al terraplén,

por donde pasan las vías del tren.

Una palangana,

agujereada es maceta que adorna

la ventana.

Beso carmín

sobre la cortina de cotín,

de un solo malvón

y en la trampera un jilguero cantor.

A los ladridos,

pelea por un hueso gris el flaco

perrerío.

Humo que delata,

a un croto que fuma entre las latas.

Pita un armado,

de diarios viejos y puchos rejuntados.

Recitado

Farol a kerosene,

la mitad de un espejo,

un catre y la puerta a vaivén,

hecha de arpillera,

zurcida a donde y como pueda.

Mece su mañana,

la miseria en la cuna

de un cajón de manzanas.

Pena, amargura,

de ver arrancada de prepo

la caricia a la ternura.

Por un triste peso

hubo que olvidarse de los besos.,

ya no se puede soñar ni leer hasta mañ

Truco, retruco

y un as de espadas con su filo de susto,

se queda temblando en el brillo,

relámpago azul de un cuchillo,

en ese valecuatro

del alcohol pendenciero e ingrato.

Canción

Toda raída,

en el alambre de púas se ve

ropa tendida,

agua llovida,

chapa de zincq y la tabla arriba.

Cuatro ladrillos.

Se seca al sol un jabón amarillo.

Villa miseria,

de alpargata hecha hilachas

y el dedo gordo afuera.

Hijos del hambre,

cada pan en la mesa una madre.

Hembras baratas.

Que poco vale un amor de hojalata.

RAFAEL AMOR®

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EL VIEJO

La pieza llena de fotos de color

así lo fue invadiendo su   nieto mayor.

Ya no se puede fumar nana,

dicen que es por su salud.

No hay que gastar tanta luz,

hay que cerrar las persianas.

Ya no hay manchas de humedad,

países de soledad

de aquellas paredes blancas

que la luna azul bañaba.

Su imaginación fundaba

pueblos en todas las manchas.

CANTADO

Ya no es dueño del rincón,

de la mesa y el sillón

y la silla desclavada.

Ya no se puede tener,

la ropa como hasta ayer,

sin colgar desordenada.

Ni cantar en la quietud

coplas de su juventud,

en lo oscuro y en voz baja,

aquella quebrada voz,

que fue minando la tos

pero que sigue afinada.

Ya no se puede quedar

hasta después de cenar

aún con la mesa tendida.

También el vino hace mal

y el calor que da el hogar

¡cómo ha cambiado la vida!.

RECITADO

El cigarro deja olor, el cigarrillo peor,

la pipa es muy anticuada

y cuando venga el señor novio de la menor,

hay que vestirse de gala.

y no se le ocurra hablar en la reunión familiar,

decir cosas incoherentes,

si no lo mandan callar, lo empiezan a marginar

con que hoy todo es diferente.

Es ridícula y sencilla la fiesta de sus rodillas,

los niños ya no son niños.

Queda mal sacar la silla o salir de tardecita

a charlar con los vecinos

y si se ríe tal vez, de la eterna estupidez

y quiere dar un consejo,

se calla, la ve venir,

sabe que le han de decir

que habla, por que está, viejo.

CANTADO

Se levanta al aclarar

y sale al patio a tomar

un mate en silencios largos

y silbando quedamente,

como si estuviera ausente,

le pone alpiste al canario.

Y el  jazminero del fondo

le deja el suspiro hondo

de azahares en primavera.

Barco de gastada quilla

le rueda por la mejilla,

el pibe que aun conserva.

Hoy se entero que de aquí

a seis meses por ahí

sería otra vez abuelo.

Con aquella bronca voz

un gracias le dijo a Dios

y quedó mirando al cielo.

Se puso a recordar cuentos

y a revolver los armarios como buscando el pasado.

Alguien le volvería a dar, a sus brazos,

el lugar de refúgio, de cobijo.

Alguien a quien acunar, a quien comprar caramelos,

quien lo volvería a llamar como en un trino, abuelo,

por quien inventar fantasías,

cuando el sol incendia el aire…

total, para un viejo, nunca es tarde.

RAFAEL AMOR®

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EL PERRO COJO

Poema de Manuel Benítez Carrasco

Con La pata coja colgando,

despojo de una pedrada,

pasó el  perro por mi lado.

Un perro de pobre casta,

uno de esos, callejero,

pobre de sangre y de estampa,

que nacen en los rincones

de perras tristes y flacas,

condenados a comer basura

de plaza en plaza.

Que de pequeños,

por lo fino y ágil de la infancia,

baloncitos de peluche,

tibios bolones de nácar

los acurrucan, los miman,

los sacan al sol, les cantan…

de mayores, conque ya se les fue la gracia,

los dejan a su ventura,

mendigos de casa en casa

sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas…

¡Y que tristes ojos tienen! , ¡ qué recóndita mirada!,

como si en ella pusieran su dolor a media asta…

y se mueren, de tristeza, a la sombra de una tapia

si es que un lazo no les da una muerte anticipada.

Yo lo llamo: – ven, que no te hago nada-

todo hociquito curioso, toda sed, hambre, nostalgia.

El perro escucha mi voz, olfatea mis palabras,

como esperando o temiendo, pan, caricias o  pedradas,

no en vano lleva marcado un mal recuerdo en la pata.

Lo llamo otra vez: – ven aquí, no te hago nada-, dócil a medias, avanza,

moviendo el rabo con miedo y las orejitas gachas…

- ven aquí, no te hago nada- eso es… ahí está ¡adiós a la desconfianza!,

que ya se tiende a mis pies, a tiernos aullidos habla,

ladra, para hablar más fuerte, salta, gira, gira, salta,

canta, ríen, ríen cantan, lengua, orejas, ojos, patas

y el rabo es un incansable abanico de palabras…

-¿que piedra te dejó cojo?,  ¡malhaya, malhaya!…

el perro me entiende, sabe que maldigo la pedrada,

esa pedrada dura que le destrozó la pata

y con el rabo me está agradeciendo la lastima.

-No te preocupes, no te preocupes,  que no ha de faltarte nada,

yo también soy callejero, diente de distintas plazas

y a patita coja voy, de jornada en jornada,

las piedras que me tiraron, me dejaron coja el alma…

vamos pues perrito, ¡anda que te anda!,

tú por tus calles oscuras, yo, por las mías calladas,

tu la pedrada en el cuerpo, yo, en el alma…

y si te mueres, yo te enterraré en mi casa,

bajo un letrero que diga: – aquí yace, un amigo de mi infancia-

y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,

te regalará San Roque, una muleta de plata-…

Compañero, si los hay, amigo, dónde los haya,

mi perro y yo por el mundo, pan pobre, rica compaña.

Era joven y era viejo, por más que yo lo cuidaba,

el tiempo malo pasado lo fue dejando sin alma,

fueron muchas hambres juntas, mucho peso para sus tres patas.

Una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,

lo encontré, tendido, frío, como una piedra mojada,

como duro musgo el pelo con el rocío brillaba,

ya estaba mi pobre perro muerto de las cuatro patas

y hacia el cielo de los perros, se fue, anda que te anda,

las orejas de relente y el hociquito de escarcha…

Portero y dueño del cielo, San Roque en la puerta estaba,

ortopédico de mimos, cirujano de palabras,

bien surtido de recambios con  que curar viejas taras:

-para ti tu rabo de oro, a ti tu ojo de ámbar,

tu las orejitas de nieve, tú, tu colmillo de nácar,

tú…- y mi perro le reía, tú, tu muleta de plata…

Ahora sé, por que está la noche agujereada,

estrellas, luceros, no, no, es mi perro que cuando anda,

con la muleta va haciendo, agujeritos de plata…

RAFAEL AMOR®

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CARTA A UNA MUJER

Si la vida te tratara mal,

vuelve a mi puerta a llamar.

Cuando te des cuenta que la juventud,

como los sueños se te han de escapar.

Regresa a mi mundo, regresa a mi paz,

aunque ya no tengas nada mas que dar,

por que yo no amo tan solo tu piel,

por que al fin y al cabo la piel se nos va.

Cuando el camino te quiera perder

en el hastío de la soledad.

Cuando por monedas te compren la fe

y al corazón lo cambies por un pan,

regresa a mis brazos sucia de sufrir,

con todas las manchas que te de el vivir,

que si por tu amor me tengo que manchar,

en el mismo barro yo me voy a hundir.

Regresa, regresa, regresa…

Y cuando en mi pecho vuelvas a encontrar

latiendo en el mío tu corazón,

sin saber por que, habrás de llorar

y tal vez quieras pedirme perdón ,

yo, con mi mano callaré tu voz,

pues dime quien puede absolver, culpar ,

la vida es tan corta y en su tribunal

somos todos iguales, nadie puede juzgar.

Aún deshojada la flor de tu ser,

vuelve a mi puerta a llamar,

te estaré esperando con la sangre en pié

para volver a empezar.

Siempre queda un beso que nunca se dio,

dos palabras viejas que no mueren mas.

El simple milagro para un corazón,

el decir, te quiero y volver a amar.

RAFAEL AMOR®

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DIOS TE BENDIGA GUITARRA

Dios te bendiga guitarra,

paloma de alas atadas,

pudiendo volar tan lejos,

buscas calor en mi alma

y en mis horas de tristeza

en vez de alondra prefieres,

ser torcaz desafinada.

Dios te bendiga guitarra.

En los boliches aquellos,

en donde juntos al alba,

nos bebimos una estrella,

vino que embriaga las ansias,

¡cuantas veces nos cambiamos,

un re menor y una lágrima!.

¡Que pocas veces la risa!,

¡cuantas angustias, la rabia!.

Pero nos jugamos,

siempre me acuerdo aquel beso

sobre tu boca asombrada

y mi madre desde lejos,

con esa pena callada,

con un: -seguí tu camino- ,

nos santiguó de distancias.

Y el amor, que siempre llega

y que es  naufragio o es calma,

puso en el sí de tus cuerdas,

el nombre de la que amaba.

Hoy siento el sol en el pecho,

la vida cambia al que ama,

tu cintura y su cintura,

van a parir mi esperanza.

Y cuando venga mi niño,

tendrá las manos rosadas

de andar juntando en las nubes,

las ternuras de su infancia

y serás su sonajero,

su asombro, mágica barca,

por donde viajan mis manos,

después de tantas distancias,

para quedarme a vivir,

hecho caricia en su calma.

¡Dios te bendiga guitarra!.

RAFAEL AMOR®

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LA CALLE

¿Digo yo…?,

¿quien no tuvo la boca de pezón y miel

y los ojos de fábula alguna vez?.

Después, claro, vino la calle,

nos robó la candidez

y una mala palabra con su aliento brutal

nos fue tatuando el hombre en lo virgen de la piel.

¿Digo yo…?,

¿Quien no compró dos besos para su soledad

y quedó mas vacío que el bolsillo quizás?.

¿Quien no se sintió dueño del mundo

y a sus pies,

en un charco de la calle se miró la verdad?.

¿Quien no aprendió en la calle el idioma de vivir?,

¿quien no bebió su sombra, su noche y su gris?

¿Quien no se hizo poeta si la calle en su bullir

le arrancó un amor y esa alegría de vivir?.

La callle, la calle, la calle…

¿Quien no gastó en la calle, la inocencia y la niñez?.

Como un zapato roto se le agujereó la fe.

¿Quien no lloró vencido por la calle alguna vez

o rió borracho de sus penas también? .

La calle ,,,

¿Quien no aprendió el  idioma de la carne y el placer,

sobre un cuerpo marchito, cansado de mujer?.

Aquella que algún día tuvo sueños también

y que guarda una madre en el fondo de su ser.

La calle…

La calle donde va de noche la bohemia,

con sus pies de vino, su color de anemia,

arrojando auroras a las borracheras,

esa plata tonta de comprar estrellas.

La calle…

La calle que transita el hombre de jornal y de callosas manos

el que a golpes de hijos forja el pan cotidiano.

¿Quien no ha visto en la calle la miseria rodar?,

pajarito trunco, canillitas flacas sentado en el umbral.

Uno es como la calle, no se puede negar.

Las lágrimas son niños, los ojos un portal.

La calle que nos habla de la gloria y el amor,

La calle que nos dice de la risa y el dolor

de los que nacen muertos y se visten de color

y los que dan la vida por que no muera una flor.

RAFAEL AMOR®

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A MI LA CALLE

A  mí  la calle me dio este acento

mitad ternura y resentimiento,

la desconfianza del que ha vivido,

siempre a los golpes y está advertido.

A mí la calle me ha dado amores,

unos  fugaces, otros traidores.

Por que me duelen los desengaños,

ya no es tan fácil hacerme daño.

A mí la calle me ha dado olvidos

y veinte Judas por cada amigo.

A mí la calle me dio verdades

y por decirlas, mil soledades.

Dura la calle, dura como la verdad.

Dura la calle y sabia como la verdad.

A mí la calle me dio este paso,

siempre parejo en gloria o fracaso

y me ha dejado triste el silbido,

que es mi manera de andar conmigo.

A mí la calle me dio esta quieta,

melancolía de los poetas

y hago equilibrio por las aceras,

con lo de niño que aún me queda.

Dura la calle, dura como la verdad.

Dura la calle y sabia como la verdad.

A mí la calle me dio alegrías,

de  ver mi sangre reflorecida

en cuatro hijos que ya se sabe,

se marcharán, por la misma calle.

Amo esta calle, la que transito,

como un linyera con mi atadito,

hecho de estrellas y depresiones,

con mis fantasmas y mis canciones.

Dura la calle, dura como la verdad.

Dura la calle y sabia como la verdad.

RAFAEL AMOR®

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ABREGO

Salvador Toraño, cantero de Unquera,

con las mismas manos de amolar la piedra

acunó a mi madre,

mi abuelo.

Salvador Toraño, cantero de Unquera.

Esas manos rudas, que intuyo callosas,

en las que escondía secretas ternuras.

Cantando entre dientes,

lo veo,

al latir del mazo, canciones de cuna.

Salvador Toraño, quien sabe que sueños

callados habría entre él y la piedra.

Si el Ábrego soplaba,

mi abuelo,

soltaba sus silicios de amor y locura.

Salvador Toraño, cantero inmigrante,

se afincó en La Plata y fue panadero

con  aquel pan blando,

mi abuelo,

amasó un futuro más puro, más bueno.

Salvador Toraño, maestro de pala

con forma de caballos hacía galletitas

y  sentaba en sus rodillas,

mi abuelo,

a mi madre y decía:- María “tú serás artista”-

Salvador Toraño, cantero de Unquera,

no sabemos donde descansan sus huesos.

Que por los caminos,

mi abuelo,

se perdió en sus vueltas y no hubo regreso.

Salvador Toraño, montañés gigante,

el pelo rojizo, los ojos rasgados.

Anchas las espaldas,

mi abuelo.

Ruego cualquier noticia sobre el paradero.

Salvador Toraño, cantero de Unquera.

Mi abuelo…

RAFAEL AMOR®

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Mi PENA Y TU OLVIDO

Jazmín que muere en el aire, mira que pena.

Amor que se fue llorando, mira que olvido.

Guardo en mi piel tu aroma de flor morena

y mi boca ya sabe que te ha perdido.

Mi beso estaba llorando, mira que pena,

dentro del alma muere, mira que olvido.

Te fuiste de mi vida como la arena

escapa de los dedos adormecidos.

Estamos tan lejanos, mira que pena.

Muy pronto has olvidado, mira que olvido

y yo te hago estos versos con mi condena,

así ríe tu boca junto a su oído.

Ala rota del ave, mira que pena.

Lágrima del lucero, mira que olvido.

Hace ronda de amantes la luna llena

y hay azúcar de estrellas que se han dormido.

RAFAEL AMOR®

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AZUCENA

Plantamos una “Azucena” en la plaza,

en el corazón, en el eje mismo en el que gira el espiral de la memoria,

para que preñe el aire su fragancia

y su polen cambie los designios fatales de la historia.

Una Azucena  de blancos pétalos

como una bienvenida de pañuelos en el muelle luminoso de la vida,

insistiendo, como un faro ante la bruma

en un mar en el que la muerte  traidora nos abrió una vía.

Todavía malheridos la plantamos,

ante los ojos del sanguinario

que aún agita picanas y  cadenas,

para milagro y luz entre las ruinas

y que cada  semilla, para la bestia sea,

implacable, otra  condena.

Para que su raíz enamorada

habite hasta la médula la tierra,

donde creyó abismarla el horror bajo lápidas mudas

y fecunde el humus hondamente,

para que no brote nunca mas la mala hierba.

