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Nunca falta el que me pregunta: ¿cómo se sobrevive siendo un ANTISISTEMA? y suelo responder: -no es que uno quiera serlo, lo que ocurre es que el sistema es antihumano y cada vez más, lo que hace que en defensa de los más elementales derechos, se enfrente con semejante fuerza colosal. A sus mentiras y a sus manipulaciones, a sus crímenes e hipocresías-. A diario, cuando en las mañanas de las televisiones, uno se desayuna con a esa pléyade de "opinadores" y "domadores de opinión", que desde sus púlpitos mediáticos forcejean por arrimar el ascua a su sardina. En esas mesas en las que muchos presumen de sesudos analistas, donde uno puede escuchar aberraciones como las que soltó por esa boquita trapera, un embajador Español en Irak cuando se refería a los "insurgentes" - por no aplicar lo de terroristas" hablando de los patriotas Iraquíes - decía este buen señor que : "era un pueblo muy soberbio, que siempre lo había sido ante las invasiones", asombrado el imperialista, de la no sumisión del pueblo invadido, invadido pero "humanitariamente",como dijera un militar español en la época en que era una fiesta para el gobierno ir a la guerra, y que ante el 91% de la oposición del pueblo, multitudinarias manifestaciones que ganaron las calles de todo el estado, siguió en su postura de aliado sin rubores del monstruo -y ese si que terrorista - Bush - que luego pagamos con dolor y muerte-, que las armas que se iban a usar, eran: "-armas que matan, pero poco-". En la mente de muchos de estos espantajos seguramente les ronda la reflexión: - de que se quejan, si todo es por su bien-. Bien, en esas mesas he oído también hablar de los "antisistema" y siempre tengo la pregunta a flor de labios: -¿en que sistema cree usted que está viviendo? y estoy seguro que al unísono me habrán de responder : -en el democrático, en estado de derecho- , lo cual es realmente una gran equivocación. Los griegos tenían democracia también, pero no votaban las mujeres ni los esclavos, como hoy en día vota el dinero y no la gente aunque lo parezca y si no, por que ese empeño en crear grandes monopolios de la información, paquetes mediáticos que imponen criterios y encarrilan las opiniones, estableciendo lo "políticamente correcto". No, la democracia no es el sistema, el sistema es el CAPITALISTA, a no confundirse, además, en una fase imperialista que ya no respeta nada. Ellos, como han hecho con los refrescos y que muchos por pedir uno piden axiomáticamente una Coca Cola, instalan la idea que capitalismo es democracia y sin embargo hoy, cualquier hijo de vecino no puede competir con telefónica por ejemplo o con Repsol, por mucho que ahorre y que blasone el derecho "democrático" de la libre empresa, la que todo el mundo sabe, es algo utópico. Si el sistema es el capitalista y el capitalismo no respeta vidas humanas, ni la naturaleza, en aras de acumular, explotar y someter, si a diario mueren millones de niños abandonados, si en los países bombardeados "humanitariamente", hoy se sufren las consecuencias del uranio empobrecido, si se están muriendo los mares y las selvas por que ocurren cosas como lo del Prestige o en las grandes ciudades encierran en lóbregos lugares como Cromagnon en Buenos Aires, donde solo cabían dos mil personas, a seis mil, sin responder a la más mínima seguridad, amparados en el respaldo de la corrupción institucional que el sistema impone a sus funcionarios -el que no es corrupto tiene poco futuro - por aquello de que: "las reglas del juego son así", "una mano lava a la otra" y luego, ante el clamor popular de justicia, ellos se ríen, se amparan, se esconden y nadie va preso. Este es el sistema en el que vivimos señores - sueño que les digo en el hipotético caso de poder intervenir en esas mesas redondas, lo cual es muy poco probable- lo que ocurre es que algunos como ustedes, lo avalan, viven de él, chupan del bote, lo justifican sin vergüenza y otros, somos "antisistema", tal como nos rotulan ustedes que se llenan la boca diciendo que son demócratas y contentos comentando los macroconciertos que organizan las depauperadas compañías discográficas que no saben que inventar para vender sus cachos de plástico, "en contra de la pobreza", cuando en realidad, hay que luchar en contra de la riqueza en manos de unos pocos, pero, esos son los que les dan de comer a ustedes, que les aproveche el hueso y luzcan el collar.
Rafael Amor
Nunca había llegado tan al sur de mi país. Fue por invitación de "El Guaja", como cariñosamente lo llama la gente a Eduardo Guajardo, poeta y cantor de aquellos pagos de Santa Cruz, pegaditos a la cordillera madre de América, nacido y crecido en Río Turbio, de entremezclada familia Argentino-Chilena y cuyo padre, un día sintió tal como dicen los mineros que conviven permanentemente con el derrumbe a la espalda: "como cargaba el cerro", en ese intrincado laberinto de galerías que llegan ya a los catorce kilómetros vientre adentro de la tierra y se quedó allí para siempre. Por eso, cuando "El Guaja" se adentra en el socavón de los recuerdos, su voz cobra un latido desandando derrumbes, buscándolo a su viejo para rescatarlo de las garras de la Viuda Negra de la muerte, que lo retiene en lo más hondo de la mina: "A ver si se saca el sombrero señor, que va a pasar un minero." nos dice su canto esperanzado y luchavida, para arrancar a su padre multiplicado en los miles de obreros que bajan a la sombra, al silicio, a la nocturna entraña terrena, de la maldición que tienen además, por ser pobres e indefensos.
Así llegué a Río Turbio, primerizo de asombro, a cantarle a esa gente un corazón necesitado de su afecto, "hijo de todos los despojos y rumbo a todos los olvidos".
Debe tener el pueblito -anárquico en sus formas por que se fue configurando como un asentamiento sin trazado ni más industria que la necesidad de los trabajadores- unos ocho mil habitantes. Dicen que hubo muchos más en otra época, cuando la mina era próspera y había trabajo. Llegaban de todas partes del país, con variados acentos y costumbres. Del vecino Chile, muchos hermanos con su tonada entre dientes y su cueca en el vino.
Se enriquecieron los de siempre y sufrieron los que sufren siempre, a la vez.
Un día, en pleno "primer mundo", llegó la orden de desarbolar la industria nacional, voltear sus chimeneas, cerrar las minas, guardar ese carbón para cuando el amo lo precise. La lucha de los mineros y del pueblo de Río Turbio, consiguieron que las minas volvieran a ser estatales. No se animó el perro del patrón a entrar a buscarlos por los vericuetos de las galerías y así siguieron funcionando ante la desidia y el abandono por parte de los gobiernos.
Algunos de esos compañeros estuvieron en el concierto que con Guaja dimos en el cine de Río Turbio.
Fuimos invitados a la mina. Por supuesto, muy superficialmente, anduvimos algunos tramos, vimos las maquinarias que sostienen el cerro cuando carga -antes eran de madera y los accidentes muchísimos más- supimos del dolor de huesos del compañero Roberto que nos guiaba y de su "vergüenza" por no poder bajar con los demás por prescripción médica, mientras desgranaba el amor y su orgullo de ser minero, contándonos muchos de los secretos, sacrificios y peculiaridades que encierra esa vida.
Uno se dice ante este ejemplo y otros - generalmente tan silenciados- esta es la patria, esta es la lucha tozuda e indeclinable de los que construyen los cimientos de nuestra riqueza que los traidores regalan impunemente -como podemos comprobar a diario en los casos de ex -presidentes y ministros vendidos que la han dilapidado y que luego salen a la calle sin pudor, se mezclan entre las gentes y agitan la bandera de la democracia - tan peculiarmente entendida por ellos- para volver a roer la médula de nuestro país y dejarlo indefenso ante los amos del planeta. Si no fuera así, si no fuera por que no les importa la Argentina - como podría ser cualquier país devastado de la tierra- una mierda, si no estuvieran nada más que a lo suyo caiga quien caiga, abriendo la puerta desde adentro al invasor, ¿por qué tanto abandono y olvido, tanta imprevisión para los que están dejándose la vida - "los mineros -decía aquel nuestro guía- cuando se jubilan se mueren al rato nomás"- en los más recónditos rincones de nuestra nacionalidad? ¿Por qué cuando el minero Silverio Méndez se quejó ante un interventor, un tal Arnold, por las necesarias medidas de seguridad, este lo demandó por injurias por valor de cincuenta mil pesos?, ¿por qué los gobiernos que siguieron al nefasto menemismo no garantizaron más que míseros sueldos y no gastaron un centavo en las necesarias inversiones para la seguridad de los trabajadores?, por que la patria, para ellos, es una escarapela el 25 de mayo o el 9 de julio, rimbombantes discursos, la más felona charlatanería, gestos y la traición, siempre la traición, por que le temen más al pueblo que a los imperios.
Ahora se produjo lo que era un vaticinio de hace mucho entre las gentes y los mineros de Río Turbio. Se produjo lo esperado, una catástrofe que bien se hubiera podido evitar y para muestra de tanto desprecio y falta de responsabilidad: quedan catorce muertos, algunos de ellos todavía no han sido rescatados de la tumba andina y lo que es peor, a saber cuanto tardaremos en rescatarlos de la tumba histórica en la que pretende sepultarlos el sistema genocida que por ahora nos rige, con sus títeres que se acercarán seguramente con parches de última hora, buenas palabras y condolencias, besos a los huérfanos, ayudas a las viudas o madres desconsoladas y - no habrá más remedio- poniendo unos pesos para aguantar la situación y para poder sacarlos a relucir en la próxima elección.
Detrás del telón se lavan las manos y preparan más crímenes.
Cuando recibí la noticia y un poema hermoso que mi amigo Guajardo escribió, un refucilo me recorrió el espinazo, un potro desbocado me relinchó en el alma ¡carajo!...
¿Alguno de estos compañeros empujados a la muerte no habrá estado aquella noche compartiendo con nosotros un poco nuestra esperanza de vida.?
Río Turbio 17 de Junio de 2004 - Santa Cruz - Argentina
Título: YO AFIRMO
Yo desde aquí afirmo
que todo pudo haberse evitado
yo no estoy cerca pero estoy al lado
sin embargo afirmo
pudo haberse evitado
La distancia me sepulta
tras su muro de silencio
no se quienes se quedan n se quienes se fueron
en la ruleta de la muerte.
Mi memoria recorre los rostros queridos
Los de la Unión 24
los del 98
los sepultados vivos
los de todos los días
del colectivo
Cual de todos me falta y nos falta
uno vale por todos
y todos valen por uno
La braza que trago en mi garganta
me dice, me repite
pudo haberse evitado.
Que venga a tasar Tasselli
el peso de esta sangre
que traigan a los traidores o funcionarios
alimentados a silencio cómplice
a rapiña buitre
que no valen ellos ni la #@*%! Que destilan
por sus dilatados anos
Ya nuestros padrecitos nuevos y viejos
juntan sus "Nomeolvides"
junto a la "Ollada" de broncas
que comieron y comimos
nosotros.
seguimos poniendo los muertos. y ellos los vivos.
La verdad y la mentira son contrarios que pugnan por eliminarse en una permanente lucha. Se entrelazan, se cruzan, se enroscan, medias verdades y mentiritas, verdades como puños que suenan a mentiras y mentiras monstruosas que se aceptan como verdades. Verdades que triunfan mientras la mentira conspira en los rincones. La mentira instalada, siempre prevenida contra la verdad, que ronda por sus arrabales acechando con un futuro de justicia y razón.
Pocas veces las verdades triunfan de una manera clara, contundente, pero -como solía decir un andaluz amigo- "se mueren sus enemigos".
En el sistema que nos toca vivir, la mentira ha hallado un ámbito, un medio más que propicio para campear por sus fueros. Para constatarlo no hay más que asomarse a lo cotidiano. Así, uno verá que la mentira instalada es absolutamente una verdad y la verdad anhelada parece mentira.
La canción contiene esa lucha desde siempre y cuando uno en estos días se aburre con la mentira sonora de advenedizos y oportunistas, de productos que salen como churros con la pretensión de ganar dinero - no siempre lo consiguen- manoseando descaradamente sentimientos y emociones que nacen de las raíces más puras de los pueblos, en algunos casos reivindicando ostentosamente "tradiciones y patrias" mientras las van desvirtuando con su falta de respeto y la profunda desinformación que los caracteriza, haciéndoles el juego, precisamente, a quienes les conviene que nos desarraiguemos, que no tengamos personalidad ni referentes, que muramos como pueblo.