Una Azucena amamantada a lágrimas,

por los ojos insomnes que parió  la ausencia.

Que cuidaremos rodeada por los besos

en el pedazo de amor en que florezca

y llevaremos a los hijos de los hijos

a que aspiren su  perfume como herencia.

Que el mundo entero sepa esta noticia,

esta alborozada nueva,

que desde nuestros harapos nos hemos conjurado

y en la plaza que acechan

el olvido gendarme y sus espectros,

plantamos “La Azucena”.

RAFAEL AMOR®

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FUENTEALBA, FUENTEOVEJUNA

Fuentealba,

Fuenteovejuna,

ante la impunidad

todos a una.

Con la muerte en la nuca

cayó el maestro,

armado hasta los dientes…

de abecedario,

de razones de pobre

siempre olvidado,

armado de esperanzas

para ir luchando.

Fuentealba,

Fuenteovejuna…

Con su filo de escarcha

y por la espalda,

un puñal traicionero

de sombra helada,

paralizó el latido de Fuentealba.

Con nombre y apellidos

la muerte mata.

Fuentealba,

Fuenteovejuna…

Por las calles que el pueblo

vuelve más anchas,

corre a mares la sangre

de los que marchan,

pero crecen las voces

duras y airadas

y avanzan a pie firme

por el mañana

con Teresa Rodriguez y Fuentealba.

Fuentealba,

Fuenteovejuna…

RAFAEL AMOR®

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PRESTIDIGITADORES

Salen cuando la luz roja,

con pelotas de colores,

arco iris de un minuto,

los prestidigitadores…

los prestidigitadores.

Malabaristas de olvidos,

que misturan en el aire,

rosas mustias de la infancia

con las espinas del hambre…

con las espinas del hambre.

Saltimbanquis con harapos,

de  un semáforo colgados,

en cualquier esquina absurda,

del futuro postergado…

del futuro postergado.

Gira el circo con luz verde,

sobre su eje podrido,

cada uno su pirueta

en un mundo de mendigos…

en un mundo de mendigos.

A ver quién es el fierita

que se la banca con cinco bolas,

pasar una entre las piernas,

mandar por la espalda, otra,

para dormirla en la nuca

y hacer la prueba redonda

y ganarse veinte guitas

pa´ poder parar la olla…

a ver quien es el fierita.

RAFAEL AMOR®

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PATRIA SERÁS PATRIA

Vuelvo a la orilla turbia del río,

donde el amor alguna vez tuvo su nido.

Llama el arcano de esta ribera,

madre de todos los adioses y quimeras.

Olor a barro, jirón de infancia,

rescato del olvido y la distancia.

Carne de mi cruel melancolía.

Pasión dolorosa, pero mía.

Vuelvo a las voces tan desoídas,

de esta que fuera aquella tierra prometida,

la despojada, la malquerida,

a sus harapos de esperanzas y alegrías.

Cierro los ojos, palpo sus sombras

y por piedad me miento que me nombra.

Carne de mi ausencia y rebeldía.

Pasión dolorosa, pero mía.

Y ¿cómo hablarle de mis despojos?,

ella que fue parida en tantos abandonos.

De que orfandades llorar dolido

si en sus ojeras se  ahondan los olvidos

y de su anemia reparte flores,

entre los huesos de sus sepultos amores.

Carne de mi carne malherida.

Pasión dolorosa, pero mía.

La sinfonía de los recuerdos,

entre violines que tocan a degüello

y los timbales de la locura

que laten en las sienes de su historia dura,

supo de adagios de primavera,

tan tibios como el sol de su bandera.

Carne de mi obstinación suicida.

Patria serás patria quizá un día…

Patria serás la patria mía.

RAFAEL AMOR®

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TREN BLANCO

Contradanza cruel.

Sombras furtivas proscriptas por la hambrura,

van y vienen en las calles despiadadas

rebuscando en la basura.

Procesión espectral a un dios canalla

cebado en tanta angustia

de la desoída Grey sacrificada,

desangrado cordero en su liturgia.

Constitución, las tres de la mañana,

sale un tren al sur de la locura.

Filosas miradas, dagas de pupilas,

guturales sonidos, feroces perfiles

que alguna vez conocieron la ternura

y si el sueño o los paraísos del pegamento

se enroscan en un niño

vencido en la vigilia y la penuria.

Un lejano ángel de amor regresa,

a redondearle las facciones duras.

Tiritando de harapos,

lamidos por el perro del fuego en los rincones.

Arracimados en el desamparo.

Con los carritos llenos de latas y cartones.

Con el cansino paso de la desesperanza,

va la silente caravana.

Los ojos en el piso,

la vergüenza de la escarnecida condición humana.

En un violento espasmo,

el odio, les enturbia de sangre las puteadas…

Nadie diría que pueden llorar y sin embargo lloran.

¿Quién no lloraría?.

Se van tragando los ojos con las lágrimas

hasta la ceguera por la bronca contenida,

mientras silban un cuchillo finito de hielo entre los dientes,

como diciendo:-“ya va a llegar el día”.

RAFAEL AMOR®

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TODA LA NOCHE HE CANTADO

Toda la noche he cantado

herido de desconsuelo

borracho y mirando al cielo.

Las agujas del rocío,

me acribillaron del frío

acero de las estrellas

y el fuego de la botella,

que en mi sangre se hizo río.

Al fin y al cabo no hay más que soledad,

en  soledades crece la multitud

y es una tregua el amor,

en el desierto una flor

y en el calvario una cruz.

Aturdido y sin memoria

ahora sé por que lloraba

cada vez que la nombraba,

por que ella me juró un día,

malhaya, que me quería

y se la llevó el camino

y alucinado en el vino,

yo la nombro todavía.

Al fin y al cabo…

En el silencio y la hondura

de la noche, suspendido,

no dormí, por si dormido

regresara y no la viera,

sus pasos, su voz no oyera

y en el colmo de lo incierto,

no quería estar despierto

por si en el sueño volviera.

Al fin y al cabo….

RAFAEL AMOR®

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MARZO

Lluviecita que moja la vereda,

viene la tarde del río oliendo a barro.

Un árbol solitario allá en la esquina,

verde mojón de alas de mi barrio,

llora su lagrimón, seca resina

por la herida de un corazón  tallado.

El otoño no puede confundirse

amarilleando la luz en Buenos Aires.

Una hoja seca  por el agua turbia

hacia una alcantarilla va de viaje.

También  en abril  hay mariposas

de guardapolvos blancos por las calles.

­¿Cuanto hace  que no estamos juntos

vos, el otoño y yo,  madre?

Somos del mismo azul melancolía,

del mismo gris, mi  Buenos Aires.

Me bastará mirar por la ventana

para  reencontrarme en el cordón sentado.

Que se yo que pensaba cuando pibe,

cosas que con el tiempo se han borrado.

Figuritas que perdí por el camino

o que por repetidas he cambiado.

Este otoño me trajo nuevamente

aquella ropa oliendo a naftalina.

Mamá guardando  otro verano en el ropero,

los dictados, la barra de la esquina,

dos trenzas, las miradas cómplices

y el primer beso con gusto a mandarina.

¿Cuanto hace  que no estamos juntos…

RAFAEL AMOR®

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LO QUE CREÍ PERDER

Puse la pava a calentar.

Perdí los ojos en un punto neutro,

huyendo de la realidad y el pensamiento.

Creí gambetearlo al dolor,

me despertó el hervor

y la congoja que me estalló en el pecho.

Así topé la soledad.

Yo que creía que venía entero.

Que fue  espejismo mi verdad,

me fui mintiendo.

Que no era amor lo que creí el amor,

ni el beso, ni la flor,

ni la ternura, que todo fue destierro.

Un lento desconsuelo recorrió toda la pieza.

No quise la autocompasión ni la tristeza,

pero su telaraña me enredo, no me contuve

y lloré a mares lo que creí perder… que nunca tuve.

Hundido en toda esa orfandad,

con las ojeras de mi desamparo,

el silencio me empezó a rodear

con su letargo.

Como la arena huidiza de un reloj,

se me fue el corazón sin darme cuenta,

me fui secando.

No es fácil el resucitar

de las cenizas de un olvido amargo,

creerle al aire y respirar después de ahogado.

Darse una tregua para revivir,

a riesgo de sufrir la misma herida,

el mismo desencanto.

No tuve agallas para resistir y en carne viva,

sentí en el pecho volver a latir, restos de vida,

llamándome a la cita del amor, no me detuve,

tentado por lo mismo que creí perder… que nunca tuve.

RAFAEL AMOR®

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LA BICICLETA

Dislocada,

en la sórdida calle quedó la bicicleta.

Con un giro huérfano la rueda,

la cadena roncando de impotencia,

denunciando en su círculo concéntrico:

-aquí alguien pedaleaba un sueño

y fue sorprendido en plena cuesta-.

Aquel Falcon

se mandó de golpe,  histérico de frenos.

De  su entraña, las sombras  emergieron

y siniestras, sin tiempo para asombros,

traicioneras, se hicieron con la presa.

El derrape violento por la esquina

y de testigo quedó  la bicicleta.

Alguien  vio todo

y quedó descadenado lo mismo que ella

Girarrayos en el pecho, el corazón,

honda huella, la conciencia y el dolor,

implacables fundando la memoria

donde habitan todavía las ausencias

desmontadas de tantas bicicletas.

En Rosario,

rompieron su silencio,  su miedo, las paredes,

la mordaza, de cal o de pintura

por las calles aquellas ciegas, mudas,

donde hoy lucha por la justicia el pueblo

aquel “alguien”,  estampa bicicletas,

y nombra a todos los caídos su silueta.

Alguien pedalea nuevamente un sueño,

tratando de subir una vez más, la cuesta.

RAFAEL AMOR®

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SAUCE

Mi sauce allá en la ribera, caña y barranca,

donde en las noches, redonda la luna blanca.

Mi luna blanca, que desnudita,

con mi infancia furtiva, se daban cita.

Lo vuelvo a ver a mi sauce, como llorado

sobre el turbulento cauce del Plata mío,

regazo umbrío, nido y cordaje

arpa verde solfeando el pajarerío.

Bajo un entresol que espiaba por su ramaje,

cuando la sudestada, crecida y viento,

se hacía lamento en el cañerío.

Bajo mi sauce, contrapunteaba,

profundo y grave, el saperío.

Mientras la lluvia con sus agujas,

en el barrito cosía burbujas.

Y ¡cuanta música tenía aquel sauce mío!

Mi niñez de gomera, rebelde el pelo.

Alfiler de anzuelo, corchito y piola,

piedra chata y sapito sobre las olas.

Como aquel oleaje manso eran las horas

llegando una tras de otra sobre la orilla.

Así sencilla fue la existencia.

No está mi huella en el barro, pudo la ausencia.

Igual que a mi madre un día, perdí mi sauce.

Ella en la carne cansada, perecedera.

Mi  sauce era mi transparencia.

Desamparado, sin su cobijo, me duele el hijo

y la inocencia.

Mientras la lluvia licua el día,

la melancolía hace su presencia.

RAFAEL AMOR®

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DOC SUD AMANECER Y LLUVIA

Cielo gris,

un farol en cansino vaivén

y es su luz que se mece,

cuando ya amanece,

un poco de ayer.

Pena gris,

el azul se negó a despertar

y al sentirse tan sola,

parece la aurora

que quiere llorar.

Calle gris,

adoquines que añoran el sol

y a su andar desparejo,

un yuyo travieso

le pinta una flor.

Y amanece en el Dock

y otra vez a empezar,

con la dura rutina,

pesada, cansina,

trabajo por pan.

Y en el sordo rumor,

de los muchos que van,

vuelve un Yoni borracho,

cantando a su barco,

para descansar.

Sueño gris,

como todo lo cubre el hollín,

que los sueños del pobre

no valen un cobre,

se mueren allí.

Vida gris,

geografía de madera y de zinc,

el obrero despierta

y bosteza la puerta

de algún cafetín.

Llanto gris,

la mañana empezó a lagrimar

y parecen los techos,

relojes inmensos

de grueso tic tac.

Cae la lluvia en el Dock,

mezquinando el jornal

y las grúas cansadas,

de cara lavada,

se quieren mirar

Y esperando a que amaine,

resignado el matear,

y aquel Yoni borracho,

no ha vuelto a su barco

duerme en un zaguán.

RAFAEL AMOR

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PORCELANATO

Porcelanato,

Es la piedrita luna asedando la arcilla,

esa greda madre que leuda al futuro,

en el horno al rojo de la patria irredenta,

que aviva la fragua fraternal de la lucha.

Porcelanato,

La peoncita redonda en la inmensa tobera,

Donde se mixturan   tierra y trabajo,

donde sueñan formas, amor y belleza

y que luce el pueblo como altivas  banderas.

Porcelanato.

Humilde y callada pero dura en la brega,

haciéndose chiquita para tanta grandeza,

puliéndose lisita a la hora de la entrega,

en esa su vigilia  tamizando purezas.

Porcelanato

Planetita lanzado a la elíptica violenta,

cuando el tendón crispado de la razón obrera,

va tensando la historia en un no que revienta

en el  bravo chasquido de las gomeras.

Porcelanato

Que se vayan abriendo caminos y candados,

que viene rodando la piedrita Neuquina,

viene tamizando justicia y razones,

viene pidiendo cancha para otra argentina.

Porcelanato

RAFAEL AMOR®

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CUENTO DE JUAN
Y MARÍA

Si Juan y María,

se van en la blanca fragata del aire

y al aire lo ralla,

la fuga ceniza de alguna paloma

A Juan y a María

le vuelven los días de plaza y de trenes

de grillos de piedra cantando en las suelas

y el gringo jinete que no partió nunca.

Por aquel entonces el amor andaba su fábula
rosa de fotonovelas

y era un vecindario de ilustres vecinos,

aquel barrio enorme de doña pobreza.

¿Te acordás María, suburbio de trébol,

llevabas un miedo domingo en la falda

y diez cascabeles de níquel,

sonando a feriado en el monedero?.

¿Te acordás la tarde,

tendida en la cuerda de las dos miradas

y el amor cayendo,

con un golpe blando de pájaros ciegos?

Tu Juan en la tarde,

tu Juan el obrero, marrón de provincia

se durmió en la noche caudal de tu pelo

repitiendo apenas tu nombre, María.

Después, con tu Juan del brazo,

fundaste la orilla cerquita del viento,

arrabal de trapo donde pare el hambre

cuando sobra tiempo.

Por ahí cultivás un par de geranios

y un gato de fango,

que camina el sueño de toda la villa

y bebe en la luna su leche de tango.

Y ahora María,

te vas por el polvo de tu calle abajo

con esa miseria de madera blanca

salís orgullosa con tu Juan, del brazo.

Y yo que te sigo de pueblo y poesía,

que sé de tu sueño, de pan, de trabajo,

digo que el amor, más amor,

tiene el nombre de Juan y María.

Letra: PATRICIO PEÑALOZA

Música: RAFAEL AMOR

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CUENTO DE UNA PRIMAVERA

Una primavera más, mira el jardín
qué lindo está

si parece que hasta el sol, se adormeció sobre el retamal

con vivo color manchó al malvón, la sangre del rosal.

Una primavera más, hecha de azul
para soñar,

mira trepar el jazmín como la vida tras el ventanal,

deja de tejer y como ayer, vamos a cantar

vamos a cantar.

(Recitado)

Perdoname, no quise hacerte llorar, pero

pero es que hoy hay tanta luz, y ha venido la vida a golpear el ventanal

que cerrando los ojos, te vi como ayer: la carita risueña, el blanco
delantal

porque para mí… eh. para mí seguís siendo la misma
muchachita de ayer,

la que esperaba tras las rejas, las manos impacientes,

los ojos anhelantes, con el mejor vestido.

¿Te acordás?, la que soñaba conmigo y al oír
mis poemas se ponía a llorar.

Claro, hoy solo soy un poeta de cuentos, de locas fantasías.

Porque de golpe la vida nos llenó de hijos, de nietos que corren

por la casa haciendo travesuras en su loca algarabía,

que buscan el amparo de tus faldas, porque para ellos

no hay quien los defienda mejor que su abuela.

Yo los entiendo, ¿sabés?, yo los entiendo,

son de primavera… y quieren jugar.

(Estribillo)

Seguí tejiendo, tejeles una primavera eterna

para cuando les llegue nuestro invierno, se puedan cobijar.

Una primavera más

Una primavera más

Una primavera más

Una primavera más…

RAFAEL AMOR®

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CINTAS AMARILLAS (LAURA)

Laura era tan suave, como una llovizna de
septiembre.

Laura era tan frágil como un beso en la frente,

llevaba dos rubores carmín en la mejillas,

tenía mariposas de luz en las pupilas por que eran ojos nuevos,

sus ojos en la vida…

Laura, Laura, Laura..

Recogía la brisa y en su voz la devolvía.

Era como el rocío la frescura de su risa,

temblando sobre el pétalo de su boca, flor de almíbar,

delantalito pobre, remendado de alegría, crujiendo de almidón,

un jazmín parecía…

Laura, Laura, Laura…

Su carterita rota que fue marrón
un día.

Sus trenzas que se ataba con cintas amarillas.

Yo la esperaba siempre, de lejos sonreía,

le daba mi manzana, que hombre me sentía, ella me daba un beso

y sin mirar corría…

Laura, Laura, Laura…

RECITADO

¡Y cómo se enojaba cuando yo
le desataba las cintas amarillas!.

-¿ves?, para que no corras, si yo siempre te alcanzo- y seguía
caminando a su lado sin decir palabra, pateando pedregullos, mirándola
de reojo con mi gesto de orgullo, pero ella no me hablaba y cantaba muy
bajito, ¡tan bajito!, que acariciaba con su aliento, las flores de
papel, que a un lado del camino, bailaban con su acento. Entonces si que
me sentía solo, ¡tan solo! Y quería romper con la pedrada
de mi grito, el espejo de su magia, pero, no podía, su pequeña
voz, dolía más que mi alarido en el silencio, entonces le
decía, – perdón Laura- y le llevaba la cartera hasta el colegio…
Ahora sé que la he querido tanto, tanto, tanto, pero, cómo
alcanzarla, si siempre estuve tan lejos?.

CANTADO

Laura era tan suave como una llovizna de
septiembre.

Laura era tan frágil como un beso en la frente.

Laura era el amor, ese amor que todos tienen.

Laura era el amor, Laura era el amor, el primer amor que nunca vuelve…

RAFAEL AMOR®

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LAS MONEDAS DE MIS AÑOS

Solo por las calles solas

donde va la gente sola.

Solo como una hoja seca

que se lleva el viento, solo.

Triste como el gris de triste

por las calles tristes

como muerta flor.

Solo por las calles solas

sin tener amor.

Cielo de mi infancia lejos

que veo en los sueños, cielo.

Río donde se despeinan

tristezas de sauces, río.

Río de recuerdo mío

riveras de sueños

que no olvidaré.

Río de mi rostro niño

barcos de papel

Me han dejado solo

la vida y este andar

este cansancio de soñar.

Vuela el corazón

Paloma hasta encontrar

un verso y una aurora más.

Recitado

A veces, cuento las monedas de mis años

y no me alcanzan

para comprarme el hombre que pretendo ser.

Cantado

Hombre de mi sueño niño

como el gris de triste

barcos de papel.

Árbol sin nido

vencido no puedo volver.

RAFAEL AMOR®

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LA CASA

La casa, tiene paredes en carne viva

y el oscuro y cuadrado asombro de una ventana

por donde nadie asoma a mirar la vida en las mañanas.

Donde nadie atrapa la luna en esas noches,

cuando contando estrellas, nos moja el alba.

La casa, tiene un rosal despeinado

sobre la cansada frente de su fachada,

donde la primavera, de vez en cuando,

clava la alegría de un pájaro y

por una rosa roja se desangra entonces

mi vieja casa,

mi vieja casa que va muriendo de espaldas, poco a poco,

exhalando por la boca de su aljibe los últimos suspiros,

de grillos, de chicharras,

levantando en el brazo cansado de un árbol, tibiezas de nidos;

y cuando el otoño le deshoja la ternura,

de su crispada palma,

arroja caricias de hojas secas que el tiempo se lleva,

y llora, llora recuerdos, llora vientos,

vencida la casa.

Ya no soy un niño como entonces

para devolverle la alegría aquella con mi infancia,

¿dónde encontrar una abuela

que con su madeja de sueños teja cuentos

¿y una madre que cante?

ya no volverá a apretar amores en la reja mi hermana.

Hoy, que la vida me ha metalizado los bolsillos

puedo comprar la casa, pero no la casa.

RAFAEL AMOR®

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PAÍS DE LINO

Solté mis cielos de lino,

con las ceibas soñé el alba,

un sol de trigo dormido,

en la espuma de las alas

de rumorosas gaviotas,

que mi mar tuvo por agua .

¡Ay!, ¿con que soñaba?

Hice ríos cristalinos con los cántaros
del alma

la risa azul de los niños pobló arroyos y cascadas,

hice un barco de un suspiro y el velamen de distancias.

¡Ay! ¿con que soñaba.

Con campanarios de grillos

fundé un pueblo de esmeraldas

y con himno de rocío,

todo mi pueblo cantaba.

Con girones del aroma

alzó su bandera blanca.

¡Ay! ¿con qué soñaba?

Con el rubor virginal de dos mejillas tempranas,

soñé los atardeceres de horizontes escarlata

y por el viento olvidado, dejé un violín hecho lágrima.

¡Ay! ¿con que soñaba?

Era un país tan pequeño

que cabía en una palma,

invisible a las pupilas

más no a los ojos del alma.

Yo se que existe que es cierto

que hay un país de esperanzas.

Quisiera quedarme muerto

para soñarlo con calma.

RAFAEL AMOR®

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SILENCIO, QUE UN NIÑO
CANTA

¡Qué mañana en la voz,
tiene el niño que canta!

como mil campanarios doblando en su garganta

tiene las pupilas vírgenes de ausencias

y no trae cansada el alma de distancias.

La flor en su mano, no es cadena ni es espada

es una flor, no más, lo mismo que su infancia.

Que callen los ríos sus voces de
cascada

que aquieten las montañas su pastoral de flautas

gargantas de espinillos, rumores de majadas.

Que no toque la lluvia su tambor tornasol

en las tristes violetas y ahogue las trompetas

que estiran en la tarde, azules las campanulas.

Silencio, que un niño canta,

silencio, nos hace falta.

Silencio, que un niño canta,

silencio, nos hace falta.

Que apaguen las ciudades alaridos de las
fábricas

que callen los bancos su mísera canción

de plata, mugre y plata, de interés, usura y farsa,

y que ahogue la carne su canción profana

que callen las tumbas su voz de flor gastada

que no ensaye la muerte, su desgarro escarlata.

(Estribillo)

Apaguen los tambores sus marciales marchas

que cesen los clarines sus voces de bandera

y la sangre que vela por las sentidas patrias.

Que se acabe el amor que hasta ahora se
usaba

y que toda la vida se quede callada

para empezar de nuevo, con el niño que canta.

(Estribillo)

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN
A LA CALLE

¿Digo yo…?,¿quien no tuvo
la boca de pezón y miel

y los ojos de fábula alguna vez. ? Después vino la calle,

nos robó la candidez y una mala palabra con su aliento brutal nos
fué tatuando el hombre en lo virgen de la piel.

¿Digo yo…?, ¿Quien no compró
dos besos para su soledad y quedó mas vacío que el bolsillo
quizás?.

¿Quien no se sintió dueño
del mundo y a sus pies, en un charco de la calle se miró la verdad?.

¿Quien no aprendió en la calle
el idioma de vivir?

¿Quien no se hizo poeta si la calle
en su bullir

la arrancó un amor y esa alegría de vivir?.

La callle, la calle, la calle…

¿Quien no gastó en la calle,
la inocencia y la niñez?.

Como un zapato roto se le agujereó la fe.

¿Quien no lloró vencido por
la calle alguna vez o rió borracho de sus penas también? .

La calle ,,,

¿Quien no aprendió el idioma
de la carne y el placer, sobre un cuerpo marchito, cansado de mujer?.

Aquella que algún día tuvo sueños también y
que guarda una madre en el fondo de su ser.

La calle…

La calle donde va de noche la bohemia,

con sus pies de vino, su color de anemia,

arrojando auroras a las borracheras,

esa plata tonta de comprar estrellas.

La calle…

La calle que transita el hombre de jornal,
de callosas manos y que a golpes de hijos forja el pan cotidiano.

¿Quien no ha visto en la calle la
miseria rodar?.

Pajarito trunco, canillitas flacas sentado en el umbral.

Uno es como la calle, no se puede negar.
Las lágrimas son niños, los ojos un portal. La calle que nos
habla de la gloria y el amor, de los que nacen muertos y se visten de color
y los que dan la vida por que no muera una flor.

RAFAEL AMOR®

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QUIERO SER TU HERMANO

Quisiera ser poeta, cantar una canción

y mojarme los ojos con el cáliz de un flor.

quiero ser campesino, morirme en el trigal,

que un pájaro me cante sobre mi cruz final.

Quisiera ser la fuente donde un niño
sueña un mar

y echa sus ilusiones de papel, a navegar.

Quiero ser el juguete, la flor, el manantial,

la mano siempre abierta, el canto de la paz.

No quiero ser soldado con medallas al valor,

sacarme el uniforme y ponerme el corazón.

Sacar de un viejo cofre de las cosas de
valor,

una palabra antigua que se pronuncia: amor.

Yo quiero ser tu hermano aparta tu fusil,

que no apaga una bala el fuego de un sentir.

RAFAEL AMOR®

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BUENOS AIRES DE VALS Y
DE SIEMPRE

Un vals a Buenos Aires, ciudad querida,

mi bohemia en tus calles se hizo poesía.

Un vals a Buenos Aires, guitarra mía,

revivile seis sueños a Echeverría.

Para ese Buenos Aires, gigante y ciego,

que en cada canillita, guarda un Carriego.

Los tiempos de la abuela ya no son,

esos del miriñaque y el mantón.

Ya nadie va del brazo por el sol,

por esas calles viejas, ni se trepa a la reja la canción,

de aquellas serenatas a un balcón,

falta aquel organito rezongón y un tango en la vereda.

Pero vos que sos porteño y soñador,

cantale a Buenos Aires corazón, un valsecito tierno y remolón,

para lo que le queda.

Barcelona, las seis de la mañana,
me pregunto ¿cómo estará Buenos Aires cuando llegue
el invierno, con un solcito niño jugando a la rayuela por las calles
del centro y en la plaza de mayo, los abuelos de pan, harán migas
de tiempo, para tirar de a cachos su vida a las palomas, con sus manos cansadas
y sonriendo en silencio?

¿Y los domingos?, ¡ah mansos domingos del mate y la fatura!,

con las tardes lamiendo los verdes de Palermo, con los goles de Boca, de
River, ¡qué se yo! de cualquiera y aquellos barriletes que
enloquecen el cielo.

¿Y los lunes?, con bufandas de abuelas de punto arroz y cuentos marchan
los gorriones camino de la escuela, contando unas monedas para dos caramelos.

Tendrá en ir y venir febril de los obreros, en trenes suburbanos,
la Crónica y el termo, aquel ronco “ se lustra”,

llenando los andenes, él vende valentías, el cafetero, el
ciego y aquellos titulares ¡ cuantos hombres que han muerto!.

¿Cómo estará Buenos Aires cuando llegue el invierno?.

¿Cómo estará corrientes, cuando baje por ella, despacio
mi recuerdo y entre dos tazas lánguidas, asombradas, pálidas,
ver de nuevo a los rantes de la viola y el verso.

Que mi vieja me espere, como siempre, a las cinco, haciéndose la
tonta y con un ojo abierto, como cuando yo venía de caminar mis sueños,
borracho de palabras, borracho de silencios.

¿Y María Paula?, tal vez juegue con la paz de Retiro, quizás
haya aprendido a decir; – Papá, te extraño- en el idioma luz
de sus ojos pequeños y tus manos amor, volando por las cosas donde
yo aprendí todo lo puro, todo lo bueno, por las noches calladas,
mi nombre y una lágrima, apretarán un beso.

Yo sé como estará, siempre habrá de domingos del mate
y la fatura, con Mamá, María Paula y se que bajaré
del brazo por corrientes con mis amigos rantes de

la viola y el verso y sé que llegaré a la Plaza de Mayo, a
tirarle a los pájaros, las migas de mi tiempo.

RAFAEL AMOR®

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LA ABUELA LOCA

La abuela era antigua, loca,

halaba siempre de un tiempo de risas, de rondas,

romanticismo pasado de moda,

de un amor de esos prohibidos que en un papel rosa,

le hablaba de lagos, de estrellas, de cisnes, mariposas.

Un amor de esos marchito, que entre las lloradas y amarillas hojas,

de un libro de Becquer, o de Nervo,

esperaban en aquellos tiempos a que sus quince años se vistieran
de novia:

largo traje de luna su imaginación bailaba,

con azahar de suspiros y la sencilla toca del viento por su pelo,

y toda la fragancia de su voz en la boca.

Así, rendida se dormía, apretando aquel libro,

con poemas de Becquer, de Nervo.

La abuela era antigua, loca,

rezaba el rosario siempre a la misma hora, en que decía:

- el crepúsculo crucifica el Cristo de luz que nos deja la aurora.

Cinco padrenuestros, un avemaría, un credo, una salve, un gloria,

en el nombre del padre se santiguaba a solas

y después de contarnos de Caperucita la desobediente,

de Aladino, su lámpara, el genio, el hombre de la bolsa,

nos juntaba las manos antes de dormirnos,

para que aquel tatita Dios, nos bendiga los sueños,

y nos haga más buenos, aquel del dedo roto y la oxidada aureola.

Tenía un no se que de brisa su canción acunadora.

Bueno el caso es que la abuela no estaba en la cosa,

a ella le bastaban cien pesos y un San Cayetano para colgar la suerte

arriba de las puertas, o un trapo caliente para los catarros,

o esa hoja de eucaliptos, adentro de un tarro, arriba de la estufa o la
bufanda aquella que le pedí que me tejiera en azul y amarillo,

para llevar los lunes cuando ganaba Boca, que me afanó el Pelado

que era hincha de River,

y, bueno, él no tenía una abuela que le teja otra.

La abuela se fue poniendo blanda, vio, vio, cosas de viejos que si están
fuerte los discos, que si fuma mi novia,

que las flores de plástico no son como las otras,

que el amor de hoy en día, no es más que sacarse la ropa y
juntar

la carne sola, que al estar más vacío se lo llama experiencia,

que las mujeres de antes parían veinte hijos sin que les dieran

clase por Tv. las psicólogas, loca,

un día se puso a hablarnos de Cristo, a nosotros Cristo, que antigüedad,

nosotros que en el café,

habíamos hecho toda una teoría para salvar al hombre del hombre;

qué éramos una juventud informada, que habíamos leído
a Freud,

(cuatro o cinco hojas)

Cristo… un día que pasamos frente a la facultad, le dije, oiga,

abra los ojos, mire, mire las paredes, mire como se lucha ahora;

me contestó la simpleza:

-hijo, el hombre siempre ha luchado de esa forma y de otras…

La abuela era antigua, bueno, casi loca.

Si vieran que paz que tenía en la cara y en las manos.

Yo no se por que de nuevo volví a sentir miedo del hombre de la bolsa,

y del lobo de Caperucita, es que existen, si, existen.

La de Aladinos que encontré dueños de las lámparas,

si vieran la de genios que inventan.

También la vida me dio un amor de esos que en un papel rosa,

me hablaban de lagos, de estrellas, de cisnes, ¡qué imposibles
cosas!…

Y hoy que tengo un alma como un libro con poemas de Becquer, de Nervo o
de Lorca, guardo como un lirio seco el recuerdo de aquella abuela antigua,
de aquella abuela loca,

marcándome la página de las cosas sencillas que no están
de moda.

RAFAEL AMOR®

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EL TANGÓ DE LOS NEGROS

Le besaba la cintura, milonga arriba la
luna,

llama azulada del lucero, moja la piel, del tamborilero,

guitarra desafinada, voz de ginebra gastada,

que anda enhebrando los grillos.

Laten las milongas, de San Telmo a Palermo,

los conventillos.

Hay que callar el tangó de los negros,

no, que no, que no calle el pueblo.

Al ritmo de las caderas es el badajo de las polleras.

Son campanas de percal, viene a su son todo el arrabal.

Crece la sangre mulata. Hay un malvón y una lata

y un yuyo entre los ladrillos.

Guapo y bailarín, batea y jazmín, el patio del conventillo.

Hay que callar el tangó de los negros…

Baila un abuelo carbón, marcando el compás con el bastón,

vino en un barco una vez, puro candombe en los pies.

La mota blanca del pelo, humo y ceniza del cielo,

lleva los ojos cerrados. Piensa en su tierra y después,

los abre otra vez, tristes y mojados.