Si uno busca el contrario a todo esto, el punto de apoyo más importante sin duda es: Don Ata.
Recorrió el país como pocos, paso a paso y comprendiendo los silencios de sus gentes, sus introspecciones y el mínimo gesto, medido, temeroso, de alguna alegría súbita que por irrefrenable tal vez, ponía un brillo nuevo en las pupilas. Las picardías del criollo, su dolor silente, la hondura del indio, desterrado en su propia tierra, las broncas contenidas en el crujir de huesos de manos deformadas por el duro trabajo, de los peones. El ángel del amor jugando en un revuelo de polleras y sílabas de pañuelos, enredándose en el aire entre rubores en un ágil trasiego de zamba sobre un piso de tierra. Supo muy bien del desamparo, convivió con los cerros, los montes, conversó con la luna en las salinas y en la llanura, extendió su ancho corazón paisano al trote lento de una milonga, derechito, derechito al alma. Nunca se hizo el gaucho y fue bien criollo. Recorrió la rosa de los vientos y no dejó de ser muy Argentino. Tradujo en simples palabras lo vivido y la simpleza lo supo poeta. No alzó la voz y sin embargo cada día resuena más fuerte su canto. Su conducta es una clara rastrillada a seguir por los que eligen en esta vieja encrucijada, el rumbo de lo pegado a lo autentico. Deslumbró con su decir criollo, enfatuadas audiencias de oropel y vanidades, con su ponchito y su guitarra en la que habitaban guadales y cuchillas, ventisqueros y selvas, esteros, quebrachales, acequias y ríos como mares, toda la enamorada lejanía, de la que sus ojos apaisados daban una acabada idea de profundidad y que solía instalar en el pulso de todo aquel que lo oía, con el punto y coma de los silencios que cantaba.
Se murió solito allá en Nimes, Francia, de la misma forma en que había vivido, humildemente, fiel hasta las últimas consecuencias a su amor por la canción de nuestra tierra y el modo de sentir de nuestra patria.
Creo que hacía un par de días que, presintiendo su final, se ponía el traje de salir a escena, los zapatos y se acostaba a esperar la muerte, con la naturalidad que da el haberla visto pasar cerca tantas veces, de haberla cantado, de amar la vida, que es la mejor manera de comprender la muerte.
Entre toda esta maraña de intereses, trenzas, ninguneos, vanidades y frivolidad, surge altiva e invencible la figura del cantor, del poeta, el caminante, "el conversador en re menor" como él solía decir, viva en "l'alma de los demás" como también decía, aquel Fierro inmortal con el que Hernández, nos legara aquello de: ". acostúmbrense a cantar en cosas de fundamento".
Rafael Amor.
Buenos Aires 3 de febrero del 2004.
Artículo publicado en la revista "Primera Toma"
Rafael Amor - Buenos Aires 12 de marzo del 2004
Este dolor tan duro que aquí me crece
como un árbol erizado por las espinas,
enraizado en mi carne y en la congoja,
cuajado por las negras flores del insomnio
que riego de amargura con silenciosas lágrimas.
Este dolor hoy se llama Madrid, Atocha
retorcido entre rieles y desgarrados "ayes"
ululantes sirenas, estallidos de sangre
y el signo de pregunta de los andenes.
Ya vengo mal herido de mil dolores
del ahogo de muerte que nos circunda
veo los ojos perplejos de la inocencia
astillados cristales por la locura.
el rodillo imparable de la mentira
y el dios de los hipócritas en la basura.
Me sube desde el tuétano la "espumabronca"
me quema la garganta, lacera el pecho.
Uno vive a la orilla del alarido
que es como un cuchillo filoso en la boca.
Yo se quién empuñó primero la guadaña,
las bombas margaritas que segadoras
tronchan vidas a flor de infancia.
Se quién se ceba en los pueblos con tanta saña
y la fiebre bestial que lo empuja
El llanto del verdugo ya no me engaña
y se que los que mueren son siempre pobres,
en Palestina, en Kabul, en Bagdad, en el África,
América y España.
Ninguna crónica especializada, crítico buscador de pelos en
la leche u obsecuentes a sueldo, campaña publicitaria o cualquiera
de esas cosas que adornan muchas veces la vida de un artísta o la
destruyen, pueden con la fuerza, con lo incontestable de la verdad.
Lento, como un gusanito socavando galerías subterráneas o una
termita que suele acabar con árboles enhiestos y fuertes, es el camino
del boca a boca, la suma constante al influjo de la relación directa
entre las gentes. En ella viaja la esencia de lo que uno es, exactamente lo
que uno se da y como se da. Sería muy difícil transcribir al
papel o al comentario radial y menos a la pantalla de la televisión,
reflejar los pequeños guiños de ternura que habitan en la relación
público artista, cronicar el idilio, el goce y lo generoso de la entrega
por ambas partes. Por eso, lo verdaderamente sentido se transmite de forma
espontánea y de boca en boca. Sin duda es mucho más lento que
los grandes medios que de hoy para mañana, fabrican figuras, ídolos,
casi siempre con los pies de barro, de corta vida la mayoría.
Yo tengo suerte. Soy un artista al que la gente se“transmite”
de oreja en oreja noticias de mi existencia, mis anécdotas, mis desaliños
y mis bromas, conocen incluso mi entorno afectivo – muchos me escriben
interesándose por intimidades, con un cariño conmovedor, lo
que agradezco profundamente- están al tanto de mi lucha por no hocicar
al capricho de los “mandamases” y los hay con una verdadera actitud
militante, que son felices cuando traen a algún amigo nuevo a que me
escuche, casi, con una devoción de iniciados – cosa que no pretendo
ni fomento para nada- y suelen conservar en la memoria la fecha en la que
vinieron a verme por primera vez. Son ellos los que a falta de una distribución
efectiva de mis discos, mis poemas o mi libro, los que lo hacen y van agrandando
el circulo de amigos. Hay casos conmovedores que no tendrían el marco
necesario en una crítica de algún diario o en las radios –
donde siempre están tan apurados y se tratan los temas con una superficialidad
aplastante- ese cálido lugar semejante al vientre materno para posar
este soplo de amor y de ternura:
-“tenía dieciocho años y no disponía de dinero
para la entrada a su concierto del Hula Hula y usted me invitó a entrar.
Desde entonces no he faltado nunca a cada uno de ellos. Estoy embarazada y
cuando el pequeño se mueve mucho, le pongo su disco y se calma y no
es casualidad por que cada vez que se inquieta lo calmo así”-
me escribía una chica de León y en estos últimos conciertos
que di los días 4 y 5 de octubre, me contó que su niño
ya nacido, sigue prestándole orejita a mis canciones… Díganme,
¿les puede interesar esto a los grandes vendedores de cachos de plástico
de las discográficas?, ¿a los productores de la televisión
“muestraculos”?...
¿Puede enseñarles algo lo de Genilde? (una señora entrañable)
en Gradefes, también en León, que cuando aquella noche irisada
de escarcha y frío hicimos el concierto en el aula de la escuelita
-todo gracias al empeño de Carlos Tejerina, concejal de cultura de
aquel pueblito de 700 personas- llegó con su bicicleta y solo por que
conocía una canción mía: “En el camino aprendí”
y que cuando Carlos le dijo que yo era su autor se alborozó como una
niña. Preguntarme si la iba a cantar esa noche y salir volada otra
vez en la bici cuando le dije que si, fue todo uno. Al rato volvió
– siempre montada en su maquinita- con un enorme radiocasete por que
quería grabarla. Carlos le dijo que para que semejante aparato si yo
la tenía grabada –aludiendo, claro está, a los discos-
y Genilde entonces le respondió:
-¿él si, pero yo no-?
¿Qué les puede enseñar esta nimiedad, esta simpleza,
si están tan satisfechos con su desasombro y rutina, sentados en sus
despachos, con la carne pudriéndose sobre sus osamentas?.
Tengo que agradecer tanto amor, tanta vida. Por arrimarme todos los días
una enseñanza Por darme esa sabia que me reflorece ante la chatura,
la condena al olvido, el ninguneo, el silencio que tejen alrededor de mi runrún
de abeja. Gracias por “avisar” que existo y que tengo cosas que
decir. Por difundir mis poemas y mis canciones, por sugerírmelas, por
ser los protagonistas de las historias, las luchas, las alegrías y
penas de las que ellas se nutren. Por haberme enseñado que hay otra
realidad, por escribirme cosas sentidas y hermosas hasta la lágrima
a mi página, Por hacerme vibrar a cada momento como un “Ser Humano”,
pero de verdad, no de etiqueta. Por haberme quitado dogmatismo y darme la
llave de la comprensión de lo esencialmente popular. Por haberme dado
el motivo para no aflojar al saber que están ahí… Gracias
por quererme.
Ahora, en noviembre me voy a mi tierra natal, a mi Argentina largamente negada para mí. Voy al calor de mis amigos de allá y al palpitante corazón del público Argentino. Atrás queda una gira maravillosa en este mes de octubre que ya se va.
Comenzamos -hablo en tercera persona por que todo esto no hubiera sido posible sin el trabajo denodado y amoroso de Pili, mi compañera, además, en muchas partes del camino se sumó mi hijo Salvador, que viene con todo en la cosa del canto- en Albacete, en el Nido de Arte de mi amigo Germán y su familia – todos buenos músicos y amantes de la poesía- un lugar que se mantiene vigente desde hace más de 25 años si no me equivoco y al que llegué un día de hace 20 y donde, desde entonces, conservo un gran número de amigos que más los nuevos que se van sumando, abarrotaron el lugar. Luego fuimos a León, donde todos lo años recalo con mis canciones y el mate. Allí tengo un grupo de “hermanos” muy lindo: Rosario – Uruguaya y buena cantora a la que conozco casi desde que era niña, Ernesto, al que también conozco de chaval, Maria e Inma con quienes comparto amistad desde el 79, Noemí que junto a Matías fueron siempre unos cumpas del alma, Ángeles y otros más. Las dos noches que compartimos fueron extraordinarias entre el calor del público Leonés.
En Bilbao o Bilbo, como dicen, actuamos en la sala Bilborock en la ribera del Nervión. Antigua iglesia abandonada que unos Okupas convirtieron en centro cultural y que según me contaron, el ayuntamiento tuvo el buen tino de potenciarlo y de subvencionar. Aquella sala se colmó de una manera inusitada, la platea y los dos pisos superiores. No dábamos abasto como siempre, al requerimiento del cariño de los Vascos. Como cada vez que vamos por allá, los muchachos de Lurkoi, un grupo de extraordinarios amigos que viven en comunidad, trabajando la tierra y viviendo de los productos que elaboran y cosechan, nos llenaron el auto con zapallos (calabazas), cebollas, tomates, papas, pimientos, frutas, ajos y un montón de cosas olorosas y frescas, además de aceite que ellos mismos elaboran, amén de su afecto y estímulo. Gracias queridos amigos. Fue una noche feliz e inolvidable la de Euskadi.
Del país Vasco pasamos a Asturias donde estuvimos del once al quince
de octubre. Fueron cinco conciertos organizados por los muchachos de “Cambalache”
-una asociación para la cultura que crearon jóvenes universitarios
asturianos- actuamos: en la Escuela de Teatro de Pumarín, en el Viejo
Instituto Jovellanos de Gijón, concierto que organizó la Coordinadora
Asturiana de ONG de desarrollo para la sensibilización sobre los pueblos
indígenas.
A la noche fuimos invitados por los amigos del Centro Argentino de Gijón
a un asado fraterno y sabroso. Actuamos en la Casa de Cultura de Mieres, en
“Cambalache”, en Oviedo donde presentamos el libro y finalmente
en La Felguera –Langreo- teniendo en todos estos sitios llenos totales
y de un público fervoroso al que hacía años no frecuentábamos.
Merece un párrafo aparte llegado este momento, para agradecer profundamente
a mi amiga Maria Anita – hermana del querido Paco Martínez a
quien en mi libro “Viajuras” dedico un entrañable y merecido
capítulo de homenaje- a su esposo Diego, hiperactivo Cubano siempre
atento a la menor inquietud para ser útil, a Diego y Pura, los abuelos,
que con sus noventa años llenos de lucidez y ánimo, nos dieron
una gran inyección de vida y a Esther, con la transparencia y ternura
que la nimba, que la corona, a todos ellos, que nos brindaran su hospitalidad
en aquella “casina de Siones” en la que nació Paco y donde
de vez en cuando sus Hijos, Dieguito y Elías, suelen pasar veranos
con su mamá, Mayina, prendas todas de mi corazón.