Hay que callar el tangó…

Viene de aquí para allá, los pechos redondos, mamá
Caridad,

pañuelo carmesí, la voz de chicharra, la risa de ají.

Tuvo un hijo federal. Otro con el general murió de poncho celeste,
ella que los parió negros a los dos,

de pensarlo le duele.

Hay que callar…

Ya no hay abuelo carbón ni Mamá Caridad, que bailen al son,

Él se fué con el barco de su niñez, puro candombe en
los pies.

Ella lavando en el río, se fué de pena y olvido, se fué
de llanto y de sal.

Le mojaban las plegarias una lágrima unitaria y otra federal.

RAFAEL AMOR®

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PALABRAS PARA DESPUÉS

Este gris que pone lluvias en el país
de mis manos, cuando rompo entre los puños los cristales de mi llanto,
¿ quien lo pintó? y ¿ quien pinto la distancia color
pañuelo lejano, como un ala de paloma que va muriendo, despacio,
despacio?.

¿Quien me pintó esos amigos, rojos de vino, azules de canto,
los que destiñó el olvido cuando el vino anduvo escaso?.

¿Quien me pintó la alegría con una mujer al lado, color
de Dios la ternura de un hijo nuestro en sus brazos?.

¿Quien me pintará la muerte de padrenuestros y salmos, cuando
me quede a vivir en el color de algún pájaro?

No he de quejarme del negro del dolor y el desencanto, que siempre sirve
lo oscuro, para poder ver más claro.

Hija, perdóname los sueños que me ausentan siempre,

que me llevan lejos, que abaten mi frente, que me vuelven viejo.

Hija, la vida era en serio, yo tengo la culpa por ser tan ingenuo, creo
en el amor y por él te tengo.

Hija, en un día de estos, te dirán algunos que he perdido
el tiempo, que he sido un iluso, ríete de ellos.

Ya verás cuando ames y sientas muy dentro, la embriaguez tremenda
de los sentimientos.

Cambiarás la vida, por la paz de un beso.

Hija, siendo por amor, hasta el pecado en bueno.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN DEL CIRCO

Recitado:

La vida, la vida es como un pueblo con una
sola calle,

la misma de llegar y de marcharse,

la calle de este pueblo tiene dos horizontes,

de frente la esperanza, a la espalda el olvido,

que es una forma de nombrar recuerdos.

Llega el circo al pueblo, pueblo como esos pueblos,

con un montón de muertos y tres o cuatro vivos,

los vivos se asoman a su paso,

a los muertos no los asombra el circo,

sus vidas se cansaron del trapecio.

Cantado:

Es para algunos la risa

como el remiendo que escapó de la camisa,

barata de raso, del eterno payaso,

que brinca y brinca de fracaso en fracaso.

Recitado:

Pasen a ver al tonto que recibe los sopapos,

y al trepador que prendido al palo enjabonado

pisando en la cabeza de cualquiera,

descuelga la piñata y recibe los aplausos

Pasen a ver…

Cantado:

Ahí viene el mago que nos vende las
quimeras,

inventa dioses religiones y banderas,

la paz, la verdad, las lleva en su galera

y a una paloma la transformará en cadena.

Recitado:

Pasean a ver a Talento el gran gigante,

que con los brazos y los pies encadenados,

ha de luchar contra Mediocre,

el más tenáz, el más feroz de todos los enanos,

Pasen a ver, pasen a ver…

Cantado:

Y siempre hay en el circo bailarinas,

tienen su mundo de color de serpentinas,

parada radiante baila con aplomo,

y es el caballo el que corre y pone el lomo.

Recitado:

Ahí van las fieras que les dicen,

y el domador bajando el brazo

la inteligencia la forja a latigazos,

la historia de siempre no hay peor tirano

como un esclavo con un látigo en la mano.

Allá en lo alto el equilibrista en el
alambre,

se tambalea, se tambalea, como un poeta en su hambre,

se agarra de Dios de su fe inquebrantable,

y cambia un pan por sus sueños en el aire.

Cantado:

Ahí viene el dueño Don Dinero
con su traje,

con su cigarro y sus bigotes señoriales,

peinado aseado siempre está ocupado,

él es quien lleva las ovaciones finales.

Recitado:

Y cuando el circo de la vida ha pasado,

nos quedamos del camino en un costado,

somos los muertos que decía yo al principio,

no nos asombra el circo,

nuestras vidas del trapecio se cansaron.

RAFAEL AMOR®

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MI HERMANO VENÍA
CONMIGO

Mi hermano venía conmigo, lo compraron
con un pan,

por que cambió por su hambre su sueño de libertad.

Mi hermano venía conmigo, lo compraron con un pan.

Con los puños apretados, buscamos la misma luz,

pero en cuanto abrió las manos, lo clavaron a una cruz.

Mi hermano venía conmigo buscando la misma luz.

Recitado

Abrió los surcos cantando, unió
la greda y el sol.

Hizo parir a la tierra y se estiró en el verdor.

Mi hermano traía en los ojos la mansedumbre del peón,

pero un grito, le trepaba, del pecho, del corazón.

Abrió la boca, alzó el brazo y silenciaron su voz.

le hablaron de paz, de trabajo y mi hermano les creyó,

le dieron para que calle un campito y un galpón.

Ya no abre surcos ni canta, ni se estira en el verdor

y no me mira a los ojos por que le duele el color.

Él sabe muy bien que potros andan lo manso de un peón,

esos, que por el hambre, no cambian el corazón.

Mi hermano venía conmigo lo compraron
con un pan.

RAFAEL AMOR®

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EL ESPANTAPAJAROS

Como el dueño del sembrado, un sombrero
desflecado

que al estallarle la copa, deja que escape la estopa

de su cabeza de trapo.

Al sombrero desflecado que al estallarle la copa.

Cara reseca y gastada por la lluvia despintada,

amarillenta de soles, pañuelo de mil colores

de puntas deshilachadas.

Cara reseca y gastada, amarillenta de soles.

La remendada camisa de domingos y de misas,

de agua florida y valseados,

de patios recién regados, de rubores y sonrisas.

La remendada camisa de agua florida y valseados.

Tu pantalón barullento te hace bailar
con el viento,

como corriendo gaviotas,

tan lejanas y remotas como espumitas del viento.

Tu pantalón barullento que va corriendo gaviotas.

RECITADO

Y en la quietud campesina, cuando van las
golondrinas

buscando otras primaveras, yo adivino en tus ojeras una lágrima sentida.
Al irse las golondrinas, quisieras irte con ellas y en las noches, cuando
esfuman tus colorinches, te acunan los grillos de alrededor, como a un Cristo
labrador, crucificado de luna, todos los grillos te acunan. Pero, ¿quién
dijo que eras dulce Cuco de madera, de los surcos el tirano, si como yo
sos esclavo de la semilla y la tierra?.

CANTADO

Si por tu cuerpo de palo sigue viviéndote
el árbol

y sin temor con – te quiero – sobre tu brazo un hornero,

te fundó un puño de barro.

Cómo diciendo, ¡te quiero! Sobre tu cuerpo de palo.

Y por tu sabia dormida trepa la tierra y
te aviva,

dejando el verde consuelo de una hoja que es un pañuelo,

despidiendo golondrinas…

Por ese brote, la vida, te hace quedar contra el suelo.

RAFAEL AMOR®

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EL TONTO DEL PUEBLO

Una sonrisa hecha mueca en la boca

y un andar cansino como de cachorro guacho,

salta por las calles, continentes de sombras,

de soles y charcos.

Las manos escondidas, entre las mangas largas,

de un saco viejo, que por no tirarlo,

le dieron, por que él siempre heredará las sobras

y los trapos gastados

Y paga la doméstica bondad de las señoras

que creen comprar el cielo con un par de zapatos.

El anda que te anda pagando las limosnas,

calza del treinta y tres, hasta el cuarenta y cuatro.

Los domingos en misa, él pasa la canasta

para la eterna escuela o el nuevo hogar de ancianos.

Quiere ser monaguillo para vestir de ángel

y preguntarle a Dios si es que no está soñando.

Le dirá el señor cura, le dirá que irá al cielo,
por desinteresado

y el saldrá corriendo mirando para arriba,

con las pupilas llenas de lágrimas y pájaros

y casi siempre son sus suelas desclavadas,

las que dan con sus sueños en el barro

y se ríen los malos de camisa de hilo y pantalón de paño…

y con él se entretiene el triste cabecilla,

ese al que todos odian y obedecen callados,

al que todos festejan la brutal cobardía con que la mano cruel

de aquel hijo de puta, lo revuelca en el barro.

Ríen las muchachas cuando lo ven de lejos mirarlas embobado,

el seno púber, las trenzas largas, su andar de aire, los dulces lábios,

sus ojos no veían mas que la luz en ello, el amaba sólo la
virginal belleza

él hubiera querido prenderles una rosa de aromas y de sueños

sobre la paz del pelo. Traviesas, al fin niñas,

las incipientes hembras,

juegan con su rubor y el corre avergonzado.

Si es que no lo echa el dueño de
la fonda,

lo sientan entre ellos los eternos borrachos,

para cambiar un poco sus rutinarias vidas,

la tremenda inconsciencia de sus mundos opacos.

Y le temen los niños cuando pasa a su lado,

por que dicen las viejas que se roba a los chicos

entre las mangas largas que le tapan las manos

Y el tonto les sonríe con su mirada buena, con su cara de viejo mezcla
de idiota y sabio. No tiene mas remedio que guardar las caricias entre las
mangas largas que le tapan las manos y…

Recitado

Cada pueblo tiene su tonto que lo alegra

el de patada en el culo, el eterno mandadero.

el que vive de miserias

Pero, ¿a donde irá el mundo, la gente, a que tristeza,

si se quedara un día sin los tontos? ,

el que pregunta a Dios si es un ángel de veras

o es un sueño que él tiene por detrás de los ojos

y siente azul la voz de la respuesta:

-eres mas que un ángel, por ser bueno, por ser tonto,

eres manso, eres, lo que llamo… un poeta.

RAFAEL AMOR®

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ABUELAS LAVANDERAS

Abuela lavandera, en la ribera un rojo pañuelo,

quiso el tiempo que tenga el color de tu piel la Ría Chuelo

Lindo cuando dejabas en la barranca, sobre
la gramilla,

tendida la ropa blanca para que acueste el sol su mejilla.

En la espuma del jabón se hace milagro
de agua tu risa

Y en mil sueños de burbujas viaja tu cara hasta la otra orilla.

Descalza en el repecho, vuelves cantando
rumbo a la aldea,

ropitas de amor en tu pecho, la ropa del amo va en la batea.

Abuela lavandera, la pala y los hijos doblaron
tu espalda,

quebraron tus caderas de mulata entera

y marchitaron tus senos que olían a fruta virgen de la selva.

Tus hijos fueron libres, te hablaron de patria y de libertad,

por la que jamás los volviste a ver, pero fuiste feliz con su felicidad

y lavando pensabas, – ser libre debe ser lo mismo que tender en la barranca,

mi ropa blanca sobre la gramilla y esperar que el sol acueste su mejilla,

así de sencilla la libertad, tiene que ser – .

RAFAEL AMOR®

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LOS HIPÓCRITAS

Le va bien, me va bien,

cosas que se dicen siempre,

que triunfó que triunfé,

somo grandes, somos fuertes,

que es féliz, soy féliz

más que hombres somos héroes.

El insiste con el chiste,

que conozco de memoria,

nos reimos por cumplido

cada cual cuenta su historia,

y fingimos que vivimos

coronados por la gloria.

Yo calculo sus fracasos

él los míos los presiente,

conocemos nuestros miedos

y jugamos al valiente,

él se cree que es gracioso

yo, que soy inteligente.

Conservamos la apariencia

y hablamos con suficiencia

de las cosas de la vida

de placeres y de urgencias,

que gozamos y salvamos,

sólo con nuestra experiencia.

Que se acuerda, que me acuerdo,

de miles de travesuras,

que me inventa, que me invento,

cosas que no hicimos nunca,

y el muñeco que creamos

rompe nuestras ataduras.

Me despido, tengo apuro

él también está apurado

es el clásico saludo

del que no va a ningún lado

y ya sólos nos sentimos

tristes y desamparados.

Con sonrisa de profetas

y fuerza de gladiadores

procurando dar la imagen

de los grandes triunfadores

nuestras pobres marionetas,

mueren entre bastidores.

Desinfladas y olvidadas

entre miles de violines

con la mueca dolorosa

de la vida y sus trajines,

y al fin somos como somos

tan opacos y tan simples.

Tan cobardes y callados

tan hi´pócritas y usados

traicionados y traidores

queda el héroe arrodillado

destrozado por el cansancio del hombre.

RAFAEL AMOR®

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EL ACTOR

Es un famoso señor,

todos hablan de su gran valor.

Las mujeres lo quieren tocar,

se desmayan al verlo pasar

y suspiran por el color de su piel

y por el brillo de su mirar.

Es un esclavo de su esplendor,

no tiene tiempo para el amor

y aunque le inventan de a mil por mes,

él no ha querido ni una sola vez.

Cuida su traje, su pelo y su honor,

Porque el honor lo manda a hacer también.

Las solteronas, por televisión,

se alteran al verlo tierno y soñador

y lloran si notan que desesperado,

se da cuenta que “ella” lo ha traicionado

y sienten cuando él besa el extraño calor,

del beso que la vida nunca les brindo.

Las chiquilinas cuelgan su retrato

en la pared más visible del cuarto

y de noche sueñan tenerlo en el lecho,

que les diga cosas tiernas contra el pecho,

quisieran ser ellas, solo por un rato,

la que traiciona en el teleteatro.

Le han hecho la aureola del intelectual,

aunque algunos digan que es homosexual.

Mientras él departe con los periodistas,

con la suficiencia de un laureado artista,

por que alguien le ha dicho, de que aunque hablen mal,

siempre en las revistas hay que figurar.

-¡Ahí viene fulano!- dirán
los porteros,

¿te acuerdas cuando era un pobre limosnero?

y abrirán la puerta con gesto cordial,

poniendo esa cara de propina mensual,

por que siempre tienen las cosas su precio,

según la limosna, se es loco o genial.

Recitado

Siempre está en la honda, siempre
está en la justa

de lo que se estila o lo que no se usa.

Cobra por fumar los cigarrillos tal

o por decir que el whisky mengano es brutal

y a pesar de sus cosas confusas,

declara que ama la igualdad social.

Hay un montón que no dejan de elogiar

su talento, su genio singular

y lo siguen mansos y obsecuentes,

porque sueñan con ocupar algún día su lugar.

¿Y él?…

Él es ajeno de la ternura,

ama solo su voz, su figura.

nunca pudo romper las cadenas,

amar una mujer sino bonita, buena.

Mirarla a los ojos, beber su dulzura,

compartir sus penas, compartir venturas.

Compra su elegancia, su risa y su nombre,

pero no ha comprado la verdad de un nombre,

ese que al final de su vida vana,

siente que alguien llora a un lado de la cama

y cierra los ojos en paz por que sabe,

que alguien rezará por su alma mañana.

RAFAEL AMOR®

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El LOCO DE LA
VÍA

El loco de la vía vivía en
la vía

por donde corría con monotonía el tren…

a horario, con atraso, pero todos los días.

Tenía una casa barata, chata, además de lata,

techo que había hecho, con esos deshechos

que se encuentra a gatas,

en la precaria orilla ferroviaria.

Tenía un perro puntiagudo, con alma de felpudo,

que siempre estaba echado, como entredormido,

parecía cansado con un solo ladrido.

Con un grillo minúsculo atornillaba crepúsculos

y en el barro violeta de la quieta cuneta,

una luna roja de sangre se le antoja la luz de la barrera.

El loco de la vía abría a
las mañanas

una ventana nueva con cortinas finas de estrellas vespertinas

y en el humo alargado de su fuego gastado

elevaba y ondeaba una blanca bandera

más alta y más grata que la del guardabarreras.

Tenía una mirada suburbana entre verde y cansada

y aunque veía parecía que ya no miraba,

o que no le importaba todo lo que había.

Una voz de vino, amarga que a muchos les dolía,

y cuando el tren pasaba con su marcha cansina,

rutina encadenada, él no decía nada, pero, se sonreía,

y molestaba, claro…

al oficinista, que desviaba la vista con el sentido práctico

de los burocráticos que viven de rodillas tras las ventanillas

y que creen sólo en las cosas que están en las planillas.