Pasamos esos cinco días rodeados de montañas de verdor indescriptible
y de un cariño inenarrable. Nos nutrimos de la historia viva de la
España silenciada con los relatos de Esther sobre la guerra en la tierra
Asturiana, tan castigada por la represión y aprendimos, una vez más,
el valor de la resistencia en alguien que debió callar durante mucho
tiempo pero que conservó sus ideas y su determinación de lucha
y libertad, vimos en su mirada limpia y honda el fuego inapagado de las gentes
a las que intentaron someter a yugo y palo, conviviendo con la tortura y la
muerte cotidianamente y que con las mismas manos curtidas de trabajo, cortaba
amorosamente las manzanas para mi desayuno…¡gracias Esther!...¡gracias
a todos queridos amigos!.
Llegamos a Vigo, ciudad muy ligada a nuestros afectos, a Pili, por que es
donde nació y en donde vive toda su familia y a mí, por que
Pili es de allí y por que durante muchos años he sido bien recibido
en tan entrañable ciudad gallega.
Inauguramos un teatro nuevo, algo que siempre da emoción: “Teatro
Ensalle”, en la calle Chile, emprendimiento de dos jóvenes luchadores,
Pedro y Raquel, que han dejado atrás la alienación de Madrid
cansados de ser “un número, un D.N.I. más” al decir
de Pedro, experto en luminotecnia del Teatro Real de Madrid y que decidió
emprender una aventura teatral más humana junto a su compañera.
Desde aquí les deseo toda la suerte del mundo y les reitero nuestro
agradecimiento por haber contado con nosotros para iniciar ese camino.
De regreso a Madrid nos pusimos a la tarea de preparar el concierto del día
24 en Galileo Galilei y el del 25 en El Clan Cabaret de Alicante.
Era la celebración de mis treinta años en España y con
una sala colmada hasta la bandera, los Madrileños – que me sienten
como a uno de ellos y yo que en Madrid me encuentro como en casa- me homenajearon
lindamente, muy emotivo. Ana Paton que me vio el día que debuté
en La Peña 3 cuando era adolescente como lo era yo entonces, estaba
como siempre, sin falta, junto a Fernando su esposo y su familia para apoyarme.
Hermosa estampa de fidelidad y cariño que también debo agradecer,
además del osito y las flores que de su mano me llegaron al escenario.
En Alicante nos esperaban Mamen – la dueña del Clan Cabaret-
José Miguel, que a mano y con un amor grande, elabora unos trípticos
difundiendo las letras y la vida de los diferentes artistas que pasan por
allí, al que junto a Yolanda, su compañera, lo he encontrado
en el Festival Cosquín en Argentina y también acudiendo a todo
concierto que pueda, sin importar las distancias. Gracias amigo.
Fue una noche memorable también por que hubo puntos muy sensibles que
como decía al comienzo, no se pueden reflejar en su verdadera vibración
en una simple nota periodística común sobre todo, tal y como
se entiende lo periodístico hoy.
Maria Ripoll y Chemita, su esposo, que son de Alicante pero que viven en Fuenlabrada,
Madrid, estaban allí por un motivo doloroso. Su papá, quien
supo ir a verme con toda su familia cada vez que actué en esa ciudad,
había fallecido unos días antes y a pesar del sentimiento que
los invadía, acudieron a la cita, algo que valoro muchísimo
y no tengo palabras ante semejante muestra de afecto.
Volví a Lugo después de un tiempo, al Clavicémbalo,
un lugar escogido por el ambiente que siempre se crea y por el que han pasado
figuras relevantes de la canción y del jazz sobre todo, pero antes
del concierto, como es tradicional, nos gratificamos con un buen pulpo con
cachelos.
La gripe se adueñó de mi organismo por lo que tuve que hacer
malabares para cantar, así y todo la noche se alargó ya que
el público –la mayoría estudiantes- me hizo cantar unas
cuantas demás.
A dúo con la gripe encaramos la presentación en el Forum Metropolitano
de A Coruña donde tuvimos mucha gente y entusiasta, hasta el punto
de que llegado el momento, tras dos horas largas de concierto en que tuve
que decirles que no podía más, que mi garganta estaba resentida,
alguien desde la platea me gritó:
-“pues habla”- .
No tengo más que palabras de agradecimiento ante tanta muestra de afecto
y consecuencia.
Terminamos la gira con un cambio, ya que estaba programado el concierto en
Cuellar –Segovia- pero por causa de fuerza mayor se llevó a cabo
en Aranda Del Duero -Burgos- en La Tramoya.
A veces la casuística juega asombrosos pasajes como en este caso. Recién
llegado a España allá por el 73, mi primer concierto fuera de
Madrid fue precisamente en esa ciudad, en un teatro perteneciente a una compañía
local – que aún continúa su andadura - “Clúnia”.
Lo comenté en la actuación y una chica se me acercó luego
para decirme que cuando aquello ocurrió, ella, que era una niña
me pidió un autógrafo y que lo conservaba todavía.
Se cerró entonces un ciclo de 30 años en aquella ciudad Burgalesa
de Aranda.
Lo dicho, esto parece una reseña de un doméstico periplo familiar
y ciertamente lo es. No se parece para nada a esas “exitosas giras”
que el marketing suele promocionar y preparar minuciosamente con el apoyo
de todos los brazos del pulpo en el “negocio” del espectáculo
y de la venta de cachos de plástico que encarnan las discográficas.
Para acabar también de un modo atípico, diré que si esto,
visto con los ojos de los empresarios y alcahuetes del asunto, es un fracaso,
yo me alegro de ser un “fracasado”
Rafael Amor
Navacerrada - Madrid 8 de noviembre del 2003
En el corazón de Cantabria está Penagos. No es una excepción por su belleza en una tierra que conmueve por ser pródiga en ella. Santander es un ejemplo de armonía. El alma se tiende en una tregua por verdes montes y valles surcados de ríos que bajan jugando por entre las montañas a la amnesia del mar: El Cantábrico.
Desde la costa a los altos picos todo es un llamado a la paz y si uno se adentra en los caminos, descubre pueblitos de leyenda en los que se mezclan con igual hermosura y cuidado, las antiguas casonas de los indianos, palacios de fina arquitectura rodeados de palmeras, con las humildes casitas orladas de geranios. La miasma del ganado y la salobre brisa marina se juntan en un himno, una sinfonía que invade los sentidos y le hacen recordar a uno su condición terrestre. Por entre maizales de cargadas panojas –choclos, les diríamos en América- subimos la caprichosa cuesta hasta el pezón de la sierra en donde los muchachos de la comunidad que me invitó a conocerlos y de paso a cantarles y contarles algo, construyen sus casas para intentar una vida distinta… una vida... Había un campamento de carpitas en las que provisoriamente se alojaban y varios armazones de madera, futuras casas.
Como llovió fuertemente después de largos días de canícula insoportable, la tierra estaba húmeda y pantanosa. Previendo que a la noche aquello estaría un poco frío, el concierto se hizo abajo, en la capilla del pueblito. Era algo más grande que una ermita, levantada con piedras y las que, por los costados en los pasillos iban hasta el altar, se veían gastadas por la cantidad de pasos que las hollaron, así mismo las de la escalera de caracol del coro, romas por los pasos de aquellos que las transitaron. El ara, con sus santos y vírgenes adornados con pan de oro fue el improvisado escenario en el que canté.
Creían que iba a ser una cosa para los de la comunidad solamente, cincuenta personas o algo menos, pero, el boca a boca hizo su efecto y llegamos a contar casi doscientas. Gentes de otros grupos comunitarios, algunos cristianos, los objetores de conciencia que estaban reunidos por allí en esos días, grupos ecologistas, casi todos muy jóvenes con las manos callosas y restos de barro en las botas, cansados, pero a los que se los sentía felices por romper el cerco e inaugurar un camino alternativo a las manidas sendas del sometimiento y la rutina.
No olvidaré el clima que se creó, tan fraternal y humano, tan alejado de lo que a diario vemos en lo que se tiene por el negocio del espectáculo, que me sentí feliz una vez más de haber abandonado el circo por no querer hacer la triste pirueta del Oso Carolina, aquel que bailaba al ritmo del látigo del domador por un dramático plato de comida. La gloria, en un carnaval cruel y fratricida que la disfruten otros y al precio que les impongan, yo me quedo con estos jirones de luz que me renuevan el asombro y la mirada a diario, al contacto con la gente.
- Esta va a ser mi casa-
dijo Chema y mostraba orgulloso el fruto de su esfuerzo e ilusión.
- Todo el armazón es de madera, incluido el piso –
y como quien enseña un hijo o un tesoro, nos guiaba por todos los detalles:
- la paredes las hicimos con paja mezclada con arena y cal muerta, según me dijeron, con esos materiales “la casa respira mejor”-
y pasaba sus manos por la superficie de los anchos muros irregulares
-“para salirse de las cuadraturas”,dijo-.
Encima del techo había tierra en la que ya comenzaban a brotar algunas plantas.
Entre el final de la pared y las vigas del techo, había una luz que a manera de ventanuco, llevaría unos cristales de colores imitando al vitró.
Ante el asombro y las palabras de estímulo, a mis ojos apareció como el ser humano milenario que no cejó ni cejará nunca de reinventar la vida. Me sentí conmovido por estos muchachos que cansados de esperarlo, salen a buscarlo al futuro y si no lo ven venir, lo inventan allí mismo…
-esta casa la hicimos con las manos-
-todas nuestras manos harán todas las casas, sin cucharas ni palas, las revocamos con las palmas, por eso las llamamos: “LAS CASAS ACARICIADAS”…
Mientras esto ocurre en un rincón del mundo, las constructoras y los especuladores del suelo siguen mordiéndose la yugular por acumular y poseer. Vemos a diario el triste espectáculo de la pelea que tiene la burguesía ladrillera y corrupta, incluso en altas instancias de los gobiernos tanto regionales como nacionales. Para ello ponen y sacan políticos, compran voluntades, votos y medios de comunicación, destrozan la naturaleza y la convivencia con los demás seres vivos del planeta, tiran bombas humanitarias, invaden países… en este disimulado y escondido bajo de la alfombra, terrorismo constante que nos toca sufrir.
Rafael Amor. Navacerrada 18 /8/ 003
Yo pienso, que cuando hablan de ilegales hablan de pobres.
Pobres sin
permiso de trabajo, sin pasaportes, que no pagan los impuestos. Pobres,
ocupados en las tareas más sufridas, trabajando sin estar asegurados
–
explotados precisamente, por los mismos que se llenan la boca hablando
de los problemas que trae la inmigración - con miedo de la policía
que
los persigue, encerrados en centros de detención para extranjeros –donde
existen denuncias de vejámenes, sobre todo a mujeres- deportados en
el
mejor de los casos o – como la mayoría – devueltos a la
calle con un
papel de expulsión en los bolsillos, lo que les impide conseguir
trabajo y los empuja normalmente, a la delincuencia. Hay quienes asocian
la condición de extranjero con la de delincuente, empujados por la
constante prédica de los medios de propaganda del sistema –
antiguamente: “medios de comunicación”- cuando está
demostrado por
estadísticas serias, que el porcentaje de la delincuencia extranjera
en
España es minoritaria.
Me enteré que un ex funcionario del régimen franquista y luego
ministro
con la UCD, fue nombrado director de una multinacional hidroeléctrica
en
Chile y que revisando los mapas del aquel país suramericano,
“eligió”determinadas tierras para construir represas –
pantanos,
fijación que le quedó como herencia- para generar energía
para su
empresa. Los Chilenos le dijeron que no podía ser por que esas tierras
eran de los Mapuches – pueblo originario de América de antes
de la
llegada de la “civilización”- a lo que contestó:
- “fuera los Mapuches”-
en un clásico estilo de conquistador a la manera de Cortéz cuando
decidió no dejar una piedra sobre otra de Tenochtitlán. Para
muchos
este señor sería un “impetuoso hombre de empresa”.
A nadie se le
ocurriría – y menos a los cipayos de las administraciones locales,
los
mismos que son tan escrupulosos y severos a la hora de devolver a gente
humilde en las inmigraciones de las aduanas- considerarlo un “ilegal”.