A la señora beata santa mojigata con alma de rosario

y de pecado diario que con recogimiento y arrepentimiento

de confesionario siempre se escondía del loco de la vía,

claro como no pedía.

¡Ah! Sí hubiera ido por la
sacristía, si hubiera sido como los demás

que lamían consuelos no les molestaría, Y hasta pagaría

con una limosna la paz en el cielo.

Al señor pudoroso, serio, moralista,
ese que da el asiento,

correcto, educado que por las noches vive en el mareo

loco devaneo de plumas de coristas y un amor pagado,

al pseudo inteligente con cara de valiente, de duro intransigente,

que se cree reformista, que cuando lo veía, al lado de la vía,

al sol sin la camisa, desafiar al mundo con su risa,

comprendía que él, también iba en el tren,

el de todos los días.

Al político, retórico, critico
por que no lo votaba

el loco de la vía,

a los poderosos por que era orgulloso,

a los desgraciados por que no era esclavo,

a la hipocresía por que no creía y a los mansos

por que se comprometía, claro les molestaba porque aún

callado, nunca se callaba,

Es que era un mal ejemplo el loco de la
vía,

había que aplastarlo, borrarlo, desterrarlo

no vaya a ser que un día quieran imitarlo,

es un enemigo, vive al sol, no es mendigo, y

hasta a veces, canta, es un subversivo…

y vinieron veinte carros de asalto, cuatro de explosivos,

un camión de la perrera, un destornillador para

aflojar los grillos, máscaras antigases, carros autobombas, sesenta
mil mangueras

para aplacar el humo blanco de su blanca bandera.

Le aplastaron la casa barata y chata,

le expropiaron al perro puntiagudo con alma de felpudo.

El loco de la vía reía todavía, y gritó libertad,
con su voz que dolía,

-este ya está en la lista – dijo el oficinista,

y la santa señora en un avemaría pasaba la alcancía,

el señor circunspecto miraba muy correcto,

los hipócritas se compadecían,

el político crítico con sentido analítico dijo que
era anárquico

que su fin era típico,

los poderosos repetía con gozo, es un ejemplo claro,

la libertad no existe, — decían los esclavos

y los mansos con quietud de remanso rezaban

y un cura les decía arrodillados hijos, siempre arrodillados hijos…

Y así se lo llevaron al LOCO DE LA VÍA.

Y en su lugar de lata de lunas escarlatas

con ventanas nuevas todas las mañanas

con cortinas finas de estrellas vespertinas,

picotean el crepúsculo de algún grillo minúsculo

unas cuantas gallinas.

RAFAEL AMOR®

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PEQUEÑO MANUAL
DEL REPRIMIDO

El loco de la vía, nació en
plena era del confort a crédito. El auto, el piso, la heladera, las
pantuflas, las desinformaciones del periódico, el Mercachifle de
un televisor, que invariablemente a diario en cada casa abre su valijita
de sorpresa, como aquellos charlatanes callejeros de sonrisa canallesca
y la serpiente al cuello. Dentífricos que curan el pie plano, que
hacen crecer enanos. Desodorantes que incitan al amor, que salvan la pareja.
Detergentes que quitan cualquier mancha, aún las de conciencia. Jabones
para el cutis de la estrella oportunista, usted puede ser como ella, pásese
por el cutis el talento. La juventud que ve la vida color rosa, gracias
a una chispa de gaseosa. Cigarrillos, rubios, verdes, amarillos, de todos
los colores, menos rojos o negros, que hacen mal a los pulmones del vaquero
de sonrisa de costado o que allá en las rocallosas, entre cactus,
coyotes, y musiquita de violín desafinado, nos convence que morir,
por morir intoxicados, lo hagamos con tabaco americano.

Fútbol, fútbol y más fútbol. Declaraciones del
hipócrita de turno y más fútbol otra vez.

El figurín de moda que con voz espasmódica y gestos relamidos,
nos muestra las islas del Pacífico, como marco a sus canciones virginales.
Curas que nos dicen que hay que tener paciencia que hay que poner la otra
mejilla, hasta que nos vuelvan idiotas a sopapos, habrá que seguir
esperando de rodillas.

Ya es el fin. El fenicio cierra su maleta y como despedida nos muestra la
careta sonriente del que manda, entre los pliegues de la bandera y los triunfales
acordes del himno de la patria.

Cantado

Y fue un domingo de madrinas gordas

y curas sonrientes,

de monaguillos, ángeles burócratas,

que prendidos a la manga del padrino

por una limosna,

le lavaron el pecado original,

así entró en el paraíso terrenal.

Recitado

¡Ya es un santo! ¡ Y ya es un
santo!. Dijo una señora de mantilla, misal y rosario, rígida
como un cirio, para la que en su enferma beatitud, la vida era un pecado,
el amor, otro pecado, la carne ¡uy! que pecado, y más pecado
aún si la carne, la vida y el amor, eran de los demás. Se
santiguaron y se fueron a seguir pecando con religiosidad.

Cantado

Su papá era un señor disciplinado,

dueño de la verdad,

como un Dios de sabio y de lejano.

Su mamá, acostumbrada a obedecer

por miedo a envejecer,

sin tener el pan y el techo asegurado

o sea, un matrimonio bien formado.

Su papa se hubiera ido con aquella bailarina
del bajo, mezcla de perfume de oriente con albahaca de barrio, casquivana,
envuelta en el misterio de sus ojos rasgados, pero y el que dirán
y la novia, y la madre de la novia, que tenía todo arreglado. ¡Ah!
La novia, ella que la educaron para soñar siempre con la iglesia
y el vestido blanco, la gente de etiqueta, les veía la cara a todos,
menos al novio, pero que importaba, el asunto era casarse, mire, casi era
como si hubiera nacido solamente para eso, claro que de preferir, prefería
aquel actor de moda que nunca le había hablado, o aquel vecino tonto
y antipático ¡eh! A veces no se puede hacer lo que uno quiere,
mas vale pájaro en mano que cien volando, primero la obligación,
después la devoción, hay que forjarse el futuro, total el
amor con los años y los hijos viene.

Cantado

Le inculcaron la obediencia

y el deber, lo bueno y lo malo,

el misterio de la vida y el nacer

la moral inmoral de lo prohibido,

un cielo prometido,

el pecado mortal con la mujer,

la patria y otros cuentos a saber.

Recitado

Toma la sopa, tomas la sopa, que sino va
a venir el coco y entre los dos terrores elegía la sopa, y de noche
lloraba de dolor de estómago y de miedo. Hay que ser bueno, muy bueno,
por que sino los reyes magos no te traen nada este año. El misterio
era saber que era ser bueno, más que los reyes magos, ser bueno es
hacer siempre lo que ellos quieren, lo supo con los años. Y cuando
Eva le dio la manzana a Adán, (no iba a esperar a que se le pudriera)
la cigüeña que es un ave de guardapolvo blanco, guantes de goma
y estetoscopio colgando, trajo a Caín y a Abel desde París.
, Y ¿QUIÉN APARECIÓ ENTONCES eh? La maestra, castradora,
semidiosa, con su edípica ventaja de segunda madre, sacó de
su galera de convencionalismos, próceres serios de patillas largas,
militares enojados con el adversario. Los militares siempre tienen adversarios,
frailes beatíficos, metidos en política, héroes decididos
a salvar a la patria, la patria que es un sitio que defiende muchos para
que unos pocos vivan a sus anchas, patria, patricio, patrón, patriarca,
patraña, sacó himnos triunfalistas, banderas, ¿banderas?,
banderines, banderolas, vandalismo, bandidos, historias en las que siempre
triunfa el bueno, entre comillas, así nació la carne de cañón,
el no te metas, la reserva del futuro.

Cantado

La competencia, las luchas a destajo

sin oír ni ver, al trepar el dolor de los de abajo.

A forjarse cada uno su futuro

y aunque resulte duro,

a respetar sin chistar la ley del juego

la famosa ley del gallinero.

Recitado

¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja!
¡Ja! Y así fue como un niño normal, educadito sumiso
y sin color, que iba a misa todos los domingos y a pesar de su rubor con
las mujeres, pensaba en los placeres y oscilaba entre el diablo y la inocencia,
su pobre y reprimida adolescencia.

RAFAEL AMOR®

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CANCIÓN PARA UNA
LÁGRIMA

Recitado

0Y ¡cuántos suspiros perseguidos!.

¡Y cuánta virginidad ahogando los sentidos

por temor al pecado!. ¡Cuánta hipocresía!

¡Qué naufragio de besos y latidos!

¡Cuánto amor y sueños reprimidos!

¡Cuánto fracaso! ¡ Cuánto olvido!

¡Qué soledad!

¡Ah el amor!, que cuando llega invade todo

lo nace a uno, cambia los colores, pone alas en

el alma, derriba fronteras de pudores,

deja una dulce angustia en los pechos,

un sol desesperado por la piel,

pone asombros de luz en los rincones,

un adiós pendiente en cada encuentro.

¡Ah! La caricia primera hiriendo de temblores

las alas de las manos nuevas,

¡Ah! La simple palabra del te quiero.

¡Ah! La manzana inocencia en las mejillas,

¡Ah! Los besos breves como mariposas copulando en el aire.

¡Ah! La lágrima.

Cantado

Era de nácar y luz,

esmeralda matinal.

Era un trino canto miel

en el pico de un gorrión,

tímido temblor, azul.

Era un suspiro de sol,

sobre un pétalo de flor.

Era un sueño musical

en el ala tornasol,

de una mariposa de cristal.

Así era la lágrima sentida,

la primera que en la vida,

nos llora el corazón.

Cuando la inocencia nos habita

y en el pecho nos palpita

cristalina una ilusión.

Hoy encuentro en tu mirar

esa lágrima de amor.

Quisiera ser un gorrión

para poderte robar

en un beso el corazón.

Quiero emborracharme con tu boca

las mariposas locas

del poeta que hay en mí.

Déjame una lágrima siquiera

para prendérmela al alma

cuando ya no estés aquí.

Recitado

Cielo claro, tarde clara,

y tus ojos, ¡ah tus ojos!

Dos círculos concéntricos

en el charco azul de tu mirada.

Cielo claro, tarde clara.

Y tu boca y tus besos una pena

que se me astilló en el alma.

Noche clara, claro cielo,

juntos soñamos atrapar en aquel

charco el lucero, porque

amando, hasta en un charco

cabe el cielo.

Tarde triste, triste cielo,

ya te has ido.

Buscar el olvido es hallar

el recuero.

Noche oscura, no hay lucero,

pero te quiero, tanto, tanto

que en un sola lágrima de mí

llanto cabe el cielo.

RAFAEL AMOR®

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EL CASAMIENTO

Y llegó otro amor menos poesía
pero más seguro, sin esa aventura de tal vez mañana ya no
nos veremos. Un amor conjugado en solo tiempo presente. Un amor que ponía
las horas en su sitio, un amor costumbre, un amor con ese idioma cotidiano
de pensar en el nido, y envejecer cuidando el ala de los hijos, para que
un día de pronto se suelten a volar, un cielo rutinario, para escribir
la historia de cada hombre distinto exactamente igual.

Cantado

En el tira y afloja de los sentimientos

ella con su halo de virgen ruborosa

en el papel sumiso de noviecita sosa,

él atildado siempre elegante,

posesivo el modo, protector el gesto

cayeron en la trampa, cayeron en la trampa,

del casamiento.

Luego la suegra lo dispuso todo,

vistió al suegro de traje azul marino,

eligió la iglesia, el cura, los padrinos

a su capricho. Tras de su velo, vigila alerta,

con tanto celo, que en la noche de bodas,

que en la noche de bodas, no estuvo por un

pelo.

Recitado

Firmaron un contrato por un amor eterno

y cuando el hecho estuvo consumado, sin remedio

Tratando de caer en brazos de su yerno,

en un desmayo para las fotos de instantes tiernos,

con un ojo abierto, bendijo el matrimonio

con su llanto materno.

Se dijeron las cosas que se dicen siempre,

que si gana una hija, que si pierde un hijo,

el arroz, el chiste feroz de algún amigo,

y ellos radiantes, rosas sonrientes,

muestran los dientes para el retrato,

por fin han conseguido llevarse al agua

al gato.

Cantado

La vieja que llora la pérdida del
nene

por culpa de esa intrusa, silente, entrometida

que vino a robarle el amor de su vida.

Gime el padrino en la sacristía,

protesta el cura, con coro y con alfombra,

con coro y con alfombras con flores y con misa

aumenta la factura.

Una luna de miel postales y recuerdos,

ella que lo inspira, que lo vuelve poeta,

él se siente un héroe, Adán, superatleta,

y en nueve meses, entre escarpines y pañoletas

crecerá una flor, crecerá una flor de luz y

competencia, para las abuelas.

RAFAEL AMOR®

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NACIMIENTO DEL HIJO

Va a ser médico, decía el
abuelo pensando en sus achaques.

Abogado, decía un tío al que volvían loco los acreedores

con la orden del juez para un embargo. Va a ser futbolista,

sacudió el silencio con su voz de tribuna, otro tío a quien

el fútbol había convertido en un robot con la materia gris

siempre fuera de juego.

Va a ser sacerdote, dijo la abuela, acariciando la idea de que por ese enchufe
podría llevar la voz cantante en el rosario.

Dios nos libre, dijo la otra, va a ser soldado, que pase lo que pase, siempre
tienen el pasar asegurado.

Que sea lo que él quiera, decía la madre, pensando en que
más

adelante ya vería ella lo que más le convenía, y el
padre

en un rincón soñaba…

Ha nacido mi hijo, todavía huele
al pecho de su madre,

huele a sexo, a sangre florecida, viene oliendo

a vida.

Su madre quiere que le cante una canción de cuna

con angelitos gordos que le velen el sueño,

con hadas milagrosas, con duendes bondadosos.

Yo no puedo dormirlo con pobres fantasías,

yo quiero que despierte, a la luz a la muerte

que le dará la vida.

Más allá hay un mañana del que será testigo,

más allá de la luz enferma de este siglo,

más allá del presente, cobarde y confundido

tendrá que ser un hombre, mejor de lo que he sido

y deberá cambiar lo que nunca he podido.

Su mundo será otro, cósmico, infinito, que el amor

no le quepa entre cuatro fronteras.

Deberá despegar de este mapa amarillo,

de este globo pinchado, errante, dividido

y deberá llegar al ser más solitario,

al planeta más lejano, hasta el mundo más mínimo,

para gritarles: – ¡Vivo!, – ¡Soy dueño de mí mismo!

y ¡Vivo!.

RAFAEL AMOR®

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EL TIEMPO (CANCIÓN
DEL SEGUNDO)

Tiempo, no tengo tiempo para nada. Aquí,
el milagro de la vida,

allí, el naufragio de la muerte. Todo, en casi nada de tiempo.

¡Que poco tiempo para perderse en el tiempo!. Llegará el tiempo

en que hoy, fue hace tiempo. Por que pasa el tiempo sí total

tiene tiempo. Y llueven, siglos, años, meses, días, horas,
minutos,

segundos, ¡qué mal tiempo!.

Cantado

En un segundo, la luz pone fronteras

en las sombras,

es la vida en su segundo.

En un segundo, se hacen pasado

el presente y el futuro.

En su segundo, el hongo fatal,

oscurece el sol, y de este mundo,

quedará el hollín de los huesos calcinados.

En un segundo, estará todo terminado.

En un segundo se hace un amo,

basta un esclavo mudo.

La libertad es un segundo.

En un segundo, el amor, que creímos nuestro

tomó por otro rumbo,

En un segundo la soledad, la indiferencia.

En un segundo,

En un segundo, la traición te muerde los pulmones.

En un segundo, la razón, se queda sin razones.

Estribillo

Y no hay quien frene la locura del reloj,

eternidad redonda de vida y muerte.

Millones de relojes sin parar,

y cada uno con horas diferentes.

En un segundo, las agujas, que tienen

señalada, la gloria del mañana,

pueden poblar toda esta noche de campanas.

En un segundo llega la aurora, será la hora

feliz del triunfo.

Y la verdad tantas veces postergada,

será una flor abierta, en cada campanada.

Y no hay quien frene…

RAFAEL AMOR®

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LA RUTINA (EL TREN)

Por la vía de los días, va
la vida como un tren.

Como un tren desesperado, que no llega a ningún lado,

cada vez más apurado, más violento cada vez.

Va en su ritmo enloquecido, con su carga de oprimidos

van dormidos los cansados, la esperanza la colgaron

en el clavo del olvido, van sin fe, desengañados.