El sistema en el que vivimos, sobrevivimos o padecemos, es, según
algunos señores que se suelen reunir en pantagruélicas comilonas
donde
se juegan el destino del planeta y sus habitantes, “creador de riquezas”
y lo es, pero para ellos y unos pocos más, por que lo que mejor ha
hecho
el capitalismo, es crear pobreza, digan lo que digan, ese es un fracaso
irreversible de este sistema. Solo hay que mirar todo el mapa de la
realidad, de frente, la realidad total, no parcial.
El círculo de la riqueza se va cerrando y los pobres suben desde el
sur
de su miseria, a buscar un poco de pan y vida digna. Cuando llegan, como
están haciéndolo, cada vez en mayor cantidad y virulencia, los
mismos
que crearon la pobreza en sus países –por que es evidente y está
demostrado que hoy los países que están bien, lo están,
por que hay
otros muchos que están mal- los tachan de “ilegales” y
además siembran
entre los “pobres locales” y “los recién llegados
de otras pobrezas de
por ahí”, la discordia. Tiran un pan y esperan a que se pelen
los pobres
entre si. En su desesperación por salvarse, unos y otros se enfrentan
sin visualizar así al enemigo verdadero, que es el que les roba aquí,
allá y acullá, el verdadero “Ilegal” en la convivencia
humana del
planeta. Vemos como trasladan lo que ellos son en esencia a los demás,
y
para sostener este “nuestro modo de vida”, como suelen decir:
el “orden”
–más que orden es obediencia- , la “libertad” –
libertad de explotar,
someter y especular - la “ley” – la que, rascándola
bien es siempre una
manera de salvarse ellos, por que los desgraciados reciben su peso, sin
piedad – cuentan con un nutrido ejército de: políticos,
informadores -o
viceversa- jueces, policías, inteligencia, espionaje, y por supuesto
las
fuerzas armadas, que, recientemente hemos visto como ante el clamor
mundial fueron empleadas, invadiendo un país supuestamente soberano,
metiéndose en su vida política particular, con la excusa de
la
“democracia” y en realidad, para rapiñar el petróleo
que les ayude a
sostener sus economías en clara decadencia. Pues para estos señores,
esa
es la “legalidad” y la “ilegalidad”, es cuando un
Senegalés o un
Ecuatoriano se encuentran a tomar algo de sol en la plaza de Lavapies o
un marroquí, aterido de frío, temblando, medio muerto por el
desamparo y
el hambre, llega a las costas del sur de Europa en una patera.
El poder, por boca de los administradores locales – léase gobiernos-
dice que quiere inmigrantes, si, pero “legalizados”, que puedan
acceder
a trabajos y coticen en hacienda, agrega, que las diferentes –y cada
vez
más duras leyes de extranjería- son para luchar contra las mafias
que
introducen “ilegales”. Los movimientos migratorios en masa
mayoritariamente lo son por hambre, el hambre y la desesperación tienen
tiempos distintos de los de la burocracia. He visto colas en Buenos
Aires, de interminables horas para conseguir los papeles y poder venir a
vivir a España. Gente que estaba agobiada por la situación de
mi país y
quería sacar un poco la cabeza del pozo. Creo que la gran mayoría
no lo
consiguió por los impedimentos burocráticos, ralentizados muchas
veces,
para provocar el abandono de la lucha por la “legalidad”. En los
lugares donde la hambruna es tal, que las enfermedades son
devastadoras, que la vida humana no vale nada, es imposible que alguien
pueda pensar en hacer cola para pedir permiso para comer, licencia para
sobrevivir. La urgencia lo “legaliza” al ser humano a buscar cobijo,
almuerzo para sus tripas, tal, como en la era de los grandes
depredadores: una cueva, una raíz, tiempo después un fuego.
Hoy el
depredador de los pobres de este planeta –casa común y patrimonio
de
toda la humanidad, del que se han adueñado unos pocos con el cuento
de
la propiedad privada, que no es más que la historia de la expropiación
por un puñado de “legales” de la propiedad, por la fuerza
o la
especulación, de la mayoría, que se vuelve “ilegal”,
contestataria y
hasta terrorista – son los acumuladores, ellos son los que manejan los
discursos, las leyes, la información, la verdad y la mentira, el amor
y
el odio, la vida y la muerte. Saurios de la era de los grandes
imperialismos, de los que el humano tiene legítimo derecho a defenderse
y a cobijarse de su amenaza. Por eso pienso que en tales circunstancias,
la burocracia aplicada a los parias que buscan salida a sus angustias,
es decididamente servir a los depredadores, por más visos de “legalidad”
que se le de a la cosa.
Rafael Amor
Navacerrada, Madrid a 4 de julio de 2003
La República Argentina, es cada vez la más nítida
frontera entre un orden, un sistema que hace rato ha perdido toda credibilidad
y la necesidad de la gente de encontrar nuevas vías para la convivencia.
La urgencia de justicia verdadera, de trabajo digno, salud, educación,
democracia genuinamente popular -y no la dictadura de las empresas multinacionales
que responden a las diferentes caras del imperialismo y se posesionan a través
de las mafias mediáticas y su manipulación- la honestidad, el
repudio a la corrupción, el hartazgo de tanta entrega del patrimonio
nacional -en el que va implícito el trabajo y el esfuerzo de la mayoría-
la indiferencia y el abandono a la suerte perra de los más necesitados,
de los viejos y los niños, los desocupados y enfermos, la mano en el
bolsillo exiguo de los ahorristas, el secular desprecio hacia los pueblos
originarios, la apropiación de la tierra con ellos dentro... entre
otro montón de cosas, que ponen de manifiesto la índole criminal
de este sistema que día a día se va agudizando, lleva al pueblo
a revelarse, a cortar rutas, a los piquetes, las asambleas barriales, a los
cacerolazos, a manifestarse todos los días por la dignidad que han
arrodillado los llamados "representantes" y que no son para nada,
reflejo de una sociedad con una inmensa mayoría de gente honesta y
trabajadora, mucho más de que lo que los corruptos y traidores dicen
o pretenden hacer creer para tapar sus felonías. Así es como
de una manera autogestionaria y cooperativa, se han tomado fabricas abandonadas
por sus "dueños" como Brukman - donde los obreros fueron
desalojados y brutalmente reprimidos- Zanon, Renacer, Lapa, Dinar y se ha
hecho de la solidaridad una fuerte ligazón popular.
Hace mucho tiempo que técnicos y especialistas vienen diciendo que
hay que entubar el río Salado para que confluya con el Paraná
-hasta en los mapas de los Jesuitas en el siglo XVIII se advertía de
posibles y grandes inundaciones a causa de ese río-. A los terratenientes
se ve que no les viene bien esto o no les importa -incluso en algunos casos
muy significativos de desbordes e inundaciones, se han debido a arbitrarios
y caprichosos desvíos que han respondido a sus beneficios-. Bien, ahora
ese río se ha desbocado como nunca y ha inundado hasta sumergirla casi
totalmente, a la hermosa ciudad de Santa Fe y a 40 localidades más
de la provincia, afectando también a la vecina Entre Ríos. El
triste espectáculo de las gentes deambulando patéticamente,
sin rumbo fijo, al paso del desamparo y la decepción por las calles,
aguantando arriba de los techos sin querer abandonar sus humildes casas, lo
poco que les queda, el ver los colchones y otros elementos domésticos
-así como los cadáveres- flotando por las sucias aguas torrenciales
-3000 metros cúbicos por segundo- que como nunca y debido a un calentamiento
de las aguas del Atlántico en el golfo de Santa Catarina, produjo una
cantidad de lluvias provocando estas inundaciones. La capacidad de absorción
a la altura de Tostado es de 80 mm y llovió 200 mm y en estos cuatro
últimos meses cayeron 1200 mm-. Ante esta catástrofe, que según
los conocedores y aplicados al problema, era perfectamente previsible y evitable
ya que según se cree, el gobierno de la provincia sabía lo que
se venía diez días antes por la extensión de la masa
hídrica en los departamentos de San Cristóbal, Las Colonias
y Castellanos y sin embargo, el gobernador, que dijo : "nunca el Salado
ha provocado una inundación" no tomó medidas preventivas
y cuando todo sucedió optó por la represión y por convertir
a la zona en un campo militarizado con fuerte presencia de la gendarmería,
entre otras cosas, para evitar que se investigue sobre lo ocurrido y lo no
ocurrido... Ante la negligencia y desprecio de la clase política y
los mandamases que el sistema apoya, empitona y mantiene a toda costa, aún
con la trampa electorera, especulando con el miedo de la gente a personajes
nefastos del pasado más reciente de entrega y traición, agitados
como espantajos, como cucos para, todavía, mantener la cada vez más
mentirosa y desprestigiada política, que llaman "democracia"
y que no es otra cosa que una caricatura sangrienta, el pueblo ha hecho funcionar
por enésima vez y ¡de que manera! la solidaridad. Tal como ocurriera
en España con lo del Prestige y que ha perjudicado grandemente y por
mucho tiempo a las costas del Cantábrico, principalmente a Galicia,
de todo el país y en su mayoría, de parte de los más
sufridos y castigados por las diferentes "plagas" que están
asolando a mi gente y a mi tierra, han llegado ayudas y brazos para paliar
en parte tanto dolor, tanta perdía, tanto desaparecido y muertos por
la inundación, tanto hambre y desesperanza.
Esta es la esencia del pueblo Argentino, que está poniendo y cada día
en mayor medida, de manifiesto su voluntad de sobrevivir y triunfar sobre
la iniquidad, el olvido, los tiranos, los imperialismos y sus lacayos internos,
su decisión de afirmarse como nación con derecho a elegir, formar
y dirigir su destino.
Como en cualquier infección en que los leucocitos pelean duramente
contra el virus que la provoca, el pueblo Argentino está en la lucha,
la que es dura, larga y llena de tropiezos, pero esa voluntad de enfrentarse
a los designios de sus verdugos es ya un paso notablemente claro de determinación
por vencer esa lacra enquistada en su seno. En esta puja en la frontera entre
el sistema y los pueblos que se ha instalado en la Argentina, se podrá
ver con el tiempo el futuro de muchos pueblos del mundo. El sistema ya no
puede arreglar los problemas del "Ser Humano" -algo con lo que les
gusta mucho llenarse la boca mientras sea lejano y abstracto- y entonces "El
Ser Humano", el real, de carne y hueso, que canta, ama,trabaja, espera,
aguanta, sufre, llora sus frustraciones y sus muertos y los busca entre las
aguas de las inundaciones, en las cárceles o entre los escombros de
los países "preventivamente bombardeados"... se ha puesto
en la búsqueda de su camino.
¿A ver quien lo para y cómo?
Rafael Amor
Navacerrada, Madrid - Mayo del 2003.
La libertad, a pesar de no tener una idea acabada de lo que
es, sentimos que nos falta.
Es como el horizonte, que cada paso que se da hacia él, es un horizonte
que se deja atrás.
Cerrando los ojos y buscándonos dentro, intuimos lo que es, aunque
sin poder definirla ni encuadrarla, por que entonces dejaría de ser
"la libertad".
Sin embargo, no es una utopía, por el simple hecho que es una necesidad,
tan real como la de alimentarse.
Cada instante libre, exige otro mayor, por que en su dialéctica la
libertad se niega a si misma y se multiplica.
Por eso, nunca habrá un estado de plena libertad.
Pero si lo que hay y bastante más tangible, es la búsqueda de
la Libertad.
Hay quienes se conforman con llegar a cierto punto del camino y otros que
caminan toda la existencia en pos de ella y es más, siguen caminando
en la memoria de los que vienen detrás.
La libertad no es una meta, es el viaje.
Un pedazo de pan puede significar su pérdida si se la posterga para
sobrevivir y a la vez el principio, por que alimentarse sirve para seguir
caminando y esa lucha contradictoria, es su esencia.
Su vehículo es el respeto, a uno mismo y en la relación con
los demás seres vivos. Quien falte a esa ley, se retrasa en el camino.
Todo lo que tiene vida, se mueve en pos de ella y hasta lo que llamamos la
muerte, se transforma, se retuerce, se conturba y sigue su inacabable búsqueda.
Algo que no es la libertad, pero se le parece mucho, es la vida....
Rafael Amor
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