Desvalidos y alienados, idealistas y mendigos,

juntan sol en los bolsillos para el hambre o para el canto,

como pan o como rayo, como luz o como abrigo…

Donde van, donde van…

Prostitutas muy astutas, que se venden con descaro

mientras otras con recato, van rezando con mesura,

entre un cura y un soldado, un beato y una pura.

Traficantes opulentes, un verdugo asalariado, un fenicio con su oficio de
estafarte más barato, una monja y su rosario, intrigantes, obsecuentes,

un cafishio un confidente, y burgueses, pobres gatos.

Poderosos empresarios, compran todo con
denarios.

No le dan más importancia que a la pérdida o ganancia

de su imperio monetario. No les duelen las maneras,

son capaces por monedas, de llevarte hasta el calvario.

Pacifistas y exaltados, convencidos o comprados,

apocados triunfalistas, mequetrefes de la moda,

respetables sinvergüenzas que se mezclan con los sabios,

energúmenos de turno, moralistas en desuso,

con las vueltas de la noria, van perdiendo la memoria,

con la gloria y los abusos y el poder que los traiciona

se convierten en corruptos, los peores de la historia.

Donde van, donde van…

Van los nobles sin un cobre, van los pobres que son nobles, va el payaso
y el gracioso, el obrero y el ocioso,

con el intelectualoide, el honrado y el mafioso,

va el burócrata y el ácrata, aristócratas y esclavos,
nuevos ricos y enchufados, el tirano y el demócrata.

Llora el bueno, ríe el malo, el mediocre y el tecnócrata

el enano que ha crecido y se siente un dios subido,

a su triunfo de cartón, y que esconde en el dinero sus miserias de
rastrero y su cola de ratón.

Va el idiota y el valiente, el patriota, el mercenario, el travestí
y el fumado el eterno indiferente

que se esconde tras el diario, de sí mismo y de la gente. Van los
niños olvidados, la ternura sin amparo,

la inocencia traicionada por tabúes, por engaños,

estos niños están listos y mañana marcharán

en el tren desesperado que no llega a ningún lado, que no sabe a
donde va, con un grito desgarrado,

que lástima los costados de la enferma sociedad

Libertad, libertad, libertad…

Recitado

A la calle

a buscarlo al torbellino,

a la infame carrera sin sentido,

a poner el pie al que viene al lado.

A vender hasta la madre, a ser vendido.

A besar el pie del amo

a oxidarse en las fábricas, como una máquina más,

en el olvido.

O tragar siglos de sellos y de tinta,

ser un expediente más en la oficina.

Vamos, que el pan no nuestro de cada día

todo lo justifica.

Nada de versos, ni de pájaros,

no se permite, ni un sueño, ni poesía.

Los poetas están llenos de pájaros,

por eso, sueltan alas cuando abren la boca.

Compañera, si pudiéramos pararnos a oír

crecer los árboles, o intuir el aleteo

de las mariposas. Asombrarnos con los pequeños milagros

de la vida. Compañera, es que pasamos de largo casi siempre,

si pudiéramos amarnos sin violencia, lentamente,

abrirnos al sol de nuevo hijo sin pensar

si nos alcanza el bolsillo, cuando nos debería bastar la vida

para hacer la vida.

Si pudiéramos estar poro a poro y con todos los sentidos

latiendo en cada estambre, en cada pétalo,

en cada explosión vital, aún en la más mínima.

Vivir desde cada célula, intensamente pero en paz,

oler a rocío por las noches y a sol. En las mañanas

despertar sin que el martillo de los días

intente clavarnos un número a la espalda.

Si pudiéramos vivir, romper las cadenas.

RAFAEL AMOR®

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EL PAN (LA FÁBRICA)

Cantado

Se pobló la aurora con escavadoras,

de dientes feroces y asesinos.

La locura diaria de la maquinaria,

astilló el espejo manso de los grillos.

Condenaron a muerte la luz y el verde,

proscribieron los pájaros, las flores,

y en una mañana, gris e intoxicada,

se suicidaron de sombra, los colores.

Se tragó la fábrica, los sueños,
la vida,

se tragó las mentes y los brazos,

bajo un sol violeta, una madre aquieta,

un niño de humo en el regazo.

Negreando azoteas, altas chimeneas,

lamen con su roja llamarada,

la paz proletaria, lenta y rutinaria,

densa, como el hollin en las veredas.

Recitado

Con paso doliente, marchan lentamente los
hombres,

hacia la boca del monstruo que indolente

especula con el pan, con los ojos de los hijos que

esperan y preguntan, con la horfandad, que ahondan

los indiferentes. Numera las espaldas, aplasta

dignidades, lubrica con sus sangres sus miles de

engranajes, chupa sus fuerzas lentamente,

luego los vomita, vencidos, alienados, y esa tos

y un sueldo miserable, es todo lo que da…

En la ronda crepuscular de los domingos,

Más alla del naipe manoseado, más allá del vino

adulterado, con los ojos fijos en el techo

hay más de una puteada de dientes apretados.

Cantado

Por eso, ten cuidado, vigila tus costados,

afila tus garras asesinas,

que entre tus cimientos puede estar creciendo

una flor valiente y clandestina.

No vaya a ser que un día , violenta y subersiva,

vuelva a poner en las ventanas,

los pájaros, un grillo, el aire azul, el brillo,

la vida nueva y liberada,

la vida nueva y liberada,

la vida nueva y liberada,

la vida nueva y libertada.

RAFAEL AMOR®

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HERMANO MÍO DEL PLANETA
(HIMNO FINAL)

Hermano mío del planeta,

flor entre la violencia y el hastío,

en la locura de esta era,

mueren tus sueños y los míos.

Hermano mío del planeta,

que soledad de multitudes,

que ciega y torpe su carrera,

que torbellino los aturde.

Hermano mío del planeta,

fundemos la aurora de los hombres,

entre la muerte y las cadenas,

que crezcan de nuestros huesos flores.

Abramos todas las compuertas,

que la luz desvele los rincones,

hasta enloquecer de paz la vida nueva,

que estallen de amor los corazones.

Hermano, hermano mío hemos perdido,

el tiempo y la niñez se rompen,

ya es hora de oír como el rocío

resbala lentamente por el polen,

De ver como el crepúsculo marea,

de sangre la frágil amapola,

y oir el secreto de la brisa

como el aliento verde de las hojas.

HERMANO, hermano mío del planeta,

mañana, mañana, será tarde entonces,

pongámonos en marcha antes que venga

a roernos la nada entre neutrones.

RAFAEL AMOR®

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CON
UNA MARGARITA EN EL OJAL

Ajeno a la locura y al stress

curado de espanto de la urgencia

siglos de alcohol le entorpecen los pies

y mira con asombro la impaciencia

de los que a diario vamos sin querer

perdiendo a cada paso transparencia.

Y por los agujeros del zapato

lo mira curiosa la vereda

los oscuros asombros del asfalto

las verdes pupilas de la hierba

sonríe y con sus ojos de sabio

nos mira y sacude la cabeza.

Y me dice que el amor no es cuento

que salga a buscarlo cuando quiera

que tire el reloj, la ambigüedad

que la vida es hoy, que nos espera.

que nos mintieron esta realidad

que la única verdad es la quimera.

Con una margarita en el ojal

la primavera en una botella

habitante perpetuo del umbral

prestidigitador de las estrellas

baila con las farolas ese vals

que toca para él la borrachera.

Y se va con los grillos y las sombras

más allá de los gatos y las cuerdas

en donde cuelgan fantasmas en la ropa

de balcón a balcón la luna llena,

y Baco blasfema por su boca

lo espera en una esquina y se lo lleva.

Y me dice que no pierda el tiempo

esperando ese futuro que no llega

que vivir es vivir este momento

que no escuche a salvadores ni a profetas

que todo está medido y que por eso, pibe

hay que mandarlo todo a hacer puñetas

que todo está medido y que por eso, pibe

hay que mandarlo todo a hacer puñetas

Y me dice que no pierda el tiempo

esperando ese futuro que no llega

que vivir es vivir este momento

que no escuche a salvadores ni a profetas

que todo está medido y que por eso, pibe

hay que mandarlo todo a hacer puñetas

que todo está medido y que por eso

hay que mandarlo todo a hacer

puñetas….PIBE!!

RAFAEL AMOR®

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YO SERÉ TU
COMPAÑERO

Yo seré tu compañero par la
farra y el vino,

la guitarra, los caminos, los amores lisonjeros,

impuros y libertinos.

Pero si se acaba el vino, si te sientes prisionero,

si amores verdaderos y no encuentras tu destino

entre todos los senderos, yo seré tu compañero.

Yo seré tu compañero para el abrazo y la gloria,

para perder la memoria con el tiempo y el dinero

y palmadas laudatorias.

Mas, recuerda si el fracaso, te muestra su rostro fiero,

los vencidos siempre fueron despreciados en su ocaso,

por los que ayer los quisieron. Yo seré tu compañero.

Yo seré tu compañero para el sueño y la poesía,

lo que llaman utopía, los que nunca la entendieron

por torpeza o cobardía.

Y en la realidad mas dura y en el llanto mas sincero,

el rebelde desafuero, con toda mi encarnadura,

para andar juntos, me quedo. Yo seré tu compañero.

Yo seré tu compañero, en razón, paz y verdad,

en justicia y libertad, que es todo lo que m as quiero

aunque traigan soledad.

Para el odio y la traición o la envidia del artero

o soplón del carcelero, yo no presto el corazón

y aunque me duela no quiero, que me llames, Compañero.

RAFAEL AMOR®

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Y NO QUISO LLORAR

Un día,

despertó la casa igual que un campanario,

izaron la bandera de un pañal

y la vio pálida, dulce y sonriente

con el pelo anocheciéndole la almohada

y otro niño ocupando su lugar

y no quiso llorar, y no quiso llorar.

Él, él ya la había visto acariciarse el vientre,

tener en los ojos una inquietud de alas,

que es la ternura, pájaro en las madres

y a veces bajito la oía cantar

para la espera una secreta nana

y no quiso llorar y no quiso llorar.

Vio, ir y venir sus manos, de la aguja a la lana

y su alma de la aguja al suspiro,

por el que vendría y del suspiro al beso,

sobre la ropita tibia del hermano nuevo,

ese que vendría a robarle el cariño

y no quiso llorar y no quiso llorar.

Todos vendrían hoy a ver la flor recién abierta

y traerían caricias de pétalo y rocío

y se vio tan solo y sintió que del pecho,

se le volaban un millón de mariposas,

roto el cántaro de su corazón pequeño

y tuvo que llorar y tuvo que llorar.

En el mismo rincón en el que la fantasía había creado
un mundo de amparos, la muralla donde la penitencia nunca le dolía.
Y lloraron las aves, los caballos, las hadas y aquel perro invisible le
lamía las manos sin poderlo consolar, sin poderlo consolar… ¿y
bien… ?

pasaron los días,

una noche la casa en su quietud de nido,

tan ocupada en beberse la luna,

no oyó sus pasos, temblorosos, furtivos,

ir con su mejor caballo hasta la cuna

y al besar la pelusa del niñito dormido,

decirle:- toma, vamos a ser amigos…

RAFAEL AMOR®

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EL BUEN OCCIDENTAL

Yo quiero ser un buen occidental,

un hombre libre, que vista como quiera,

espontáneo, que nadie anule mi personalidad,

tener mi Coca cola en la nevera

y con una chaqueta, un chicle y un pantalón de gin,

ser feliz, como en los telefilms.

Yo quiero ser un ser espiritual,

miembro de una secta religiosa.

Un místico, con túnica y rapado a lo oriental,

darle al éxtasis y a pedir limosna

y al que no dé un mango, convertirlo

con delicadeza, a la fe, de un palo en la cabeza.

Yo quiero ser un parapolicial,

con teléfono en el taco de la bota,

Agudísimo, invencible en cualquier arte marcial

y convencido que Sadám es un idiota.

Tener por ayudante a un chino y muchas minas buenas,

hacerme el duro y el chino las consuela.

Quiero llegar al sillón presidencial

de esa nación tan libre y poderosa,

donde conviven negros y blancos, cada uno en su lugar

entre hamburguesas, crímenes y drogas

y ser el dios supremo del botón

que nos haga saltar,

en nombre de la paz occidental.

Yo quiero ser igual que Superman,

el hombre araña Batman o la Masa,

un perfecto defensor de la justicia y la moral

o como Rambo que nunca fracasa

y si no puedo ser el jefe de la C.I.A o de la O.T.A.N.

me meto sin pensarlo al Ku Klux Klan.

RAFAEL AMOR®

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LA CANCIÓN DEL
OTRO YO

El reloj suena, salto de la cama,

me quito el pijama y hago una flexión.

Abro las ventanas, saludo al canario,

me lavo los dientes canto una canción

y por dentro tengo unas ganas tremendas

y por dentro tengo unas ganas tremendas

de darle dos ostias al despertador.

Salgo a la calle, saludo al vecino,

con gesto muy fino que es todo un señor.

Sale su señora con la escoba en mano

con una sonrisa le dejo un adiós,

tan de su casa rulo y redecilla

que pienso por dentro al verla tan sencilla

ya está la cotilla al pié del cañón.

Me meto en el metro loco de contento,

hay un solo asiento pero somos dos.

Sube una viejita toda arrugadita,

le doy el asiento, le tengo el bastón.

Y por dentro pienso al verla tan graciosa,

tenía que subir la vieja hincha pelotas,

tenía que subir justo en este vagón.

Pasa una muchacha, la noche en el pelo,

los ojos de cielo, la miel en la voz.

Me dice: – permiso – y siento el hechizo

de tanta tersura de tanto candor.

Y siento que el alma se me va y me viene,

que pienso por dentro, que culo que tiene.

Me importan un pito, la miel y el candor.

Llego a la oficina, algo adelantado,

para un buen empleado es la obligación.

Por eso es que el jefe me ha puesto a su lado,

como a un buen ejemplo de nuestra sección

y a mis compañeros bien que se les nota,

que piensan por dentro que soy un pelota,

que piensan por dentro que soy un pelota,

y tienen razón.

A la salida, tomo una copita

que es algo que incita, tras de la jornada,

con alguna tía seudo-liberada

en un Púb de esos con la luz bajita

y mientras le hablo de mi alma enferma,

de la soledad, de la vida moderna,

la tía se pone comprensiva y tierna,

y le toco… le toco… las piernitas

y cuando tengo todo decidido,

me dice al oído,

son diez mil y la cama.

Y ya estando a solas le digo:

- la carne no supera nunca los goces del alma.

Ella no contesta, ¿estará avergonzada?,

no, está buscando las lentillas en la cama.

Le doy las diez mil y me voy para casa.

Ya llego a casa, tomo un bocadillo,

algo bien sencillo para dormir bien,

pongo el reloj en hora, me tiendo en el lecho

siempre satisfecho como en un edén.

Y por dentro pienso en algo que me aterra,

que estamos viviendo una vida de mierda.

Y quiero dormirme… sin pensar por qué.

RAFAEL AMOR®

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EL DESAFÍO

En el arco: El Tano Fugazzeta, El Gallego
de dos, de tres: El Manco, marcando a la derecha: El Groncho Frías
de cinco: El Hijo del Dotor, de seis: El Raro.

En la punta derecha El Uña e´lata, el Vasco Ochóa, justamente
de ocho, el Colorao Esmi de centrofobal y en la zurda El Rusito y El Morocho.

De suplentes El Turco y El Polaco, de delegado, como dije: El Gordo, yo
con la botella y la tohalla y de hinchada: Un Peruca con el bombo.

Rejuntaos y sin entrenamiento nos subimos al mionca del Bostero y dando
tumbos y relojiando minas, nos fuimos para el centro,¡ah! Y pasams
por la casa del Pelusa para ver si venía con nosotros. Batió
la vieja: – juega pa´otro barrio- que sie El Pelusa está, con
El pelusa es robo.

Ellos tenían botines con tapones y camisetas con número a
la espalda, un botiquín con yeites pa´los golpes y un coletivo
British School que los llevaba.

Movió un rubio grandote y colorado y le quitó la pelota El
Uña e´Lata. Se perfilaba solito por la punta, pero perdió
en el raje la alpargata.

Sacó el arquero, con gorra y rodillera y cabeceó El Rusito
por la zurda. En cuanto la agarró lo hicieron bosta… el referí
era de ellos, un chabón que era cura.

¿Y no le cobró un foul al Groncho Frías, por que estroló
a un pituco en la derecha?. El Peruca, a los bombazos, le decía:
- a la cabeza, apuntale a la cabeza-

Por el lao que al Manco le faltaba el brazo, se le piró el puntero
entre gambetas y se enojó con El Tano que gritaba: -¡ma, garralo
de la camissseta!-

El Hijo e´l Tordo en un tono muy sensato, le dijo al Raro- ¡Ché,
mantené la calma!- cuando un chetito le metió un planchazo,
que le dejó los tapones en el alma.

El Vasco Ochóa con la globa bajo el brazo, se fua a quejar al referí
cabreao. –Los muchachos son rudos pero nobles Vasquito y jamás
son mal intencionados-

El gol de ellos lo metió un Petizo medio asqueroso que era el atacante.
Canchero, pelo corto y bigotito, que batió El Turco: -¡que
pinta e´vigilante!-.

La cosa no funcaba, no había coheréncia. Los Pataduras nos
tenían en un arco. ¿Todos manijas y perdiendo por goleada?.
Dijo El Polaco:- nos falla el medio campo-.

Entonces, ¿quién llegó?, ¡llegó El Pelusa!,
el que estaba jugando pa´otro barrio, casó la globa y no la
soltó nunca y empezamos a bailarlos.

El Peruca agarró el bombo y dale y dale… ¿y dale que?, si
no nombre tenía el cuadro. Dale nosotros, dale los Sin-nombre, dale
los párias, dale los rejuntados.

Entonces, nos empezaron a dar como en la guerra. Cuando empatamos, ahí
empeoró la cosa… ¡uy que de piñas!, como cobraban
el cura dijo: -bastaaaa, no es de buenos cristianos esta joda-

Y ya de vuelta en el mionca y meta bombo y súcios con el barro de
la cancha: -enemos que entrenarnos- dijo El Gordo – y ganarles algún
día la Revancha-

RAFAEL AMOR®

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LA
TANGUÉS

La Tangués,

es el latir del corazón,

en un crepúsculo de hotel,

la pava, el mate, una canción

y la valija a medio hacer.

Es un ocaso tibio,

como la sonrisa de Gardel.

La tangués,

es María que una vez mas,

juntó sus cosas y se fue.

Contar monedas para un pan

o eternizarse en un café.

Es el silbar bajito

de los que aprendimos a perder.

Es un país de sol en la pared y cielo
de jazmín.

El color del barrio que no está,

que fue esfumándose

y existe nada mas tan solo en la tangués.

La tangués,

es una ausencia en re menor.

Es la vigilia de la fe

Sentir así como que Dios

o no ha venido o no te ve.

Es como el desamparo

de un pañuelo en el andén.

La tangués,

es aquel beso que quedó

en una cita del ayer.

Primera lágrima en la voz.

Primer perfume de mujer.

Cuando todavía,

había una inocencia que perder.

Es la quietud que va invadiéndote,

al ver la juventud,

esa flor que en el espejo va, deshojándose

y verla marchitar, sonriendo con tangués.

La tangués, pan con manteca y miel,

café con leche en un tazón

y aquellos ojos de mamá, poniéndonos un ángel protector,

con la raya torcida y duro el guardapolvos de almidón.

La tangués, son esas ganas de vivir

en otra hora, otro lugar,

una manera más de resistir al desamor, la soledad,

es un gorrión herido, soñando con volar.

La tangués, esperándote está,
desde la niñez

y a traición te busca el corazón

y un día sin saber, el cómo y la razón,

te agarra la tangués.

RAFAEL AMOR®

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ISLA MACIEL

La noche se hizo de barro y se acunó
en el Riachuelo

Y se quedó adormecido bajo de un barco el lucero.

Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

De tanto remar silencios pasa cansado el
botero,

Desafinando nostalgias lleva la luna en los remos.

Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

Envejecido de yuyos el adoquín desparejo

Y se desangra en el aire, algún malvón ventanero.

Una ventana, los grillos, balcón
pintado, madera y lata,

Una ausencia de ojos negros, triste silbido que pasa.

Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

RECITADO

Hay un sigilo de gatos sobre la tapia que
se dilata.

Prende veranos un beso bajo la seda de alguna bata.

Una leyenda de guapos, cosas de antaño, guitarra y faca

y el boliche que respira su aliento amargo de vino y caña.

CANTADO

Fumando un toscano de hoja, nos cuenta el
nono cosas de Italia,

Con su caricia de andamio, canto rodado, cal y cuchara.

Febreros de canto y risas, pintura y trapo
de la comparsa.

La luna sigue en los remos de aquel botero de la nostalgia.

Isla Maciel, Isla Maciel, Isla Maciel…

RAFAEL AMOR®

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LABERINTO DE ESPEJOS

Rompamos las reglas del juego.

Salgamos de esta tela de araña.

Vivamos un instante de vida.

Tal vez no haya otro instante mañana.

La calle es un estuario de olvido,

que arrastra luciérnagas de aceite.

Barcazas de neón que se hamacan.

En medio del naufragio de la gente.

Mira bien los ojos del que pasa.

Detenidos en quien sabe que sueños.

Relojes sin agujas ni cuerda,

la rutina los ha vuelto eternos…

Estribillo

Y me preguntas si se donde voy

Cuando lo urgente es hallar la salida

Detrás del laberinto de espejos

Es seguro que canta la vida

Bis

Tal vez una sonrisa perdida.

Mariposa entre ordenadores.

De humo se suicidan de asfalto,

sus posibles alas de colores.

Y hay un sol anémico bailando

con las rosas del invernadero.

Y hay un cielo de plomo cayendo

detrás de un horizonte de acero.

Y hay un niño que ayer era un niño

que cambió de caballo y tiovivo,

paraisos letales que corren

por sus venas estrellas de frío…

Estribillo

Y me preguntas si se donde voy

cuando lo urgente es hallar la salida.

Detrás del laberinto de espejos

es seguro que canta la vida.

RAFAEL AMOR®

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NO ES LO MISMO

No es lo mismo,

estar solo sin haber amado,

que después de amar quedarse solo.

No es lo mismo

el tener un sueño irrealizable,

que tener un sueño destrozado.

El que espera, no igual al olvidado.

No es lo mismo

presentir la luz, la primavera,

que mirarlas irse de tu lado.

Y aunque las dos

parezcan una misma ausencia

en un mismo punto desolado,

Un: ya se fue, no es igual a un: no ha llegado.

No es lo mismo

sufrir el ansia de un camino,

que sufrir después de haberlo andado,

Y aunque el norte

siga siendo el mismo norte,

no es lo mismo perderlo que buscarlo

Aunque parezca, no es igual el desamparo.

No es lo mismo

ver la vida si amanece,

que mirar en el crepúsculo, su paso.

Y la luz

que falta cuando el alba,

no es la sombra que sobra en el ocaso.

No ganar, no es lo mismo que el fracaso.

RAFAEL AMOR®

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CONCUVINACHO

Iban pa´diez años de “concuvinacho”

y va un concurdela y de golpe crepa.

Con un bostezo fulero le dio el apoliyo.

Le quedó de campana medio colmillo

cuando le ataron la jeta con un ñoluepa.

Le hicieron un velorio, medio cachuzo.

El jonca de segunda, sin ventanilla.

Un cura improvisando un responso abstemio,

de lejos se lo mancaba que era del gremio,

un naso prominente, color morcilla.

El otro, el que quedaba, muy compungido,

relojeándolo al fiambre, reflexionaba:

-¡que tragedia compadre!, ¡escabiarme solo!,

seguro que de esta me vuelvo colo-

y una lagrima etílica que le rodaba.

Ni broncas ni minas los separaban.

Siempre en yunta para la dosis.

Se junaban mufas, piros y mañas.

Se arranyaban debute chupando caña

hasta que el tordo dijo: -tiene cirrosis-.

Si lo viera al curdela de madrugada,

esconderse en el viorsi por consecuente,

pa´que el otro no sufra al verlo chupando.

Dándole a las seis horas disimulando el asco

y la tristeza, leche caliente.

Si lo viera en el Primus, negro y cachuzo,

aguantiñando que hierva la verdurita

y aunque estuviera en contra de su prosapia,

batirle al otro coso con voz de nápia:

-no hay nada mas posta que una sopita.-

Y, así, cuando cayeron los del soplete

y había que despedirse, ya, del, ex-tinto,

le dejó de partenza un beso en la frente

y cuando nadie junaba, de cotelete,

le encajó una tallebo de vino tinto.

RAFAEL AMOR®

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LA CRISÁLIDA

Perro con la cadena larga cree que es libre
(bis)

pero la cadena es la cadena. (bis)

Mira que pena.

Ave que no conoce más que los barrotes
(bis)

dentro de su jaula cree que vuela. (bis)

No me consuela.

Milagrosa utopía milagrosa

que la crisálida se vuelva mariposa… (bis)

Teme la oveja al lobo en el redíl
segura (bis)

y le teme más por libre que por fiera (bis)

Y no se entera.

Si conociera el mar el pez de la pecera
(bis)

el vidrio aunque muriendo rompería. (bis)

Si que podría.

Milagrosa utopía milagrosa

que la crisálida se vuelva mariposa… (bis)

Gallo que canta ronco aún sin que
amanezca (bis)

no anuncia el día si no que está despierto. (bis)

Ni dormido ni muerto.

La flor cortada que se luce en la solapa
(bis)

deja de ser flor, es un despojo. (bis)

Se engaña el ojo.

Milagrosa utopía milagrosa

que la crisálida se vuelva mariposa… (bis)

Arbol nacido justamente en la frontera (bis)

no mira a quien le da frutos y sombras. (bis)

Su patria es su obra.

Buena semilla por el viento repartida (bis)

hará un mundo de amor por donde caiga. (bis)

Que el viento la traiga.

Milagrosa utopía milagrosa

Que la crisálida se vuelva mariposa..

RAFAEL AMOR®

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LA PARED

Una pared,

al final del camino se ve.

La inevitable y temida pared

nosotros carne, ella eternidad

y sin embargo seguimos en pié.

Por que ante la fe,

tiene que cederla pared,

tiene que ceder. (bis)

No es la pared

esa frontera de ser o no ser

por que hay quien llega y no ha sido jamás

y los que son siguen siendo después

es un balance certero y real.

Por que ante la verdad,

tiene que ceder,la pared,

tiene que ceder.

Esa pared,

que nos parece imposible romper,

que la ternura puede derribar

por que amando has dado a la mar

el primer paso a la inmortalidad.

Siempre ante el amor,

tiene que ceder la pared,

tiene que ceder

la pared.

Dura pared,

pero no temo tu embiste frontal,

que voy con fe con verdad con amor

y en la memoria de alguno quizás

habrá de abrirse mañana esta flor.

Por que ante una canción

tiene que ceder la pared,

tiene que ceder…

RAFAEL AMOR®

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PELUSA

Pelusa, todos los
reos con un alma rantifusa

más orillera que el barro de Fiorito,

sacamos hoy la lira batemusas

para cantarte un cacho ché Dieguito.

Los cosos,

los que yiramos en la rúa de mocosos,

todos los crostas que seguimos en la lona,

con un tanino tinto y rafañoso

te batimos, salute Maradona.

Los quias,

que vimos yirar los últimos tranvías,

los de la Pulpo de goma entre dos latas,

sabemos que sos nuestro todavía

con aro y mucha guita, pero rata.

Recitado

Sentinos,

somos los mejores del mundo,

que una vez perdimos todos los partidos para ir a la final

y cosa rara, aún siendo los más vivos,

nos quedamos contentos con el verso del campeón moral.

Cantado

Por eso

cuando vos metés la zurda y como un beso

en los piolines la de gajos escondés,

los belinunes que perdimos hasta el peso

nos sentimos casi vivos otra vez.

Manijas,

tuvimos muchos en la historia, no te aflijas,

sin mojar la camiseta nada.

Cheroncas, sobradores y de fija,

cualquier gilún los corrió con la parada.

Un día

tiene que llegar en que no haya gilería

y como vos, aún siendo los mejores

juguemos en equipo, ¡que alegría!

y empecemos a salir de perdedores.

¡Salute!, Diego nuestro que estás
en el Fulbo…

RAFAEL AMOR®

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LA CANILLA DEL PATIO

Me gusta oír gotear, la canilla del
patio.

Adivinar la luna entre la ropa colgada.

Esa suburbanía de los trenes lejanos

y los cuatro ladridos cardinales del barrio.

Los postes de la luz, compases de la cuadra.

La hilera de gorriones corcheas de plumas,

formando en las dos líneas de su pentagrama,

la melodía simple que alegra el vecindario.

En la puerta de calle, pibes que alborotan.

La vecina que sabe vidas y milagros.

El palique del mate después de la siesta

y un crepúsculo grillo que encienda el verano.

Los solcitos que caben en una baldosa,

tres hojas de laurel secando en la ventana.

Tener una rejilla grave en el pasillo,

que rezonga espumas cuando lavan.

Me gusta una cocina donde escribir poemas

y una amigo que se queda a comer sin aviso.

La cara de mamá si no alcanza la cena,

mi mujer, que remienda con tres papas el guiso.

Tener una gotera terca cuando llueve,

una veleta de lata con un gallo.

No arreglar una mancha de humedad en las paredes,

por que veo la cara de un amigo lejano.

Y sembrar perejil en una palangana.

Tener una tortuga caparazón pintado.

Una lata de aceite, aquellas con la lira,

donde se mece un malvón solitario.

Me gusta una ventana de asomarme a la gente

con una sonrisa que nunca había usado.

Que me crezcan raíces de una vez por todas

y así poder quedarme para siempre asomado.

Pero sé que mañana llegará la distancia,

trayendo mil paisajes para mi desarraigo

y en las noches ausentes no podré borrar nunca

el íntimo llanto, goteándome nostalgias,

corazón del silencio, la canilla del patio.

RAFAEL AMOR®

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UN VALS A BUENOS AIRES

Un vals a Buenos Aires, ciudad querida,

mi bohemia en tus calles se hizo poesía.

Un vals a Buenos Aires, guitarra mía,

revivile seis sueños a Echeverría.

Para ese Buenos Aires, gigante y ciego,

que en cada canillita, guarda un Carriego.

Los tiempos de la abuela ya no son,

esos del miriñaque y el mantón.

Ya nadie va del brazo por el sol,

por esas calles viejas, ni se trepa a la reja la canción,

de aquellas serenatas a un balcón,

falta aquel organito rezongón y un tango en la vereda.

Pero vos que sos porteño y soñador,

cantale a Buenos Aires corazón, un valsecito tierno y remolón,

para lo que le queda.

Barcelona, las seis de la mañana, me pregunto ¿como estará
Buenos Aires cuando llegue el invierno, con un solcito niño jugando
a la rayuela por las calles del centro y en la plaza de mayo, los abuelos
de pan, harán migas de tiempo, para tirar de a cachos su vida a las
palomas, con sus manos cansadas y sonriendo en silencio?

¿Y los domingos?, ¡ah mansos domingos del mate y la fatura!,

con las tardes lamiendo los verdes de Palermo, con los goles de Boca, de
River, ¡que se yo! de cualquiera y aquellos barriletes que enloquecen
el cielo.

¿Y los lunes?, con bufandas de abuelas de punto arroz y cuentos marchan
los gorriones camino de las escuela, contando unas monedas para dos caramelos.

Tendrá en ir y venir febril de los obreros, en trenes suburbanos,
la Crónica y el termo, aquel ronco “ se lustra”,

llenando los andenes, el vende valentías, el cafetero, el ciego y
aquellos titulares ¡ cuantos hombres que han muerto!.

¿Cómo estará Buenos Aires cuando llegue el invierno?.

¿Cómo estará corrientes, cuando baje por ella, despacio
mi recuerdo y entre dos tazas lánguidas, asombradas, pálidas,
ver de nuevo a los rantes de la viola y el verso.

Que mi vieja me espere, como siempre, a las cinco, haciéndose la
tonta y con un ojo abierto, como cuando yo venía de caminar mis sueños,
borracho de palabras, borracho de silencios.

¿Y María Paula?, tal vez juegue con la paz de Retiro, quizás
haya aprendido a decir; – Papá, te extraño- en el idioma luz
de sus ojos pequeños y tus manos amor, volando por las cosas donde
yo aprendí todo lo puro, todo lo bueno, por las noches calladas,
mi nombre y una lágrima, apretarán un beso.

Yo sé como estará, siempre habrá de domingos del mate
y la fatura, con Mamá, María Paula y se que bajaré
del brazo por corrientes con mis amigos rantes de l a viola y el verso y
sé que llegaré a la Plaza de Mayo, a tirarle a los pájaros,
las migas de mi tiempo.

RAFAEL AMOR®

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EL CAPITÁN

El Capitán se acostumbró

a aquella calma chicha,

a tanto amnésico verdor

de la bóveda infinita.

A los días sin soles,

las noches sin estrellas,

a esa manera de fumar

sin encender la pipa.

Nunca entendió muy bien

¿por qué un avante a toda vela,

dentro de una eternidad al pairo, a la deriva?

y ¿por qué disciplinado

volvía a fijar un rumbo,

no sin asombro al ver sin vientos,

las velas henchidas?.

El Capitán no buscó más

el lucero del destino.

Se resignó así, a ser,

un preso de la niebla,

a no soñar un horizonte,

un faro, una taberna,

en su vigilia permanente,

insomne en la cubierta.

El Capitán, alguna vez

pudo pensar que estaba muerto,

pero morir, quizá intuyó,

es una forma de llegada,

una frontera, un mojón,

un límite o un puerto…

No hay peor cosa que tener

conciencia de la nada.

Por que hay que ser un capitán

de un barco de botella

y navegar por ese mar

absurdo de un espejo,

descubrir tras el cristal

que la vida se agita,

que se conmueve,

que palpita, bruñida de reflejos.

Si lograse el Capitán

llevar el barco afuera,

desembocar tras el tapón

a una realidad más bella,

le quedaría al Capitán

la duda que fuera,

más amplia y luminosa,

también una botella.

RAFAEL AMOR®

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LA PUERTA

Cerró la puerta y se fue de mí,

no dijo nada, ni siquiera adiós,

fue en ese instante cuando comprendí,

que era más fuerte que yo.

Y fue curioso no pude llorar,

fue más asombro que dolor tal vez.

Igual que el péndulo aquel del reloj,

me torturaba un porqué.

Como dos lunas me rielan aún,

aquellos ojos llenos de intención,

por esa noche donde alguna vez,

tuve vivo el corazón.

Y si volviera ¿qué haría?,
no sé,

me he acostumbrado a esta sinrazón,

no sé si quiero más sufrir su ausencia

o quiero al fin, su amor.

RAFAEL AMOR®

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FILÓSOFO DE PIEZA
DE PENSIÓN

Filósofo de pieza de pensión,
como vos decís,

entre unos mates y la lluvia me escribís

y te comprendo por primera vez,

que te descubro, hermano, hoy,

será por que crecí.

Te entiendo claro cuando vos me hablás, de la soledad

y de la fe que uno apostó y no se da

en esta cómica ruleta de vivir

que uno se ríe hasta de dios,

al fin que más le da.

Pero en el fondo a uno le jode tanta cruz,

tanto culo de la taba, tanto Caín.

Tanto vacío esperando alguna luz,

que uno no sabe si es de carne o aserrín,

así uno empieza a vivir en el ayer,

entre las fotos, de cuando uno era feliz.

¿Más cruda que un poema de
Tuñón, es la realidad?

¿y aquel amor que uno mamó, no sirve más?.

Ya lo ves, lo andan vendiendo por ahí, entre jeringas de color…

¿la muerte es la verdad…?

Será tal vez que uno nació
por la mitad en una era cruel,

hablandolé de libertad a los robotes

o prisionero con un canario cantor,

en una pieza de pensión,

oyendo llover…

Pero en el fondo…

RAFAEL AMOR®

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ROMANCE DE JUAN Y MARÍA

Si Juan y María,

se van en la blanca fragata del aire

y al aire lo raya, la fuga ceniza,

de alguna paloma.

A Juan y a María,

le vuelven los días de plaza y de trenes,

de grillos de piedra cantando en las cuelas

y el gringo Jinete que no partió nunca:

Recitado

Pr aquel entonces, el amor andaba esa fábula
rosa de fotonovelas

y era un vecindario de ilustres vecinos aquel barrio enorme de doña
pobreza.

Te acordás María, suburbio de trébol, llevabas un miedo
domingo en las faldas y diez caqscabeles de niquel sonando a feriado en
el monedero.

Te acordás la tarde, tendida en la cuerda de las dos miradas

y el amor cayendo con golpe blando de pájaro ciego.

Tu Juan en la tarde, tu Juan el obrero,

marrón de provincia se durmió en la noche caudal de tu pelo,

repitiendo apenas, tu nombre, María.

Después, con tu Juan del brazo

fundaste la orilla cerquita del viento,

arrabal de trapo donde para el hambre cuando sobra el tiempo,

por ahí cultivas un par de geránios y un gato de fango,

que camina el sueño de toda la villa

y bebe en la luna, su leche de tango.

Y ahora María

te vas por el polvo de tu calle abajo,

con esa miseria de madera blanca,

salís orgullosa con tu Juan, del brazo.

Y yo que te sigo, de pueblo y poesía,

que se de tu sueño de pan y trabajo,

digo que el amor más amor tiene el nombre,

de Juan y María.

Letra: Patricio Peñaloza

Música: Rafael Amor

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DE PELÍCULA

Uno, cuando era pibe, cuando iba al cine
parroquial,

aquel con corte, ya se sabe, por lo de la moral.

Uno, intimamente, quería ser como Chaplin,

con zapatones, llevar levita, bastón y bombín.

Escapar de los malos, de la cana también

y enamorarse de ¡una piba que no puede ser!

y al final de la historia, ser por ella el mejor,

que cuando nos besara nos diera calor

y alejarnos deshojando alguna flor,

con un cartel de fin colgado a la espalda,

revoleando el bastón.

Luego, vinieron años, en los que uno quiso ser James Dean,

atormentado, ser un rebelde con jopo y blue jeans.

Duro, pero en el fondo, tener un grave problema existencial,

que lo llevara a hacerse bolsa en la flor de la edad.

Un incomprendido por una sociedad, que lo condena a vivir

en la mas cruel soledad.

Enfrentar ese mundo, sonriendo con desdén

y matarse en un buga, un buen día, a más de cien.

Pero el coco de uno no tuvo tanto hollín y hoy ríe de las
fotos de aquella rebeldía y del jopo de James Dean.

Cuando, ya mayorcitos, Bogart fué nuestra inspiración,

con su impermeable que le tapaba, casi, casi, hasta el corazón.

Triste y con gomina, con ese gesto que humo le dejó, del cigarrillo,
con el que hablaba, comía y hacía el amor.

Tener un sombrero, una cicatriz. Ser fugitivo del amor por miedo a ser feliz.
Un duro implacable, sentir el placer,

que da cuando es por uno el llanto de mujer.

Pero uno no tuvo ni como ni con que,

por que le dio el espejo la justa realidad y Humprey se le fué.

Luego, el personaje, psicoanalítico del Loire y el Lorraine,

un antihéroe, del cine arte de Freud y La Paz.

Barba y cierto aire, de estar de vuelta en la cosa intelectual,

un diletante, reivindicando, incluso, el cine nacional.

Aceptar la influencia del mayo de París

y tener la precisa que arreglará el país.

Vivir en pareja con una liberal, por que es un mal latino, la fidelidad.
Pero uno tuvo poca integridad.

Cuando ella se nos fue con el psicoanalista,

uno, se echó a llorar.

Ahora, que la película está mas allá de la mitad,

desorientado, uno no sabe que papel representar

y sigue, en la pantalla improvisando, siempre sin saber,

un ser humano, sobre una idea bastante demodée.

A la vuelta de todo, en el ocaso del film,

cuando el cordón de la bota se vuelve tallarín

y escapás de los malos, de los buenos también

y llevás un zapato distinto en cada pié.

Uno se aleja deshojando alguna flor,

con un cartel de fin colgado a la espalda,

revoleando un bastón.

RAFAEL AMOR®

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LA MARIPOSA

Con su ala roza

un pétalo de seda,

la mariposa

muy suavemente,

como la madre al niño

besa en la frente.

Como un reflejo,

de la luz que relumbra,

sobre un espejo

es su volido,

que apenas se ha posado

y ya se ha ido.

Como fugada

de la raíz y el tallo

es flor alada,

volatinera

que teje con sus giros

la primavera.

Que vaporosa,

que milagro del aire

la mariposa,

que de repente,

se hace doble en el agua

azul de la fuente.

Multicolores,

preñaditas de aromas

siguen las flores,

como mareadas,

su danzar por un día,

enamoradas.

No tiene nido,

la mariposa bella

no tiene nido

y lo prefiere,

así no hay quien la olvide

ni quien la espere.

Vence a la muerte,

su vida chiquitita,

vence a la muerte,

que la simpleza,

hace eterno el instante

con su belleza.

RAFAEL AMOR®

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LA PERRERA

A la siesta,

cuanto más tentador era el solcito,

lamiendo lento las baldosas chuecas,

islita somñolienta en la vereda.

Despertando,

los duendes del naranjo y la retama,

un moscardón afinando el violonchelo

y mariposas de polen y de nacar.

Siesta clandestina,

de ir abollando tachos con la honda

de dejar en las paredes del vecino

radiografías de gajos de pelota

Siempre era a la siesta,

cuanto más presente era la vida

un hueso, la cucha y el aroma,

hogareño, de la paz y las caricias.

De repente,

un eléctrico alerta en los hocicos

los pelos encrespados y el aullido

la cola entre las patas y el ladrido.

Se pasmaba el barrio,

el látigo, el dogal y la carrera,

nos decíamos llorando de impotencia

¿Hay que abrirle la puerta a la perrera!

Y así, los veíamos marcharse,

mojados y temblando,

tras el alambre tejido de aquel carro de muerte,

traqueteando, calle abajo,

con un verdugo silbando en el pescante

y un caballo flaco con los ojos vendados.

Nunca nos culparon

sus ojos tristes por nuestra cobardía,

pero aquel holocausto y nuestro miedo,

nos siguen jodiendo todavía.

Ha pasado el tiempo

y dicen que las cosas son de otra manera,

yo sigo esperando que un día nuestros hijos,

le abran por fín la puerta a la perrera.

RAFAEL AMOR®

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EL MATE LAVAO

Con esta cebadura,

no vamos pa´ ningún lao,

hay que cambiar la yerba

hay que cambiar,

que el mate está lavao,

que el mate está lavao compadre,

que el mate está lavao.

Por mas que le pongan boldo,

cascarita de limón,

yuyito pa´l mal de amores,

el mate ya se lavó.

Aunque cambien la bombilla,

o lo yapen con café,

por mucho que lo remienden

yo ya le perdí la fe.

Con la rueda despareja,

fijensé lo que pasó,

el dueño de la pavita,

ceba uno y toma dos

y al de al lao pa´que se calle,

la yapa le convidó

y cuando llegó aquí abajo,

el mate ya se lavó.

Sepa que en toda mateada

por sentirse acomodao,

hay quien toma el agua tibia

y aplaude a quien lo ha cebao.

No tenga miedo al bosteo,

nunca se quede callao

y aunque lo echen de la rueda,

no tome mate lavao.

Con yerbita aguantadora,

el quemarla es un pecao,

secreteando con la tierra,

hasta su pecho ha llegao,

a contarle de a traguitos,

las cosas que le ha enseñao

y es un traidor el que paga,

cebando el mate lavao.

RAFAEL AMOR®

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ENAMORADO

Si caía la luna sobre tus pechos,

eran dos azucenas que temblorosas

me latían a besos aquí en la boca,

besos que nunca he dado por que quería

para cuando seas mía, tener guardados.

Tuve un sueño esa noche en que me
miraron,

tus ojos de violetas atardecidas,

soñé, que me quedaba al verte sin vida.

Sin vida me quedaba, pero por verte,

desde la misma muerte yo regresaba.

Sentí cuando me hablabas un temprana,

una dulce y humana melancolía,

mi corazón primerizo ¡como latía!.

Corazón que te oía de forma atenta,

por vos, yo me dí cuenta que lo tenía.

Cuando tu nombre tibio vuelve a mis labios,

siento como un regusto de yerba buena,

paraísos dorados siento en la venas.

Nombrándote me pones dentro del alma,

un panal, que no calma sus aguijones.

No tuviste razones para quererme.

Es dura la coyunda que ata a mis penas .

Además, yo no tengo mas que poemas.

Poemas mal rimados pero sentidos.

Vos seguí con tu olvido, yo enamorado.

RAFAEL AMOR®

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LA FLOR DEL SUR

Allí la tierra se estira, verde a
parir soledades,

dónde el azul se desmaya, tras horizontes australes.

Ahí hay un río muy ancho, por el que América late,

como una vena de limo cobijada por los sauces

y aunque parezca dormida, late en su carne la vida.

Hubo también una luna que bajando por su cauce

entre ribazos de espuma, fondeaba para quedarse

y romántica trepaba de la ribera a las calles,

tanguenado por los malvones y los aromas del aire,

hoy la ha proscrito el neón, de la tapia y la canción.

Estribillo

Flor que se fue abriendo hacia la luz, una luciérnaga en el sur,

es Buenos Aires esa flor que perfumó mi juventud

y hoy que está transida de dolor, será el milagro del amor,

quien la libere de su cruz.

Puerto de anchurosas tierras,

del trigo, el oro, el maíz,

pensado por Inglaterra, que llevó el ferrocarril,

mientras hacía sus cuentitas su graciosa majestad,

viva el cuero y las vaquitas y abajo la libertad

y un Rastacuer en París, brindaba por el país.

Hubo y habrá siempre un pueblo,

fecundado en la alegría,

siempre con la puerta abierta,

siempre la mano tendida,

generoso hasta en la muerte

si se trata de la vida,

siempre bien alta la frente,

restañando las heridas.

Como la hormiga otra vez, vuelve a trepar la pared.

RAFAEL AMOR®

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LA GOTA EN EL CANTARO

Una gota en un cántaro late que late,

campana de soledades.

A misa de nostalgias está llamando,

esa gota que late dentro del cántaro.

El silencio esta lleno de tu recuerdo,

yo en el silencio me pierdo.

Me busco entre mis cosas y no me encuentro,

mi vida no es mi vida si no te tengo.

Una estrella en un charco llora su cuita,

desamparada y solita.

Esta ausencia parece la charca aquella,

mi corazón llorando como la estrella.

No hay dolor mas profundo que el del olvido,

para quien tanto ha querido.

RAFAEL AMOR®

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ÑO ROQUE DON

EL buen cochero Ño Roque compró,

mil pesos de Don y no le dicen Don Roque si no,

Ño Roque Don.

Desde la crucecita de San Juan,

a Retiro o el barrio del tambor,

con dos mulas blancas,

va en su volanta Ño Roque Don.

Lleva por la calle del empedrao,

al boticario, al cura y al doctor,

a las mulatitas

y a la negrita del coscorrón.

Va Roque García sin pestañear,

un clavel en la oreja, reventón,

con solo tres dientes,

siempre sonriente Ño Roque Don

A la playa de los olivos va,

las mulas con penacho y cascabel

el arnés con oro,

si va a los toros con el virrey.

Un día desgraciado se enteró,

que España vendían llamarse Don.

Por mil peluconas

bien relumbronas se lo compró

Del hueco de las ánimas al corral,

desde las barrancas a Potosí,

Don Roque García,

nadie quería llamarlo así.

La volanta del pardo Roque fue,

el primer coche de plaza que cruzó,

aquel Buenos Aires

de Sobremonte, cuando escapó.

Los chicos del suburbio cuando llegó,

el año trece y no hubo condes ni rey,

bajo el estribo

los atrevidos cantandolé.

RAFAEL AMOR®

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LA FLOR DEL AIRE

Igual que la flor del aire

que vaga de rama en rama,

así es el amor mentido,

que va doliendo en las almas,

igual que la flor del aire,

no tiene raíz ni calma.

Como el lucero que espera,

solito a que llegue el alba,

hay muchos hombres que esperan

que les llegue su mañana.

Los hombres como el lucero,

son estrellas olvidadas.

Lo mismo que un árbol seco,

sin nidos y sin fragancias,

así es el hombre vencido,

cuando pierde la esperanza,

tal vez alguno lo nombre

cuando caliente la brasa.

Igual que a la piedra dura,

tan solo el agua la gasta,

al poderoso lo vence

una pequeña palabra,

hay hombres como las piedras,

ruedan con la lluvia mansa.

Como el camino conoce

el cansancio del que lo anda

y sin embargo no acorta

ni mitiga las distancias.

Hay hombres como el camino

indiferentes que pasan.

Como el aroma del pan

que santifica la casa.

Como una luz en las sombras

y en la tormenta la calma,

así son los hombres puros,

mitad raíz, mitad ala.

Como el amor verdadero,

como la estrella que aguarda,

como el árbol florecido

o mansa lluvia que lava,

así son los hombres libres,

buenos, pero no se atan.

RAFAEL AMOR®

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